Natanael es un
niño perteneciente a una clase social dada por extinguida en la ciudad donde
nació. Habita junto a su madre entre las paredes de malezas que abundan en la
solitaria avenida La Ribereña, quien intenta enseñarle a su hijo lo necesario para
sobrevivir. Todo se complica en la vida del niño cuando, desafortunadamente, su
madre es atacada por un malestar que le impide levantarse de la cama. Ahora él
tendrá que arreglárselas para conseguir el alimento.
Sarón, una niña
asustada de que en cualquier momento su padre termine matando a su mamá, pasa
sus noches temblando de miedo al oír que inician las discusiones en la
habitación de al lado. Al conocer a otra niña del barrio donde vive, que se
convierte en su primera amiga, Sarón se atreve a soñar con príncipes azules
leyendo los cuentos que ella le muestra. Pero estos sueños se ven empañados con
posteriores golpes en su vida, entre ellos el hecho de que su madre la culpa de
su frustrado matrimonio con su padre.
Entre las
contradicciones de la mediana ciudad de Barinas se desarrolla la vida de estos
dos pequeños infantes. Pronto Natanael se apasionará por la literatura; Sarón
por el arte culinario; pero él conocerá algo más que cambiará su perspectiva de
las cosas y, indudablemente, afectará a todos los que le rodeen.
Sin embargo,
¿Alcanzarán a conocer ambos el propósito de sus vidas?