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En 1400 cabe lo que cabe. A esa envidiosa se le pueden inventar mil y una historias. Te cuento una, real, que ocurrió, pero que sé de oidas. Un tio dejó a Fulanita y se fue con Menganita. No sé qué cable se les cruzó a los dos, que un dia invitaron a Fulanita a tomar café en casa, y el tio la violó con la ayuda de Menganita. Ambiente: universitarios progres años 70. Imagínate la escena con un poster del Che y otro de John Lennon, y Pink Floyd o Bob Dylan en el tocadiscos. Bueno, en tercera persona tambien puedes estar escribiendo en modo "frontal Petz" en la cabeza del personaje. Y en primera persona, si no es el prota el que narra, tambien puedes narrar como si fuera con luz ambiente. Pero .... desde fuera del personaje, con luz ambiente, ¿no te obliga a ser más sutil, a que los hechos hablen por si mismos? Bueno, yo he fracasado en este concurso estrepitosamente con tres relatos en plan "diálogo de teatro", así que mal consejo te doy. Pero me sigue gustando más. Prescindir del nombre del protagonista te obligará a ciertos ejercicios circenses, ¿no? ¿Vale la pena?
¡Cómo ha cambiando en esta edición el punto de vista narrativo! Todos los relatos tienen bastante trama (lógico, porque si no, no se reconocería el cuento que hay debajo), hay muchísimo diálogo y no abundan los relatos introspectivos. |
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Jaume, eso ya es meterse en cocina projunda; yo solo pretendía servir una tapa a mis chicas, pero me has tocado mi fibra sensible y es muy posible que tengamos que batirnos con floretes de tenedor y cuchara; igual terminamos montando un cenador (no me gusta la palabra restaurante) y cenador me gusta más porque la noche ambienta mucho las comidas. Nos veremos en el patio de duelos. |
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Vixa, te pongo lo que he buenamente toquiteado a todo correr. Como era la idea para que vieras, por ti mismo, si esos detalles que tienes en mente son tomados como errores o no, igual te sirve, sí. Es que, aparte de que cada uno escribe como más le gusta, luego ya me di cuenta, claro, que con el tono forzado, un poco de cuento infantil, quedaba difícil, pfff. Bueno, si te sirve, adelante, y, si no, te lo saltas. O si te horroriza, me dices y lo borro ;DDDDDD ---------------------------------- BLANCA Y EL CRISTAL Relato de Vixa ---------------------------------- Ésta es la historia de dos hermanas, dos hermanas que tuvieron una suerte muy dispar... Una de ellas, la menor, nació con todas las gracias. Desde su más tierna infancia, siempre la compararon con una fina muñeca de porcelana; era bonita, pero parecía frágil, y por eso despertaba, en todo aquél que la veía, un extraño instinto de protección. Desde su más tierna más tierna infancia, nunca nadie supo negarle nada, pues, además, era una chiquilla que lo pedía todo con una sonrisa en los labios, con una amabilidad innata, era una princesita. Blanca, se llamaba. Sin embargo, el destino parecía haber sido tan cruel con la mayor, como generoso había sido con la pequeña. Y es que la hermana mayor carecía de todo atisbo de virtud. Físicamente, su rostro no poseía ni uno solo de los rasgos agradables de su hermanita: en vez de tener una nariz menuda y ligeramente chata, la suya era grande y afilada. Sus labios tampoco eran breves y carnosos, sino finos e inexistentes. Su mirada era dura y distante, en vez de cálida y cercana. Ni tan siquiera su cuerpo, una vez llegada la pubertad, cambió como lo hizo el de su hermanita. Ella no adquirió esas formas ligeramente voluptuosas y deseables que hacían que todos los chicos desviaran su mirada al pasar a su lado. En vez de eso, siguió siendo el mismo palo de escoba que había sido desde siempre: plana, rígida y delgada, un cuerpo que le confería una apariencia andrógina, incómoda. Por no haber sido agraciada, ni tan siquiera le concedieron la virtud de la amabilidad y la simpatía, pues siempre fue soberbia y estirada. Ya en el colegio le atribuyeron el apodo de bruja por su aspecto, un apodo que la persiguió en el instituto debido a su mal carácter. De modo que, como podéis imaginar, la hermana mayor siempre sintió una envidia enfermiza por Blanca. Y es que siempre estuvo a su sombra. Siempre recibió los desprecios mientras su hermana cosechaba halagos. Por cada rechazó que ella sufría, un apuesto galán adolescente llamaba a la puerta de su hermanita. Siempre se miraba al espejo y le preguntaba: “dime, ¿qué tiene ella que no tenga yo?” Y, cada vez que lo hacía, obtenía el silencio por respuesta. Mientras la tuvo a su lado vivió en un estado permanente de celos, unos celos que la atormentaban. Unos celos que, por las noches, se alojaban en su bajo vientre y le producían un resquemor insoportable que parecía consumirla. Nunca consiguió sentir un poco de paz hasta que se alejó de su hogar, hasta que se fue a la universidad. Mientras ella estudiaba, la pequeña Blanca siguió viviendo en ese pequeño paraíso que era su hogar, allí donde una sonrisa pagaba cualquier cosa. Un paraíso que ocultaba con su resplandor la oscura envidia de su hermana… Una, era princesa. La otra, bruja… Y, cuando, dos años después, Blanca acudió a la misma facultad, esa envidia contenida regresó con mayor fuerza, creciendo como una mala hierba en su corazón. Un corazón que se volvió tenebroso y negro, como las frías profundidades de un pozo, un corazón que empezó a albergar malas intenciones. Unas intenciones que, por primera vez en su vida, podía materializar. Blanca era joven, inocente, y cándida. Ella, educada por el lado oscuro de la vida, ya era una mujer hecha y derecha, una mujer enferma por los celos, la envidia, y tantos y tantos sinsabores, alguien que necesitaba la satisfacción de la venganza. Y, con sus pérfidas intenciones escondidas bajo el disfraz de una falsa amabilidad, esperó su oportunidad. Esa oportunidad llegó el primer jueves que Blanca salió de fiesta, una vez la pequeña e inocente princesita hubo sucumbido a los encantos de Dionisio. Fue entonces cuando su hermana mayor, aquella que hubiera debido amarla y protegerla por encima de todo, se acercó y le tendió su regalo envenenado, fino cristal. Pese a las advertencias de su padres, Blanca no pudo negarse, ni tan siquiera fue capaz de apreciar el menor atisbo de malicia en los ojos de su hermana. A partir de aquel día, Blanca empezó a pasar más y más días sin dormir. Ese pequeño polvo mágico le hacía creer que podía ser capaz de todo, que no necesitaba el descanso. Siempre estaba rebosante de energía, siempre se sentía infinitamente alegre, siempre quería más y más fiesta, porque el mundo vibraba, lleno de luz, de música, a su alrededor. Todo era fantástico; incluso, por primera vez en su vida, veía como su hermana quería participar de su alegría. Siempre que se la encontraba en su continua búsqueda de diversión, la recibía con una amplia sonrisa, una sonrisa completamente honesta, dibujada en su boca. Y pasaron las semanas, pasaron los meses, y la pequeña Blanca permanecía cada vez más tiempo despierta, con el corazón cada vez más alterado, más irregular, y acelerado. La noche era suya, totalmente suya... Pero, aún sin darse cuenta, las cosas empezaron a cambiar. A medida que pasaba más tiempo despierta, el placer que experimentaba iba disminuyendo. Poco a poco, fue olvidando esas noches de frenesí, esas noches en las que era el centro del universo. Su luz perdió brillo, su música se volvió demasiado ruidosa, demasiado caótica. Lo único que permanecía, era el cúmulo maravilloso de sensaciones que le proporcionaba el polvo mágico, aunque cada vez necesitara más cantidad, para tocar ese cielo… No lo abandonó. Semejante idea sólo pasó por su cabeza muy ocasionalmente, y de puntillas. ¿Cómo iba a dejarlo? La necesidad se combinaba con la esperanza y juntas componían su adicción. Con el tiempo, su aspecto empezó a sufrir las consecuencias. Mientras estaba bajo los efectos del fino cristal, su cuerpo se deshidrataba, pero no se acordaba de beber, y también se olvidaba de comer. Y, eso, lo padecía su piel y lo padecía su boca. Su piel, antes tersa y brillante, estaba cada vez más seca. Adquirió un tacto ceniciento, áspero; le producía de continuo un picor terrible, desesperante, y por eso se rascaba hasta producirse eccemas. Su boca también padecía los efectos de la deshidratación. Sus encías se debilitaron tanto, que todos sus dientes empezaron primero a bailar y luego a caerse. De su aliento empezó a emanar un hedor putrefacto por culpa de las bacterias que consumían lentamente sus encías. Por otro lado, los efectos de la inanición se notaron en las antes hermosas líneas de su cuerpo, que poco a poco fueron menguando. Su cara también acusó esos efectos, y todos sus rasgos se acentuaron. En poco tiempo, la bella y dulce Blanca, había pasado de ser una hermosa joven de diecinueve años, a aparentar ser una mujer de cuarenta a la que el paso del tiempo no había tratado precisamente bien. Blanca entró en una espiral sin salida, un exceso tras otro, todo con el objetivo de saciar su ansia. Después de su cuerpo, su mente fue la que sucumbió. Primero llegó la paranoia, después, esos enanitos la empezaron a visitar cada noche, pequeños, perversos, fúnebres, mal intencionados y ariscos. Esa fue la primera de muchas, muchas, alucinaciones, pero ni tan siquiera estas consiguieron que se decidiera a afrontar el problema. Para Blanca, no hubo príncipe azul que la rescatara, y es que su adicción necesitaba de algo más que un beso para sanarla. Y, mientras tanto, su hermana, la pequeña bruja, miraba con satisfacción y sin remordimientos en lo que se había convertido. Remordimientos que no sentía pese al sufrimiento de sus padres, del resto de la familia y de sus amigos, pese al sufrimiento de la pequeña y frágil Blanca. Ella necesitaba la satisfacción de la venganza, necesitaba aliviar ese resquemor que la torturaba, necesitaba mirarse al espejo que la atormentaba con su silencio y decirle: “¡ahora sí que ella no tiene nada que yo no tenga!”. Más allá de eso, nada le importaba. |
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Cierto, pero esos ejercicios me los reservo para realizarlos en un campo de maniobras más amplio (mi segunda novela), para estos relatos tan cortos la primera persona, en terminos generales da un punto de apoyo muy importante, y es que permite eliminar mucha más información redundante, permite evadir descripiciones y contextualizaciones y por lo tanto permite comprimir mucho los relatos, y es que en realidad, sólo debe quedar perfectamente definido ese personaje, el que piensa, habla y actua, pues las descripciones del resto de personajes quedan implícitas en el punto de vista subjetivo del propio personaje y sus sensaciones. Por eso me gusta tanto este modo de narración en el relato corto. Para una novela admito que por momentos puede resultar muy limitante en algunos aspectos, como por ejemplo a la hora de vertir diferentes puntos de vista o retratar las situaciones de un modo más general. |
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Muchas gracias Oniria, la puntuación debo admitir que en general me gusta más que la que yo he escogido (aunque yo me hubiese cargado alguna coma). Respecto a la corrección de la segunda parte, pues la corrección de algunas frases me ha gustado (por ejemplo el profundizar con una ligera enumeración las sensaciones que experimentaba), pero por otra parte, algunas no las cogería, ya que esa divagación en la descripción, en mi opinión le hace perder un poco el carácter incisivo y directo que tenía (o creía que tenía) la caída a los infiernos de Blanca, aunque es cierto que leyendo tú versión, un poco más de descripción no hubiese sobrado en absoluto, y es que me conozco y tiendo siempre a la eliminación de cualquier detalle que me parece redundante y a veces me excedo. Muchas gracias, en serio, por la corrección (o sugerencias, como prefiera llamarlo). |
| Pues tanto en el relato de Vixa como en el de oniria observo una curiosa y atípica repetición de vocablos que bien podrían haber sido sustituidos por sinónimos y mejorar la redacción, como son Siempre, celos, cada vez mas, corazón y algún otro.Pra mi gusto esa repetición da sensación de pobreza del lenguaje, solo aceptada cuando el personaje es alguien limitado y el autor lo acentúa en su forma de hablar en el relato. Pienso, luego opino, aunque opine mal |
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Nada, nada, tú opina, faltaría más. Que todos estamos para aprender ;DD No siempre la repetición se debe a pobreza de vocabulario. Yo he aprendido a escribir de oído, leyendo y por prueba y error, escribiendo, pero veo la repetición como un recurso literario, que refuerza el texto, y, de hecho, en mi opinión (aunque eso es una cuestión de gustos), una repetición bien aplicada da como resultado un texto muchísimo más bello (aunque depende de lo que pida el texto, claro). Otra cosa, es la mal aplicada, por supuesto. Pero eso se nota enseguida. Igual alguna repetición en este texto podría aliminarse, sustituirse por alguna otra palabra (pienso en "corazón", las otras, pues, no me acuerdo ahora mismo), pero no llama la atención por ser inapropiada. Más bien induce a esa sensación "cuento de hadas" que quería aplicarle. ;DD |
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Bueno, lo que decía, leeros es un placer. No llego a tiempo de acompañaros en la charla pero os leo de principio a fin. Anoto la receta de los champis, la otra no por que no me gusta el bacalao. Como Anabelle no ha borrado su participacion, me alegro, y observo que R2D2 es un poco revoltoso, pero creo que es por que está impaciente, como un caballo cuando va a empezar una carrera. El relato de Vixa me ha gustado, y tambien la correccion de Oniria. Me ha hecho pensar mas en un sentimiento de Injusticia que en uno de envidia. Pues es injusto totalmente que la vida haya dado tanto a una y tan poco o nada a la otra. Y es injusto que los que las rodean a ambas no tengan en cuenta eso para compensar a la bruja con mas cariño, mas atenciones etc. y así los demas que se tropezaron con ellas a lo largo de la vida. Es de ese sentimiento de injusticia que nace el deseo de venganza y lógicamente escoge a quien mas le demuestra con sus virtudes y suerte las pocas que ella tiene para hacerla pagana de toda su frustracion. Tengo mucho que aprender. Lo veo a medida que os leo. Espero que algo consiga. |
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Pues mira, no se me había ocurrido que los demás tambien son responsables de esas diferencias entre las hermanas. Y bien pensado, seguramente que han sido los padres los "culpables" de estimular esa envidia entre las chicas. Pero claro, a este paso Vixa acabará escribiendo Guerra y Paz, en lugar de un relato de 1400 palabras. Se lo dictaremos entre todos. |
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Gracias Incongruente por el comentario, de hecho esa fue alguna de las razones por la que le pedí a Oniria que me indicase donde detectaba los fallos de estilo, porque la repetición de frases y expresiones era un recurso que había utilizado para enfatizar esa sensación de cuento que se transmite de forma oralmente, aunque procurando no caer en el exceso y sólo repitiendo esas palabras y expresiones a las que es difícil enontrar un sinónimo y más si quieres transmitir esa sensación de que alguien está contando algo. Y precisamente ese fue uno de los motivos por el que el texto fue descartado, pues ese tono, al leerlo y releerlo me pareció que se podía confundir con un texto porbre con demasiada facilidad, de hecho, más que confundirse, podía serlo. Y luego al releerlo me dí cuenta también de lo ya mencionado por R2, que me pasase como con Juguetes Rotos, que esta historia se quedase en la sensación de mero esquema de algo más grande. Pero después leo el mensaje de Zara y me doy cuenta que los esquemas también tienen sus virtudes, pues permiten rellenar los huecos al lector como más le plzca dando mayor posibilidad a lecturas diferentes. |
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R2 dijo --> "Pues ayer se estuvo a punto de bajar la persiana y dejar fuera a un
valiente que se ha lanzado al verso. ¿Se discutió si los versos valen
como relato? Algo se dijo, nadie contestó ...." A mí me pasó igual, vi el poema y me quedé O_O jajaja seguro que su autor/autora (cof) se esperaba algo así ;DDDD Pasó por mi mente lo de que era un concurso de relatos, o sea, prosa, por lo tanto, el verso quedaría excluido. Sin embargo, tras pensarlo, creo que, a menos que públicamente se le descarte (por la Maestra de Ceremonias) en lo que a mí respecta, entrará en igualdad de condiciones. O sea, repito, igualdad de condiciones. Considero que se puede votar, pero que no debe considerarse un extra de valor el que sea en verso. No sería justo. Los demás quizá hubieran intentado rimar algo, de pensar que era algo que encajaba con las normas del concurso. Pero, igual que se ha votado a quien publicó sin anonimato, o a quien transgredió el número de palabras, ¿por qué no a alguien que aborda unas cantigas? ;DD Sí pondría entre las normas, para el futuro, si se tercia, que tenga que ser en prosa, por el aquel de evitar futuros sonetos. Pero sólo si parece importante señalarlo. |
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Se puede hacer un relato en verso (léase cualquier romancero) si tomamos como relato aquello que cuenta una historia. Así incluso alguno ha subido (me sacaría los ojos para autoacusarme pero luego no sé si podré encajarlos) prosa que no parecía (ojo, parecía, ¡eh! solamente parecía) relatar gran cosa. Yo por mí lo tendré en cuenta, a ver qué nos dice y si relamente la glosa da mérito al cuento. |
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Mmm... sí, es cierto. Aunque seguro que todos tenemos en mente la prosa, y no el verso, al hablar de "relato". De todos modos, eso, en este caso, al menos en lo que a mí respecta, entrará en el listado, sin problema. Lo que pasa es que quizá sí se debería especificar, por si da la impresión de que una aportación merece más por estar en verso. Y, eso, no creo que sea acertado, na más, ;DDD (conste que flipo con este trabajo, al margen de todo, me quito el sombrero ;DD). Me han entrado venas poéticas... En este octavo certamen, un relato se ha pedido, Un bello cuento de hadas, en su base, conocido, que tuviera hadas, magia, un príncipe, bruja, lo típico. El resultado era libre, creativo es lo divino, pero, cada uno, soñó un cuento distinto, interpretando qué era, lo que se había pedido. Y muy, muy largas disputas, por él, se han sucedido... Ams... vale, pa dos minutos, que le dediqué, y sin contar sílabas... Errr... no hace falta que me miréis así!!! *huye* ;DD |
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Yo creo que sí debe entrar en igualdad de condiciones. Ya lo dije una vez: relato es todo aquello que se relata. Yo no escribiría en verso ni jarta de vino tinto, porque se me da fatal, hasta decir que no me salen las rimas y sí las venganzas anónimas. Pero no veo por lo demás, cual es el problema. |