He descubierto una extraordinaria novela de Charles Dickens: Bleak House, título que se ha traducido como Casa desolada. Lo repito, es extraordinaria. Devuelvo al autor toda su fama. Dije de él que lo veía muy sentimental; si lo era, no importa, porque lo fue con tal arte que fácilmente se le perdona el posible defecto. ¡Qué extraordinaria imaginación! ¡Qué extraordinaria capacidad para contarnos una historia quizá banal y sin embargo hacer que nos parezca una joya, hacer que nos conmueva hasta el tuétano, hacer que admiremos el arte de escribir bien. Estoy leyendo Bleak House y no me canso de admirar la riqueza del lenguaje y del detalle, la maestría con la que casi nos hace vivir lo que cuenta. Animado por lo que leí, sentí la curiosidad de saber si también la habían llevado al cine. Así es, la llevaron. No al cine propiamente dicho, sino a la TV. El año 2007 la BBC la emitió en 15 episodios y de nuevo admiré el arte de toda esa gente, la BBC londinense, para contarnos visualmente una historia que nos arrebata y seduce, una historia que ya nunca olvidamos. Esto es escribir bien, esto es crear. Nos identificamos con lo que vemos, nos parece formar parte del mundo de los personajes, por el tiempo que dura el episodio creemos vivir en su tiempo y lugar. Sólo por eso, vale la pena atreverse a escribir.
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The fact that children are sacrificed to their parent's needs is an uncomfortable truth that no adult likes to hear. Even adolescents find it difficult to bear, because they are bound to their parents by ambivalent feelings and would much rather direct their split-off hatred toward institutions and "society" in the abstract. This provides them with objects they unequivocally reject, and they hope in this way finally rid themselves of their ambivalence. Excerpt from Thou Shall not Be Aware, by Alice Miller. Las anteriores palabras vienen muy a cuento cuando se lee en este foro los ataques denodados contra lo que cualquier otro dice y el que escribe rechaza. No se ataca las verdaderas causas de la propia frustración, sino los chivos expiatorios a mano en el momento. Así se explica también tantísima polémica insustancial e inútil en que en nuestra vida cotidiana se enzarza gente incontable. En último término, las guerras, toda guerra, proceden de ese profundo desconocimiento de sí mismo y de las fuentes originales de nuestro malestar. |
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Pido ayuda. Hasta ahora me hacia yo las portadas con el photoshop, pero este programa me ha caducado, de modo que ya estoy sin él. Pregunto, como habría que hacer para crear una portada acomodada a lo que pide Bubok sin usar el Photoshop? Tengo el Adobe Acrobat profesional 7.0 y parece que allí, en Herramientas, Produccion de impresion, Convertir colores, me permite pasar a color CMYK la portada pdf que ya tengo. Bastaria con eso? Con cambiarle el color y ya está? Me aceptaria Bubok esta portada al subir el libro? Otra pregunta. Me gustaria subir solamente mi portada al nuevo libro que estoy preparando y aprovechar el lomo y contraportada que ofrece Bubok automáticamente. Sería posible? Cómo hacerlo? Un lot de thanks.
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Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite; y a este propósito dice Plinio que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena; mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello. Y así vemos cosas tenidas en poco de algunos, que de otros no lo son. Y esto, para ninguna cosa se debería romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y pudiendo sacar della algún fruto. Porque si así no fuese, muy pocos escribirían para uno solo, pues no se hace sin trabajo, y quieren, ya que lo pasan, ser recompensados, no con dineros, mas con que vean y lean sus obras, y si hay de qué, se las alaben. Y a este propósito dice Tulio: "La honra cría las artes." ¿Quién piensa que el soldado que es primero del escala, tiene más aborrecido el vivir? No, por cierto; mas el deseo de alabanza le hace ponerse al peligro; y así, en las artes y letras es lo mesmo. Predica muy bien el presentado, y es hombre que desea mucho el provecho de las ánimas; mas pregunten a su merced si le pesa cuando le dicen: "¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho vuestra reverencia!" Justó muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas. ¿Que hiciera si fuera verdad? Y todo va desta manera: que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades. Suplico a vuestra merced reciba el pobre servicio de mano de quien lo hiciera más rico si su poder y deseo se conformaran. Y pues vuestra merced escribe se le escriba y relate el caso por muy extenso, parecióme no tomarle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona. Y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando, salieron a buen puerto. Acabo de leer esta introduccion al Lazarillo y se me ha hecho agua en la boca. Eso es saber expresarse! Habrá alguien que no entienda todo lo que aqui se dice? Lo creo dificil. |
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Harry Potter. Con la colección Harry Potter, se corrompe a los niños. Son historias calcadas de los peores manuales para educar a los jóvenes. Ya no extraña que se lo haya traducido a un montón de idiomas. Los peores educadores a la antigua usanza suspiraban por ellas, que repiten y enclavan en el ánimo de los lectores los peores principios de la nefasta educación autoritaria. Para empezar, y al contrario de lo que ya en el primer libro, HP y la piedra filosofal, se afirma y en los siguientes se remacha tercamente, no existen niños buenos y niños malos, personas buenas y personas malas innatas, como si dijéramos, nacidas con buenas o malas inclinaciones. Sólo existen personas cuya conducta unas veces es mala, otra veces es buena. Una conducta siempre aprendida, nunca de nacimiento. La historia toda es el viejo cuento de la Cenicienta al revés. Harry Potter es el huérfano no querido y continuamente humillado frente a su primo, el preferido de sus odiosos padres, que no son los padres biológicos del héroe. Aquí está la primera insidia. Matando al comienzo a los padres verdaderos se evita que al hijo se le ocurra nunca verlos como fueron en realidad, y se le facilita idealizarlos; ellos fueron los buenos totales mientras que los sustitutos son los malos a los que se puede libremente juzgar y odiar. Luego, el colegio Hogwarts se parece como un huevo a otro huevo a las Napola, las escuelas del Reich, donde de los jóvenes alemanes de entonces se hacía fanáticos nazis. Igual que en ellas, unos chicos son privilegiados, Harry Potter, mientras otros son torpes, Ron Weasley, su amigo; y éstos, los torpes, se someten con naturalidad al listo. Hay el malo, Draco Malfoy, que con su par de matones acosa y humilla a los más débiles, el actual mobbing anglosajón, y los buenos y víctimas, HP y su panda, sin que los profes se den por enterados y corrijan el abuso. Hay el torpe, Neville Longbottom, del que todos se burlan y con el que desde su superioridad los buenos se muestran condescendientes, y Hermione Granger, la muchacha estudiosa que todo lo sabe y a todos da lecciones, mientras ellos, los chicos y de acuerdo con el nazi feminismo hoy triunfante, son vagos y tontos. Luego, las relaciones de poder: un Supremo, Dumbledore, al que todos se someten y temen, y unos subordinados, la segunda de a bordo, McDonagall, y los demás profesores, unos severos, Snape, otros amables y locuelos, pero todos autoritarios; ellos mandan, sin jamás dar razones, y los demás obedecen. Esta jerarquía copia lo que Maquiavelo ya recomendó: Que el Jefe delegue en otro el poder, para que él le haga el trabajo sucio, y cuando los oprimidos se quejen del cruento abuso, el Jefe podrá siempre culpar al lugarteniente y castigarlo en consecuencia, con lo cual, él, verdadero responsable de lo que hacen los demás, quedará a salvo; las víctimas lo verán como quien viene a salvarlos de la crueldad del segundo, reducido así a chivo expiatorio. Los libros copian igualmente la Biblia: arriba, Dios Padre, Dumbledore, abajo, Satán, Voldemort, un figura brillante otrora -se dice en el libro- pero que por desgracia se rebeló y fue por mal camino, usó mal sus poderes: copia fiel de Luzbel, brillante, angélico, pero descarriado. Luego, la supuesta eterna lucha del Bien y del Mal, que se quiere dos instancias contrarias y opuestas, cuando no existe tal dualidad, sino que se trata de aspectos diferentes de algo común, la naturaleza humana, pues el llamado Mal es la legítima reacción frente a la injusticia, algo aprendido por las circunstancias en que uno vive, igual que el Bien es aprendido, y no algo que está ahí desde siempre. Además la alusión velada a Hitler-El Malo-Voldemort, quizás vivo aún, brillante, genial; antiguo alumno muy inteligente y cuyo nombre no se debe pronunciar. Su persecución de los judíos, la oposición entre magos y muggles, inferiores éstos y contra quienes el desprecio estará justificado y nunca será suficiente. El americano Imperio del Mal estilo Reagan, y la fuerza (la magia mejor) como última ratio. Las relaciones domésticas en la casa de los Weasley, donde la madre abronca al marido, que ante ella cede asustado, y maltrata libremente a sus hijos, a los que una y otra vez culpa por cualquier motivo, mientras mima a HP, un extraño. El constante enfrentamiento de unos con otros, inculcado desde el principio, bajo el disfraz de competitividad deportiva, en la cual está permitido el juego sucio, que se da por descontado y se espera, aunque de boquilla se lo prohiba y castigue. Igual que en las escuelas nazis, el de arriba oprime al de abajo, que a su vez machaca sádico al que le sigue en la escala. Sumisión ante el poderoso, prepotencia ante el inferior. Si esto no es corromper a los jóvenes... |
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Es cierto, en todos los institutos los profesores no dan órdenes sino que consensúan el funcionamiento del centro y hasta de las clases, e impiden el bulling allí donde se produzca (verbal o físicamente) de modo que no hay abusones, ni niños más listos que otros, ni pandillas y todo es aprendizaje feliz. Asco de literatura fantástica, habría que quemarla toda. |
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Los niños que han podido sentir que sus padres han tomado en serio sus heridas y sentimientos y los han respetado en su dignidad, estarán mejor protegidos de los efectos nocivos de cierta literatura popular supuesta anodina e incluso best-seller que aquellos que siguen dominados por el deseo de venganza reprimido contra sus padres y por esta razón se identifican con las escenas violentas de los episodios que se les describe. Y al contrario de lo que defienden los educadores corrientes, prohibirles tales lecturas no les impedirá « deleitarse » con lo que ellas les proponen.
El niño al que sus padres han maltratado ha aprendido de ellos a reaccionar con violencia, y cualquier enseñante lo confirmará si no se niega a ver lo que tiene ante los ojos: El niño que recibe golpes en casa pega a los más débiles tanto en la escuela como en el hogar. Se lo castiga cuando zumba a su hermano pequeño y no comprende el funcionamiento del mundo. De sus padres lo ha aprendido. Así aparece muy temprana la confusión que se manifiesta como una « perturbación » y llevamos al niño a un terapeuta. Pero nadie o muy poca gente se atreve a atacar la raíz de la violencia, algo que debería ser tan evidente. Sacado del artículo de la escritora Alice Miller titulado "Decir la verdad a los hijos" |
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Uno de los siete dones del Espíritu Santo es la inteligencia, y el vicio opuesto a la inteligencia es «la vulgaridad con respecto a las cosas espirituales». Esta vulgaridad o grosería es el estado corriente de los impíos, que son, casi todos, completamente ciegos para la luz interior, y casi todos completamente sordos a la inspiración. De "Los demonios de Loudun" del escritor Aldous Huxley |