Señor Miguel Álvarez, cuando guste este fin de semana, ya puede usted postear sus tres relatos favoritos. Estaré encantado de leerlos y dar mi opinión, como todos los demás.
| De los propuestos, como ya sabéis, yo votaría por Tarde Fatal (viendo vuestros razonamientos, me da que mi criterio a la hora de elegir los relatos está quedando en entredicho XD). Es cierto que al cuento le hacen falta algunos arreglos pero creo que sería un relato con bastante "tirón". Si me dais un poco de tiempo (y siempre que la conexión me lo permita) me pondré a ello ipso facto. |
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La verdad es que la nueva versión ofrecida por Raúl de "Sábado por la Tarde" me gusta más, pero sigo pensando que es un texto demasiado insípido, no deja espacio, ni siquiera físico, para que Miguel se exprese como autor. Quedaría muy bien como primer relato a modo de introducción del libro, sí, pero ¿no sería eso excluirlo en cierto modo del cuerpo del libro, o sea, relatos en sí? En cuanto a mi elegido, El Entierro de Genarín: -Entiendo lo que opina Raúl Campos de él. Realmente creo que el relato podría adquirir mucha más salsa si fuera, en vez de narrado descriptivamente, contado por alguien; alguien con una opinión muy concreta del personaje y que distorsionara la narración según su subjetividad, que se mojara en extraer de ello críticas o alguna enseñanza acerca de la humanidad, o el pueblo, algo así. -Segunda línea: era x, x y x y algo querido en aquella urbe de principios de siglo pasado. -> ¿Cómo que "algo querido"? Yo diría que o se es querido o no se es, o por alguna gente si y por alguna no, pero eso de "algo querido" es inadecuado o, como mínimo, raro. -Sugerencia lín.4-> "y llegaban a la conclusión que les hacía decir que estaba próximo a la ancianidad"-> "y llegaban a la conclusión de que estaba próximo a la ancianidad" -Párrafo central: Yo eliminaría la frase "A un burdel, para que nos entendamos", ya que no aporta nada y casi que toma al lector por tonto. La frase estaría bien si el texto quisiera hacer énfasis en un narrador que cuenta la historia de manera cómplice con el lector, pero no se da el caso ya que este recurso se usa solamente en tal frase. -Antepenúltimo párrafo: la frase "haciendo sus necesidades fisiológicas" no me cuadra dado el lenguaje usado en el resto del texto. Quitaría "fisiológicas", especificaría que orina, o metería algúna palabra rebuscada que se referira a tal hecho. -El ya citado párrafo empieza con una oración casi eterna, con ocho comas seguidas y una frase final muy larga. Necesita una revisión urgente que la fragmente más, con algún que otro punto. |
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cita de raulcamposval
LO HE ESCRITO YO
Era sábado por la tarde cuando Marisa dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería en una esquina de la calle del Libro. No abundaban en ella estos negocios, y tal vez fue por eso por lo que quizá Marisa decidió ubicar allí el suyo, como para darle por fin sentido al nombre de la calle. Marisa se hallaba dentro, charlando con sus amigas y familiares asistentes a la inauguración, entre canapés y cava burbujeante en vasos de plástico, cuando de pronto una mujer de talla media y complexión gruesa, con una gran papada, entró por la puerta. Todos se giraron al escuchar el estruendo que provocó al chocar contra un paragüero mal colocado. Ella, con sus ojos de pestañas maquilladas con rímel azul, grandes, con las cejas arqueadas, hizo saber a todos que se sabía observada, que ella no había puesto allí el paragüero, que no era para tanto. En él depositó la mujer su paraguas, todo mojado. Afuera la lluvia era leve, pero constante, llevaba ya todo el día cayendo desde las grises alturas. Ya todos devueltos de nuevo a sus charlas, a sus comidas y a sus vasos con burbujas, la mujer gruesa comenzó a mirar las obras escritas allí expuestas, las que estaban en una mesa grande en el centro del local con un tapete de terciopelo rojo. Las tocaba de una en una a medida que iba leyendo sus títulos y sus autores, deslizando los dedos por sus tapas… parecía que buscaba una en concreto. -¡Anda, mira! ¡Si este es mi libro! -exclamó alterada y contenta. Marisa, que no le había quitado ojo de encima por ser su primera cliente no conocida, se sorprendió de tal noticia: parecía que esa mujer gruesa, de papada grande, era escritora, y que había encontrado allí uno de sus libros. -¿Lo ha escrito usted? -preguntó. -Si… ¡qué ilusión! -parecía más calmada después de su entrada en la tienda, con los párpados caídos leyendo el texto de la contraportada. Todos volvieron a observarla, como hacia unos instantes cuando tropezó con el paragüero de forma tan escandalosa. De nuevo hizo saber a todos que se sentía observada, de nuevo que no era para tanto. Pero ya no tenía que ver con el paragüero. Comprendió que muchos se sorprendían de que una persona que parecía una cualquiera fuera la autora del libro que sostenía en sus manos. Una brisa de orgullo le recorrió la cara. -Lo he escrito yo. No está nada mal. Pero no veo claro lo del paragüero ("no lo he puesto yo" o algo así) y lo del final, el quitar el "dijo". El "dijo" final no queda mal, al contrario, me encanta. Por lo demás, está bastante bien tu corrección.
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cita de Idelosan
La verdad es que la nueva versión ofrecida por Raúl de "Sábado por la Tarde" me gusta más, pero sigo pensando que es un texto demasiado insípido, no deja espacio, ni siquiera físico, para que Miguel se exprese como autor. Quedaría muy bien como primer relato a modo de introducción del libro, sí, pero ¿no sería eso excluirlo en cierto modo del cuerpo del libro, o sea, relatos en sí?
En cuanto a mi elegido, El Entierro de Genarín: -Entiendo lo que opina Raúl Campos de él. Realmente creo que el relato podría adquirir mucha más salsa si fuera, en vez de narrado descriptivamente, contado por alguien; alguien con una opinión muy concreta del personaje y que distorsionara la narración según su subjetividad, que se mojara en extraer de ello críticas o alguna enseñanza acerca de la humanidad, o el pueblo, algo así. -Segunda línea: era x, x y x y algo querido en aquella urbe de principios de siglo pasado. -> ¿Cómo que "algo querido"? Yo diría que o se es querido o no se es, o por alguna gente si y por alguna no, pero eso de "algo querido" es inadecuado o, como mínimo, raro. -Sugerencia lín.4-> "y llegaban a la conclusión que les hacía decir que estaba próximo a la ancianidad"-> "y llegaban a la conclusión de que estaba próximo a la ancianidad" -Párrafo central: Yo eliminaría la frase "A un burdel, para que nos entendamos", ya que no aporta nada y casi que toma al lector por tonto. La frase estaría bien si el texto quisiera hacer énfasis en un narrador que cuenta la historia de manera cómplice con el lector, pero no se da el caso ya que este recurso se usa solamente en tal frase. -Antepenúltimo párrafo: la frase "haciendo sus necesidades fisiológicas" no me cuadra dado el lenguaje usado en el resto del texto. Quitaría "fisiológicas", especificaría que orina, o metería algúna palabra rebuscada que se referira a tal hecho. -El ya citado párrafo empieza con una oración casi eterna, con ocho comas seguidas y una frase final muy larga. Necesita una revisión urgente que la fragmente más, con algún que otro punto. Lo de " a un burdel", para que nos entendamos, yo también lo quitaría.
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cita de raulcamposval
Dónde estás, Miguel? Necesitamos que aportes algo tú también.
Señor Pato: ¡que me paso el día en el trabajo! Ansia viva.... Bien, creo que el relato que mejor quedó fue el de Genarín, pues con ese relato quedé tercero. Pero sí es cierto que "Tarde fatal" quedaría bastante bien como primer relato del libro. Por lo tanto, me inclino por "Tarde fatal", pero que siga el debate |
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cita de miguelmig
Perdón, cuando dije "Tarde faltal" quise decir "Sábado por la tarde" Qué follón!!, que diría el presidente de esta nuestra comunidad
cita de raulcamposval
Dónde estás, Miguel? Necesitamos que aportes algo tú también.
Señor Pato: ¡que me paso el día en el trabajo! Ansia viva.... Bien, creo que el relato que mejor quedó fue el de Genarín, pues con ese relato quedé tercero. Pero sí es cierto que "Tarde fatal" quedaría bastante bien como primer relato del libro. Por lo tanto, me inclino por "Tarde fatal", pero que siga el debate |
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cita de raulcamposval
Bien, señores, una vez argumentado a favor y en contra, ¿qué hacemos? Miguel, si puedes modificar Genarín con lo que te han dicho por ahí y volverlo a colgar, vemos si nos decidimos por él, que parece que gusta más.
¿No gustaba más el de "Sábado por la tarde", como relato primero del recopilatorio? Voten y digan si "Genarín" o "Sábado por la tarde" (tarde fatal descartado). Cuando salga el ganador entre los dos mencionados, lo pongo corregido a ver qué tal |
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Bien, el relato que finalmente queda es el de "Sábado por la tarde", que cambia de nombre y pasa a llamarse "Lo he escrito yo", como propuso el señor Pato. De él he tomado nota a la hora de corregirlo. El texto final es el siguiente (si alguien tiene algo que decir, que lo diga ahora o calle para siempre. Bien, ya pueden besar al relato y foll... si quieren):
LO HE ESCRITO YO Era sábado por la tarde cuando Marisa dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería en una esquina de la calle del Libro. No abundaban en ella estos negocios, y tal vez fue por eso por lo que quizá Marisa decidió ubicar allí el suyo, como para darle por fin sentido al nombre de la calle. Marisa se hallaba dentro, charlando con sus amigas y familiares asistentes a la inauguración, entre canapés y cava burbujeante en vasos de plástico, cuando de pronto una mujer de talla media y complexión gruesa, con una gran papada, entró por la puerta. Todos se giraron al escuchar el estruendo que provocó al chocar contra un paragüero mal colocado. Tenía las pestañas de los ojos maquilladas con rímel azul y las cejas arqueadas para hacer saber a todos que se sabía observada y qué no era para tanto su entrada allí, pues no era conocida ni famosa ni nada, tan sólo había dado con la puerta un golpe al paragüero. En éste depositó su paraguas la mujer, todo mojado. Afuera la lluvia era leve pero constante; llevaba ya todo el día cayendo el líquido elemento desde las grises alturas. Ya todos devueltos de nuevo a sus charlas, a sus comidas y a sus vasos con burbujas, la mujer gruesa comenzó a mirar las obras escritas allí expuestas, las que estaban en una mesa grande en el centro del local con un tapete de terciopelo rojo. Las tocaba de una en una a medida que iba leyendo sus títulos y sus autores, deslizando los dedos por sus tapas… parecía que buscaba una en concreto. -¡Anda, mira! ¡Si este es mi libro! -exclamó alterada y contenta. Marisa, que no le había quitado ojo por ser su primera cliente no conocida, se sorprendió: parecía que esa mujer gruesa, de papada grande, era escritora y que había encontrado allí uno de sus libros. -¿Lo ha escrito usted? -preguntó. -Si… ¡qué ilusión! -parecía más calmada, con los párpados caídos leyendo el texto de la contraportada. Todos volvieron a observarla, como había sucedido hacía unos instantes cuando había hecho acto de presencia de manera tan escandalosa. Pensó de nuevo que no era para tanto, que ella no era conocida ni famosa ni nada, para enseguida notar que esto mismo ya lo habían notado todos ellos, y por eso se sorprendían, que una persona que parecía una cualquiera fuera la autora del libro que sostenía en sus manos.
-Lo he escrito yo -dijo. |
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A mí me parece bien. El lavado de cara es considerable y en la buena dirección. Lo hemos hecho bien. Si nadie dice nada, hay que colgar lo esta semana ya en los definitivos. Estaba pendiente colgar el de Idelosan, pero no importa si colgamos unos antes que otros. Al final decidiremos en qué orden los ponemos.
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Sé que no son horas, pero aún no es demasiado tarde, supongo. Me permito esta versión con explicaciones entre paréntesis y redactado alternativo en cursiva (si un párrafo no tiene alternativa es porque lo dejo como está). LO HE ESCRITO YO Era sábado por la tarde cuando Marisa dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería en una esquina de la calle del Libro. No abundaban en ella (¿la esquina?) estos negocios, y tal vez (¿tal vez?) fue por eso por lo que quizá (más dudas) Marisa decidió ubicar allí el suyo, como para (más dudas) darle por fin sentido al nombre de la calle. Era sábado por la tarde. Marsia dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería esquinada en la calle del libro. Resultaba extraño no ya que no abundaran, sino que no hubiera otra librería en aquella zona. Una razón más para ubicar allí sus ilusiones y que la calle del libro por fin lo fuera. La única pena es que llovía, pero daba igual, sería un gran día. Marisa se hallaba (raro) dentro, charlando con sus amigas (no tiene amigos?) y familiares asistentes a la inauguración, entre canapés y cava burbujeante en vasos de plástico (hum), cuando de pronto una mujer de talla media y complexión gruesa (gordaca), con una gran papada, entró por la puerta. Todos se giraron al escuchar el estruendo (antes rompiste la sorpresa) que provocó al chocar contra un paragüero mal colocado. Tenía las pestañas de los ojos (¿hay pestañas en otras partes?) maquilladas con rímel azul y las cejas arqueadas para hacer saber (Se pinta de azúl para dar a entender su sorpresa) a todos que se sabía observada y qué no era para tanto su entrada allí, pues no era conocida ni famosa ni nada, tan sólo había dado con la puerta un golpe al paragüero. En éste depositó su paraguas la mujer, todo mojado (por liaral la lías). Afuera la lluvia era leve pero constante; llevaba ya todo el día cayendo el líquido elemento (¿agua?) desde las grises alturas (buf). En la tienda, Marisa charlaba con los amigos y familiares que habían vendio a celebrar la inauguración con ella. Había canapés y burbujas de cava en vasos de plástico animando las distintas charlas. Todos se giraron al eschcar un estruendo. Una mujer de había irrumpido en la tienda golpeando un paragüero mal colocado con la puerta. No era muy alta, rellena, con una gran papada y un exagerado rimel azul en sus pestañas que resaltaban más llamativas que el arqueo de cejas con el que indicaba a los presentes que se sabía observada, que no era para tanto, que no era conocida ni famosa ni nada, tan sólo habia dado un portazo a un paragüero que estaba por el medio. La señora dejó su paraguas en él y lo aparto discretamente mientras los invitados volvían a sus charlas, sus piscolavis y sus vasos con burbujas. Ya todos devueltos (vomitados, jeje) de nuevo a sus charlas, a sus comidas (jartargas) y a sus vasos con burbujas, la mujer gruesa comenzó a mirar las obras escritas allí expuestas, las que estaban en una mesa grande en el centro del local con un tapete de terciopelo rojo. Las tocaba de una en una a medida que iba leyendo sus títulos y sus autores, deslizando los dedos por sus tapas… parecía que buscaba una en concreto. La mujer comenzó a mirar las publicaciones expuestas en una mesa grande en el centro del local, sobre un tapete de terciopelo rojo. Pasaba sus rechonchos dedos sobre los títulos, y el nombre del autor de cada libro, según los leía. Iba de uno a otro, como si buscara uno en concreto -¡Anda, mira! ¡Si este es mi libro! -exclamó alterada y contenta. Marisa, que no le había quitado ojo por ser su primera cliente no conocida, se sorprendió: parecía que esa mujer gruesa, de papada grande, era escritora y que había encontrado allí uno de sus libros. -¿Lo ha escrito usted? -preguntó. -Si… ¡qué ilusión! -parecía más calmada, con los párpados caídos leyendo el texto de la contraportada. Todos volvieron a observarla, como había sucedido hacía unos instantes cuando había hecho acto de presencia de manera tan escandalosa. Pensó de nuevo que no era para tanto, que ella no era conocida ni famosa ni nada, para enseguida notar que esto mismo ya lo habían notado todos ellos, y por eso se sorprendían, que una persona que parecía una cualquiera (una cualquiera…) fuera la autora del libro que sostenía en sus manos. Todos volvieron a observerla, con más curiosidad que hacía unos instantes, cuando había hecho acto de presencia de manera tan escandalosa. La mujer pernsó de nuevo que no era para tantao, que no era una escritora conocida ni famosa ni nada, cosa que evidenciaba la extrañeza de sus expresiones junto a la sorpresa de que una persona que precía una marjua cualquiera fuera la autora del libro que sonstenía en sus manos. -Lo he escrito yo -dijo. |
| Turambar, es evidente que todavía se puede mejorar más la redacción presentada por miguelmig. Yo estoy de acuerdo en que algunas cositas de la definitiva se pueden retocar algo más. Mi propuesta sigue siendo tal cual la que yo presenté en su momento y de la que miguel ha tomado bastantes cosas y ha obviado otras. Lo cierto es que es complicado toquetear tanto un relato sin desvirtuar al autor. Pero por otro lado comprendo el veto que propones, porque en la versión definitiva todavía se podría quitar alguna mancha de rímel corrido. Esa papada grande necesita un paseo por el quirófano de corporación dermoestética. Pero deberá ser miguelmig el que tome lo mejor de cada una de nuestras propuestas para hacer un relato válido. |
- 3 votos El entierro de Genarín
- 2 votos Tarde fatal
- 1 voto Sábado por la tarde