Alexios, seudónimo del escritor, está inspirado en Alexio, un médico esclavo cuya existencia conocemos únicamente a través de las cartas que Cicerón enviaba desde Roma a su amigo Ático, en Atenas, en el año 44 a. C.
Alexio encarna la esencia del médico en un sentido muy particular: no tanto por sus conocimientos científicos, sino por sus valores humanos —los conceptos latinos de humanitas y suavitas— que reflejan la naturaleza humana, la bondad, la amabilidad y el encanto en el trato con los demás.
Con este seudónimo, el autor desea honrar el anonimato, la vocación de servicio y las cualidades humanas excepcionales de Alexio, dando relieve a las virtudes que deben estar presentes en quienes ejerzan esta vital profesión.