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blackybgu

Miré sus ojos, y lo que vi me dejó paralizada. Ya no eran azules como yo los conocía. Un tono gris perla, como acero fundido, se adueñaba de ellos aportándole una frialdad deslumbrante. Ahogué un grito tapándome la boca con ambas manos.

 

El pánico por lo que pudiera suceder no me impedía estar totalmente fascinada con lo que mis ojos estaban viendo en estos momentos. Era una visión sobrecogedora, surrealista para alguien como yo.

 

Para alguien tan humano.

 

Su cuerpo empezó a zozobrar, como un barco en una fuerte marea, mientras su rostro se descomponía por el dolor. Gotas de sudor resbalaban por su despejada frente. No tenía ni idea de qué provocaba semejante reacción en él.

 

Desvié mi mirada hacia su oponente, grande y de mirada aterradora, oscura como la misma muerte. Noté un atisbo de sonrisa perfilándose en su cara, se sentía vencedor de tan extraña batalla.

 

Volví a mirar a mi ángel. No soportaba verle así, sufriendo de aquella manera, desgarrado por el dolor. Quería ayudarle, pero ¿qué podía hacer si ni siquiera sabía que estaba pasando?