No sé si quiero saber
cuanto pasa por el mundo.
Saber qué está ocurriendo
con estas gentes,
en esas calles y esas plazas.
Que me cuentes con voz de cada día,
que me enseñes con precisión
de última conquista electrónica,
las caras y los cuerpos
de esos que no saben
“lo mucho que hemos avanzado”.
No sé si quiero
saber que no es posible,
el ruedo de una flor enamorada
del sol y de la lluvia,
que no es posible la bienvenida
de una voz en una lengua
distinta a la del que llega,
ni una mano blanca sosteniendo
el desmayo de una mano negra,
ni un trozo de pan compartido,
ni la dulce sonrisa
de una madre que amamanta
sin miedo a violentos personajes,
ni angustia por dolorosos presagios.
Un rostro de mujer,
son muchos rostros.
Un niño aterrado,
son muchos gritos de niños asustados.
Un hombre con miembros amputados,
son muchos hombres sin mañana.
Porque su miedo es el Miedo,
Porque su hambre es el Hambre,
Porque su muerte es la Muerte.