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Es cierto lo que dices, Estrella, a propósito del 2 de noviembre. Me lo habían dicho una vez, hace muchos años, y ya no me acordaba. Pero la réplica que te doy es inmediata: los padres van 'a rendir homenaje a los difuntos' el 1 de noviembre, como hace el resto de la sociedad. Que esto constituya un error histórico carece de importancia, puesto que el niño lo único que hace es constatar que los padres acuden al cementerio con un ramo de flores. Me ha gustado mucho el comentario que le dedicas al relato La intriga, fue mi cuatro. Y te aseguro que te dejas poco en el tintero. |
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Más limpieza. Indiana pierde el segundo puesto a favor de Emartiants. Algún movimiento más en la cola, pero poco más. (1) El próximo otoño - civairott 38 (3) Como el espectro de M.B. - emartians 34 (2) Tierra Yerma - Indiana 32 (4) Voces de Otoño - lasacra 31 (5) El océano podrido - bizarro 30 (6) Der Herbst - simpatía 28 (7) Entre la bruma - Zara_X 20 (8) Días de lluvia - mameri 18 (9) La incógnita - DavidMoises 18 (12) Cazadores de setas - wiskotT 15 (11) Otoñeando - incongruente 13 (10) Los Guibelurdines - jpiqueras 12 (14) Carta a Cecilia - raitann 11 (13) 22 de septiembre - estrellafugaz 10 (15) Estaciones - Skei 5 |
Pues eso, ya estoy aquí:
La incógnita:
Es un texto sin gran complejidad: los últimos momentos de Braulio, un profesor que se jubila, en un colegio.
A partir de ese tema se organizan los materiales narrativos:
a) Los personajes se presentan a partir de simetrías y paralelos:
-Profesores/alumnos: mientras Braulio rehúye y se margina de los primeros a quienes ni quiere comunicar su jubilación, siente cariño por los segundos.
-De entre los dos grupos sobresalen, porque se les individualiza con su nombre, el director Moisés de un lado y el gitanillo Aarón del otro. Aparece una nueva oposición: Braulio se pone bajo la protección del primero al rogarle que no comunique su jubilación al resto del profesorado mientras que siente especial predilección por el segundo. Además, mientras el primero representa el orden el segundo es el más travieso y problemático. Pero esa oposición en la jerarquía entre el superior, el director, y el inferior, el gitanillo -que entiendo como el estrato más bajo por ser gitano y dejándome de flaccideces políticamente correctas- se compensa irónicamente por los nombres que el autor -supongo que deliberadamente- escoge para ellos: al llamarse Moisés y Aarón, casi sinónimos para quiénes dominen el tema, la distancia jerárquica tiende a anularse. Y ello en consonancia con el sentir del protagonista cuyo interés se centra en los alumnos y no en los profesores.
-El conserje Julio va a actuar de confidente. Y, nueva ironía, el único personaje que queda al margen de la relación académica entre profesores y alumnos va a plantear a Braulio, profesor de matemáticas, una incógnita que no sabrá resolver, el qué hacer durante la jubilación.
b) El tiempo se presenta en triple oposición: presente/pasado/futuro. El presente se concentra en una mañana que servirá para una retrospección prolongada durante los 39 años que ha ejercido. Y acabada la mañana el personaje tomará conciencia de ese tiempo que ni se ha planteado, el futuro. Visto así, el eje central del relato va a ser ese tiempo futuro -la incógnita- que no se narrará y en el que parece que ni siquiera se hubiera parado a pensar el protagonista.
c) El espacio casi está en correlato con el tiempo: otra vez un espacio reducido, su aula, frente a un espacio que, al observarlo el protagonista, se va ampliando: primero el patio, luego el paisaje alrededor del colegio. Y entonces el espacio se pondrá al servicio del tiempo y de su discurrir: el encerado del aula cambiará por una pizarra digital; el patio que era de tierra ahora es de cemento y donde había campos hay bloques de pisos. Y en el centro de ese espacio Braulio engañándose a sí mismo al pensar que, como sigue vistiendo igual que siempre, lo único que no ha cambiado es él: pero un profesor de matemáticas sabe, por aplicación de la regla de 3 simple, que si el resto del espacio cambia, él también porque forma parte de ese espacio. Y un último aspecto en lo que se refiere a una correlación entre espacio y personajes: mientras Braulio en su aula se cree en una atalaya desde la que contempla el mundo y concluye que él no ha cambiado, en el extremo opuesto, al pie de la escalera, Julio le descubre que sí. Y con ello nueva ironía: desde arriba la interpretación de la realidad es engañosa y desde abajo veraz.
Hasta aquí el comentario. Quizá lo he hecho con algo de precipìtación y puede que hubiera podido decir más cosas. Pero yo no acabo de saber decir esto me gusta y esto no. A ese nivel sólo entresaco dos expresiones que yo nunca hubiera escrito, la del cura que escucha los pecados de un infante: porque infante es vocablo de registro más elevado que el del resto del texto; y otra del principio, la de que Braulio es un tipo íntegro, porque la palabra tipo en lugar de persona siempre me ha sonado a traducción de película USA.
Y otra manía personal que tengo es esa, la de fijarme en las frases iniciales: en esta convocatoria la palma se la llevó otro relato por el que, a pesar de ello, voté, el de Días de lluvia, con la frase: 1 de noviembre... Toca ir al cementerio a rendir homenaje a los difuntos. No sé: una cosa es que los locutores de los telediarios del día de Todos los Santos lo digan y otra cosa es que la gente se lo crea y lo difunda: porque cuando toca ir al cementerio es el día de los Fieles Difuntos, 2 de noviembre, el mismo día que antiguamente tocaba representar en los teatros don Juan Tenorio.