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cita de salazar
El realismo morboso no basta si no estiras el cuello hacia arriba entre la inmundicia y buscas con los ojos lo sublime. Bizarro. Con sólo señalar la mierda que somos te quedas cojo. Tu error es todavía más grave Cerinto. Desprecias los milagros literarios sin dar ninguna razón convincente. Milagros. No estoy hablando de gilipolleces. "A sangre fría" fue en su momento una auténtica revelación narrativa, algo que cortó el aliento a los mejores lectores de este planeta, en su momento, y tú, que sabes de cine, sabrás también que originó una interminable secuela de estilo de película que todavía hoy está vigente. Eso es cultura. No gilipolleces. Con Milleniumm estamos asistiendo a un milagro idéntico, en contextos diferentes. Es lógico. La mierda ha cambiado un poco y lo sublime es diferente.
Por una vez, concuerdo contigo en todo. Cabe algo más que añadir, y es que las dos últimas líneas del último post de Cerinto no responden a otra cosa que a una paranoia increíble. ¿Qué interés ha de tener el pobre Truman Capote en hacer apología al asesinato? ¿Pero estamos locos o qué? ¿Yo, por escribir múltiples escenas de asesinatos en Ecos de Odio, soy un psicópata y no me he dado cuenta? |
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Siguiendo con la cita de escritores en este que se supone foro de tales, pondré un párrafo del capítulo segundo del Episodio de que ayer hablé, a saber, Las tormentas del 48, párrafo en que el autor, allá por el 1900 de nuestra era, representaba así a algunos españoles que al parecer todavía abundan en la actualidad. Allá va: Por la gracia de Dios, estoy a nueve leguas largas de los Ximénez de Corduente, y voy a vengarme de los hartazgos con que me pusieron al borde de la apoplejía, y en la libertad de mis Confidencias declaro y afirmo que no hay mayores brutos en toda la redondez de la Alcarria, si alcarreña es la tierra de Molina. Respecto a los padres atenuaré la calificación, consignando que por sus prendas morales se les puede perdonar su estolidez; pero en cuanto a los hijos, no retiro nada de lo dicho: nunca he visto señoritos de pueblo más arrimados a la cola de la barbarie, ni gaznápiros más enfadosos con sus alardes de fuerza fruta y su desprecio de toda ilustración. Y no tomen esto a mala parte los demás chicos de Molina, que allí los hay tan listos y cortesanos como los mejores de cualquiera otra ciudad. Sólo contra mis primos va esta flagelación, porque son ellos raro ejemplo de incultura en su patria. Ni una chispa de conocimientos ha penetrado en tan duras molleras, y alardean de ignorantes, orgullosos de poder tirar del arado en competencia con las pujantes mulas. Mirábanme como a un bicho raro, y viendo la mezquindad de mi equipaje al volver de Italia, zaherían mi saber de latín y griego. Ellos son ricos, yo pobre. No les envidio; deme Dios todas las desdichas antes que convertirme en mojón con figura humana, y príveme de todos los bienes materiales conservándome el pensamiento y la palabra que me distinguen de las bestias... Intelligentibus pauca -que diría el latino. A buen entendedor... |
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ya, ya Cerinto, ¿pero quien es el que siente rábia y quien es libre de ella? Alguien dijo que la verdad (añado yo, conocimiento) os hará libres, pero nadie ha dicho que os hará felices. El grado de conciencia que adquirimos de nosotros mismos y del mundo no es algo que podamos escojer a voluntad. Menospreciar la ignorancia de unos no hace más que resaltar la envidia del sabio. ¿No pagaría con su sabiduría un poco de la felicidad absurda de un sectario? En fin, ya he dicho que yo de esto no sé. Un abrazo Cerinto |
| ¡Más madera, que es la guerra! -dijeron los hermanos Marx. Y atendiendo a su convocatoria, allá va mi contribución. Estas Navidades he visto un montón de películas sobre la obra de Dickens. ¡Vamos, animaos, hablad de él! He visto Historia de dos ciudades, Scrooge, relato navideño, Oliver Twist, Las aventuras de Nicholas Nickleby y Grandes esperanzas. Hoy espero ver Los papeles póstumos del club Pickwick. Confío en que no os quejaréis de que no llamo a la participación, a la 'interacción', como alguno supone es mi deber. ¡Venga! ¿Fue le literatura de Dickens mejor o peor que la de Stieg Larsson o la de John Le Carré? ¿Alguna vez lo leísteis a él de un tirón, como decís algunos que habéis leído al sueco? ¿Es él alta o baja cultura? ¿Lo pondríais de lectura obligada en las escuelas? ¿Qué habéis sentido leyéndolo? ¿Qué defecto le halláis? ¿Estaría él caducado? ¿Os pareció pedante en alguna ocasión? Me temo que hay discusión para rato. Saludos. |
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En vista de que vosotros calláis, diré yo lo que pienso. En todos ellos he observado que Dickens abusa del sentimentalismo. Para él los personajes o son buenos buenísimos, o son malos malísimos, no hay término medio, y además, los malos, lo son sin remedio: lo único que les queda es el castigo severo; nada de redenciones ni de arrepentimientos. Este pintar las cosas en blanco y negro me ha disgustado. Este dar por un hecho indiscutible la corrupción fundamental de la naturaleza humana huele que apesta a la Biblia, un libro que -huelga decirlo- tiene tanto de santo, sagrado e inspirado por el dios cristiano como pueda tenerlo -pongo por caso- el Gargantúa y Pantagruel del eximio (Qué querra´decir eximio? ¡Vaya pedantería!) Rabelais; y hasta puede que menos. Si Dickens fue protestante fundamentalista, pues lo leído lo hace pensar, ya se lo explicaría; como se sabe, para esa gente Dios es personaje severo y ceñudo, no se anda con bromas, manda al infierno al que peca, ¡que se joda!, aquello de “venid, benditos de mi padre”, y “apartaos, malditos, al fuego eterno”, sin pararse a pensar que los malos o condenados lo son porque -según sostiene Lutero- Él mismo así lo ha decretado desde el comienzo mismo del tiempo. Muchos los llamados, pocos los escogidos. Me trajo a la memoria a Saramago, que a mi entender va por la misma vía; es de los que tajantes dividen a la gente en buenos y malos, y piensan que para ser bueno sólo hay que quererlo, es cosa de voluntad. Ni que decir tiene que estoy en contra y no me cansaré de llamar la atención acerca de los orígenes sociales del mal. |