...porque quizá así no se le olvidase decir, por lo menos, el título. En fin... Sean condescendientes y serán recompensados en la otra vida.
La obra se llama "Días de humo" y yo aparezco por ahí como Mónica V. Sanmartín (esto de creer tener talento nos vuelve preteciosos y nos da por eso de los seudónimos...).
Un abrazo (por mejorar lo anterior):
La Teniente Ripley
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¿No simpatizante? ¿Sin haber leído nada de tu novela? ¿Es necesario crear dos bandos? ¿Por qué tenemos siempre que crear un grupo A y un grupo B? ¿Por qué siempre tiene que haber "los otros"? Sólo una preguntita, Mónica, si mañana encuentras un agente literario que te coge la novela, que se la pasa a su corrector profesional, y él te la devuelve aconsejándote que desencastres tus diálogos (sabiendo tú que si la tal cosa no haces no va a haber publicación), ¿lo harías? Es simple curiosidad, solo por saber hasta dónde llega tu afirmación de que "no son negociables". Ah, y no estoy del lado de nadie. Sólo pretendo decir lo que siento. |
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Lo ves? Lo de dos bandos, estar "del lado de...", ponerte en el grupo de los "simpatizantes" o no... Es una de tantas cosas que no escribo para que se tome al pie de la letra... Es una ¿ocurrencia? ¿Una tontería? No sé cómo definirlo... Las personas son personas y coinciden o no coinciden en muchos aspectos; pero lo hacen sin necesidad de moverse del sitio para ponerse en bandos. Las tabulaciones... (Si te dijese lo que yo hacía con una olivetti lettera 32... (lo dejo en el aire a pesar de darme cuenta de que suena tan ambiguo que uno se acuerda de Tracy Lords)). Pero excelente consejo el de los saltos de página. Gracias. Qué diría si me exigiesen desencastrar los diálogos para publicarme? No lo sé. No digo que no los cambiara si me convencían de que era mejor así (lo he hecho con otras cosas); pero repasando mis años de vida, cualquiera que me conozca (y yo misma) sabe que podría muy bien decir que "no" si seguía creyendo firmemente en que debían estar escritos así; así que me iría con el libro bajo el brazo, volviendo a casa para seguir escribiendo. Cosas peores he hecho por convicción (que, matizo, no creo que tenga nada que ver con la modestia o la soberbia; tiene más que ver con la fe, en todo caso). Teniente Ripley P.S. Ah! No digo que conocer una Mónica sea fácil, pero... ¿un Raúl tampoco? ¿No conoces a ningún Raúl? Porque en ese entorno de gran empresa (en donde yo conocí a varios) y también trasladado a casi cualquier otro, yo creo que es fácil tropezarse con uno... De todos modos, conoces siempre una parte: nadie está dentro de la cabeza de nadie. Todo lo demás no deja de ser un ejercicio de empatía (que a veces te lleva a un personaje creíble y a veces no). |
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Pedro, por favor, lee el primer comentario de este post... Cuando entré por primera vez en Bubok y me presenté, hablé de que había escrito un libro. Pero no dije el título. Volví a entrar y abrí este otro: "De mi libro debería hablar alguien con un mínimo de destreza" que empezaba así "...para que no se le olvide decir, por lo menos, el título". ¿Destreza del lector? Creo que sobran comentarios... No voy a discutirte, por supuesto, el que te haya gustado o no. Faltaría más. Entre otras cosas porque a mí tampoco me gustaría que me intentaran convencer de algo que tengo claro. Pero sólo un pequeño detalle: Mónica no es una histérica-llorosa-amargada (o lo que sea que has dicho) y, desde luego, no lo es por culpa de su pareja. Mónica es una enferma que, de ser su pareja diferente con ella, podría vivir sin que le doliese tanto hacerlo. Pero esas son disquisiciones que quizá no se vean en 500 páginas y que seguro no se ven en 50. En cualquier caso, sigo teniendo en cuenta lo que dices sobre DDH. Lo creas o no. Teniente Ripley |
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Me ha encantado todo lo que se ha dicho en los últimos posts. Los de la
Teniente y los de los demás. Incluso el de Pedro, siempre tan ... cañero.
Con Gabriel, de acuerdo en lo fundamental. Si Gabriel es, como parece, de los que buscan la vida en la literatura, se entiende que haya dicho que DDH es un diamante en bruto. ¿La técnica? ¿Está escrita DDH con toda la técnica que merece (incluida la maquetación)? Gabriel, si eso lo dije yo hace un mes ... Antes, supongo, de que tú te dieras de alta en Bubok. Coincidimos, pero desfasados. Porque yo he cambiado un poco lo que pensaba entonces y lo que pienso ahora. Yo creo que la Teniente ha puesto toda el alma y toda la técnica que tiene en estos momentos en escribir DDH (y el tiempo, que no es el mismo para todos). Lo que hay es lo que hay. Dias de Humo está acabada y presentada en sociedad (o al menos al concurso de Bubok). Por cierto, creo que hay dos maquetaciones de DDH. Una, la que tiene esos
fallos de paginación y en la que ni siquiera aparece el título en la portada, es
la que está presentada a concurso. Hay otra que ha subsanado esos fallos y que
no está presentada a concurso. Curioso. Esto lo debería explicar la Teniente.
Pero sospecho que la Teniente está harta, que ha llegado hasta aquí, no puede
más, no puede seguir eternamente escribiendo la misma novela. Aquí queda, y si
va a algún lado, vale. Y si no, al cajón.
La técnica se aprende (pero no todos aprendemos la misma técnica, cuidado). Y seguramente para mejorar su técnica la Teniente, como todos nosotros, tendrá que escribir dos o tres novelas más de las de muchas páginas. Porque a la Teniente la técnica le trae sin cuidado, en si misma. Imagino que prefiera más estar tumbada en el sofá con un manga entre las manos y PJ Harvey atronándole los cascos entre nubes de humo (Shame, Shame). Pero seguro que la técnica le importa mucho si se da cuenta que sus personajes la necesitan como quien necesita ir al hiper todas las semanas, porque si no, no pueden vivir adecuadamente las vidas que les inventa. Por eso, la Teniente, como todos nosotros, tendrá que escribir dos o tres novelas más de las de muchas páginas. Aprendiendo técnica mientras sufre con sus personajes. Y entonces, dentro de unos años y unas cuantas obras más, si para entonces DDH no ha trascendido más allá de las páginas de Bubok, puede que la Teniente derribe el edificio, recupere materiales y lo vuelva a poner en pie. Con mejor técnica. Con la adecuada distancia a una obra que ahora está demasiado cercana, que duele y que ya le ha saturado. El diamante en bruto, para mi, está en la empatía, en la capacidad de penetrar la mente de otras personas y convertir todo eso en obra de ficción y palabras. Es un tipo de literatura. Sé que hay otros tipos de literatura. Pero esa es la que yo quiero. El diamante en bruto es aquella persona que, con la adecuada técnica, no puede vivir el sufrimiento de su vida sin darle salida a través de la escritura. Con la adecuada técnica. Y éso, Pedro, va por ti. Porque si tú has visto "conflictos-de-parejas-con-señoras-neurótico-llorosas" en Dias de Humo, yo me atrevo a preguntarte si te ha emocionado de verdad alguna vez una obra literaria. Pregunta técnica donde las haya. Mi primer detector de mierda. |
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Esta tarde he tenido que ir a un partido de fútbol (por motivos de trabajo, no creáis) y, cuando ha terminado, me he acordado del símil que puso en este tópic el Sr. Frau. Hoy era de aficionados. Se lo pasan pipa los canallas. Juegan poque... se lo pasan bien. Se divierten y no tienen más pretensiones. Mañana también me toca ir a grabar. A profesionales. Esos... sufren. No disfrutan ni marcando un gol, símplemente tienen un poco de ventaja cuando marcan. Se les nota hasta en la rueda de prensa. Y me parece qu esa dicotomía también la vivimos aquí. Para el Sr. Avilés (del que comparto sus opiniones, pero no sus métodos de defenderlas) el escribir es su trabajo, su pasión. Las peleas dialécticas (que a mí me aburren. Bueno... reconozco que el discutir me aburre en general) son una forma de ver el mundo. Para él, el ver una falta de ortografía es como cuando yo veo a alguien grabar sin trípode: Herejía. Para otros (entre los que me cuento) el escribir es una diversión. Que es malo lo que escribimos, lo sé. Y tanto que lo sé... Pero no es mas que eso: Una diversión y, además, económica. Y, encima, Bubok me lo ha puesto mas fácil que nunca para poder hacerlo. El problema es que aquí estamos todos mezclados. Jugadores de primera, que sufren, junto con amateurs que nos gusta jugar por divertirnos. Juzgar a unos y otros con el mismo rasero es ilógico. El problema es (y para terminar ya, que me enredo y no paro): ¿DDH se ha escrito para disfrutar en su realización o para ser publicado con todos los honores?. Creo (y como siempre, me equivocaré, ya verás, ya...) que Días de Humo se ha escrito como una válvula de escape de una cotidianeidad que, a la larga, abruma. Y como a tal hay que enfrentarse a él. Entretener ya es bastante. (Si no es así y sus pretensiones son mayores, ruego me disculpe, Teniente. A veces meto la gamba hasta las cejas por malinterpretar, nunca por querer menospreciar).
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Hola a Mi Teniente y demás combatientes, He leído el capítulo 0 y el Comentario de Jonathan Alvarez, pero por ahora no he querido leer tu sinopsis de autora, pues no quiero que me cuentes la película antes de empezar a verla. También he leído algunas participaciones de este diálogo, muy doctos y positivos para tu novela. Igual que Raúl caí en la trampa de competir, aquí por ese mínimo de destreza. Al descubrir la personalidad de Mónica ha venido a mi mente el título de una obra de teatro que no he visto: "Porqué los hombres aman a las cabronas". El título "Días de humo" me parece muy bueno, y si no comprende a la obra por algún desenlace inesperado, resultará mejor. Me temo que Mónica (la del pelo azul) es estéril o una mujer insurrecta, o ambas cosas, ya me corregirás. Yo pienso que la mujer es la creadora de la magia, no sólo de los encantos que dan sentido a la vida, sino además del arte de manipular a la vida misma, el hombre es su aprendiz y por ello quiere superarla. Así me explico el instinto de Mónica de coleccionar juguetes, que ante Raúl naturalmente resulta una pretensión de llenar el hueco de un hijo. Los juguetes son como los instrumentos de los brujos, con los que pretenden interceptar universos paralelos. Es básico en la magia dar a luz a un ser puramente espiritual, que no tenga que residir en un nuevo cuerpo carnal, como el caso de Férula. A ver que puedo decir conforme vaya leyendo los siguientes capítulos. Leí que metiste tu novela a participar en el 1er Premio de Creación Literaria de Bubok? Yo quise meter mi ensayo el último día pero me salieron con que el plazo ya se había vencido el día anterior. Con el gusto de saludarlos, Jesús Morfín. |
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Interesante tu distinción, Roberto, entre jugadores de primera y aficionados. Yo siempre jugué en aficionados, pues nunca pasamos de primera regional. Pero sí hubo un momento, un solo momento de mi "carrera" futbolística, que a punto estuve de saltar a la profesionalidad. Posiblemente perdí la oportunidad por mi culpa. Nunca más un oteador de 2ª División volvió a fijarse en mí. Las reglas del fútbol, amigo Roberto, son las mismas para los que juegan por afición que para quienes lo hacen de forma profesional. Otra cosa es que le pongan más o menos ganas, o que estén más o menos preparados. Y en el mundo de la literatura pasa exactamente lo mismo: las normas son las mismas para todos. Eso sí, por regla habitual, el aficionado le pone más ilusión, pero no observa adecuadamente las normas (sobretodo las de estilo y las de estructura) porque siempre tiene la excusa de que escribe por placer. El profesional le pone menos garra, menos empeño, pero la observancia de las normas es elevadísima. Yo soy un aficionado a escribir. Pero tengo clarísimo que si en algún momento me viene una oportunidad, no voy a perderla como hice en el fútbol. El cartero tiene por costumbre, pese al famoso título, no llamar nunca dos veces a la misma puerta. Por eso tengo claro que la observancia de las normas es requisito fundamental para que, si la suerte me sonríe, algún oteador pueda fijarse en mi obra. |
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Me cuesta, querido Pedro, creer que eres capaz de divertirte con algo; pero será que a mí me transmites una sensación que en realidad no es cierta... De todos modos, no es algo importante. He leído lo que has dicho y lo respeto. Punto. No voy a entrar a explicar o dejar de explicar por qué contesto una cosa que después matizo (para eso ya pago a mi psiquiatra si procede) ni voy a poner el grito en el cielo porque de lo que digo se coja sólo una parte y se olvide todo lo que pueda decir después (como ocurrió con el título (malinterpretado) de este post); entre otras cosas, porque no soporto a la gente que lee a medias. Sigo aprendiendo de todo lo que escribes. Teniente Ripley P.S. Me voy a escribir, que falta me hace (en esto, al menos, estaremos de acuerdo) |
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Teniente Mónica: Qué casualidad, hace un rato he terminado de leer tu novela. Ahora que los demás estarán comiendo o con el café o infusiones entre los labios, quería decirte que me reitero en lo dicho hace un mes sobre tu libro. Quería puntualizar unas cosas: escribes muy bien, y eso es más que suficiente para escribir, pero... encuentro que te reiteras demasiado en lo superficial del núcleo del único problema eje de la novela, a través de demasiadas páginas para contar una misma cosa casi de igual forma (esta forma de hacer la observo en muchos escritores y no deja de ser mi opinión y gusto personal). Además, el final me lo imaginaba más sorprendente, aunque no está mal que sea tan realista. Por otro lado, me gusta que sea una historia donde pueden identificarse muchas parejas; eso la hace viva, creíble. No juzgues ni aceptes mal esta opinión; lo hago desde la sinceridad y con todo el respeto, planteando los pros y los contras (a mi juicio, que puede ser escaso) situándome en el centro de este polémico foro lleno de talentos. Ésta es mi resumidísima opinión, carente, quizás, de la destreza que pides en el inicio de tu post; pero el FIN de tu novela me induce a opinar en la libertad que a todos se nos supone. Saludos de Gloria |
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Dice Roberto: "El problema es que aquí estamos todos mezclados. Jugadores de primera, que sufren, junto con amateurs que nos gusta jugar por divertirnos. Juzgar a unos y otros con el mismo rasero es ilógico. El problema es (y para terminar ya, que me enredo y no paro): ¿DDH se ha escrito para disfrutar en su realización o para ser publicado con todos los honores?." Esa distinción está bien, Roberto, pero puede haber otra. Puede que haya, además de lo que tú dices, un escribir juguetón y un escribir desesperado, en el que el objetivo inalcanzable o agónico no sea "publicar con todos los honores", sino desesperadamente contar la historia. Cuando veo esos e-books a precios astronómicos (2 euros), y las amenazas en la primera página contra cualesquiera que copien, divulguen e impriman "esta obra" sin autorización, yo me acuerdo de los escritores desesperados, a los que de verdad no les importaría que su nombre se borrara de todos los lugares con tal de ver su historia contada entre los demás. Y para estos que yo digo, la técnica no es una cuestión de "calidad" que te permita superar el filtro editorial. Es una exigencia de responder al fracaso en conseguir que ese lector al que te diriges te lea. ¿Por qué el lector no pasó de la primera página? ¿Por qué tal escena, tal situación, no he sabido transmitirla, no funciona? Si escribir es rehacer de nuevo una realidad que no te satisface (porque, Roberto, no me digas una cosa, pero si tu escribes es porque te falta algo en la vida que de verdad vives), no tendrás satisfacción mientras no consigas que otros hagan real esa vida que cuentas, leyéndola. En definitiva, no se trata de disputar con nadie en maestría técnica, sino competir contra uno mismo para conseguir comunicar la historia.
Las únicas obras que llevan unanimidad de valoración son las que van firmadas por un Autor cuyo prestigio aplasta. Si dejáramos 100 obras en el mostrador de una librería, impresas como "marca blanca" de un hiper, sin nombre de autor ni editorial, y dejáramos que pasaran los compradores y, ojeándolas, decidieran qué compran y, además, rellenaran una encuesta, nos llevaríamos muchas sorpresas. No es solo la "competencia" del Autor la que hay que tener en cuenta, tambien la "competencia" del Lector. Y al decir "competencia" no estoy valorando, sino utilizando un nombre para describir un poso de lecturas, de experiencias de vida, generacional, momento anímico .... Digo esto porque DDH ha sido muy controvertida. Pero incluso limitándonos a los que tenemos una buena opinión de la obra, me llama la atención cómo hemos visto cosas diferentes. Ecocidio habla de Mónica como "mujer insurrecta". Daniel habla de la atmósfera agobiante que transmite. Y yo comenté que la pareja Raúl-Mónica opone a una "loca" sentimental, que al final es la cuerda de la historia, frente a un ser calculador que rehuye las complicaciones sentimentales, y que al final es el derrotado por la vida. Creo que cada uno de nosotros, apreciando la obra, ha puesto algo o bastante de si mismo en la interpretación que hace de su lectura. Lecturas diferentes. No sé qué pensará la Teniente de lo que nosotros hemos interpretado. Igual se está riendo a mandíbula batiente. Igual se está desesperando. Pero ... ... lo único que quiero decir es que así como no existe un pie de rey que nos mida la calidad de una obra con una precisión de centésimas, ni mucho menos, así igualmente una obra triunfa cada vez que "alcanza" a un lector. Nada más. |
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Antes de nada y aunque pueda resultar pesada, quiero aclarar el título de este post. Porque en él no se hace referencia a la destreza del lector sino a la mía misma. En mi primer post contaba que aunque había dicho que subía un libro… olvidé decir el título. De ahí ése: “De mi libro debería hablar alguien con un mínimo de destreza… y tal vez así no olvidase decir el título”. Ése es el post y ésa la intención, no otra. Parece evidente que el sentido ambiguo del encabezado dio pie a pensar que aquí dentro había polémica. Y aunque no fue premeditado, lo cierto es que este post acabó siendo, entre otras cosas, polémico. Y afortunadamente, también interesante, educativo, divertido e incluso revelador. R2_D2, la Teniente no se está riendo a mandíbula batiente porque la Teniente, lo parezca o no, piensa más que nunca en aquello de “que hablen de una aunque sea bien”. Porque de todas y cada una de las intervenciones que se han hecho, hablando directamente de DDH o de temas que surgieron a raíz del libro, me han ayudado. Como ya dije en otra ocasión (me auto-cito; soy lo peor): unas opiniones me llevaron a reafirmarme en las mías y otras, a cuestionármelas. Y algunas, incluso, me llevaron a cambiarlas porque me convencieron de que llevaban razón. Así que gracias a todos. Por criticarme, para bien o para mal. Por ponerme a caldo o por echarme flores. Es lo que buscaba enseñando DDH: saber qué opinaban los demás. Prueba superada… Ahora sólo me queda aprender a escribir. Un abrazo: Teniente Ripley P.S. Me he puesto un poco ñoña, así que me voy a darle unas patadas voladoras al Alien… |
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Amigo R2_D2, independientemente de que pudiera matizar bastantes de tus
afirmaciones, hay una cosa en la que no estoy en absoluto de acuerdo: 2
€ para acceder a una obra literaria no es que sea un precio abusivo,
como tú anotas, sino que es un precio simbólico de algo que debería
venderse a un precio muy superior. La cultura no puede ser gratuita. Otra cosa muy distinta es que opines que mi novela, por poner un ejemplo, no vale ni cinco céntimos. Puedo estar de acuerdo, y no me dolerán prendas en afirmar que, para ella, 2 € es un precio desorbitado. Pero no podemos ir regalando nuestra propiedad intelectual por ahí cuando estamos acogidos a esta editorial para ver nuestra obra publicada. Muy distinto es que alguien escriba sin ningún otro interés que el ser leído. Existen miles de publicaciones culturales que, sin ningún ánimo de lucro, aceptarán publicar cualquier escrito que a ellas les llegue. Existen miles de páginas web donde podemos colgar un enlace a nuestra obra para que, quien lo desee, se baje la lectura de forma gratuita. Pero desde una página editorial donde subimos nuestro trabajo para ser publicado, entiendo yo, y puedo estar equivocado, que, aunque simbólico, debe abonarse un precio por cualquier descarga |
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Gabrielfrau dijo (no cito todo porque queda muy cansino) : no podemos ir regalando nuestra propiedad intelectual, como réplica a R2 que se quejaba del precio de algunos ebook. Bien. Primero, Gabriel, la propiedad intelectual no es transferible nunca ni aún muerto, una obra es y será tuyo por siempre jamás, incluso aunque no la registres en ninguna parte (hecho que solamente sirve para dar fe de que es tuya en caso de litigio), así que no se puede regalar ni mucho menos vender. Segundo, dices que la cultura no puede ser gratuita. Y yo digo: la cultura es intrínsecamente gratis. Hay miles de hechos culturales a tu alrededor gratuitos (la forma en la que comes, por ejemplo). ¿Por qué unos quieren tener el privilegio de no serlo (gastos de producción aparte)? Pues por la prostitución de la cultura que hace el mundo empresarial. Que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera, pues vale, pero que nos dejen el onanismo para los que disfrutamos de él. No es menos cultura la gratuita. No es menos cultura la que surge expontánteamente y se regala. |
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Con permiso también de la teniente, a quien estamos usurpando un trocito de su largo post. Amigo Daniel, llevas toda la razón del mundo, vamos a hablar como Dios manda: no podemos regalar las servidumbres de nuestra propiedad intelectual. Y dejo claro que después de la desafortunada afirmación (matizada y corregida en este post) he añadido: "cuando estamos acogidos a esta editorial para ver nuestra obra publicada". Anotas, y estoy de acuerdo, que no es menos cultura la que surge expontáneamente y se regala (le he puesto la x a expontáneamente porque tú se la has puesto, pero para mí que va con s, luego lo miro). Pero no estamos hablando de estos gestos, creía haberlo dejado claro en el anterior post, estamos hablando de unos libros que han sido voluntariamente subidos a una editorial en línea para que ésta los publique. Si queremos regalar nuestros escritos tenemos otros medios para hacerlo. Es que nunca he visto a nadie que quiera regalar su música depositando sus CD's gratuitos en una tienda de discos, ¿cómo vamos a hacer lo propio en una editorial? En este aspecto nunca he estado más de acuerdo con la que fuera ministra de cultura, Carmen Calvo, cuando manifestó que la cultura no debía ser ni gratuita, porque los creadores tienen que vivir de ella, ni cara para que todos tuviéramos acceso a la misma. Era cuando abogaba por un abaratamiento en los costes y por una reducción de los tipos de IVA. Lo que pasa es que a veces las cosas se quedan solo en palabras. Y, por cierto, si hay que meterse en el plano metafísico del significado de cultura gratis, pues nos metemos, pero creo que para ello necesitaríamos otro post distinto de éste. |
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Hombre gabriel, yo creo que el principal problema de poner tu obra a 2 euros es que, me atreveria a decir que no se la va a bajar ni dios. Pero no la tuya, sino también la mía, y la de tooooodos... yo fui bastante ingenuo al poner Mystic Crystal por 1,20 pensando que iba a ganar algo, y al fin y al cabo eso me ha hecho más mal que bien... Y es que, siendo francos, pagar por un archivo virtual no es algo que haga mucha gracia a nadie, o eso es lo que yo veo. |
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cita de gabrielfrau
Ah, y por cierto, eso que dices, amigo Idelosan, de que no se la va a bajar ni Dios... bueno, Dios y algún amigo suyo se la deben haber bajado. Al menos tengo para invitarle a un café a mi chica... je je je.
Mystic Crystal también se lo bajó alguien, aunque de hecho me hubiera gustado que no fuera así.. si conservo el e-book con precio, es precisamente para no faltarle el respeto a aquel que en su momento ya pagó por el libro >
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La cultura no puede ser gratuita. Otra cosa muy distinta es que opines que mi novela, por poner un ejemplo, no vale ni cinco céntimos. Puedo estar de acuerdo, y no me dolerán prendas en afirmar que, para ella, 2 € es un precio desorbitado. Pero no podemos ir regalando nuestra propiedad intelectual por ahí cuando estamos acogidos a esta editorial para ver nuestra obra publicada.
Muy distinto es que alguien escriba sin ningún otro interés que el ser leído. Existen miles de publicaciones culturales que, sin ningún ánimo de lucro, aceptarán publicar cualquier escrito que a ellas les llegue. Existen miles de páginas web donde podemos colgar un enlace a nuestra obra para que, quien lo desee, se baje la lectura de forma gratuita. Pero desde una página editorial donde subimos nuestro trabajo para ser publicado, entiendo yo, y puedo estar equivocado, que, aunque simbólico, debe abonarse un precio por cualquier descarga