Claro, direis: Quiere ser nórdico para vender mucho en la Feria del Libro. Pero no van por ahí los tiros. Los azares de la vida me gastaron una mala pasada. Yo no tendría que haber nacido de padres españoles ni vivir en Andalucía, todo ha sido una cuestión de mala suerte. Porque aquí vivo como en un mundo extraño que observo con asombro y un escalofrío. Por ejemplo, mi vida no tiene nada que ver con una panda de energúmenos borrachos en Alhaurín de la Torre que se lían a patadas y golpes con una vaquilla indefensa hasta que ésta se derrumba. Veo las imágenes de los "mozos" dándole patadas, ahuyando enfebrecidos y pienso en algún video de la vida salvaje tomado quién sabe dónde. Luego leo el periódico de este país donde no debía vivir, pongo la radio de este país lejano, y hablan y hablan de una supuesta "polémica" en torno a si los cadetes toledanos rinden armas ante una custodia que celebra el cuerpo de Cristo. Una ministra da una orden, luego se desdice, las radios claman ante este hecho, las masas se agolpan para ver esa custodia de plata, o para seguir a unas mulas hasta un santuario perdido donde cogen a una Virgen y la zarandean con entusiasmo.
La verdad, yo tenía que haber nacido en un país nórdico, no sé cuál, uno donde el ganado sirva para comer como mucho, servir unos buenos filetes, dar leche y alimentarse con moderación. Donde haya un Dios íntimo y personal que nos ayude a aclarar nuestra conducta y creencias interiores, a ser mejores por nosotros mismos, sin dar pie a cultos colectivos llenos de tradiciones cuyo sentido nadie se cuestiona. En no sé qué sitio hay una tradición de "toro ensogado", en la cual un toro es sujetado por cuerdas y los mozos le empujan a lo largo de todo el pueblo, quiera o no quiera, hasta tirarlo a una acequia mientras se ríen y burlan de él. El origen de esta tradición fue, al parecer, que una condesa medieval vio que su hijo era empitonado y muerto por un toro. Por ello envió el toro al pueblo para que se lo cargaran entre todos. Y ahora salen personas riéndose felices y diciendo que el toro ensogado es una tradición desde hace más de 300 años, y que la gente viene de todas partes para pasarselo bien y estar unos días de fiesta.
Veo todo esto y me digo que yo no soy de aquí ni de ahora, que debía haber nacido en el norte, en una tierra donde la gente se divirtiera de otro modo, por el hecho de estar juntos, oír música, cantar, beber con moderación, hacer cosas inusuales, enamorarte, viajar, construir algo, escribir, navegar, charlar con tus amigos, no sé, algo que no signifique hacer sufrir a ningún animal ni obligar a nadie a aguantar grandes manifestaciones de creencias que debían ser íntimas y personales.
Uh, qué tarde es. :P