Pablo López-Olalla es un pseudónimo. De hecho, este apellido compuesto prácticamente no existe en España.
El motivo por el que quien (¿o quienes?) han elaborado este libro han decidido utilizarlo es doble. En primer lugar, porque si se expresara su trayectoria profesional de manera detallada, algunos lectores podrían sentir la legítima tentación de tratar de asignar los argumentos y hechos que en él se exponen a compañías o personas concretas, lo cual no es el caso. En efecto, cuanto se refleja en las páginas que siguen a continuación procede tanto de amplias experiencias personales como del contacto habitual con el mercado que se analiza en ellas, por lo que esa tentación, aun siendo legítima, podría resultar perturbadora.
En segundo lugar, quien o quienes asumen su autoría se hallan aún en activo y bien podría suceder que su dedicación profesional se viera asimismo perturbada por algunas de las afirmaciones que se hacen en sus capítulos.
Baste señalar que esa autoría suma varias décadas de experiencia en comunicación corporativa, gestión de patrocinios de todo tipo, labores docentes y trabajo en medios de comunicación. Y, al fin y al cabo, aunque confesar su o sus nombres sería, sin duda, más transparente, ya dijo el poeta que «la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero»…