Humillados y Ofendidos (1861), Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881)
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De los títulos finales de la nueva edición de El nombre de la rosa, una de mis novelas favoritas y fuente de inspiración. Lo posmoderno es un término que sirve para cualquier cosa. Tengo la impresión de que hoy se aplica a todo lo que le gusta a quien lo utiliza. Por otra parte, parece que se está intentando desplazar hacia atrás: al principio parecía aplicarse a ciertos escritores o artistas de los últimos veinte años, pero poco a poco ha llegado hasta comienzos del siglo, y aún más allá, y, como sigue deslizándose, la categoría de los posmoderno no tardará en llegar hasta Homero. Umberto Eco. |
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Era una hermosa mañana de noviembre. Durante la oche había nevado un poco, pero la fresca capa que cubría el suelo no sueperaba los tres dedos de espesor. A oscuras, enseguida después de laudes, habíamos oído misa en una aldea del valle. Luego, al despuntar el sol, nos habíamos puesto en camino hacia las montañas. El nombre de la rosa. Umberto Eco. |
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Este hilo me encanta... esto es mío. En tiempos de la dominación española y durante muchos años después, la ciudad de Sulacro -la exuberante belleza de sus naranjales es testimonio de su antigüedad-no había tenido más importancia comercial que la de un puerto de cabotaje de cierta entidad en añil y pieles de buey. Joseph Conrad. Nostromo |
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Reacitivemos este magnífico hilo, muestra de lo que debería ser Bubok, con una reflexión del gran Coroliano, acerca de la República romana. "Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso... Steven Saylor, Roma |
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cita de salazar
Eso lo sabes porque eres un gran lector. Un saludo para ti también.cita de pelagio
Reacitivemos este magnífico hilo, muestra de lo que debería ser Bubok, con una reflexión del gran Coroliano, acerca de la República romana.
Antropológicamente nuestra tribu es Roma, es decir, el axioma genético en bruto, a escala mental, a partir de cual concebimos lo más humano del ser humano; la sociabilidad. El particular concepto sobre la manera en la que debemos relacionarnos unos con otros. El principio activo. El gen mental. Cierto prejuicio decimonónico nos hace pensar todavía que casi todas las sociedades humanas son fundamentalmente parecidas y, cada vez que los científicos investigan al respecto, encuentran una y otro vez que es una gran falsedad. Nuestra concepción del poder político, por citar sólo un ejemplo, es romana, calcadamente romana, abrumadoramente romana todavía. Y lo es formalmente y en lo profundo. Formalmente porque Occidente sigue envolviendo a los gobernantes en un halo tan respetuosamente intocable que apesta a temor religioso. Y en lo profundo. Porque toda la maquinaria jurídica y policial está al servicio del cumplimiento de los que dictan los dioses imperator. Porque a la chusma se nos teme y por eso se nos da lo estrictamente necesario para que, en general, sigamos adorando y sigamos callados. Pero detenerse aquí sería lo fácil. Aquí pararía mi discurso si yo fuese una histérica gritona "no nos representan" absolutamente inútil en términos prácticos, tipo, 11-M. No los soporto. Son la chusma victimista que llevan siglos fornicándose las élites a lo romano. Lo realmente interesante de esta cuestión es preguntarse; bien ¿Y por qué? ¿Por qué la fórmula de convivencia a lo romano sigue funcionando? "Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso... Steven Saylor, Roma Un saludo Pelagio. Buen hilo. Algunas cosas de las que he dicho flotan en el fondo de tu ánfora. Amigo. |
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...La mujer que has escogido está sentada, inmóvil, en un rincón, mirándote, durante horas. Al principio no prestas atención. Luego te pones nervioso y le ordenas que salga. Pero tampoco sirve: sabes que continúa sentada en otra parte de la casa, en otra habitación y que te sigue mirando, incluso a través de las paredes. Tienen los ojos castaños, muy grandes, como los perros tibetanos, esas bestias taciturnas que son las más insidiosas de la tierra. Te miran con sus ojos brillantes, tranquilos, y vayas por donde vayas, sientes su mirada encima, como si alguien te estuviese persiguiendo con unos rayos maléficos. Si les chillas, te sonríen. Si les pegas, te miran y te sonríen. Si las echas, se sientan en el umbral de tu casa y continúan mirándote. Entonces te sientes obligado a dejarlas volver. Están dando a luz sin parar, pero nadie habla nunca de ello, ni siquiera las mismas mujeres. Es como si tuvieras en tu casa un animal, una asesina, una sacerdotisa, una curandera y una loca en la misma persona. Acabas casándote, porque su mirada es tan poderosa que agota incluso al más fuerte. Es tan poderosa como si te tocase. Como si te estuviera acariciando sin parar. Es para volverse loco. Llega un momento en que ya ni te importa. Sigue lloviendo. Y tú sigues allí, sentado en tu habitación, bebiendo aguardiente, mucho aguardiente, fumando un tabaco dulzón... El último encuentro Sándor Márai |
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Fue entonces que apareció el zorro: - Buen día - dijo el zorro. - Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie. - Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano... - Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito... - Soy un zorro – dijo el zorro. - Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste... - No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado. - Ah! perdón – dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó: - Qué significa "domesticar" ? - No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ? - Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ? - Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ? - No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ? - Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..." - Crear lazos ? - Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo... - Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado... - Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas... - Oh! no es en la Tierra – dijo el principito. El zorro pareció muy intrigado: - En otro planeta ? - Sí. - Hay cazadores en aquel planeta ? - No. - Eso es interesante ! Y gallinas ? - No. - Nada es perfecto – suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea: - Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo... El zorro se calló y miró largamente al principito: - Por favor... domestícame ! – dijo. |
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cita de soloelsol
Sombrero y Mississippi (2010), Ray Loriga (n.1967)
Todo en literatura es decisión. Incluida, claro, la aparente indecisión. Lo que no ha sucedido es parte de la tarea de un escritor, también lo es aquello que de ninguna otra manera puede suceder.>
Toda propuesta escrita exigirá encontrar esa puerta, o no exigirá nada. Se escribe en la fe de que hay una puerta para cada uno de los que escriben. Esa puerta con demasiada frecuencia no se encuentra, de ahí el fracaso. No existe un cielo capaz de acogernos a todos. Por eso el infierno consuela tanto.> |
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¡De cuantas maravillas pueblan el mundo, la mayor, el hombre. En alas de él noto entre la bruma cruza la blanca mar, sin que le asombre la hinchada ola de rugiente espuma. Y a la Tierra también, la anciana diosa, incansable, inmortal, ha domeñado con sus ágiles mulas, yunta ariosa, que año tras año le hincan el arado. Él a las aves, cabecitas hueras, a los monstruos del ponto y a las fieras, ingenioso y sagaz, las redes tiende, y nada de sus mallas se defiende. Para rendir al animal que ronda libre los campos, con primor se maña, y bajo el yugo domador sujeta al resistente toro de montaña, al potro hirsuto de cerviz inquieta. El lenguaje adquirió, y el pensamiento que corre más que el viento, y el temple vario en que el vivir estriba del hombre en la ciudad. Con hábil treta los flechazos del hielo astuto esquiva y el chubasco importuno que no dejan parar a cielo raso Su avance no detiene azar alguno, y no hay dolencia que le salga al paso que soslayar no acierte. De sólo un mal no escapa: de la muerte. Sofocles. Antígona. |
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cita de nosebundos
Para Geoff, que decía: "Esto va de robar drogas".
Y para Ina, que decía: "Esto es perfilador de labios". Y para Janet, que decía: "Esto es crep georgette". Y para Patricia, mi editora, que seguía diciendo: "Esto no tiene suficiente calidad". Dedicatoria de Monstruos invisibles, Chuck Palahniuk (1999) La reina Brandy me señala con un dedo largo y huesudo. -Cuando comprendas -dice Brandy- que lo que estás contando no es más que una historia. Que ya no está pasando. Cuando comprendas que la historia que estás contando no es más que un puñado de palabras, cuando puedas arrugarla y tirar tu pasado a la papelera, entonces decidiremos quién vas a ser a partir de ahora.> Monstruos invisibles (1999), Chuck Palahniuk |
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"Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso... Steven Saylor, Roma |
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cita de dcastro
Tan válido entonces como hoy."Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso... Steven Saylor, Roma |
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Desde el principio de la aventura advertía en él una suerte de resignación. Se diría que su instinto de soldado viejo, hecho a zozobras, reveses y malos tragos, sugería vislumbres funestos de aquella empresa ambiciosa, quizá desmesurada, en la que con gentil riesgo de nuestras gorjas andábamos metidos. Reflexioné sobre eso mientras nos orientábamos en la noche veneciana y concluí, desazonado, que la fe del capitán Alatriste en nuestro éxito resultaba escasa. Lo prodigioso era que él permanecía impasible, dispuesto a llegar hasta el fin, como acontumbraba: soldado sin fe en territorio hostil, con la mirada puesta, a falta de otra cosa mejor, en la patria ingrata y lejana que le había tocado en suerte, y en el monarca - "Tu rey es tu rey", me dijo una vez con un pescozón, frente a Breda - que le encarnaba. En mi caso, todo era mucho más simple; joven, arrojado hasta casi lo insensato, me limitaba a seguirlo como había hecho durante lo que se me antojaba toda una vida. Esto iba de oficio: desde los trece años no conocía otra cosa, y a su lado había aprendido cuanto de bueno y malo sabía. Pese a los desacuerdos y a la distancia que el paso del tiempo y el ardor de mi sangre moza interponían a veces entre nosotros, yo nunca perdía de vista lo principal: Diego Alatriste era mi familia y mi bandera. A ojos cerrados saltaba tras él una y otra vez, a estocada limpia, hasta las mismas fauces del infierno. Arturo Pérez Reverte El Puente de Los Asesinos
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Poliedro inducido por substancias (2011), Raúl Sánchez -alias nosebundos- (n.1978) Carlos sabe que se debe obligar a salir, así que, de vez en cuando, no se permite dormir y dedica el amanecer al aseo, a mirarse en el espejo durante minutos que pasa desnudo y con los brazos en cruz, pensando: ése soy yo, ése soy yo, soy yo... Cuando termina de creerse la cara, la piel, los brazos y el torso como si fueran él mismo, sale del baño renovado, a medio vestir y con el vapor de la ducha desprendiéndose de la cabeza y de la nuca al contraste del frío salón. Con su disfraz de humano, cada acción aumenta las posibilidades de hacer efectivo el objetivo; así, coge la agenda, busca un teléfono y llama. Al otro lado le dicen que son las siete de la mañana, que es un cabrón, que adiós, y la conexión se interrumpe con los tonos de llamada rechazada. >
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En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las torpas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El presidente de la República; Azaña Madrid, 1 de Abril de 1939 Decidieron bajar temprano para conseguir un buen lugar y no perderse detalle alguno del ansiado espectáculo. La mayor parte del millón y cuarto de madrileños que había conseguido sobrevivir a los bombardeos y al hambre estaría en las calles para gritar y aplaudir, para mirarse a la cara sin temor y respierar el aire dichoso de la victoria. La mañana parecía haber sido enviada a propósito; manchones dorados navegaban por el espeso azul del cielo como grandes pájaros hinchados de alegría. A pocos metros de la verja oxidada, joya de la artesanía religiosa andaluza, cruzó la calle un gato negruzco, delgado como una sombra; debía de haber perdido en la guerra cuatro o cinco de sus siete vidas. La mujer escupió tres veces en el suelo para librarse del maléficio y después dijo en voz baja: -Puerco fascista. Jesús Torbado. En el día de hoy. Premo Planeta 1976. |
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cita de soloelsol
Poliedro inducido por substancias (2011), Raúl Sánchez -alias nosebundos- (n.1978)
Me pregunto si esa novela terminará donde merece... Algo me dice que sí, que las cosas caen por su propio peso, pero llevo demasiado tiempo dudando de demasiadas cosas...Carlos sabe que se debe obligar a salir, así que, de vez en cuando, no se permite dormir y dedica el amanecer al aseo, a mirarse en el espejo durante minutos que pasa desnudo y con los brazos en cruz, pensando: ése soy yo, ése soy yo, soy yo... Cuando termina de creerse la cara, la piel, los brazos y el torso como si fueran él mismo, sale del baño renovado, a medio vestir y con el vapor de la ducha desprendiéndose de la cabeza y de la nuca al contraste del frío salón. Con su disfraz de humano, cada acción aumenta las posibilidades de hacer efectivo el objetivo; así, coge la agenda, busca un teléfono y llama. Al otro lado le dicen que son las siete de la mañana, que es un cabrón, que adiós, y la conexión se interrumpe con los tonos de llamada rechazada. >
Salud! |
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Desentonados roncos, ululantes, bajaban la avenida con las armas al hombro y, los que no tenían armas, con los puños en alto. Al lado de las canciones entrecortadas, las viejas canciones del campo de batalla que mezclaban el amor y la muerte, el odio y la tristeza, entre los himnos partidistas entonados con sentimientos antiguos y los versillos populares a los que se habían colgado palabras nuevas, brotaban ocasionalmente los gritos del casi olvidado ritual de la esperanza -¡No pasarán, no pasarán! En el día de Hoy. Jesús Torbado. Premio Planeta 1976 |
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(…)Pero sólo dentro de su cabeza. Al principio era música. Años después un chirrido desconcertante. Poco antes del final un tormento: una incesante, hiriente y enloquecedora rotura de cuerdas. Llegó a creer que su cuerpo era un instrumento, un capricho de dios destinado sólo a complacer a otros depredadores. Todas las noches sentía que sus tendones se desgarraban creando aquellas notas sobrenaturales. Cuando la idea del suicidio se afianzó en su mente, tuvo la certeza de que ni siquiera podía desear cosas bonitas, ni siquiera para un perro. Y sabía que él no tenía la culpa de ello; el mundo le había hecho así porque el mundo era así. Condicionado por su constitución, mataba para subsistir y mataba para deleitarse. Su flaco era su desmesurada altiveza y el creerse más listo que los demás. Sin embargo (y este aspecto siempre me desconcertó), nunca pudo mentirse a sí mismo y crearse un mundo que, aunque hubiera sido ilusorio, le habría aportado la felicidad y el sosiego que nunca conoció(…) R. B. H. |
"Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso...
Steven Saylor, Roma