Buenas tardes. Me presento. Soy Raúl y nuevo en esto.
Observo, por lo visto en los foros, que ya os conocéis muchos de vosotros y que seguramente tenéis muchos datos unos de otros (todo lo que internet permite que nos conozcamos).
Aún a riesgo de ser absolutamente ñoño, a falta de algo mejor que hacer y con la terrible sospecha de que todo esto ya lo tenéis muchos de vosotros hablado, conversado y sabido, me gustaría plantear cuál o cuales son vuestros libros de cabecera; cuál es esa obra, a veces finita y a veces tocha, que os gusta tener cerca, consultar para lo que sea y releer en horas muertas párrafos que recordaréis siempre.
Sé que es difícil lo que planteo, incluso a mí mismo me cuesta, pero si me pusieran una pistola en la cabeza o me mandara un juez a la sombra en una penitenciaría sin biblioteca, en fin, si tuviera que escoger, elegiría cualquiera de Cortázar, tal vez Rayuela, que es más largo y da más de sí para tan larga condena. O cualquiera de relatos, o más bien cualquiera de Cortázar.
Espero que os interese el tema. De lo que estoy seguro es que va a costar que discutamos sobre esto tanto como por lo de Milenium y Larsson.
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Bizarro esas preguntas descontextualizadas y tan genéricas de poco sirven. Supongamos que las usamos como tema par una novela. Bueno ahí ya se iría centrando la cosas, concretando. ¿Conozco al tipo, me cae bien, realmente no queda otra, me apetece sobrevivir? Al final, supongo, se trata de una cuestión de empatía hacia la "víctima", sin olvidar el echo de si te "ordenan" o presionan para hacerlo. Supongo que conoceréis el experimento (joer, no recuerdo el nombre) aquel en el que gente normal torturaba a actores con una máquina que supuestamente daba descargas eléctricas, al ser presionadas por los supuestos investigadores. La mayoría llegó a dar descargas realmente peligrosas, sabiéndolo, y oyendo los gritos del actor. Y no, la mayoría no eran psicópatas, solamente hacían lo que les ordenaban. Vamos, la mayoría eran estaban aborregaos. Concretando: métete con un extraño en habitaciones contiguas separadas por un cristal, sin posibilidad de comunicación, con un botón que hace que el primero que lo pulse se cargue al otro. ¿Pulsarías el botón? (hay un par de pelis al respecto, no recuerdo el nombre, jodía memoria) |
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Pues yo tengo unos cuantos pendientes, algunos de ellos, por la mitad: -El cuento número trece (voy por la página 100 más o menos y es el que estoy leyendo en estos momentos). -Festín de cuervos -cuarta entrega de la serie "Canción de hielo y fuego", de J.R.R. Martin (voy por la página 300 y algo si no me equivoco). -Roma de Steven Saylor (sin empezar). -Venga a nosotros tu reino de Javier Reverte (sin empezar). -Cometas en el cielo de Khaled Hosseini (sin empezar). -La ladrona de libros de Markus Zusak (lo empecé pero me temo que lo dejaré por imposible). -La brújula dorada, la primera parte (no creo que lo lea). -Saber escribir y Saber hablar, ambos del Instituto Cervantes (no tardaré en acabarlos). Algunos más tendré por ahí sin leer, pero sería demasiado tedioso transcribir los títulos y los autores de todos ellos así que me conformo con lo que he escrito. No doy abasto, a pesar de que leo todos los días. Supongo que los libros de la carrera de lengua y literatura española me quitan mucho tiempo y ganas para leer luego por pura diversión, pero ya se sabe que todo no entra en el saco; si no se estudia no se aprueba. Un saludo. |
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Gracias, Jose Abad por tu aportación a esta caja Kovak en que hemos convertido este foro que se prometía menos polémico cuando lo arranqué. Espero que no decaiga y alguien nos siga aportando a nuestra lista esos libros fabulosos que le aportaron más a su alma que el colacao al crecimiento. Si tuviera que escoger un libro de poemas para tener siempre en mi cabecera (por si a alguien le interesa) sería El rayo que no cesa de Miguel Hernández. Desde el siglo de oro no he visto sonetos parecidos. Es curioso que hablemos tanto de prosa y nos olvidemos de la poesía, ¿no?
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Me ha parecido interesantísimo el debate que habéis librado entre el bien y el mal, y es evidente que puedo comulgar en algunos aspectos con cada uno de vosotros. Pero me gustaría dirigir una pregunta al amigo Bizarro: después de haber escrito lo siguiente: "si un médico encontrara una cura contra el cáncer por el simple aliciente de conseguir suficiente dinero para poder cambiar las leyes de su país y que se permitiesen las relaciones sexuales con menores de edad, ¿sería bueno o sería malo, ese hombre?", ¿estás admitiendo que es bueno encontrar una cura contra el cáncer?, ¿estás presuponiendo que es malo permitir las relaciones sexuales con menores de edad? Ergo, me pregunto, ¿estás admitiendo un bien y un mal y, además, preestablecido y presupuesto? A modo informativo, que nada tiene que ver con el tema pero sí en cuanto a los ejemplos, anotar que en España son lícitas las relaciones sexuales con menores de edad. Si no existe engaño se puede establecer relación con mayores de 13 años. Y, aunque exista engaño, siempre que exista consentimiento, se pueden establecer relaciones con mayores de 16. |
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Por cierto, en relación a mis libros de cabecera, debo decir que yo siempre tengo varios empezados. Unas veces leo uno u otro dependiendo de mi estado de ánimo. Además, dejo uno en la mesita de noche, otro en el baño, otro en la mesa de la salita, un par en el coche... En estos momentos tengo empezados "Villa Diamante" de Boris Izaguirre, "No acosen al asesino" de José Guelbenzu, "Don Gil de las Calzas Verdes" de Tirso de Molina (relectura), "Los pilares de la tierra" de Ken Follet (lleva empezado como dos años o así, sin solución momentánea de continuidad), "El curioso incidente del perro a medianoche" de Mark Haddon (relectura), y el primer tocho de "Millenium", de Stieg Larsson. Siempre tengo a mano algún clásico (ahora, como he dicho, tengo a Tirso, pero a veces me da por Bécker, por Shakespeare, por Quevedo...), alguno que me impactó en su momento (en muchas ocasiones tengo "El guardian sobre el centeno" de JD Salinger, un libro que leído cada cinco o seis años tiene una lectura distinta), y casi siempre ronda alguno por ahí de Eduardo Mendoza ("El misterio de la cripta embrujada" ronda ya la docena de relecturas, pero más bien diría yo que es por curiosidad técnica, ya no leo lo que dice, en suma no es más que una simple historia, pero escudriño y destripo su narrativa). A veces me da por darles una penúltima oportunidad a tres libros que se me han atravesado: "El ocho" de Katherine Neville (no pude pasar de la mitad), "El lobo estepario" de Herman Hesse (no pude pasar de la página ciento y pico, pese a ser un autor que me apasionó en su momento), y "El manuscrito carmesí" de Antonio Gala (no pude pasar de la página 2 y medio, aunque haya leído otras cosas de él que en realidad me gustaron bastante). Eso sí, si alguien me pide que le recomiende un libro para su próxima lectura, siempre lo hago con el mismo: "Si una noche de invierno un viajero" de Ítalo Calvino, siempre y cuando ya se haya tenido en la mesita el indispensable "Deberíais ir a la guerra, mi Señor" de Gabriel Frau. En cuanto a lo de "otras cosas que tenemos en la mesita de noche", y siempre entre "otras cosas" que no vienen a cuento (¿a quién va a importarle que uno tenga sus vicios?), nunca falta la PDA a tope de recarga, por si en cualquier momento de la noche me despierto con muchas ganas de escribir y pocas ganas de largarme al despacho. |
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Gabriel Frau, lo tuyo es obsesión, je je. Envidio tu capacidad lectora. Yo sólo tengo un libro en la mesilla, otro que llevo a todas partes y uno más en el váter. Ahora mismo estoy releyendo donde me pilla la Saga/fuga de JB. En la mesilla tengo un libro sobre el color en la pintura y en el váter, donde suelo leer poesía, estoy con el Libro de Buen Amor.
Hubo un tiempo en que llegué a llevar uno en el coche, para los semáforos (aquí, donde vivo, no hay atascos, aunque pueda parecer increíble), pero me pareció peligroso y me quité. Reconozco que más de tres libros no puedo leerme a la vez, porque ya no tengo más lugares en los que pueda dedicar unos minutos más o menos continuados a la lectura. ¿A alguien se le ocurre otro sitio que habitemos habitualmente en el que se pueda leer? |
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Bizarro, ¿dónde estás? Te necesitamos en este foro para que animes el cotarro… ¿Te he dicho ya que tengo el Drácula de Stoker en mi estantería de libros pendientes? ¿Qué opinas de la película de Coppola? ¿Consideras que es una buena versión de la obra de Stoker? (Van para todos las últimas preguntas.)
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Bizarro, sigo sin entender tu propuesta de que el mensaje esencial de El perfume es que el mal no existe. Comprendo a qué te refieres cuando relativizas los efectos (el bien o el mal) y sus consecuencias, pero no comprendo cómo determinas que esta es la "moraleja" definitiva de El perfume. Creo entender por dónde vas, pero creo que tu conclusión categórica, sin una explicación conveniente, nos deja fríos en general. (Por cierto, qué opinas de la Drácula de Coppola, ¿es una buena versión de la novela de Stoker?).
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Boris Vian es uno de los tipos más originales con los que me he topado en cuanto a sus argumentos. Quizá no escriba excesivamente bien, o las traducciones que han caído en mis manos no han sido lo suficientemente buenas, pero es un auténtico maestro en la forma de transmitir sensaciones como violencia, asco, miedo e incluso risa. Desde luego no es un autor que te deja impasible. |
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Como nadie habla ya de esto (qué penita me da que se agoten los foros), aprovecharé la coyuntura para convertir este foro en mi propio hilo para hablar solo, como otros bubokianos. Me gustaría comentarme a mí mismo (dudo que a nadie le interese) lo que se me ocurra sobre la Saga/Fuga de JB, de Torrente Ballester, que es, definitivamente, el mejor libro de la literatura en lengua castellana (ni Quijote ni hostias). Procuraré hacerlo en próximas entradas y días. Ahora me voy, que llego tarde, como el conejo de Lewis Carroll.
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La saga/fuga. Toma 01. Siempre me ha gustado pensar que Torrente Ballester consiguió en La saga/fuga de J. B., aunque sea 500 años después, traspasar a una novela la perspectiva aérea que inició Da Vinci en sus pinturas. Ya habrá alguien que me lo rebata. (Esta perspectiva aérea a que me refiero, consistía no solo en modificar el tamaño y angulatura de las aristas de los objetos conforme a su lejanía y a la referencia de uno o varios puntos de fuga, las que llamamos perspectivas geométricas varias (lineales, caballeras…), sino que además, tras observar el azulamiento que sufrían las montañas cuanto más lejos estaban, Leonardo se propuso cambiar también los colores, iluminación y nitidez de los elementos que se encontraban en la lejanía, algo que hasta entonces nadie había usado, al menos conscientemente. Lo que creo que no sabía Leonardo es que el oxígeno líquido es azul (refleja la longitud de onda azul y absorbe las demás), y que es dicho elemento quien le da su color al cielo. Pero eso es otra historia. ) Torrente Ballester lográ, como en ninguna otra obra que yo conozca, envolvernos de tal manera con su relato caótico y turbulento, que en un momento dado observas que no te ha explicado la historia, sino que te ha hecho una transfusión de la misma y es la historia la que corre por tus venas. No te cuenta las aventuras y ocurrencias de los personajes, sino que consigue que la dichas aventuras y ocurrencias te abarquen y te superen. Tal vez no sea la perspectiva de Leonardo un símil obvio, pero sí me recuerda La saga/fuga a esas montañas lejanas que Da Vinci pintaba azules, densas y confusas porque en la lejanía así se veían. El continuo fluir de la narrativa de Don Gonzalo se convierte en un río al que, como al Mendo, somos empujados cual mendigos de Castroforte, para ser comidos por las lampreas. No se asuste el lector novel si le supera y desborda la lectura de La saga/fuga: es algo que Don Gonzalo ya tenía previsto. La corriente nos arrastra desde el primer momento, parece ahogarnos continuamente, intentamos salvarnos en asideros que son, no obstante, cambiantes y leves… Mas, sin darnos cuenta, poco a poco, de tanto luchar contra la corriente e intentar salvar nuestro culo, sin darnos cuenta, repito, nos crecen aletas y nos salen agallas, y nos encontramos repentinamente nadando, como lampreas, en un mar que supera y sumerge a la propia novela. La saga/fuga no es, por tanto, una visita guiada por un paraje con río, ni un baño veraniego en un estanque, ni siquiera es un descenso en piragua por los rápidos: se trata en realidad de un empujón que nos da el autor desde el borde de la novela, un manotazo inesperado que te tira a las calles de Castroforte, sin tabla de naufrago posible. Y tú te preguntas –le preguntas a Don Gonzalo-: Oiga, ¿y no podría haberme dado usted unas lecciones de natación, algo básico, tampoco nada muy avanzado, o al menos, qué sé yo, aunque fuese un traje de baño? En este mismo instante, cuando acabas hablando como José Bastida o cualquier otro castrofortino, comprendes que ya no hay fuga posible de la saga de los JB. |
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La saga/fuga. Toma 02. No sería fácil, siquiera, explicar de manera escueta el argumento de nuestra novela en una sinopsis al estilo: .- “La montaña mágica” de Thomas Mann: “Un joven que reside durante unos años en un sanatorio para turberculosos. En la novela se detallan las relaciones entre los pacientes y toda una visión del mundo desde el punto de vista de la organización del sanatorio”. .- “Rayuela” de Cortázar: “Se relatan las peripecias de un bohemio, primero en Paris, donde se relaciona con La Maga y otros personajes que explican su visión del arte y de la vida; y segundo, en su posterior regreso a Buenos Aires, donde vive con una ex novia y otro amigo, en una especie de triángulo que vive situaciones sumamente surrealistas”. .- “El Quijote” de Cervantes: “Narra la vida y aventuras de un hidalgo que pierde el seso hasta creerse caballero andante y la decisión de lanzarse a los caminos, relatando sus incidentes y andanzas. Le acompaña su escudero, partícipe también de la mayor parte de las correrías”. .- “El patito feo” de Andersen: “Un cisne nace en una camada de patos. Debido a su fealdad los patos le desprecian, hasta que finalmente se convierte en cisne adulto, con su belleza y demás”. .- “Ana Karenina” de Tosltoi: “Nos cuenta las vidas de dos personajes contrapuestos, Vronsky y Ana, que se enfrentan a situaciones en las que Vronsky progresa hacia la autorrealización desde su descontento inicial y Ana, debido al adulterio, hacia la destrucción desde su estabilidad originaria”. .- Así, hasta el infinito. Es evidente que en todos estos casos, sería pueril no aceptarlo, las obras van mucho más allá de estas someras referencias. Pero sirva esto para comprender que no me es posible hacer lo mismo con La saga/fuga de JB, que necesita al menos cuatro sinopsis, a saber: 1.- “La saga/fuga de JB” de Torrente Ballester: “ Narra las peripecias de José Bastida, profesor de gramática de Castroforte del Baralla, cuando se ve salpicado por la leyenda popular que supone que un hombre, cuyo nombre posee las iniciales JB, vendrá a salvar a Castroforte de su destrucción, situación que se ha venido dando cíclicamente a lo largo de la historia de la población”. 2.- “La saga/fuga de JB” de Torrente Ballester: “ Narra las peripecias de los habitantes de Castroforte del Baralla, pueblo protagonista de la historia que se eleva de sus cimientos cuando los habitantes se entusiasman o preocupan todos a la vez”. 3.- “La saga/fuga de JB” de Torrente Ballester: “ Narra las peripecias de la saga de personajes con iniciales JB, (un obispo del XVII, un brujo del XVIII, un almirante a principio del XIX, un poeta a finales del XIX, un experto en gramática en plena guerra civil y hasta tres JB en el tiempo actual) que en diferentes épocas históricas se han enfrentado a hechos similares que se repiten con ciertas variantes, en los que tratan de salvar a Castroforte del Barralla de las malhadadas intenciones del pueblo de al lado, Villasanta de la Estrella”. 4.- “La saga/fuga de JB” de Torrente Ballester: “Narra las peripecias de un grupo de habitantes de Castroforte, entre los que se encuentra un tal José Bastida, que rescatan del pasado decimonónico una reunión o tertulia de café, “La tabla redonda”, tribuna desde la que hacer frente a los funcionarios españolistas que pretenden imponer sus axiomas en plena dictadura”. Estas cuatro versiones de sinopsis son las mínimas posibles. En la primera el protagonista es José Bastida, narrador y protagonista de toda la novela (incluidas las partes de la misma que están en tercera persona). En la segunda, se considera protagonista esencial a la ciudad de Castroforte entera, que es protagonista tanto en cuanto a la colectividad de sus habitantes a lo largo de la historia y en el tiempo de la novela, como en cuanto a ciudad como tal, la cual se arranca a sí misma de sus cimientos en días de niebla y flota ensimismada por los aires. En la tercera, se da primacía a la saga de JB que han habitado en Castroforte a lo largo de la historia, los cuales vienen intentando salvar al pueblo de sus enemigos con poco éxito. Según la creencia popular, está por venir un JB que definitivamente les salve de la destrucción cíclica y ponga en el lugar que le corresponde a la emérita ciudad de Castroforte. En la cuarta, tal vez la más prescindible, he procurado centrar el protagonismo, que lo merece, en “La tabla redonda”, tertulia de amigos y habitantes de Castroforte, ya existente en el siglo XIX, alrededor de la cual suceden muchas de las circunstancias que definen la obra. Todas ellas son válidas e inevitables, y dan idea de la complejidad de la estructura inicial de La saga/fuga. |
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¡CERINTO! YO TE CONMINO ABANDONA EL CUERPO DEL PATITO RAÚL EL NOMBRE DE LA ROSA Y EL ULISES DE JOICE TE OBLIGAN SAL DE ÉL Y VUELVE A TU MILENARIA CRUZADA POR EL PODER DEL TOBOSO YO TE EXPULSO. QUE CIEN AÑOS DE SOLEDAD TE ALEJEN DE ÉL QUE RULE ESE JB... ... Esto ..., ¿quién me ha tocado el Manual Romano? (jjijijijiji) |
Y en la mesilla de noche, además de libros, siempre tengo los pendientes. Me los quito para dormir. :-)