| Añadiré algo más. Hablo de Millennium desde mi punto de vista. Y mi punto de vista no es el de un crítico literario desapasionado que se fije ante todo en esos elementos mecánicos de la literatura, a saber, el ritmo, el ambiente, la estructura, la corriente de moda... Aunque poniéndome en la piel del tal crítico no me cueste demasiado estar de acuerdo con él, todo eso no me interesa lo más mínimo o en todo caso lo tengo por algo muy secundario. Me interesa en cambio y sobre ello baso mi juicio acerca de lo que entiendo por literatura buena y buen escritor, que el relato me diga algo, me toque la fibra sensible, que al mismo tiempo que me habla de unos pocos seres concretos, me haga ver en ellos a toda la especie humana en lo que tiene de más profundo y común, un relato universal y eterno, si se me permite la solemnidad. Nada que los dos libros aquí mencionados -ni Agatha Christie, ni Ken Follett, ni Corin Tellado, ni... la literatura de terror, la de vampiros (en auge también, al parecer), la negra, la ciencia ficción...- cumplen ni por asomo. La cumplen en cambio Stendahl, Dostoyewski, Tolstoi, Solshenitzin (Un día de Iván Denisovich), André Gide, Zola, Lampedusa, Jane Austen (en clave menor ésta), Cervantes y si se me apura incluso el Arcipreste de Hita; y tantos otros que omito por no hacerme pesado. Pasando ahora a otra cosa. Di por vez primera con la mezcla de idiomas en The clockwork orange, La naranja mecánica, en la que un joven británico que está en la onda de la guerra fría cercana al final de la II mundial, habla una jerga adolescente en la que su inglés está salpicado con palabras de un ruso elemental y primario: rabota, diébuschka, golubschka, jarraxó y así por el estilo. Al comienzo la cosa me echó para atrás. La lectura se me hacía difícil -tiendo a leer de prisa, sobre todo en la primera lectura- pero la trama, el asunto, me interesó, de modo que me armé de paciencia y empecé a tratar de averiguar el significado de aquellos términos exóticos, de modo que los fui descifrando y con ello cogiéndole gusto al relato, hasta tal punto que lo he vuelto a leer varias veces. Una vez hecho a la idea, ya no me pareció tan mal aquella mescolanza. Uno integra la cosa en el total y éste aparece redondo y completo. Creo que aquí en España Julio Llamazares ha escrito algo parecido mezclando el inglés al español, aunque -que yo sepa- no haya conocido el éxito de quienes lo precedieron en el hallazgo. En resumen, hoy acepto esas mezclas, siempre, claro está, que se las haga con cierto arte. Y con esto termino esta larga entrada. Saludos. |
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He leído "Los hombres que no amaban a las mujeres" y ahora intento leer "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". Leo debajo de un nogal en la huerta de mi casa del pueblo. Zanganeo. Y estos libros son geniales para éso. No creo que quienes deciden entretener su tiempo libre leyendo libros de consumo sean descerebrados. Ni tampoco creo que ser descerebrado sea un pecado. Cada uno tiene las capacidades que la Naturaleza le ha otorgado. Ni una más. Y no es su culpa. Y muchos no han tenido, además oportunidades. Y algunos no han sabido aprovechar las que le dieron. Millenium es un pasatiempo. Al principio se hace un poco farragoso y poco a poco engancha. No nos descubre si hay o no futuro, ni tampoco si el alma es luz o sombra, ni siquiera nos cuenta quién mató definitivamente a Kennedy. Pero entretiene. Para mí, en verano, es suficiente. Sexo, crímenes, negocios sucios ... todo eso gusta a la gente. Lo mismo que los programas de la tele. Hay para todos. Y no todos son intelectuales cultivados en la gloriosa sabiduria de las fuentes del saber. La gente normal es éso: normal. O somos normales. Y les gusta las cosas normales, como el futbol, por ejemplo, paradigma de la intelectualidad. A mi el balompié no me gusta nada. ¿Soy por ello más inteligente? o ¿Son más zoquetes los que si gustan de el?. Se lo acabo de decir a un niño ahora mismo: una cosa que no te gusta no es una mierda, solo es una cosa que no te gusta. Si lo llamas una mierda, corres el riesgo de ofender a alguien a quien si le guste, y éso es una falta de educación, cuando menos, además de una tontería. El niño se lo está pensando. Saludos a todos.
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Hola a todos: Yo he estado viviendo en Suecia cinco meses y puedo comentar algo respecto de la cultura y las costumbres que tienen por allí. Sí es cierto que el Inglés es su segunda lengua (en algunos casos como en el de el pueblo sami, que habita en el norte principalmente, sería la tercera) y, de hecho, allí ven las películas y las series en Inglés con subtítulos en Sueco. Por otro lado, respecto del tema de la comida, no me he percatado de que coman mucha bollería industrial; de hecho, en los supermercados en los que yo solía comprar no había mucha variedad a ese respecto. Lo que sí vi, y en bastante variedad, son snacks de chocolate del tipo Kit-kat, Toblerone, Kex, etc. Anoto Millennium en mi lista de libros pendientes de lectura. Aunque tan sólo sea para evaluar si lo que se dice ahí es lo que he apreciado por mí mismo o no. Bueno... voy a ver si consigo mantener mi abstracción de lo que está viendo mi hermana en televisión... que Pipi Estrada no me interesa lo más mínimo. ¡Un saludo! |
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Zara, lo de "descerebrados", es correcto, lo dije y lo mantengo. Hace cincuenta años, el analfabetismo imperaba en España como pedro por su casa, al poder fáctico y a la iglesia no les interesaba que la gente tuviese cultura, para ellos, incluso hoy en día, la cultura del pueblo no puede tener lugar, un pueblo culto es un pueblo libre en la medída de que tiene consciencia de sí mismo, y eso nunca fué de interés para estos personajes. Que me digas que hoy en día la gente es descerebrada por que nace así, es una perogrullada, lo siento, pero así es. Procuran meternos hasta por los ojos fútbol y telebasura, para mantener al personal idiotizado, en cuanto a lo de leer libros de consumo, no por eso eres descerebrado, si lees, asumes que tienes una cultura, aunque esa cultura solo te permita leer y escribir tu nombre a duras penas. Otra cosa muy diferente es lo que lees, no creo que que el fútbol sea ningún paradigma de nada, ni siquiera de deporte, y mucho menos de cultura, solo hay que escuchar las discusiones de bar, que muchas de ellas si no terminan a navajazos es de puto milagro. Cada uno es como es, de eso no hay duda. Si desde niño lo único que te enseñan es a darle patadas a una pelota y a amar a unos colores, sean lo de un equipo, o los de una bandera, esa influencia te marcará de por vida, las personas no nos diferenciamos mucho del perro de Pavlob, no vayas a creer. No opino sobre los libros motivo de este post por que aún no los he leido, pero en cuanto al resto, solo mira a tu alrededor, y dime, de cada conversación que escuchas en la calle, en el trabajo... ¿cuantas podrían considerarse cultas?. Pon tu mism@ el porcentaje... |
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cita de victorperez
Rober, más que bollería, yo me refería a la comida precocinada o congelada. No sólo Lisbeth la consumía, también el resto de los personajes si estaban solos en casa.
Eso sí es cierto. Las secciones de alimentos precocinados congelados en los supermercados suecos son bastante más grandes de que las de los supermercados españoles. Por algo será. Es más, condicionado por la disponibilidad de alimentos y del precio (en algunos casos casi prohibitivo) de algunos de ellos, yo también acabé comprando bastante congelado... |
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¿Sobre qué estamos discutiendo? Todavía no me he enterado muy bien. Vuelvo a insistir en algo que ya he comentado anteriormente, no este hilo; entiendo que para el autor de "Millenium", que en paz descanse el buen hombre, su principal objetivo era que su obra llegase a millones de personas, para eso es impepinable tiznar tu obra con manchurrones de comercialidad. Eso es inevitable, si quieres que tu obra este dentro de los parámetros de consumo actuales. Ahora, si de lo que hablamos de su calidad literaria, pues bueno, tal vez se pueda discutir. Yo no lo he leido, la verdad, ni creo que lo haga, no por nada, es que no me llama la atención. He visto la película, y no está mal, flojilla, pero bueno... estamos en verano. Otra cosa es que aquí haya autores de culto, de esos que no leen nada más que aquellos que aman de verdad la literatura. Pero ese no es el caso de la mayoría de los lectores, de esos que recorren los estantes de cualquier centro comercial; ellos van buscando algo que les entre por los ojos, que les llame la atención. Ya sabéis publicidad a tope. |
| Acabo de pinchar y ver La cultura baja, la cultura alta. El doctor Repronto. Sobre los que Victor nos ha llamado la atención. Hoy está de moda, es políticamente correcto, manifestarse demócrata. Y se entiende por serlo, el todo vale, el todo es igual a todo, el no hay diferencias. (Democracia es un término referente a la política, referente al modo de gobernarse, y nada tiene que ver con esa pretendida 'igualdad' de todos con todos). Pues bien, para esta gente, todo vale, todo es igual a todo, no hay bien ni mal, no hay belleza y fealdad, no hay lo bueno y lo malo, en resumen, no hay valores. (Victoria Camps, profesora de Ética en la Universidad de Barcelona escribió y publicó hace 10 años un libro al respecto). Sigamos. Democracia -para esta gente nueva, estos doctores Repronto- equivale a todos al mismo nivel, nadie debe destacar de los otros, y si alguien destaca, se le rebana la cabeza y se lo reduce a la talla común, al mínimo común denominador. Para este 'Doctor', cultura baja equivale a pasarlo bien y por lo tanto despreciarla es un prejuicio religioso, y dado lo bajo que cotiza hoy lo religioso, identificado con lo vaticano, sospechoso y reprobable. Sólo le ha faltado decir -como se dice que decían algunos militares de Franco- que los de la cultura alta, los que leían algo más que el Marca y les gustaba el teatro de García Lorca, eran todos unos amaricados, unos afeminados. Recuérdese al ministro de propaganda de Hitler: cada vez que oigo hablar de cultura, echo mano a la pistola. Un colaborador del dominical de EL PAIS habló de esto y puso a parir a los que después de sostener que todas las opiniones son respetables, saltan a considerarlas todas igualmente válidas, a lo cual él, con razón, señalaba que no, que hay opiniones estúpidas y opiniones acertadas; sin que por ello se quiera decir que a los que sostienen las necias haya que matarlos o quemarlos vivos. Respetar al que expresa una opinión, por necia que sea, es una cosa; respetar sin más la opinión expresada, aun siendo estúpida, otra muy distinta. Hay que distinguir entre la persona -siempre respetable- y sus creencias o actos, de ninguna manera respetables siempre. Y en lo que toca a esta discusión acerca de Millennium, en eso estamos, confundiendo las churras con las merinas y con los nabos las patatas. |
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Yo estoy totalmente de acuerdo con los posts de Bizarro. Mi abuela no leyó nunca el Quijote, mi padre nunca se va a leer mi novela, a mi madre le gusta Operación Triunfo y a mí me gusta el fútbol. No entiendo dónde está el problema. Mi abuela era analfabeta, mal podía haber leído el Quijote. Pero aprendí de ella tantas cosas de la vida que ahora me resultan indispensables. Mi padre siempre trabajó como pintor interiorista y de decoración, y ahora lleva unos años con problemas en la vista, nunca podrá leer mi novela. Entre sus clientes había gente a la que todos consideraríamos culta (científicos, médicos, famosos, actores de cine, cantantes de muchísimo éxito internacional, escritores famosos... no voy a dar nombres por mor de la confidencialidad de datos), y mucha de esta gente era incapaz de entender que la decoración de tu hogar forma parte de la personalidad. Y si lo entendían no tenían ni idea de qué les gustaba más. Mi madre, al igual que la madre de Bizarro, ha tenido que sacar adelante un hogar con hijos, y cuando pone su coño en el sofá (expresión de Bizarro), está tan cansada que al rato se duerme. ¿Cómo puede ponerse a ver una película o un documental si se pierde de la misa la mitad y no se entera del hilo? Por eso sintoniza las noticias en el televisor, o programas de música que, mientras duermes, te despiertas, te duermes y te vuelves a despertar, no necesitas entender el hilo conductor. Como ahora no hay programas de música no le queda más remedio que ver Operación Triunfo, el único programa, por otro lado, que mantiene el directo riguroso en sus actuaciones, la esencia de la música que se ha perdido por completo. A mí me gusta el fútbol. Soy un descerebrado y un ser de bajísima cultura. Desde que tengo uso de razón juego al fútbol. Y si lo dejé hace unos años fue porque me lo prohibieron por prescripción médica. Alguien por ahí ha dicho que no es un deporte. Bueno, desde que lo dejé estoy hecho un montoncito de estiércol, si no es deporte debe ser algo tan parecido que se necesita de un especialista para notar la diferencia. No he leído nada del famoso Millennium. Lo puse en su día en la cola de mis lecturas y aún no he llegado. No puedo opinar. Pero el día que lo haga lo haré desde el punto de vista de alguien a quien le apasiona el mundo de la literatura. Y este apasionamiento me distingue de la inmensa mayoría de lectores a los que, sencillamente, les gusta leer. Con todo ello quiero decir que no somos absolutamente nadie para determinar qué lectura es la más apropiada para la inmensa mayoria de lectores que lee, sencillamente, porque les gusta, porque les divierte o porque les entretiene. Mi padre no entendía cómo un escritor podía vivir en una casa sin ninguna personalidad, con una mezcla de estilos indigna de una persona culta. Posiblemente fuera porque este escritor se pasaba tantas horas en su despacho escribiendo, que el resto de la casa no era más que un anexo servicial para él, y que con el simple hecho de cumplir su función de habitabilidad ya le era suficiente. Posiblemente este escritor no entendería por qué a tres millones de personas les ha gustado Millennium. Posiblemente sea porque esta trilogía cumple con la funcionalidad que la inmensa mayoría le da a la literatura: diversión, entretenimiento, desconexión... Para ello no es necesario el Quijote. No podemos juzgar a una persona porque no haya leído a Hemingway o a Rousseau, tal vez sea porque no sabe leer o porque tiene problemas en los ojos, pero sí debemos, y sobre todo nosotros los que pretendemos ser escritores, hacer un análisis de por qué una determinada lectura interesa más que otras en el grueso de los lectores. Quizás descubramos qué quieren leer de nosotros, qué es lo que esperan. Porque si les damos, sin más, lo que nosotros queremos darles, entonces seremos nosotros quienes les estaremos descerebrando. Y es que todos son mayores de edad para saber qué es lo que quieren leer. |
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Casi siempre estoy de acuerdo con ciertas personas que escriben aquí pero no suelo decirlo por pudor o porque no vean en mi un aliado para posibles futuras acciones canallescas contraculturales, pero esta vez tengo que decir : ¡Amén! al comentario de Bizarro que además de decir como siempre las cosas sin pelos en la lengua deja ver en el trasfondo una ternura que habitualmente oculta tras la dureza de sus palabras. ¡Já! No te conozco y llevo poco en esto pero te he pillado. Ahora ponme verde. |
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cita de cerinto
Acabo de pinchar y ver La cultura baja, la cultura alta. El doctor Repronto. Sobre los que Victor nos ha llamado la atención. Hoy está de moda, es políticamente correcto, manifestarse demócrata. Y se entiende por serlo, el todo vale, el todo es igual a todo, el no hay diferencias. (Democracia es un término referente a la política, referente al modo de gobernarse, y nada tiene que ver con esa pretendida 'igualdad' de todos con todos). Pues bien, para esta gente, todo vale, todo es igual a todo, no hay bien ni mal, no hay belleza y fealdad, no hay lo bueno y lo malo, en resumen, no hay valores. (Victoria Camps, profesora de Ética en la Universidad de Barcelona escribió y publicó hace 10 años un libro al respecto). Sigamos. Democracia -para esta gente nueva, estos doctores Repronto- equivale a todos al mismo nivel, nadie debe destacar de los otros, y si alguien destaca, se le rebana la cabeza y se lo reduce a la talla común, al mínimo común denominador. Para este 'Doctor', cultura baja equivale a pasarlo bien y por lo tanto despreciarla es un prejuicio religioso, y dado lo bajo que cotiza hoy lo religioso, identificado con lo vaticano, sospechoso y reprobable. Sólo le ha faltado decir -como se dice que decían algunos militares de Franco- que los de la cultura alta, los que leían algo más que el Marca y les gustaba el teatro de García Lorca, eran todos unos amaricados, unos afeminados. Recuérdese al ministro de propaganda de Hitler: cada vez que oigo hablar de cultura, echo mano a la pistola. Un colaborador del dominical de EL PAIS habló de esto y puso a parir a los que después de sostener que todas las opiniones son respetables, saltan a considerarlas todas igualmente válidas, a lo cual él, con razón, señalaba que no, que hay opiniones estúpidas y opiniones acertadas; sin que por ello se quiera decir que a los que sostienen las necias haya que matarlos o quemarlos vivos. Respetar al que expresa una opinión, por necia que sea, es una cosa; respetar sin más la opinión expresada, aun siendo estúpida, otra muy distinta. Hay que distinguir entre la persona -siempre respetable- y sus creencias o actos, de ninguna manera respetables siempre. Y en lo que toca a esta discusión acerca de Millennium, en eso estamos, confundiendo las churras con las merinas y con los nabos las patatas.
El discurso de Minchinela parece simple, pero hay mucha reflexión detrás de él, aunque hable en ese tono jocoso y mencione palabras como "subidón" y cosillas así, para ganarse a la chavalería de la UCM.Yo creo que él se refiere a la necesidad de cierta liberación al construirnos un criterio propio, sin dejarnos influenciar por esa pátina intocable de respetabilidad que tiene todo lo que está catalogado como clásico, imperecedero y relevante (alta cultura). Es curioso, porque en cine hace tiempo que lo tengo claro, y para mí es igual Sed de Mal de Orson Welles que Evil Dead 2 de Sam Raimi. Puede que Millennium no sea alta cultura, pero en fin, ¿qué más da? Durante unos días estuve en Suecia, vi cómo funcionaba el interior de una revista especializada, temí por la vida de una jovencita y me lo pasé en grande con lo que me contaba Larsson. Pues oye, estupendo, ¿no? |
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cita de bizarro
A ver, bizarro, no saquemos las cosas de contexto. Ni tampoco singularicemos. Para tu información, pues sí, he lidiado con tormentas en alta mar, más que tormentas, huracanes, atravesando el golfo de México, ya lo creo que sé lo que es, sobre todo, cuando no estás acostumbrado a estar en una coctelera agitándose, arriba y abajo, y hacia la derecha, y arriba, y a la idquierda, y el estomago que de pronto, a cada movimiento, se te sube hasta las orejas, para caer de golpe hasta los pies, y vuelta a subir, agarrotado y agarrándote a cualquier cosa. Y en el aire, también, pues cuando el tristemente famoso Katrina abandonaba Cuba, yo, y casi doscientas personas más, nos agitábamos a tres kilómetros de altura volando en círculos sobre Varadero, y allí nos tuvieron tres horas, cagándonos en el copón, y en el absoluto silencio que había en el interior del avión, solo roto por los espaciados timbres que te advierten de que permanezcas sentado y con el cinturon abrochado, se podían escuchar los rezos de algunos miembros del pasaje, alumbrados por los rayos que caían a nuestro alrededor, y no se qué es peor, que te pille el huracan en el aire o en alta mar. Joder si sé lo que es. En cuanto al resto, pues que quieres que te diga, no es mi intenciól faltarle al respeto a nadie, y si te has sentido ofendido, disculpas, pero es mi opinión, ya que no puedo comprender como alguien con dos dedos de frente, se dedica a perder su tiempo viendo basura, pero allá cada cual con su tiempo...¿Tú sabes a cuántos padres y madres de los aquí presentes estás llamando descerebrados? ¿Tú sabes lo poco que le puede importar a mi padre, después de estar trabajando desde los 9 años, lo que opine de la vida alguien que nunca ha lidiado con una tormenta en alta mar? ¿Tú crees que hay alguien que tenga derecho a poner algún calificativo a la inteligencia de mi madre, a sus 66 años, por lo que le guste poner en la tele para divertirse un rato, después de llevarse todo el día faenando y preocupandose por los problemas de los suyos, cuando por fin puede poner el coño en el sofá? ¿Y tú crees que puede haber alguien que tenga algún tipo de potestad para distinguir los distintos niveles de implicación de los escritores con la Literatura? ¿O quizá tú sólo rindes culto a los que se implican con los literatos? |
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cita de bizarro
Pues opino que si no puedes entender cómo alguien con dos dedos de frente puede perder el tiempo viendo telebasura es que creo que te falta un poco de empatía para crear buenos personajes en esto de la Literatura. Pero, oye, cada cual con su tiempo...
Empatía... empatía... eso me suena... |
| En este foro se ha justificado la lectura de Millennium diciéndola un derecho de la persona, más aun si esa persona está rendida después de trabajar. Decir que se tiene el derecho de leer basura es sacar de contexto las cosas. Nadie tiene el derecho de dañarse. Se tiene la facultad, pero no el derecho. El que se daña y sabe que lo hace, no ejerce su santa libertad, al contrario, padece un desequilibrio. Ejemplo. Se ha dicho y ya es el pensamiento correcto actual, que se tiene el derecho a suicidarse. No, no se tiene. Uno se suicidará si nadie se lo impide; no es libre y ejerce su derecho: está mal de la cabeza. El que nadie prohiba un acto o lo impida no lo hace un acto bueno. Leer Millenniun es un acto malo, daña al lector. Da una falsa imagen de la vida, aparta de ella. Condiciona y manipula, nos lava el cerebro, nos hace un mal. Cito a Hitler: "Repite una y otra vez una mentira y acabarán por creértela; y "Qué gran suerte para los gobernantes que la gente no piense". "Pero también sentimos un placer especial y secreto cunado vemos como la gente que nos rodea no recela de lo que le está ocurriendo". Se trata del libro Por tu propio bien, de Alice Miller, que publicó Tusquets. Se nos condiciona para que ingenuamente creamos que leer un libro es un acto inocuo, ni el autor ni quien lo publica quieren dañarnos. Es falso. Todo lo que se nos propone a la lectura, todo lo que en la TV y en el cine se nos ofrece, toda la vida pública se encamina a tenernos sujetos, es un acto de gobierno. Con el cine, la TV y la literatura se nos orienta y dirige por el camino que conviene al gobernante. No se vende 40 ediciones de Millennium porque sea un libro bueno, buena literatura, literatura de calidad, alta cultura; sino porque satisface la intención del gobernante, a saber, que no pensemos, que adquiramos la mentalidad que el libro propone, que lleguemos a pensar y sentir como piensan y sienten sus personajes. Millennium es un libro dañino; por eso es malo y leerlo no es ejercer un derecho ni un acto de libertad, sino una desgracia. Sanamente, debemos evitarlo. |
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Totalmente de acuerdo, amigo Aviles, al bueno de Cerinto se le ha ido la pinza. ¿Acaso, amigo Cerinto, eres tú quién decide si algo es bueno o malo, si algo es dañino o benigno, si algo tiene o no tiene calidad? Ni tú ni nadie, amigo Cerinto, puede quitarme el derecho a leer lo que me plazca y lo que me venga en gana. El derecho, como prerrogativa (dejaremos el concepto de ciencia del Derecho y el concepto de derecho objetivo para las discusiones entre mis colegas juristas), es la facultad que tiene cada individuo para hacer o dejar de hacer algo. El derecho, entendido como tal, no viene de la palabra latina "directus", que significa dirigir; aunque no se corresponda etimológicamente, derecho significa lo mismo que la palabra latina "ius". Sin enrrollarme: el derecho subjetivo es la facultad que concede el Ordenamiento Jurídico a un particular para determinadas cosas. Entre ellas la libertad de elección y de decisión (se hable de libros, se hable de ropa o se hable de lo que sea). Un acto no tiene porqué ser bueno para que se tenga derecho a él. ¿O acaso vas también a quitarme mi derecho a fumar? ¿O mi derecho a cebarme con judiones del Barco hasta que no me quepan más? |
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Desconfía de aquel que llame incultos a los demás.
Desconfia de aquel que se cree en posesión de la verdadera inteligencia.
Desconfía de quien mire por encima del hombro de los otros por que él "ha leido a Joyce".
Desconfia de aquel que pasea sus lecturas bajo el brazo por la plaza pública.
Desconfía de quien sacraliza sus preferencias en la vida.
Desconfía de quien solo confía en su criterio.
Dicho esto, que no son citas de Confucio sino del que suscribe, paso a detallar que vivo en una ciudad pequeña, que en ésta existe un circulo de "intelectualidad" que se reune para enseñarse sus inteligencias y sus vastas culturas, que dedican sus muchas horas libres a ensalzar sus buenas y sanas lecturas y a poner verdes a los que leen lo que ellos consideran "no literario". Y en verdad, en verdad os digo... (esto es para pontificar) que este tipo de posturas elitistas e intelectualoides me repatean los higados. Creo que es sano leer, pero, porque yo lo crea, no es lo único valido para todo el mundo. Otros rellenan su intelecto de otras mil maneras. Cada uno con la suya ¡Aleluya!.
Dicho lo anterior, sin acritud, me parece que la saga de Millenium, para ser un best seller de esas proporciones, tiene bastante más calidad que otras muchas novelas que lo han sido (El Código, por ejemplo) También creo que tiene más calidad que lo que muchos publicamos aqui, es más, a mi me gustaría tener la capacidad que ha tenido Larsson para rellenar tantas páginas que enganchen a tanta gente. ¡VIVA LA LECTURA! Y que cada cual lea lo que le guste, sin que tenga que ser criticado por ello. Saludos.
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