| No voy a leer tus libros, Susana, no he leído un solo libro de autoayuda en mi vida y no deseo empezar ahora. Creo que cada cual debe buscar su propio camino y yo trato de hacer eso mismo desde hace más de cincuenta años. No me valen las fórmulas ajenas sobre la felicidad (que, por otra parte, son momentos íntimos y breves que cada cual disfruta en los momentos más inesperados) pero sí he leído cómo te defines en tu página y creo que has sido valiente de no conformarte con el papel que el catolicismo conservador había deparado muchas veces a la madre de familia para intentar llegar a los demás y ayudarles. Supongo que habrá muchos que lo agradecerán. Un saludo |
|
cita de carlos_maza
No voy a leer tus libros, Susana, no he leído un solo libro de autoayuda en mi vida y no deseo empezar ahora. Creo que cada cual debe buscar su propio camino y yo trato de hacer eso mismo desde hace más de cincuenta años. No me valen las fórmulas ajenas sobre la felicidad (que, por otra parte, son momentos íntimos y breves que cada cual disfruta en los momentos más inesperados) pero sí he leído cómo te defines en tu página y creo que has sido valiente de no conformarte con el papel que el catolicismo conservador había deparado muchas veces a la madre de familia para intentar llegar a los demás y ayudarles. Supongo que habrá muchos que lo agradecerán. Un saludo
Vaaa carlos, lee alguno:pComo el mío
|
|
Yo me he merendado (ex vicio inconfesable) algunos libros de "autoayuda". A veces lo malo es la etiqueta, el hecho de hacer un género. "Autoayuda" puede llevar a equívoco, o lo pudo hacer en un principio, que ya sabemos que no son tutoriales para una masturbación óptima. Es incluso una pena que gente como Punset, con bastante que decir, pongan títulos tan repelentes como "El viaje a la felicidad", o como sea. Así parece también que la autoayuda pueda significar: me voy a forrar vendiendo mi fórmula de la felicidad, con tapas duras. No veas cómo me autoayudo. |
|
Angela Vallvey ganó el Nadal con una sátira sobre los libros de autoayuda: Los estados carenciales. La frontera entre un libro de autoayuda, un libro de psicología o psiquiatría y una obra literaria, a veces es muy pequeña. Y las reseñas y divulgaciones en suplementos semanales y páginas centrales de periódicos, lo aproximan todo mucho más. Si fuéramos felices, seguramente no leeríamos literatura. |