Votaciones Finales (salvo error u omisión):
La de Hermosas Mejillas: 27
Colegios Especiales: 24
El Genio de la Lámpara: 18
Ana y yo: 17
El Vendedor de Miserias: 15
Job: 14
Injusticia de andar por casa: 13
La Justa Injusticia: 13
Democracia: 11
En Paro: 10
Ignorancia: 8
El Juicio: 6
Collioure: 6
Juguetes Rotos: 5
Medios Loables, Fines Criminales: 4
La Obra maestra de la Injusticia: 3
El Mundo en un Monedero: 2
Cosas de Limpiadoras 1
Por tanto el ganador oficial es La de Hermosas Mejillas de R2._D2. Enhorabuena por una merecidísima victoria.
Respecto a los autores de las obras, ya los sabéis, sólo añadir que “gloriapaniagua” es la autora de: Ignorancia, Cosas de Limpiadoras y El mundo en un monedero.
Un saludo,
Juan Carlos
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Ya incongruente, pero eso pasa con el 99% de los textos y, lo único que diferencia aquello a lo que llamamos relato de una novela es la extensión. Al fin y al cabo, todas esas partes forman parte de todo texto que se precie. Si no, no tiene sentido ninguno(que también los hay). Además, muchas de esas partes pueden ser sobreentendidas, aunque eso suele ser en relatos largos: cuentos, novelas... Pero relato es todo. Lo único que para mí no entra en relato es la poesía y el teatro(y si te fijas también tienen que tener esas partes para ser buenos) más que nada por el formato pues, en principio, el relato se entiende como un texto de narrativa. Por eso la discusión de si lo que escribimos aquí son relatos o no... estoy casi segura(no he leído todos los textos) de que puedo sacar esas partes de los textos aquí reflejados, supongo que íntegramente(como te acabo de decir no los he leído todos para opinar tajantemente) |
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Yo creo que en todos los relatos están todas las partes descritas o citadas por Incongruente, aunque no siempre en ese orden, es decir, a veces están puestas de otra manera, y no me parece mal, porque a veces, en una película o en un libro largo, aveces no t enteras de según qué cosas hasta el final casi Si hicieramos todos los relatos siguiendo unas pautas, se parecerían todos mucho en extructura, y eso resta creación literaria. A mi lo que me gusta de un relato, libro, etc, es que esté bien redactado, que sea fácil de leer, y que se entienda a la primera. Por otra parte, hay que decir que Incongruente sabe de esto un rato, así que algo de caso abrá que hacerle pese a todo lo dicho por mi aquí |
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Yo no digo que no sepa. Si tiene razón. Sin embargo es lo que dije en otro post: las letras no son cuadriculables. A lo mejor entre dos textos uno es un relato puro y el otro no... pero es mejor el que no. Ahí es donde entra, como dices, la creación literaria. El buen saber hacer del autor. Yo soy partidaria, además, de cambiar las partes de sitio, entremezclarlas e, incluso, hacer flashback. Me gustan, qué le voy a hacer. Por eso digo que un relato es aquello que se relata(si falta alguna de las partes se puede sobreentender, si faltan muchas le restará coherencia y no se entenderá nada. Entonces ya no es un relato. Ni una conversación, si me descuido) y que lo demás son sólo artificios. Maneras de intentar medir el genio del escritor. Pero son manera inútiles. El genio, no hay manera de medirlo. O lo tienes o no. Otra cosa es que me digas la gramática, el modo de expresión... eso se puede pulir, por supuesto. |
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Bueno, como soy duro de mollera y además de ciencias, me he permitido escribiros los ejemplos que anteriormente citaba para que se me entienda con absoluta claridad, aunque creo que ya se me ha entendido. EL RELATO: KUKI Y SU HORARIO
Pepa terminaba de limpiar con esmero su cocina, rematando cantos de puertas y alacena. Una vez terminada su obra maestra, se paró en la puerta y admirándola, salió al salón. Tirando del carrito donde transportaba sus enseres de limpieza, Pepa comenzó a pasar el polvo por la librería del salón hasta que, al girarse para coger el abrillantador de madera, observó como los cojines del sofá se encontraban algo desordenados. Viendo a su perrito cerca de carro, Pepa lo empujó suavemente. -Vete a la cocina, Kuki, que tengo que limpiar esto y cuando termine, te prometo sacarte a la calle –y sin preocuparse más del perrito, se acercó al sofá para colocar los cojines en condiciones. ¡Qué sorpresa no sería la suya cuando al ir a coger el cojín central, en medio del mismo el cagón de Kuki se había deshecho de la parte de su alimentación que la espera para salir a la calle no le había aguantado dentro. Pepe, primero con incredulidad y después con ira, se volvió en redondo hacia la cocina mientras de su garganta salía un grito de indignación que rompió los tímpanos del bueno de Kuki. -¡¡¡Kukiiiii!!! –gritó Pepa como una posesa. Y salió corriendo hacia la cocina en busca del perro. Este, temblando de pánico, se escondió bajo la mesa de la cocina, pero viendo como su dueña se agachaba para cogerlo por las orejas, salió corriendo y viendo las puertas de la terracita abierta, se escondió en ella. No tardó mucho Pepa en llegar al escondite. Kuki miró hacia todos lados buscando una salida y, al no ver ninguna, cogió carrerilla y de un salto pasó por encima de la barandilla y cayó la vacío desde un sexto piso. Al pasar entre los barrotes, extendió su pata delantera derecha y, mirando a Pepa, le dio un corte de mangas, sonriendo.
EL RELATO, PERO MENOS: KUKI Y SU HORARIO
Pepa, tarareando la zarzuela que aquella fresca mañana de Mayo sonaba en la radio que diariamente ella conectaba para oír su música favorita, terminaba de pasar el polvo por toda su esmerada y brillante cocina. Al llegar a la puerta, empujando suavemente el carrito donde transportaba los enseres de limpieza que todas las mañanas sacaba para dejar como los chorros del oro su casa, quitó una pequeña mota de polvo del quicio de la puerta y entró en el salón. Todos sus movimientos eran cuidadosamente seguidos por Kuki, un perrito que su querido marido le había regalado hacía casi un año por su cumpleaños. Al ver que Pepa entraba a limpiar en el salón, Kuki le ladró cariñosamente para que tuviera constancia de su existencia. Todas las mañanas el mismo trámite que el pobre perro nunca pudo entender. -Ya lo sé que estás esperando, Kuki, pero debes entender que primero es lo primero y la limpieza es mucho más importante que todo lo demás; aguántate unos minutos que nada más terminar el salón, te bajo a la calle –y mientras pasaba el polvo por encima de los libros de la biblioteca –anda, vete a la cocina mientras termino y no manches nada –de nuevo su tarareo de la Verbena de la Paloma en el momento en el que su tocaya se negaba a ir a la verbena con su pretendiente. La perfección con la que aquella mujer hacía su trabajo no era fruto de su experiencia, sino de la meticulosidad enfermiza de su carácter, posiblemente heredado de su madre, a la que siempre recordaba, cuando por las noches estaba con su marido, limpiando la casa hasta el momento de irse a dormir todos los días. Contenta tras terminar la biblioteca y mirando desde lejos la perfección de su obra, se acercó a carrito para coger el abrillantador de madera y darle el toque de gracia a los cantos de las baldas. Fue en ese momento cuando su vista, perfecta observadora de todos los detalles, observó como los cojines del sofá se encontraban algo desordenados, por lo que, con mucho cuidado, dejó el bote abrillantador en el carrito y se acercó al sofá. Fue al colocar adecuadamente el cojín del centro cuando comprobó que alguien había dejado algo sobre él pero, ¡oh!, gran sorpresa al comprobar que aquello eran los excrementos de… ¡No era posible! ¿Cómo Kuki se había atrevido a hacer sus necesidades nada menos que sobre el sofá de su casa? Moviendo la cabeza de un lado a otro, incrédula, indignada y casi al borde de un ataque de nervios, se volvió hacia la cocina -¡¡¡Kukiiiii!!! –gritó con tal fuerza e ira, que los tímpanos de su pobre perrito casi reventaron el la inocente cabecita de animalito. Como si tuviese alas en la espalda, el pobre perro salió a toda velocidad y se escondió bajo la mesa de la cocina. Absurda reacción, pero claro, hay que entenderla pues al fin y al cabo solo era un perrito, porque Pepa, descompuesta y con los ojos fuera de sus órbitas, como una posesa, salió en su dirección hasta llegar a la mesa y, con intención de agarrarlo por las orejas, se agachó. Fue ese el momento en el que el perro, que chucho era, pero tonto no, salió como alma que lleva el diablo hacia el salón. De una rápida mirada comprobó que todas las puertas de las habitaciones y baño se encontraban cerradas, algo que ya en su mente tenía claro pues así se encontraban siempre, así que sin pensarlo dos veces, salió disparado hacia las únicas puertas abiertas, las que daban al balcón, o estrecha terracita y en ella se escondió de nuevo. Craso error de nuevo del pobre chucho, pero qué otra cosa podía hacer y hacia allí se dirigió el diablo, blandiendo en su mano derecha una larga regla de madera con la que acostumbraba a cortar y medir las telas para hacerse sus vestidos. De nuevo frente a frente, la inocencia que no pudo contener sus necesidades y la ira desbordada al ver su casa mancillada por un odioso ser que llenaba de pelos y ladridos todos los rincones de la casa. Pepa, al verlo arrinconado y sin escape posible, levantó amenazadoramente la regla sobre su cabeza y, justo cuando fue a descargar el primer golpe, el inocente perrito, tomó carrera y de un salto salió de la terraza por encima de la barandilla. Detrás de la barandilla, la calle de la Libertad, pero seis plantas mas abajo y, sorprendentemente, el cariñoso animal no quiso irse de casa sin despedirse de su querida dueña, por lo que, al pasar justo detrás de los barrotes, miró a la cara a Pepa y extendiendo su para delantera izquierda, con la derecha le dio un corte de manga, mientras en su rostro aparecía algo similar a una enorme sonrisa. Como cada cual debe votar según sus criterios, creo que así explico por qué voto como lo hago, para bien o para mal, de todas formas, tampoco creo que sobre nada de lo que hemos dicho. Gracias |
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Pero la intención del legislador al crear el Concurso no fue utilizar una acepción tan estrecha (por decir algo suave) de relato. No digo por ello que Incongruente se aparte de las normas, puesto que la norma es que cada cual valora más o menos como cree, le parece y le gusta, dentro de ese ámbito de relatos 200-1400. Pero si digo que Incongruente no puede, cuando valora-puntúa, apelar a una norma del Concurso, sino a su gusto, criterio o manía. Como cualquier otro. Pero lo que me maravilla del gusto, criterio o método Incongruente, es lo siguiente: que siendo tan claro, tan concreto, tan estructurado y tan organizado que no deja ninguna duda acerca de lo que es relato, más relato o menos relato, en cambio no da ninguna receta, no dice por ningún lado cómo se distingue lo que es bueno de lo que no lo es. Incongruente. |
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cita de mortfan
Ya incongruente, pero eso pasa con el 99% de los textos y, lo único que diferencia aquello a lo que llamamos relato de una novela es la extensión. Al fin y al cabo, todas esas partes forman parte de todo texto que se precie. Si no, no tiene sentido ninguno(que también los hay).
La diferencia entre relato y novela no está en la extensión, hay novelas de 15 páginas y relatos de 200. La diferencia está en que en el relato todo debe estar por y para lo que se quiere contar, en la novela te puedes permitir el disgregar un poco lo que cuentas, añadir subtramas, incluso incluir pequeñas subnovelas o incluso relatos en su interior. Es por esto que una novela suele ser más extensa, pero ya digo que no tiene por qué. (Al menos así me lo enseñaron...)Además, muchas de esas partes pueden ser sobreentendidas, aunque eso suele ser en relatos largos: cuentos, novelas... Pero relato es todo. Lo único que para mí no entra en relato es la poesía y el teatro(y si te fijas también tienen que tener esas partes para ser buenos) más que nada por el formato pues, en principio, el relato se entiende como un texto de narrativa. Por eso la discusión de si lo que escribimos aquí son relatos o no... estoy casi segura(no he leído todos los textos) de que puedo sacar esas partes de los textos aquí reflejados, supongo que íntegramente(como te acabo de decir no los he leído todos para opinar tajantemente) |
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cita de R2_D2
Pero la intención del legislador al crear el Concurso no fue utilizar una acepción tan estrecha (por decir algo suave) de relato. No digo por ello que Incongruente se aparte de las normas, puesto que la norma es que cada cual valora más o menos como cree, le parece y le gusta, dentro de ese ámbito de relatos 200-1400.
El análisis de Incongruente es ingenieril y el método sólamente es valido para crear la infraestructura, con él se pueden crear relatos correctos formalmente pero ello no implica calidad. El edificio no se caerá pero podrá ser una colmena soviética o un alucinante rascacielos modernistas según el arquitecto que finalmente le de forma. Así, podríamos dar las especificaciones de un relato a cualquiera e incluso decirle qué va en cada párrafo y cada uno de nosotros implementará algo completamente distinto a los demás, seguro, con distintos acabados. Es más no estaría mal que en alguna edición se determinara de este modo tan cerrado el tema a modo de experimento.Pero si digo que Incongruente no puede, cuando valora-puntúa, apelar a una norma del Concurso, sino a su gusto, criterio o manía. Como cualquier otro. Pero lo que me maravilla del gusto, criterio o método Incongruente, es lo siguiente: que siendo tan claro, tan concreto, tan estructurado y tan organizado que no deja ninguna duda acerca de lo que es relato, más relato o menos relato, en cambio no da ninguna receta, no dice por ningún lado cómo se distingue lo que es bueno de lo que no lo es. Incongruente. |
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Honradamente, por que no lo sé, R2_D2 y es lo que pretendo aprender, aquí o allá donde encuentre a alguien que lo sepa. ¿Por qué? ¡Ah!, ese es mi jodido problema desde que nací, necesito saber el por qué de las cosas. Si supieses los libros que llevo escritos sobre los por qué de tanto que ya ni recuerdo; ahora me encuentro sumido en una trilogía: La evolución aleatoria como fondo, en el hombre, en el universo y en Dios, si lo hubiere y ahí me ando leyendo hasta la extenuación, ciencia, física, química, filosofía, teología y la madre y el padre que me trajeron con esta necesidad a este condenado mundo. Pero... si te lo tomas con mucha filosofía y un buen trago de buen humor, hasta es divertido. Por tanto, todo aquel que sepa y me quiera ayudar en aprender a escribir, agradecido de por vida. Ya ves que fácil es todo. |
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Y, ahora a comentar los relatos que para eso está el hilo... Bien voy a comentar cinco relatos de la pasada edición, ya seguiré luego con los demás. Diré una vez más que esta vez he cogido un boli rojo y he corregido los textos a mi gusto valorando luego los que menos tinta tenían, y evitando los más panfletarios y/o demagógicos. Comencemos. Todavía hay personas con bue corazón. A este relato social lo mató el tono, creo que podría haberse escrito de otro modo y haber ganado aún siendo tan evidente. Para empezar el primer párrafo y el último me sobran. Creo que ya lo he dicho varias veces eso de intentar empatizar con el lector dirigiéndose a él es un truco muy zafio que puede poner a más de uno en guardia: más sutileza. Así, eliminando el primer párrafo y el tono "mira lo que te cuento" el principio quedaría mejor así: Una muchacha joven sube en autobús desde el centro de la ciudad sola. Además ¿no crea más curiosidad este inicio que un vil has oido bien: todavía hay personas...? Igualmente habría que hacer ajustes de estilo en el párrafo tras el diálogo. Ya dije que el párrafo final también sobra por los mismos motivos. Entonces, ¿cómo terminar? Le da las gracias a la ancianita, la besa y se va, no me parece mal final aunque un tanto desanjelado (por eso me gusta, la verdad, te deja). Pero si se quiere cerrar más el reltalo propongo algo como: Y al cerrar la puerta, una lagrima de felicidad sazona la limpia mirada de la anciana. Y al bajar las escaleras, un nudo de impotencia atenaza la garganta de la joven. Como detalle final, cuidar las iteraciones (muchacha, muchacha, muchacha, ancianita, ancianita, ancianita) sobre todo con diminutivos, y un título mejor, menos evidente. Prueba a hacer los cambios a ver qué te parece y ya me cuentas. El can desdichado. Bien... aquí voy a ser un poco cruel, espero que lleves armadura de kevlar. El relato me parece insulso y obvio, no hay tensión sabes lo que va a pasar. Además está contado de un modo desapasionado que me dejó más frío que el perrico sobre el asfalto. Aparte de que el tema es de lo más sensiblero-panfletario, creo que el haberlo contado así no ayuda nada. Bien, cuando el tema sea tan obvio creo que debe buscarse una forma de contarlo que al menos sea distinto. ¿No habría sido más itneresante la historia contada desde el punto de vista de las emociones del perro, con sus limitaciones intelectuales? No sé, tal vez el perro cree que es un juego del escondite o que se han perdido los otros y tiene que rescatarlos, algo así (no le he dado muchas vueltas, la verdad), pero no lo que has sacado, así no vamos a ninguna parte. Ignorancia. Sensiblero. Intenta justificar la venganza y aún así no terminas de entrar en la historia. A este relato le falta espacio, está ahogado. La descripción de los echos es superficial y descafeinada. Así no hay quien empatice y si no empatizas te la suda y no prestas atención. Así ya se ha cometnado que no quedaban muy claras las motivaciones de los personajes. Cosas de limpiadoras. Esto no es un relato, es un monólogo de la Choches en el club de la comedia. Además el intento de imitar el habla de la limpiadora dificulta la lectura al lector no "fronterizo" y además si le pones un tipo de letra como la comic, no hay puntos y aparte ni respiros, el texto se conbierte en un crucigrama. Estoy seguro de que muchos no lo han votado porque directamente no lo han leído. El fallo, repito, no es un relato es un monólogo que debería haberse escrito en lenguaje normal y luego dejar que el gracejo de Paz Padilla pusiera el acento y el ritmo. La justa injusticia. Otro diamante en bruto. La atmósfera estilo Sin City o Spirit de una ciudad oscura donde seguir vivo ya es una hazaña se llega a palpar. Supongo que la introducción intenta reforzar esa imagen, pero siceramente creo que sobran los dos primeros párrafos. El resto no está mal aunque las frases son muy largas. Probad a leer en voz alta, ayuda a puntuar y a ver cuándo te ahogas y tienes que recortar. Noto cierta inseguridad, como si no tuvieras del todo claro la injusticia es visible y por eso el texto se ve cargado de alusiones (por eso tal vez los párrafos iniciales). En cuanto al final, lo hubiera dejado en ¿Para qué volver? Así siempre fue y segirá siendo.
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Cinco más... Injusticia de andar por casa. Es un texto que exije no hacer un juicio sobre la marcha, hasta que no se termina el relato no terminan de encajar todas las piezas. Me explico, al principio la primera parte me sobraba, pero luego, al final se descubre a qué venía. Bien por ahí la estructura está bien montada. El problema que le veo es que es muy demagogo. En las dos historias que cuenta y luego además en la asimilación de una perra con un niño. Vale, puedo entender que haya gente para quien estén al mismo nivel las dos vidas, pero pensando en un lector genérico creo que pueda generar rechazo. El vendedor de miserias. Buena idea, ¿verdad? Pena que ya la hubiera visto en un cortometraje en el cual un condenado a muerte trata de convencer a la audiencia para que no lo maten en directo contando sus miserias. Al final el presentador del reality se dirige a cámara... Demasiada similitud y no digo nada, tal vez sea casual. De todos modos el relato no me pareció verosímil no entré. La escalada de miseras que es el diálogo me pareció un poco bluf, y el final con esa mirada a cámara, simplemente me parece un despropósito. El juicio. Otro relato que me parece fallido. Intenta pegarnosla con el rollo judicial hasta que nos enteramos de que es un juicio "divino" el que se está dirimiendo, pero se ven y, al menos yo lo vi, las intenciones. Toda la plática legal resulta cansino y deja en segundo plano al protagonista. Está bien que no sea explícito en el caso, aunque se insinue. Pero el retrogusto no es bueno, me dejó la sensación de que podría ser mejor de lo que había sido. Medios foables fines criminalres. Me parece sobrecargado, le sobra mucho teniendo en cuenta el final express que tiene. Ya comenté por ahí en el previo así que poco más añadiré aquí. En paro. También lo comenté en el previo, básicamente es una crónica personal más o menos despechada que a nivel literario te deja indiferente. Y es que intentamos hacer literatura, no lo olvidéis y muchos relatos de esta edición quedaron en cronicas más o menos floridas que en presna quedarían genial pero no son literatura.
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En cuanto al comentario de injusticia de andar por casa, te agradezco la crítica. Sólo aclarar una cosa. Está claro que no lo expresé bien, también al ser un texto corto no quería extenderme demasiado. No pretendía superponer el dolor de un niño y el de un perro sin más, sino al de un hijo y otro hijo. Me explico: el hombre del telediario llevaba a su hijo muerto en brazos. El hombre protagonista no tenía hijos ni familia de ningún tipo, y los perros eran lo que más quería, aquello que llenaba su tiempo libre y de familia, sus "hijos". ¿Me explico ahora? El dolor del niño por un lado. El dolor de la perra por otro lado. El dolor de los "padres" por un tercer lado. Y, además, para los que hemos visto morir más de un animal en nuestros brazos y lo que hacemos los seres humanos con ellos, infravalorándolos, al igual que unos pueblos infravaloran a otros sólo por tener un color de piel distinto, adorar de diferente manera a su dios o tener unas costumbres distintas, no es tanta la diferencia. Si lo piensas, en realidad, no es tan distinto. Aunque ellos tengan más pelo y anden a cuatro patas. ¿Demagogo? Sí pero ¿qué injusticia no es demagoga? Gracias por tomarte la molestia de comentar mi texto. |
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Injusticia de andar por casa: El tema tiene mucha miga, pero como dice Daniel, el tratamiento puede ser rechazado fácilmente. Yo no lo rechazo, enpatizo con el personaje que ve a la perrita herida. Pero entiendo que el relato puede ser rechazado por otras personas. Sobre este tema, el maestro es Coetzee, Desgracia y Elizabeth Costello. Dos puntos de vista opuestos, por el mismo escritor, sobre sufrimiento humano versus sufrimiento animal. Lo que menos me gustó es que el sufrimiento humano esté representado por una escena de televisión contemplada por el protagonista. Volviendo a lo de relato y novela, discrepo de Daniel e Incongruente sobre si el relato debe ser certero como una flecha y la novela debe ser una marea que lo inunda todo. La eficacia de las digresiones o no digresiones no está en el género al que se pretenda adscribir el texto, sino en lo pertinente o no del efecto que genera el texto en el lector. Si en un texto de 1400 palabras te vas por las ramas, el texto se desangra en un plis-plas, pero no porque hayas incumplido ninguna norma literaria, sino por la misma razón por la que un buen conversador sabe cuando debe ceñirse y cuando puede explayarse. Lo único que importa es lo que se consigue transmitir al lector. Y eso supone, por ley natural, un "desborde" continuo de normas, recetas y hábitos, porque la innovación en la forma es esencial en la literatura. No por el hecho de que la innovación sea un valor absoluto en sí, sino porque el lector "ya ha leido" y no le puedes contar las mismas cosas que ya conoce con el mismo formato. Hay innovación en los temas (no mucho desde el siglo XIX, pero algo), e innovación en las formas (los mismos temas, de otra manera) |
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cita de DanielTurambar
A mí me lo enseñaron distinto... pero bueno, aceptamos barco como animal acuático. En el fondo, lo único que quería decir es que tanta historia de si el relato tiene esto, si el relato lleva lo otro... En realidad, es lo que dices en tu siguiente comentario. Un relato puede ir perfectamente estructurado y causar horror al que lo lea porque es infumable. O no ir tan estructurado y encandilar al personal... Además, entiendo que el concurso no va de relato como género literario(yo no llegué a estudiarlo así) sino de relato como texto que cuenta algo. Sin más. A lo mejor lo entendí mal...cita de mortfan
Ya incongruente, pero eso pasa con el 99% de los textos y, lo único que diferencia aquello a lo que llamamos relato de una novela es la extensión. Al fin y al cabo, todas esas partes forman parte de todo texto que se precie. Si no, no tiene sentido ninguno(que también los hay).
La diferencia entre relato y novela no está en la extensión, hay novelas de 15 páginas y relatos de 200. La diferencia está en que en el relato todo debe estar por y para lo que se quiere contar, en la novela te puedes permitir el disgregar un poco lo que cuentas, añadir subtramas, incluso incluir pequeñas subnovelas o incluso relatos en su interior. Es por esto que una novela suele ser más extensa, pero ya digo que no tiene por qué. (Al menos así me lo enseñaron...)Además, muchas de esas partes pueden ser sobreentendidas, aunque eso suele ser en relatos largos: cuentos, novelas... Pero relato es todo. Lo único que para mí no entra en relato es la poesía y el teatro(y si te fijas también tienen que tener esas partes para ser buenos) más que nada por el formato pues, en principio, el relato se entiende como un texto de narrativa. Por eso la discusión de si lo que escribimos aquí son relatos o no... estoy casi segura(no he leído todos los textos) de que puedo sacar esas partes de los textos aquí reflejados, supongo que íntegramente(como te acabo de decir no los he leído todos para opinar tajantemente) |
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cita de R2_D2
Injusticia de andar por casa:
Sé perfectamente lo fácil que es que alguien rechace el tratamiento. Créeme que lo sé. Pero no por ello deja de ser menos cierto que, a veces, hacemos a las personas daño por creerlos inferiores a nosotros(por la razón que sea). Incluso, hablando del esclavismo negro, se decía que los esclavos eran como perros y que los amos en realidad lo que hacían era cuidarlos. Y esto no me lo invento yo, ni mucho menos. Quizá algún día lejano miremos atrás y alucinemos con cómo tratamos aún hoy día a los animales por pensar que son inferiores igual que ahora miramos alucinados el esclavismo(al menos la mayoría de la gente, o eso quiero pensar)El tema tiene mucha miga, pero como dice Daniel, el tratamiento puede ser rechazado fácilmente. Yo no lo rechazo, enpatizo con el personaje que ve a la perrita herida. Pero entiendo que el relato puede ser rechazado por otras personas. Sobre este tema, el maestro es Coetzee, Desgracia y Elizabeth Costello. Dos puntos de vista opuestos, por el mismo escritor, sobre sufrimiento humano versus sufrimiento animal. Lo que menos me gustó es que el sufrimiento humano esté representado por una escena de televisión contemplada por el protagonista. Volviendo a lo de relato y novela, discrepo de Daniel e Incongruente sobre si el relato debe ser certero como una flecha y la novela debe ser una marea que lo inunda todo. La eficacia de las digresiones o no digresiones no está en el género al que se pretenda adscribir el texto, sino en lo pertinente o no del efecto que genera el texto en el lector. Si en un texto de 1400 palabras te vas por las ramas, el texto se desangra en un plis-plas, pero no porque hayas incumplido ninguna norma literaria, sino por la misma razón por la que un buen conversador sabe cuando debe ceñirse y cuando puede explayarse. Lo único que importa es lo que se consigue transmitir al lector. Y eso supone, por ley natural, un "desborde" continuo de normas, recetas y hábitos, porque la innovación en la forma es esencial en la literatura. No por el hecho de que la innovación sea un valor absoluto en sí, sino porque el lector "ya ha leido" y no le puedes contar las mismas cosas que ya conoce con el mismo formato. Hay innovación en los temas (no mucho desde el siglo XIX, pero algo), e innovación en las formas (los mismos temas, de otra manera) Sé que el texto podría ser mucho mejor y desde luego fuera de mi intención compararme con Coetzee, por favor, hablamos de niveles distintos. Algún día quizá... soñar es libre. En cuanto a lo del relato... de acuerdo contigo. Aceptamos barco como animal acuático... pero estoy más de acuerdo con tu punto de vista. |
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cita de R2_D2
Injusticia de andar por casa:
Que conste que, ya sabéis, yo luego me paso las regla por el forro... La escritura ingenieril puede ayudar pero por suerte aquí se pueden romper los planos en cuanto el texto toma cuerpo. Al final es cuestión de gusto, incluso más que de sentido común, y de encajar latigazos...
El tema tiene mucha miga, pero como dice Daniel, el tratamiento puede ser rechazado fácilmente. Yo no lo rechazo, enpatizo con el personaje que ve a la perrita herida. Pero entiendo que el relato puede ser rechazado por otras personas. Sobre este tema, el maestro es Coetzee, Desgracia y Elizabeth Costello. Dos puntos de vista opuestos, por el mismo escritor, sobre sufrimiento humano versus sufrimiento animal. Lo que menos me gustó es que el sufrimiento humano esté representado por una escena de televisión contemplada por el protagonista. Volviendo a lo de relato y novela, discrepo de Daniel e Incongruente sobre si el relato debe ser certero como una flecha y la novela debe ser una marea que lo inunda todo. La eficacia de las digresiones o no digresiones no está en el género al que se pretenda adscribir el texto, sino en lo pertinente o no del efecto que genera el texto en el lector. Si en un texto de 1400 palabras te vas por las ramas, el texto se desangra en un plis-plas, pero no porque hayas incumplido ninguna norma literaria, sino por la misma razón por la que un buen conversador sabe cuando debe ceñirse y cuando puede explayarse. Lo único que importa es lo que se consigue transmitir al lector. Y eso supone, por ley natural, un "desborde" continuo de normas, recetas y hábitos, porque la innovación en la forma es esencial en la literatura. No por el hecho de que la innovación sea un valor absoluto en sí, sino porque el lector "ya ha leido" y no le puedes contar las mismas cosas que ya conoce con el mismo formato. Hay innovación en los temas (no mucho desde el siglo XIX, pero algo), e innovación en las formas (los mismos temas, de otra manera) |
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Y hablando de sangre, voy con otros cinco relatos. Navidad. Aquí no se le da bula ni a un premio nobel. Ya en el previo despaché este relato que en realidad forma parte de una novela y por lo tanto al descontextualizarlo, de forma independiente, es un tanto ¿eins? Como ya dije me gustó la idea del niño psicópata. Como ya dije. Quiero leer un original tal que así: Un perro agoniza en el alcorque de un árbol. Lo atropelló un coche. Asisten al espectáculo dos o tres docenas de persona. Unos basureros se acercan al grupo del can moribundo, cogen al perro de las patas de atrás y lo tiran dentro del carrito. El animal da un profundo, un desalentado aullido de dolor cuando va por el aire. Entre las gentes hay un niño pálido que sonrie de forma siniestra, casi imperceptiblemente, al ver cómo el perro no acaba de morir. El mundo en un monedero. Aún siendo bastante correcto, el diálogo de la abuela y la nieta me ha parecido algo flojo. Por momentos no llegué a creerme a la señora. Además tanta referencia a la bisabuela me resultó cansino, tanto si mi madre esto, ella que era tan asi, si mi madre lo otro... Vale, puede ser real pero a la hora de venderlo no me ha parecido una estrategia adecuada. Me hace gracia el toque final de inocencia de la anciana que intenta comunicarse con la bisabuela. Me recordó que, en origen, el teléfono fue inventado como herramienta para comunicarse con el más allá. Jueguetes Rotos. A éste le llamé obeso en el previo. Una relectura me hace pensar que en realidad lo que le pasa es que apenas es un esqueleto. Me explico. Creo que detrás de este relato, más o menos acertado, se esconde una posible novela. Requiere desarrollo, mucho desarrollo. Por eso falla como relato porque necesita 200 páginas mínimo no 1400 palabras. Espero que lo tengas en cuenta, con menos han salido bestsellers, hay material para crear algo interesante. Collioure. Ains, lo siento pero es que el tema me parece cansino... Además es bastante histórico y poco literario. Eso sí está bien escrito. Personalmente hubo mucha distancia. El genio de la lámpara. Me sorprende que este chiste con tono de cuento haya llegado tan lejos. Además el final se ve venir ya que es lo típico que todos hemos pensado alguna vez que con el tercer deseo pediríamos otros tantos y así hasta el final. Al menos no es demagogo o panfletario. En cuanto a la escritura no es gran cosa, ligero, a modo de anécdota, lo que refuerza mi impresión de chiste largo. Al menos pordrías haber intentado hacer un cuento al estilo mil y una noches, eligiendo otros deseos no tan obvios. Aún así ha gustado, en fin, cada uno sabrá sus cosas.
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Y yo, (si la conexión me lo permite), recojo el guante, Daniel. Vamos allá: Todavía hay personas de buen corazón: En este caso, la injusticia está en las personas ancianas que se quedan solas. Es un relato escrito de forma bienintencionada y rebosante de nobles sentimientos (¡Faltaría más!). Pero, a mi entender, sólo se queda en eso, en un cuento con buenas intenciones. El tono, y quizá me pase un poco de rosca al decirlo, me recordó mucho al de aquellos libros de religión que teníamos en el colegio. No me llegó a convencer. El can desdichado: Le pasa exactamente lo mismo que al anterior. Un cuento con nobles propósitos... Pero cojea en el desarrollo y en la forma en la que está escrito. No hay sorpresa. No me llegó a conmover tanto como Injusticia de andar por casa. En fin, estoy seguro de que en próximas ediciones, Miguel volverá a soprendernos gratamente como ya hizo con Tarde fatal. Cosas de limpiadoras: Un simpático homenaje a las cajeras de La Tira, a la limpiadora de Camera Café y a la portera de 13 Rue del Percebe. Llega a resultar simpático, sí... pero la letra que Gloria eligió para el texto, unida la macarrónica forma de hablar de la protagonista, lo hacían verdaderamente difícil de leer. En paro: Otro que tal. Peca exactamente de lo mismo que Todavía hay personas con buen corazón. Cierto que trata un tema actual pero lo hace de una forma un poco manida (corrupción política, devaluación de la honradez... ¡qué sé yo). No me terminó de gustar. Perricos y monetes: Divertido relato de nuestro forero más activo y dicharrachero. Con clarísimas referencias a los geniales chicos de la Muchachada (ahora sólo falta que Julián López me de la réplica). Más que un relato, era un toque de atención para reflejar el rumbo que estaba tomando el concurso. ¡Si Cela levantara la cabeza! La de hermosas mejillas: Ganador de esta edición. Un relato muy en la línea del autor de El héroe insuficiente. Perfectamente podria acompañar a su hermano mayor en las páginas de esa novela. (El héroe insuficiente y otro relato). Piénsalo R2... |
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Y terminamos... Ignorancia: es un relato duro y electrizante. Seamos sinceros: no es fácil escribir sobre temas tan delicados como lo son el parricidio y el asesinato. Y si además utilizamos un estilo tan descarnado y punzante como el que utilizó Gloria, pues ya me diréis... Creo que el problema (según se mire) está en el final, que deja al lector como a la espera de algo, en suspenso... Está claro que el cuento es impactante y convincente, pero ese final... uhm... no sé... El vendedor de miserias: una feroz y necesaria crítica contra la televisión actual (si bien el programa en cuestión parece que se emite vía Internet). Engancha desde el primer momento, con un estilo directo y duro. Estuvo a punto de entrar en mi top five, pero había otros relatos que llamaron más mi atención. De lo que no cabe duda es que tiene un muy argumento atractivo.. El mundo en un monedero: Narra el encuentro entre dos generaciones completamente distintas. Me gusta mucho esa vitalidad de la abuela, que al final del cuento, se pregunta si tanta tecnología le servirá para hablar con su madre. Fresco y muy bien redactado. Estuvo a un paso de llevarse el accésit. Ana y yo: Me costó un poco encarar su lectura. En un primer momento, creí que Tony mantenía una conversación imaginaria con uno de los personajes que protagonizaba su novela (Sara), algo por otra parte, muy común. Después, tras leer un comentario de Incongruente, me llamé tonto a mi mismo por no haber caído en la idea del guión cinematográfico. Poco después, y tras oír la explicación de Daniel, me alegré de no haber andado muy desencaminado en mis ideas (¡punto para mi!). La idea y el conjunto están bastante bien. La única pega que le veo es el final, que desde mi punto de vista, es un poco confuso y le da un aire enrarecido al relato. Medio loables, fines criminales: Relato de nuestro compañero Joan. Muy bien ambientado, con ese ejecutivo que vive en su torre de marfil (representada por el WTC). Describe muy bien las preocupaciones de los yuppies de finales de los 80: ganar dinero sin importar el precio. Otra cosa no, pero el título le va que ni pintado. Muy interesante. Democracia: Está muy bien escrito pero no me terminó de convencer. Juguetes rotos: La melacolía convertida en relato. Muy bien escrito y estructurado. El problema está en que una historia así necesita más espacio para ser contada De ahí los cortes que hizo Vixa. Es necesario para captar los sentimientos de los personajes. Lo que no dudo es que este relato puede ser un buen germen para crear una futura novela. |
Además, muchas de esas partes pueden ser sobreentendidas, aunque eso suele ser en relatos largos: cuentos, novelas... Pero relato es todo. Lo único que para mí no entra en relato es la poesía y el teatro(y si te fijas también tienen que tener esas partes para ser buenos) más que nada por el formato pues, en principio, el relato se entiende como un texto de narrativa.
Por eso la discusión de si lo que escribimos aquí son relatos o no... estoy casi segura(no he leído todos los textos) de que puedo sacar esas partes de los textos aquí reflejados, supongo que íntegramente(como te acabo de decir no los he leído todos para opinar tajantemente)