Apelo a vuestra valentía de escritores o a vuestra curiosidad de lector. Os advierto que aquí no valen frivolidades ni finales fáciles. Os invito a que vayamos a una estancia profunda y tenebrosa de la mente humana. Que nos sumerjamos en un comportamiento sexual tan increíblemente intenso como adictivo. Sólo el pudor o el miedo puede impediros hablar en serio de sadomasoquismo y ninguna de las dos cosas son dignas de un amante del arte de escribir. Hablemos de Sado amigos.
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cita de DanielTurambar
De nada. Y por dialogar un poco. Yo de sade me leí en mis tiempos mozos "La filosofía del tocador". El final me pareció pelin desagradable, de hecho cuando fui con un amigo a ver la versión de la Fura esperé que lo cambiaran, pero no, mantuvieron el "castigo".
Estimado Turambar. Disculpa el retraso de horas pero he cogido el libro y he vuelto a leerlo antes de contestarte. Es sin duda la obra más paradigmática de Sade aunque no demasiado conocida. Incluso para el lector de hoy en día cuesta llegar hasta el final, y en concreto, sobre todo, cuesta digerir "el final"; que una adolescente de 15 años torture hasta la muerte a su madre, a golpes y cuchilladas, mientras participa en la violación de su progenitora en medio de una orgía brutal e incontrolada, es fuerte, nuy fuerte incluso para el 2009. El título se traduciría más exactamente diciendo La Filosofía en el tocador y no "la filosofía del tocador". Fué la gran última obra de Sade, y como colofón a su desgraciada carrera, el recien autoungido emperador Napoleón Bonaparte la encontró repugnante y dañina y le mando a la cárcel donde pocos años después el marqués murió. Verás Turambar, Sade es un milagro liteario muchísimo más raro y poco pobable de darse que Shakespeare o Cervantes. Sade es tan extraño que es muchas ocasiones resulta espantosamente incomprensible y misterioso. Pero tiene un hilo continuo acerado en plata que enhebra toda su obra; disfruta con el dolor en puros términos sexuales y lo textualiza de manera absolutamente pornográfica. En esos momentos porno son en los que el marqués estalla de talento morboso y se ilumina y es reconocido por el lector como un dios tenebroso. Y como dentro del sadomasoquismo él es el principio seminal y activo del concepto, totalmente carente de referencias y pasado, en el furioso torbellino de su literatura, todo se mezcla también endiabla y furiosamente. Azotes, sodomizaciones, felaciones, violaciones, desangramientos, perversión de menores, dolor consentido,sumisión voluntaria, humillación, asesinato, orgías,promiscuidad. Todo lo que en el universo mental del hombre era malo a Sade le produce una erección literaria y lo escribe. Pero todo mezclado, sin ton ni son. Pura erección, como la spanación que tú antes comentabas. Lo milagroso es que a partir de semejante fenómeno documental la obra de Sade ha sido el factor germinal que ha provocado el sadomasoquismo, tanto como subcultura como orientación sexual. Una tendencia mucho más elaborada y que, por supuesto, para la inmensa mayoría de sus aficionados resulta absolutamente inaceptables muchas de las prácticas que describe el marqués, sobre todo, y en concreto, todas aquellas en las que intervienen menores de edad y todas aquellas que no se llevan a cabo con el mutuo consentimiento de todos los participantes. La Filosofía en el tocador es, desgraciadamente, paradigmática en este sentido. Es el mayor alarde de Sade en la descripción morbosa y regodeante de la parte más oscura, y hoy en día inaceptable, del Sado. |
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Bueno, la filosofía básica es rendirse al animal (dotado con un sofisticado cerebro) que llevamos dentro, imperando la ley del más fuerte al servicio del placer personal. Es lógico que fueran a por él, ya que entre polvo y polvo además de menos a más, (lo que tuvo que hacer muy popular su obra) no dejó títere institucional con cabeza (iglesia, aristocracia, y cualquier gremio con cierto poder.Y, bueno, muchos de las menores que salen en sus "juegos" son considerados así ahora, en la época eran casaderas. Es como un chiste gráfico (no recuerdo de quién) en el que se pronosticaba que dentro de X años el sexo con menores de 30 se consideraría pederastia. Pero vamos, Sade era básicamente un psicópata, un hombre sin empatía alguna, que ponía su deseo y su "imaginativa" forma de conseguirlo por encima de cualquier cosa, y además se jactaba y hacía apología de ello. |
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-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. |
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cita de salazar
Según los cásicos del psicoanálisis la vida es un continua búsqueda
-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. |
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cita de salazar
Según los cásicos del psicoanálisis la vida es un continua búsqueda de
-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. |
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Según los cásicos del psicoanálisis la vida es un continua búsqueda de
-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. Según los cásicos del psicoanálisis la vida es una continua búsqueda de sexo en la que de vez en cuando suceden otras cosas. Y en ninguna de todas la orientaciones sexuales es tan verdad como en el sadomasoquismo.
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cita de salazar
Existe un botón de "editar" que podrás observar en la parte superior derecha de todos tus mensajes, y que al usarlo previene, por ejemplo, el poner un montón de mensajes seguidos cuando te equivocas al publicar un post.cita de salazar
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Según los cásicos del psicoanálisis la vida es un continua búsqueda de
-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. Según los cásicos del psicoanálisis la vida es una continua búsqueda de sexo en la que de vez en cuando suceden otras cosas. Y en ninguna de todas la orientaciones sexuales es tan verdad como en el sadomasoquismo.
Por otra parte, eso que has dicho no me lo trago. ¿Cómo que "según los clásicos"? ¿No será "según tú"? He estudiado bastante el psicoanálisis y te puedo asegurar que aunque le den importancia capital al sexo (casi obsesiva en algunos aspectos) esa frase no la he visto en mi vida. |
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cita de Idelosan
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Según los cásicos del psicoanálisis la vida es un continua búsqueda de
-Para colmo el aire se ha estropeado.-Pilar cruzó las piernas.Llevaba un vestido corto y ceñido de licra que a consecuencia del sudor lo sentía como cosido con alfileres al cuerpo. Se miró la punta de los zapatos de taconazo y encima, al fondo de su oficina, estaba María, su secretaria. La clavó una mirada ausente y pensó en su tanga, en el suyo propio, no en el de María, que seguro que también llevaba. El sudor lo había convertido en un manojo de hilos y ¿adivina alguien dónde se había escondido?. Sonrió. -¿Qué te hace gracia?-María estaba guapísima, tan limpia y ordenada siempre.-¿Y tú por qué no sudas?.-Ahora sonrió ella y tras dejas unos informe en el archivador, se le acercó.-Porque no me agobio tanto como tú, jefa.- Pilar se levantó, quizás demasiado rápido, dió un tras pies y caýó sobre la moqueta. No se hizo daño pero quedó a cuatro patas y con cara de sorpresa. María, de inmediato, se arrodillo junto a ella y la cogó de la cintura.-¿Estás bien?-Preguntó, ella también llevaba falda por encima de las rodillas y al ir a auxiliar a Pilar prácticamente le puso la cara delantera de sus muslos pegados a la cara de su jefa.-¿Y esas marcas?.-Como si alguien hubiera tocado un resorte María cambió de expresión, se levantó de un salto y con ambas manos se bajó todo lo que pudo la faldita por delante. Pilar, se levantó con ella prácticamente a la misma velocidad, cuando sentía curiosidad no de detenía ante nada.-Déjame ver.-Dijo mientras rodeaba como una leona hambrienta a María que muda y avergonzada se había quedado completamente inmóvil. Había juntado las rodillas, temblaba un poco y tenía las mejillas como tomates. Pilar la cogió la falda por detrás y comenzó a subírsela muy lentamente, esperando que la secretaria acabara con la broma en cualquier momento, apartándose. Pero no se movió. Ni un milímetro. María continuaba como una estátua, sin decir ni mu. Pilar la descubrió completamente las nalgas.-!Madre mía!.-Llevaba tanga y también escondido, como el suyo.-!Vaya azotaina que te han dado! ¿Con qué ha sido? ¿Con un látigo?.-Nada. María sólo temblaba tras sus rubores. Así pasaron dos minutos eternos hasta que Pilar volvió a bajar la falda de María y ésta, levantando un poco la cabeza, se atrevió a mirarla. Entonces con un tono mátrix "volvemos a la realidad" Pilar dijo: -¿Me traes un café bonita?. Con hielo.- María sonrió y asintió con la cabeza sinceramente aliviada. Salió rápido de la oficina para traer lo que se le había pedido. Daba pasitos cortos y precisos y movía coquetamente el trasero.Pilar creyó tener rayos equis en los ojos porque las marcas del latigo sobre las nalgas de su secretaria volvieron a su mente mientras ésta se alejaba. La puerta se cerró tras María pero en menos de dos segundos volvió a abrirse y ella asomó la carita.-Pilar.- La aludida la miró espectante. La secretaria, con los ojos un poco húmedos y una sonrisa de sincero agradecimiento continuó hablando: -Quiero que sepas que eres la jefa más maravillosa que he tenido nunca y que estoy deseando obedecerte en todo lo que me mandes, en serio Pilar, en cualquier cosa.- Adorable, pensó la aludida. -Sin azucar.- María sonrió con más intensidad y se agachó un poco, como haciendo una reverencia instintiva. -Vale.-Ella y la recien ofrecida visión de su escote desaparecieron tras la puerta. Pilar estaba contenta aunque todavía no sabía muy bien por qué y se volvió a sentar. Abríó una carpeta. Según los cásicos del psicoanálisis la vida es una continua búsqueda de sexo en la que de vez en cuando suceden otras cosas. Y en ninguna de todas la orientaciones sexuales es tan verdad como en el sadomasoquismo.
Por otra parte, eso que has dicho no me lo trago. ¿Cómo que "según los clásicos"? ¿No será "según tú"? He estudiado bastante el psicoanálisis y te puedo asegurar que aunque le den importancia capital al sexo (casi obsesiva en algunos aspectos) esa frase no la he visto en mi vida. Estimado Idelosan. Gracias por la aclaración, como bien insinúas, soy todavía un participante torpe en este foro, aunque voy mejorando poco a poco. En cuanto a lo del psicoanálisis la cita no era textual sino conceptual, por lo tanto no hay ninguna frase que encontar, literalmente. Pero no soy ningún experto y probablemente tienes razón. Quizás ha sido muy atrevido presentar como la idea principal de la teoría lo que según tú sólo es un elemento muy importante, a veces, "obsesivo". Y ésto último sí es una cita textual. De tus palabras. |
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La importancia de la geometría. -Has olvidado una.-Él se detuvo y Suzzane continuó.-Has olvidado una.-Acababa de ponerse los vaqueros y el jersey con bastante esfuerzo ya que tenía muchas partes de su cuerpo con la piel enrojecida y dilatada por los fustazos de la larga sesión que acababan de terminar. Yademás, estaba completamente empapada en sudor.-¿Qué?.-Preguntó él, girado y mirándola.Suzzane puso las manos como un angelito y sus ojitos en el centro del rímel corrido suplicaban. Hablaba de rodillas.-Has dicho ocho bofetadas para acabar y depués de darme cuatro en una mejilla sólo me diste tres en la otra. De verdad. Falta una.- Y Suzzane se acercó a gatas. Geometría. |
| Caminaba a cuatro patas pero como se le había ordenado.Intentando juntar las rodillas a cada pasito y mantenirndo las puntas de las pies estitadas y hacia dentro. Así sus hoquedades quedaban semiabiertas y ofrecidas. La espalda muy arquedada, las nalgas espigadas, la frente erguida y manteniendo el eje de los pezones de sus pechos en horizontal. Avanzó muy deprisa hasta la fusta tirada en el suelo. Como sólo llevaba puesta la cadenita superajustada por el candado a la cintura, por debajo del omblido, toda ella era una sonfonía de curvas, abrillantada lijeramente por el sudor. Soberbia. Se agachó y se ayudó con las manos para ponerse la fusta en la boca, dió media vuelta y apretándola con los dientes volvió a correr como una gata hasta la persona que le había ordenado que le tragera la fusta, como quien tira un palo jugando con una perra. Llegó a sus pies. Jadeaba y emitía grititos de cachorrilla contenta.Puso las manos juntas y hacia abajo y con la boca ofreció la fusta. Un encanto. La persona cogió el instrumento y después la acarició la mejilla. Ella le lamía la mano y entre lametazo y lametazo, con la lengua fuera y en movimiento, imitaba los ladridos de alegría de una auténtica mascota. Sus pechos, erguidos y ahora coronados en punta, bailoteaban a aquel ritmo y meneaba, más rápido aún y sin parar, el trasero mientras recibía agradecida las caricias de quien la poseía. Más jadeos, más ladridos. Su lengua crorreaba saliba y en su mirada había auténtica alegría. Estaba contenta. |
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¿Queréis ejemplos de masoquismo? ¿Queréis? Pues os voy a dar un ejemplo, un ejemplo de masoquismo es pasar de escribir una media de diez relatos cortos cada semana y media a escribir una novela larga con la que llevo cinco meses, CINCO, y apenas empecé el cuarto capítulo... ¡¡¡PEGADME UN TIRO POR PIEDAD!!! La próxima semana amiguitos, os enseñaremos un ejemplo de suicidio. XDDDDDD (Lo mal que sientan el insomnio y la cafeína, jeje) |
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cita de salazar
Caminaba a cuatro patas pero como se le había ordenado.Intentando juntar las rodillas a cada pasito y mantenirndo las puntas de las pies estitadas y hacia dentro. Así sus hoquedades quedaban semiabiertas y ofrecidas. La espalda muy arquedada, las nalgas espigadas, la frente erguida y manteniendo el eje de los pezones de sus pechos en horizontal. Avanzó muy deprisa hasta la fusta tirada en el suelo. Como sólo llevaba puesta la cadenita superajustada por el candado a la cintura, por debajo del omblido, toda ella era una sonfonía de curvas, abrillantada lijeramente por el sudor. Soberbia. Se agachó y se ayudó con las manos para ponerse la fusta en la boca, dió media vuelta y apretándola con los dientes volvió a correr como una gata hasta la persona que le había ordenado que le tragera la fusta, como quien tira un palo jugando con una perra. Llegó a sus pies. Jadeaba y emitía grititos de cachorrilla contenta.Puso las manos juntas y hacia abajo y con la boca ofreció la fusta. Un encanto. La persona cogió el instrumento y después la acarició la mejilla. Ella le lamía la mano y entre lametazo y lametazo, con la lengua fuera y en movimiento, imitaba los ladridos de alegría de una auténtica mascota. Sus pechos, erguidos y ahora coronados en punta, bailoteaban a aquel ritmo y meneaba, más rápido aún y sin parar, el trasero mientras recibía agradecida las caricias de quien la poseía. Más jadeos, más ladridos. Su lengua crorreaba saliba y en su mirada había auténtica alegría. Estaba contenta.
Último grado. Sobrepasar la obediencia exigida.
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| En la cafetería de la Facultad de Filología de la Complutense. Ella se sentó en su mesa, sin avisar, porque como siempre, estaba desayunando sola. Sólo la conocía de vista aunque estaban en el mismo curso. Primero. Y hacía poco más de un que acababa de comenzar.La traía un cruasán pero ella no lo aceptó, le pareció un alarde de amabilidad excesivo y fuera de tono. Eran prácticamente dos desconocidas. Pero ella quería hablar y Lucía comenzó a escucharla. La cosa derivó enseguid al tema del sexo. Era muy guapa y los ojos le brillaban cuando sonreía.Las intimidades que contaban iban subiendo de tono y a las dos les parecía la conversación cada vez más y más interesante. Perdieron dos clases. Fascinada Lucía escuchó que ese verano ella había poseído a una chica a la que azotaba antes de fornicar. Entonces Lucía contó lo mucho que le gustaba que le dieran azotainas. Jamás lo había contado. Estaba sofocada, pero no podía dejar de hablar. Ella miró el reloj y dijo que tenía que irse. Su gesto había cambiado; era duro y a la vez, superatractivo. Apagó el cigarro muy lentamente encima del cruasán y le dijo que si quería que le siguiese contando ese tipo de cosas tenía que comérselo todo, ahora mismo y sin dejar una sola miguita. Lucía se quedó muda y con los ojos como platos. Ella se levantó y se agachó hacía ella abriéndose el escote y enseñándole sus hermosísimos pechos. Sin venir a cuento. Continuaba con la mirada autoritaria. Miró el cruasán humeante y cubierto de ceniza, con el cigarrillo clavado en lo alto y le dijo que mañana ya se lo contaría. Y se fué. También sus piernas y sus caderas emegiendo de la faldita de talle corto eran espectaculares. Estaba buenisima. Lucía resopló como despertando de un mal sueño y movió la cabeza mirando a todos lados. Volvía a estar sola. Voy a pedir un batido de chocolate. Pensó. Quizás con éso pueda comérmelo todo. Y levantó la mano para llamar al camarero. |
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cita de angiecorvis
Lo de los relatos es, directamente, explotación laboral, pásame el teléfono de tu editor que le abronque.¿Queréis ejemplos de masoquismo? ¿Queréis? Pues os voy a dar un ejemplo, un ejemplo de masoquismo es pasar de escribir una media de diez relatos cortos cada semana y media a escribir una novela larga con la que llevo cinco meses, CINCO, y apenas empecé el cuarto capítulo... ¡¡¡PEGADME UN TIRO POR PIEDAD!!! La próxima semana amiguitos, os enseñaremos un ejemplo de suicidio. XDDDDDD (Lo mal que sientan el insomnio y la cafeína, jeje) Lo de la novela no impresiona demasiado, las hay que tardaron años y años y años... |
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cita de salazar
En la cafetería de la Facultad de Filología de la Complutense. Ella se sentó en su mesa, sin avisar, porque como siempre, estaba desayunando sola. Sólo la conocía de vista aunque estaban en el mismo curso. Primero. Y hacía poco más de un que acababa de comenzar.La traía un cruasán pero ella no lo aceptó, le pareció un alarde de amabilidad excesivo y fuera de tono. Eran prácticamente dos desconocidas. Pero ella quería hablar y Lucía comenzó a escucharla. La cosa derivó enseguid al tema del sexo. Era muy guapa y los ojos le brillaban cuando sonreía.Las intimidades que contaban iban subiendo de tono y a las dos les parecía la conversación cada vez más y más interesante. Perdieron dos clases. Fascinada Lucía escuchó que ese verano ella había poseído a una chica a la que azotaba antes de fornicar. Entonces Lucía contó lo mucho que le gustaba que le dieran azotainas. Jamás lo había contado. Estaba sofocada, pero no podía dejar de hablar. Ella miró el reloj y dijo que tenía que irse. Su gesto había cambiado; era duro y a la vez, superatractivo. Apagó el cigarro muy lentamente encima del cruasán y le dijo que si quería que le siguiese contando ese tipo de cosas tenía que comérselo todo, ahora mismo y sin dejar una sola miguita. Lucía se quedó muda y con los ojos como platos. Ella se levantó y se agachó hacía ella abriéndose el escote y enseñándole sus hermosísimos pechos. Sin venir a cuento. Continuaba con la mirada autoritaria. Miró el cruasán humeante y cubierto de ceniza, con el cigarrillo clavado en lo alto y le dijo que mañana ya se lo contaría. Y se fué. También sus piernas y sus caderas emegiendo de la faldita de talle corto eran espectaculares. Estaba buenisima. Lucía resopló como despertando de un mal sueño y movió la cabeza mirando a todos lados. Volvía a estar sola. Voy a pedir un batido de chocolate. Pensó. Quizás con éso pueda comérmelo todo. Y levantó la mano para llamar al camarero.
Sin preámbulos, siempre es igual, se establece quién domina y quién está bajo dominio, y se empieza ya.
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"Hay que arrancarle el género a los macrodiscursos y diluirlo en una buena dosis de psicodelia hedonista micripolítica". Beatriz Preciado. Testo Yonqui. Insertado en el actual discurso legitimatorio de sexo y teoría de género hay que contemplar el sadomasoquismo. Junto con sus dos grandes hermanas mayores, los movimientos Gays y Trans, comparte con ellos la esencia seminal; la voluntad de autoconstruirse y reinventarse. La voluntad Gender. Pero partiendo de este poderoso y definitorio nexo común, revolucionario fente al neocapitalismo farmacopornográfico imperante, el análisis de sus diferencias es necesario e interesante. El sadomasoquismo en sus aspectos característicos esenciales es mucho más distante de la santificada y ya encestral práctica heterosexual . Pues gays y trans versionan muchas conductas y riruales heteros, como parte de su propia identidad, que son fenómenos completamente vacíos e irrelevantes para el imaginario Sado.
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cita de salazar
Por cierto; el actual papa católico ha condenado oficialmente el concepto Gender. Es impresionante constatar que siguen el actual discurso de la Teoría de Género con la misma morbosa atención con que los inquisidores leían a Lutero en los tiempos de hogueras.
"Hay que arrancarle el género a los macrodiscursos y diluirlo en una buena dosis de psicodelia hedonista micripolítica". Beatriz Preciado. Testo Yonqui. Insertado en el actual discurso legitimatorio de sexo y teoría de género hay que contemplar el sadomasoquismo. Junto con sus dos grandes hermanas mayores, los movimientos Gays y Trans, comparte con ellos la esencia seminal; la voluntad de autoconstruirse y reinventarse. La voluntad Gender. Pero partiendo de este poderoso y definitorio nexo común, revolucionario fente al neocapitalismo farmacopornográfico imperante, el análisis de sus diferencias es necesario e interesante. El sadomasoquismo en sus aspectos característicos esenciales es mucho más distante de la santificada y ya encestral práctica heterosexual . Pues gays y trans versionan muchas conductas y riruales heteros, como parte de su propia identidad, que son fenómenos completamente vacíos e irrelevantes para el imaginario Sado.
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cita de salazar
Ordenando pensamientos.
cita de salazar
Por cierto; el actual papa católico ha condenado oficialmente el concepto Gender. Es impresionante constatar que siguen el actual discurso de la Teoría de Género con la misma morbosa atención con que los inquisidores leían a Lutero en los tiempos de hogueras.
"Hay que arrancarle el género a los macrodiscursos y diluirlo en una buena dosis de psicodelia hedonista micripolítica". Beatriz Preciado. Testo Yonqui. Insertado en el actual discurso legitimatorio de sexo y teoría de género hay que contemplar el sadomasoquismo. Junto con sus dos grandes hermanas mayores, los movimientos Gays y Trans, comparte con ellos la esencia seminal; la voluntad de autoconstruirse y reinventarse. La voluntad Gender. Pero partiendo de este poderoso y definitorio nexo común, revolucionario fente al neocapitalismo farmacopornográfico imperante, el análisis de sus diferencias es necesario e interesante. El sadomasoquismo en sus aspectos característicos esenciales es mucho más distante de la santificada y ya encestral práctica heterosexual . Pues gays y trans versionan muchas conductas y riruales heteros, como parte de su propia identidad, que son fenómenos completamente vacíos e irrelevantes para el imaginario Sado.
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| Todo debajo del vestido era desnudez. Iban al trabajo juntas, cada una al suyo, y conducía Carmen, pues el coche era de ella. Pilar guardaba silencio un poco espectante porque sabía que a esas horas Carmen estaba siempre un pelín de mal humor. Efectivamente. Insultó a un conductor que hizo una maniobra brusca delante y después la miró. "Quítate las bragas y el sujetador. Hoy no llevarás nada debajo durante todo el día", dijo. Pilar respondió con la mirada baja que no tenía nada debajo del vestido. "¿Nada?". Pilar lo confirmó asintiendo otra vez con la cabeza. Entonces fué Carmen la que hizo una maniobra brusca y aparcó a la americana. La cogió del pelo, la metió la lengua en la boca y la otra mano se la lanzó como un misil a su centro secreto por debajo de la falda. "Voy a darte una buena azotaina por listilla". La dijo Carmen tras desenroscarle los labios entre hilos de saliba. "Vale, pero sólo tenemos diez minutos". Comenzó a levantarse el vestido y su desnudez se hizo visual. Magnífica. "Lo sé, Pilar, lo sé". |
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cita de salazar
Todo debajo del vestido era desnudez. Iban al trabajo juntas, cada una al suyo, y conducía Carmen, pues el coche era de ella. Pilar guardaba silencio un poco espectante porque sabía que a esas horas Carmen estaba siempre un pelín de mal humor. Efectivamente. Insultó a un conductor que hizo una maniobra brusca delante y después la miró. "Quítate las bragas y el sujetador. Hoy no llevarás nada debajo durante todo el día", dijo. Pilar respondió con la mirada baja que no tenía nada debajo del vestido. "¿Nada?". Pilar lo confirmó asintiendo otra vez con la cabeza. Entonces fué Carmen la que hizo una maniobra brusca y aparcó a la americana. La cogió del pelo, la metió la lengua en la boca y la otra mano se la lanzó como un misil a su centro secreto por debajo de la falda. "Voy a darte una buena azotaina por listilla". La dijo Carmen tras desenroscarle los labios entre hilos de saliba. "Vale, pero sólo tenemos diez minutos". Comenzó a levantarse el vestido y su desnudez se hizo visual. Magnífica. "Lo sé, Pilar, lo sé".
Día laborable. Un buen comienzo.
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