Esclavo de su voluntad.
Su pluma es filosa, directa, capaz de cortar la comodidad del lector en cada párrafo. Se mueve con audacia entre las sombras de la ficción, creando novelas que incomodan, fascinan y dejan preguntas sin respuesta. Su estilo es un susurro provocador que se transforma, a veces, en un grito.
Tiene dos grandes pasiones.
La primera es la novela, ese universo donde se permite ser todos los personajes que la vida no le permitió ser. En sus historias, el amor no siempre salva, la verdad no siempre gana, y el desenlace es un lugar tan incierto como inevitable.
La segunda pasión… sigue siendo un misterio. Solo deja pistas, pequeñas grietas por donde se asoma algo más: ¿una obsesión?, ¿una doble vida?, ¿un arte oculto? Nadie lo sabe con certeza, pero algunos dicen que si uno lee entre líneas, encontrará fragmentos de esa segunda llama.
Quizá algún día decida revelarla. O quizá, como todo buen secreto, está destinada a alimentar su obra sin ser jamás nombrada.