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Francisco Javier Cervigon Ruckaver

Este proceso demostrativo, del efecto a la causa propia adecuada,
es un proceso demostrativo válido, científico y a posteriori.
1) válido, pues se basa en el principio de causalidad, que tiene
verdadero valor objetivo y universal;
2) científico, pues procede a partir de unos hechos y principios
verdaderos, ciertos y evidentes, y una tal demostración es
una demostración científica, que nos proporciona un conocimiento
cierto y evidente de la existencia de Dios, y por sus causas, no
ontológicas, sino lógicas, in ordine cognitionis: lo ve el entendimiento,
no los ojos; es evidencia, pero mediata.
3) a posteriori, puesto que procede de los efectos a la demostración
de su causa,
luego a partir de los efectos se puede demostrar válida y
científicamente la existencia de Dios; y, como tal demostración es a
posteriori, luego la existencia de Dios se puede demostrar válida y
científicamente a posteriori.