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cita de raitann
Si hablas de minería con un consultor de mineros, lo normal es que el consultor sepa algo de ello. El problema con tus comentarios es que no lo son. ¿Sabes dónde está Cercs?cita de simpatialaboral
Mi querido cabronazo raitann: las posibilidaeds de que tú y yo estemos en sintonía son las mismas que las que existen de que tú entiendas la minería catalana. Ninguna. Date un paseo por Carbones de Verga, en una comarca, Cercs. Me joden cantidad tus comentarios de acémila.
A ver: Nosimpatía, mi comentario a tu relato respecto a que su estilo está por encima de mi nivel cultural, no tenía nada de irónico. Que metiste una palabra equivocada es cierto. Y que me llames acémila me importa una mierda viniendo de ti. Pero eso de que yo no entiendo la minería, cualquier minería, no sé a que viene pero estoy seguro de que podría darte clases.
Der Herbst, devuelve Otoño en google. ¿De qué vas?
En literatura se escribe en varias lenguas desde tiempos inmemoriales. Incluso la Biblia se reconstruyó a partir de textos en... pues eso. Hay un relato genial, por la historia, por el esfuerzo técnico, por la traducción simultánea, que habla de hongos, de la recogida de hongos. En este certamen. Si tú penalizas un relato por una palabra, si consideras que la descripción de una obra de arte está por encima de lo que se sabe en Ovieu -que llenáis el parque de exposiciones, para que los vecinos las disfrutes, de música clásica en invierno las calles, de Pardo Bazán y Woody Allen, de..- insultas a dos inteligencias, la tuya de minero y la mía, de consultor de mineros. Esa es una opinión, que no una noticia.
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COMO EL ESPECTRO DE MARLON BRANDO. Un relato muy bonito, de los que llegan y transmiten sentimientos. Me queda una duda sobre el argumento, ¿cuál es el papel del protagonista en la relación de Mariana con el viejo? ¿Hace una labor de precalentamiento, es un guardaespaldas, o es una especie de manager? Esta cuestión no es muy importante dentro de lo que es el meollo de la historia, ya que este relato nos habla de sueños, de idealizaciones, de la necesidad que existe, a veces, de encontrar lo que necesitamos allá donde no está pero nos gustaría que estuviera. Nos habla de autoengaños que ayudan a sobrevivir. El relato invita a ser leído despacio, a saborear cada uno de sus párrafos, a entender el flujo de los pensamientos del protagonista, a acompañarlo en ese paseo pisando hojas secas. Un buen trabajo. ENTRE LA BRUMA. En este relato nos encontramos con un personaje al que parece perseguirle la desgracia para quien esté cerca de él. El personaje se justifica y casi consigue que el lector simpatice con él lamentando su “sino”, nos da a entender que prácticamente ha actuado en defensa propia. Todo el argumento se nos cae cuando “vemos” cómo asesina a Evaristo; podría haber huido y dejar al pobre hombre en su caserío, podría haberle quitado el teléfono y permanecer allí el otoño y el invierno para después escapar, podría incluso haber intentado hablar con él y convencerlo, como casi consigue hacer con nosotros, de que no es una mala persona y que merece una segunda oportunidad, pero se delata con su reacción, no es más que un psicópata. Buena la descripción de la personalidad de los personajes y muy lograda la ambientación, se nota la soledad del paraje y casi se siente el frío. EL OCEANO PODRIDO. Una de policías corruptos. ¿Entra en tema? Por supuesto, si no fuera otoño encontraría el zulo si dificultad. Claro que si el tema fuera primavera con cambiar las estaciones en las que se escondió el botín y se produce la huida, también entraría. Como no soy excesivamente pijotera con este asunto y el otoño tiene su sentido dentro del relato, lo doy por válido. La historia está muy bien contada, los personajes están perfectamente retratados y se ha sabido mantener la tensión y la atención del lector durante todo el relato. EL PRÓXIMO OTOÑO. ¿Una carta de suicidio o una carta de desahogo? Una dolorosa confesión en la que se nos muestra la dureza de la vida que algunas personas sufren. Sin embargo la historia no se cuenta con angustia, ni siquiera con resentimiento, parece que la protagonista ha sabido canalizar la crudeza de su vida para convertirla en fortaleza y saber salir adelante. Da la sensación de que este relato nos muestra un momento de bajón (propiciado por el otoño) y que ha encontrado la forma de superarlo, escribe una carta de suicidio que bien puede servir para despedirse dejando un testimonio o para desahogarse y continuar intentando vivir de la mejor forma posible, hasta ahora siempre ha servido para lo segundo y, por la descripción que se hace de su aferramiento a la vida en las demás estaciones del año, creo entender que va a seguir siendo así. El relato llega, es conmovedor, captura el interés de quien lo lee y deja un buen regusto. |
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DÍAS DE LLUVIA. Sencillo y eficaz. ¿Lilas en otoño? Un diario escrito por un niño en el que nos cuenta con naturalidad cómo la lluvia se apodera de su vida. Me gusta la simpleza del planteamiento del relato y me gusta el realismo del lenguaje utilizado, la escala de importancia que el protagonista da a cada hecho, que un boli bic sea más imprescindible que una casa o que si ha dejado de llover durante media hora sea un motivo de discusión. Me gusta que el protagonista sienta miedo y no exprese el motivo, ya que se trata de un miedo contagiado por la actitud de los adultos. Como ya he dicho, sencillo y eficaz, transmite sin necesidad de recurrir a artificios que hubieran arruinado el relato y su visión infantil. DER HERBST. ¿Por qué un título en alemán? Él es griego, ella de Estonia y en ningún momento se dice dónde tiene lugar el suceso. El relato es interesante y está escrito con destreza y capacidad. La ambientación es perfecta, la descripción de los protagonistas impecable y la relación de los acontecimientos es fluida y clara. Nos cuenta una historia preciosa sobre un hombre solitario lleno de sentimientos y una mujer repleta de vida, nos habla de relaciones rotas, de amistades eternas, de los mazazos de la casualidad y, por algún motivo, el relato no me termina de llegar cuando tendría que hacerlo. Tal vez lo más seguro sea que mi sensibilidad deje mucho que desear, pero creo que ha ayudado a ello la parquedad en la reacción del crítico de arte, me ha faltado algo en su trance, no me han llegado sus sentimientos. LA INCÓGNITA. Tierno y cercano. Un relato que de forma muy sencilla plantea la gran cuestión: el sentido de la vida. Todos, de una forma u otra, le damos un sentido a nuestras vidas, una utilidad, una razón para continuar. ¿Qué ocurre cuando perdemos ese referente? El relato no responde, tan sólo nos recuerda que perder el objetivo es muy fácil y que normalmente no depende de nuestra voluntad el que permanezca o desaparezca. Me gusta mucho que se sepa plantear un tema tan filosófico de una forma tan cercana y cotidiana, que se sepan relacionar los “grandes pensamientos” con el día a día tan vulgar que a todos nos toca vivir, que un relato consiga que la “vecina del quinto” se plantee cuestiones que creía no tener al alcance. OTOÑEANDO. ¿Lenguaje de comedia romántica inglesa? Me ha parecido estar contemplando una escena inédita de Notting Hill. Si ése era el objetivo: objetivo conseguido. El argumento está bien, el soltero de oro que se da cuenta de que su vida está pasando sin pena ni gloria y que su legado (o lo que se va a llevar a la tumba) no tiene ningún valor. ¿Importa que sea homosexual? No creo, quizás ayude por el tema de la descendencia, pero no me parece que sea algo relevante. Hacer una mención especial al alegato de Frank, un toque de optimismo dentro de la tristeza que se ha apoderado de esta edición (algo que era de esperar, por otra parte), me ha gustado cómo se ha sabido explicar que la vida, como las estaciones, no son más que ciclos y que cada uno tiene su encanto y su valor propio. |
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CARTA A CECILIA. Buena contraposición de personajes. Él, nostálgico, recurriendo a los recuerdos, intentando recuperar un tiempo que se escapó, queriendo hacer posible lo que pudo haber sido y no fue. Y ella, satisfecha o no de lo vivido pero segura de que lo pasado, pasado está y que aún mira al futuro con valentía para vivirlo como ella decida. Un trabajo interesante en el que se ha sabido hacer patente la diferencia de las motivaciones que han movido a los protagonistas a tomar la decisión de compartir su vejez. Consigue arrancar una sonrisa y deja una sensación de optimismo muy grata, casi seguro que serán felices. 22 DE SEPTIEMBRE. Un relato erótico muy expresivo y con suficiente buen gusto. Original la idea de relacionar la satisfacción sexual de la protagonista con el cambio de estación, como si éste dependiera directamente del éxito del deleite buscado cuando durante todo el texto hemos pensado que es el cambio el que provoca la desazón del personaje. ¿Qué decir? Que es bueno, que es sugerente, que es original y atrevido y que, desde luego, no pasa desapercibido. ESTACIONES. Un enamorado asesino en serie. Hay amores que matan. Sorprendente e inquietante la complacencia que el narrador muestra hacia el protagonista, podríamos decir que el texto está narrado en una primera persona disfrazada de tercera. Se consigue acercar así al asesino al lector, que éste sienta algo de comprensión hacia él a pesar de lo terrible de sus actos. Interesante el paralelismo que se hace entre el cambio de las estaciones y el cambio en las actitudes del protagonista, quizás todos suframos esos cambios aunque no llevemos tan lejos nuestras reacciones. |
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Los guibelurdines Esta narración se parte en dos, como si el autor decidiera que ya tenemos bastante de campo y que se impone reivindicar al cuadro técnico de residentes del Val D'hubrom o del ¿Villa del mar? Bueno, cualquiera de esas macrourbes sanitarias. Curioso y muy trabajado. Suena a las historias de doc Piqueras. A saber. Que el abuelo sea responsable de la intoxicación de unos catalanes de vacaciones por el País Vasco. Se le dan bien las historias. Por lo demás, alabar el trabajo de los diálogos y el esfuerzo en hacer que los médicos “suenen” a esa profesión y que los vascos suenen a caserío. Como sugerencia, si el “aitá” hiciera conscientemente lo de confundir a los “boletaris” para que no le roben las setas, el cuento ganaría en fuerza. Alguna vez me contaron que el buscador de setas es celoso de sus encuentros, que no comparte conocimiento; incluso que se ocultan cuando ven a alguien haciendo búsqueda, para incrementar sus conocimientos de las zonas umbrías con los que pueda sustraer de la competencia. Eso, una vuelta de tuerca al relato; además, que si es de Piqueras, doc tiene buenos conocimientos de la obra de Conan Doyle; poco habría de costarle un giro venenoso. Técnicamente el relato nos lleva saltando de párrafo en párrafo, hasta que entran en juego los médicos. En ese momento, las preguntas de protocolo arruinan la función. Ejemplos: -¿Alguno de ellos es aficionado...? No, no. Seguro que no. -¡No se habrán intoxicado...? -No lo creo. Una cuarta parte del relato la dedica el autor a este diálogo. Como sabe bien, la voz de un narrador le habría liberado de esta tortura y habría hecho que la narracción, en su conjunto, mejorara. Para terminar, un buen relato, de los que acostumbra a urdir el doctor. Cualquier día nos envenena y decide acumular todos los puntos del certamen. |
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Auinque no es mi costumbre, hoy he decidido volcar los comentarios a un relato que no he votado, aunque solo sea por dar una explicación del por qué yo no ha votado al ganador. EL PRÓXIMO OTOÑO: ¿Qué se puede decir sobre la trama, la narrativa, el tratamiento que el autor le ha dado a su escrito? Pues que es un “relato” muy impactante, emotivamente hablando. Estremecedor diría mejor y le doy mi enhorabuena a su autor, pues además, está bastante bien escrito. Y repito, “bastante” bien escrito, pero no perfecto, por pequeños motivos que a mi vista, bastante miope por los resultados obtenidos, tiene. “Dicen que cada día se suicida una persona en Madrid. Hoy serán dos.” Perdóneme Sr. Autor, hoy su suicida cubriría el cupo, pero no tiene que aumentarlo como nos escribe. Yo soy escritorzuelo de muchas comas, pero en este escrito creo que faltan bastantes de ellas, que mejorarían su lectura. Y, al final, de nuevo nos regala algo, o mal escrito, o que no he sabido entender. Si todos los otoños la suicida escribía una carta similar y luego acababa en la papelera, por qué en esta en vez de decirnos algo así como: “…y esta vez no habrá marcha atrás, o será la definitiva”, escribe “Y ahora lo haré otra vez” ¿Qué hará otra vez, matarse o arrepentirse de intentarlo? Creo que no es correcta la frase, no es concluyente, definitiva. Falta el motivo que le da la fuerza para que esta vez sí ocurra el suicidio. Esto me frenó algo. ¿Relato he escrito antes? Ya estamos otra vez con la maldita pregunta. Introducción, nudo y desenlace. ¿Qué soy algo pesadito? Sí, lo soy y, sino, cambiemos el título del concurso y llamémosle concurso de narrativa corta, entonces valoraré según otras cualidades, pero mientras, o cumple con las condiciones de un relato o no le daré los votos que se merece como obra literaria del tipo “NARRATIVA CORTA”. Tiene una correcta aunque bastante extensa introducción, lo que pasa es que como da demasiadas explicaciones, los informante la desvirtúan; pero, perdóneme autor, ni encuentro el nudo ni el desenlace, ya que el desenlace está dentro de la introducción. Dicen que una buena solución técnica al desenlace que se puede indicar metiéndolo en el título. Ejp: Carta de un suicida. La última carta… pero al no definir un motivo determinado para justificar el suicidio, le quita, ante mis ojos, valor al escrito. Ya sé que la experiencia de toda su vida hasta la visita al cura es motivo suficiente, sí, pero también la experiencia desde aquella visita hasta el suicidio, también es un contramotivo. Solo es mi opinión y la doy para explicar por qué una narración cargada de buena literatura, fuerza, crudeza y emotividad no la tuve entre mis elegidos. |
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Muchas gracias a todos mis votantes, a los que les haya gustado, los que han hecho un resumen de relatos, qeu siempre se agradece ver qeu falla y qeu no y a bizarro especialmente, qeu a sido muy "güeno" conmigo y me ha roto una lanza! El relato no salió tan bien como esperaba, pero al menos conseguí puntos, quien no se consuela es porque no quiere, jejeje. |
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CAÇADORS DE BOLETS Este es un relat de primera, con el esfuerzo brutal, añadido, de que disponga de traducción simultánea. El enfrentamiento entre la sabiduría rural, que no existe y el pedir permiso de los urbanitas cada vez que van a soltar dinero al campo subvencionado. Me sorprende lo bien que ha estructurado el camino del relato la autora /autor, como si hubiera decidido cortar cada escena en un número de palabras. Técnicamente, le sugeriría emplear estos paréntesis [] para la traducción. Ganará en claridad. La historia nos muestra el rugido del payés frente a lo ajeno, que deja paso a la ternura, o algo parecido, cuando sus contertulios no representan amenaza alguna. Intepreto el cierre del cuento como un intercambio de inteligencias: ella sabe que no le va a cobrar, porque ya le ha pagado prestándole a los niños un rato y haciéndole pasar una buena mañana. Pero le falta algo. Sin que pueda decir qué. Es posible que el esfuerzo técnico haya dejado la historia en segundo plano. Con todos los méritos que tiene, se lee mal. Hasta el punto de provocar que nos fijemos en la patética historia de mentira de la señora que se queda a almorzar con los nenes en casa de los payeses, cuando una lectura prudente vincularía esa "mentirijilla" a la que nos saldría a cualquiera en casa de quien nos rechaza. Si habéis oído a un mendigo, alguna vez, sabréis que esas historias son connaturales al ser humano; suponen nuestra forma de mostrar el pescuezo ante el cánido que nos supera en vigor. Entrando en el relato, me sorprende lo bien que el autor resuelve la dificultad y reto que suponen los dos idiomas, máxime en este certamen, donde estamos rodeados de castellanos meapilas, que aandonaron hace nada la efe de facer y la sustituyeron por una hache que ni pronuncian, convirtiendo el aprendizaje de la lengua en un suplicio. Cosas del poder y el chocheo. Yo lo leí con deleite y esfuerzo, a partes iguales. Lo que escribí, al finalizarlo: El esfuerzo por hacernos llegar la belleza del catalá es digno de encomio. Una historia de encuentros urbano-payesos; el desprecio comedido, la decisión del mal encarado y taciturno de campo, ante la ignorancia de los ciudadanos. Su decisión por compartir con quien le apetece y rechazar a quienes le infunden cierto respeto en la ciudad y asco en sus dominios. Una historia bien contada, con olor a humedad y campo. En español llamamos níscalos a los rovellons. Algunas metáforas me gustan, mientras otras necesitan una vuelta, para evitar el pareado; salvo que sean conscientes; pero no me lo han parecido. Esta expresión “els hi estarà més bo” no se puede traducir por “les estará más bueno”. |
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Me voy. Ya seguiré con los comments. Besos, mariquitas; digo, besos mariquitas. Como el espectro de Marlon Brando. Ya en el primer párrafo, calido por cálido hace acto de presencia; más adelante "bajando de Moncloa" por "bajando por Moncloa" insiste en poner la cosa difícil. Con todo, el autor nos lleva de la mano hasta su cerebro, obligándonos a compartir cada uno de los actos banales a que se somete mientras alguien se refozila sobre los muslos de un barrigón. Encima es alguien que le importa. Una historia que me trae a la cabeza a Marsé y que seguramente se ha contado en numerosas oportunidades. La contención del protagonista, que actúa como un forense, chirría un poco. La ausencia de diálogo la deja un tanto huera. La presencia del mar, dando a entender que vienen de allá y que desean -al menos él- volver, suena a "cuerno quemado". ¿Ventajas? Que tiene una estructura de primera, que va de menos a más, que da respuesta al conjunto, al "¿qué me estás contando?" y al detalle, "qué, quién, cómo, dónde, cuándo". Me falta el porqué de todo esto; pero como historia de amor fou, es perfecta. Antigua. Perfecta. Lo que he dicho. Felicidades, emartians. Un cuentazo. Lo que escribí al terminarla: Un relato con la fuerza de cualquier historia posterior a los años 40. Más que a Marlon Brando veo a un actor, del que no me sale el nombre del “disco duro” y a Maribel Verdú. ¿El viejo? Fernán Gómez. Intimista, trabajado, lóbrego. La primera persona le imprime veracidad al relato; la negritud de la noche y el preludio de un día lluvioso lo carga con la atmósfera precisa que pretende ocupar el alma del prota. Muy conseguido. Bonita historia. Como sugerencia, modificaría algunos inicios de párrafo: “Pero esta tarde está cerrado”; quitar el pero, que desprecian todos los críticos. “Sin hablarnos de nuevo”; suena mal o cuando menos, extraño. “Con el cuello levantado” lo empleas al inicio y al final. ¿Puedes cambiarlo por “Alzo el cuello de nuevo”; o lo quitas, sin más. “La cojo por el codo”; mejor “la tomo por el codo”; “me sonríe con sonrisa mecánica”; “me sonríe, mecánicamente”; “cálida manta”; falta el acento de “cálida”. |
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cita de javihero
"8 : Días de lluvia : ¿El No veo qué hay de malo en comentar los relatos presentados a concurso. Mamerí, Simpatía, menudas rabietas os cogéis. Eso sí, Simpatía escribe de puta madre, especialmente cuando se cabrea. No sé si es lo que dice Indiana, pero realmente me pregunto qué factores se juntan para que aún no haya ganado este concurso. diluvio universal en otoño? Yo creo que lo que ocurre es el resultado de un ataque de potencias extraterrestes de vida subacuática que con tecnologías por encima de nuestros modestos conocimientos son capaces de desencadenar ese diluvio, para poder después invadir la tierra y encontrar en ella un adecuado medio de vida. Por ejemplo. 1 ó 2 puntos tal vez." Esas son las palabras de Piqueras referidas a mi relato. ¿A eso le llamas tú 'comentar'? ¿Dónde está el análisis de los personajes? ¿Dónde el estudio de su estructura, el manejo del vocabulario, los tiempos verbales empleados y por qué? ¿Dónde está el estudio del conflicto entre los personajes, si lo hubiera, y la manera que tienen de resolverlo? ¿Me aclara Piqueras si sigo al pie de la letra lo de: introducción, nudo y desenlace, o no lo sigo? ¿En qué se parece su comentario a un comentario mínimamente literario? Lo que ha escrito Piqueras no tiene ni gracia; suena a envidia podrida, simplemente. |
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Entre la bruma "La casa coronaba una pequeña colina de verdes pastos y estaba rodeada de árboles frondosos. Era un caserío bien cuidado y espacioso, delante de cuyas puertas se extendía un jardín, cultivado con gusto y una huerta con un pequeño invernadero. Abajo, a lo lejos, se divisaba el mar y las curvas de varias carreteras comarcales, estrechas y zigzagueantes que descendían hasta él. Diversas casas de labor y algunos chalets pintaban de color el campo." El tono del cuento, tan pulcro, tan de taller literario, deja la historia en nada. Y sin embargo, los acontecimientos que quiere narrarnos vienen a decir lo siguiente: El loco Pawel y el viejo loco Evaristo, mano a mano. Cuando necesitas de la muerte, lo mejor es convocarla. En manos de otro autor, sería una bomba sujetada entre las rodillas mientras buscas papel higiénico. ¿Virtudes? Cada párrafo aporta información pertinente. Como una cámara de cine, hace una panorámica, entra en la descripción de cada uno de los caracteres, retrocede, en flashback, para contarnos de dónde vienen, presenta el conflicto, despertado por un tercero, la tele, y da rienda a las conductas de cada quién, que son las que esperamos. El miedo y su medicina, enfrentados. Gana la medicina. ¿Defectos? Que utiliza un estilo absolutamente periodístico o mejor,jurídico; sólo describe, sin tomar postura, sin justificar, sin, eso, sin. En los tiempos que corren no se puede contar como si la tele no existiera. Un ejemplo: "Tomó una decisión. Consiguió levantarse con mucha dificultad y arrastrando los pies llegó hasta la cómoda, buscó en el primer cajón su teléfono móvil. Estaba, como siempre, apagado. No esperaba ninguna llamada de nadie así que solo lo encendía cuando tenía que usarlo por necesidad. Cuando lo hubo conectado marcó el 112 y esperó a que respondieran. Llamar a la policía sería lo mejor. Lo dejó sonar, pero nadie contestaba. ¡Venga, venga! Se decía, mirando llover a través de la ventana, las luces apenas brillando en la aldea, junto al mar" Veamos: "Tomó la decisión y no sin dificultades se hizo con el móvil que siempre estaba en el cajón. Nunca esperaba llamadas. Marcó el 112. Sin respuesta. ¡Venga, venga!, se decía, presa de la impaciencia, mientras su vista se iba hacia la lluvía, que se precipitaba al otro lado de la ventana, -como su tranquilidad- y las luces de la aldea brillaban, allá, junto al mar." Es un relato al que le sobran palabras, porque historia tiene. Y de las buenas.
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EL OCEANO PODRIDO Un puñetero policíaco. Lleno de esas metáforas que se pegan a las yemas de los dedos, a las cervicales, al ojete cual papel de prensa, mientras lees en una pantalla diminuta. ¡Qué bien contado! Bizarro funciona como un ente visual, un halógeno de megapotencia que te expone ante los acontecimientos, mientras te dice que una cosa es pensar y otra vivir, así que te dice lo que pasa y si no lo tienes claro, te rellena las lagunas con un par de puñetazos: se coloca en jarras y te suelta “Esa es la red; los putos peces colócalos tú; mejor, conviértete en uno de ellos”. Tiene potencia de tiro este cabronazo. El hándicap del relato es que te esperas que suceda algo y va y sucede. Es como un thriller que te recuerda otros, por lo que minimizas su valor. Algunas virtudes del relato: el autor no pierde el tiempo en palabras, pero tampoco la oportunidad de abusar de aquellas que forman parte de la teoría literaria: preguntó, dijo, contestó, propuso… No valen para nada, porque quienes le leen tienen tanto cerebro sobrante como él mismo, pero sabe que es un truco que funciona. Y que todos los buenos lo emplean. Yo prefiero que se eliminen, porque llenan la narración de estorbos; palabras desperdiciadas. Algunas descripciones necesitan limpieza de otoño. “… árboles, pero árboles denudados”; “Saltó al interior de un enorme arbusto y salió por el otro lado con la cara incendiada de cortes y roces contra la piel ya lacerada.” Eso, una historia divina, a la que le deben quitar farfolla y dejar como árboles desnudos. Una sugerencia, que él suele hacernos a los demás: relee y quita lo que sobra, para redondearlo. |
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Incongruente, DavidMoisés y LaSacra... gracias por vuestros comentarios. Incongruente mencionaba la primera frase de mi relato: "Dicen que todos los días se suicida una persona en Madrid. Hoy serán dos". La idea de este relato lleva años en mi cabeza, y ésta era la frase de inicio, porque una vez escuché ese dato, que todos los días se suicida una persona en Madrid. Así que me pareció ocurrente que un suicida escribiera una carta al juez, y le dijera que ese día iban a ser dos los suicidas. La "gracia" está en decir que van a ser dos, porque la señora da por hecho que si no se suicidara ella, lo haría otro...con lo que ese día van a ser dos. Pongo ahora algunos comentarios. |
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EL PRÓXIMO OTOÑO En mi opinión, es el relato mejor narrado de todos los que hemos concursado. Roza la perfección, en un estilo, el epistolar, del que ha habido algún otro buen ejemplo en el concurso [recuerdo el de Zara_X, dedicado a la IGG, ¿mon petit bijou?] Tan bien contado y con tanta frialdad como sólo puede hacer alguien en la depresión. Dan ganas de seguir leyendo, una vez empiezas. La primera parte, la dirigida al juez, me suena artificiosa, si bien el resto del relato tiene mucha enjundia. Entiendo que una persona respetuosa con la autoridad, se expresará de ese modo, así que lo acepto. Aparece algo de esperanza cuando la protagonista decide marcharse a Madrid; en este apartado me gustaría ver más precisión, como sucede en el resto del relato, sobre cómo ha vivido. Supongo que el límite de palabras lleva a que el autor pergeñe, apenas, esa etapa de la vida de Rocío. La precisión que utiliza el autor a la hora de describir aquellos acontecimientos de la vida que recuerda quien ha decidido morir (que lo haga o no, queda poco claro; además que la carta renace cada año, ¿no?) es inmejorable y las expresiones, tan delicadas, que adornan la narración, nos llevan a creer que el autor es una autora (varios de los que hemos votado hemos creido que era así.) En definitiva, que muchas felicidades por un relato excelente. Ejerciendo de civairott: "No es sano recordar mientras se cena los muertos que se han visto ese día." Prefiero No es sano recordar a los muertos que se han visto en el día, mientras se cena. "...evité chillar como lo hacía mi madre, porque no quería parecerme a mi madre." Prefiero "...evité chillar como lo hacía ella, porque no quería parecerme a mi madre. |
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Gracias Simpatía... justo esas dos frases son las que más quebraderos de cabeza me dieron. En la segunda, opté por decir "mi madre" dos veces, para así recalcar un poco el desprecio que le tiene. Y la frase de la imagen de los muertos durante la cena... la cambié tres o cuatro veces... y nunca conseguía dar con la frase perfecta. Y ahora algunos comentarios: -TIERRA YERMA: Elegante relato que cuida la ambientación y acción de la historia de celos ambientada en una viña en época de vendimia. El autor se agarra a la generosidad del vino, y saca provecho de ello para rociar del licor rojo la acción del relato. Un relato al que, en mi opinión, le sobra ese último párrafo. Para mí hubiese sido perfecto que acabara con ese “Fue la última vez que llovió en el Valle de Haro”. Y este párrafo que convierte al joven Philipe en una especie de asesino en serie… en cierta manera destroza la historia, porque no le veo el sentido a eso de matar cada año a una joven… sólo porque la mujer a quien deseaba se lo montara con otro. Y menos aún que Nimes y Subilla le ayuden o lo consientan. O quizás es que no he entendido algo...
Lo mejor del relato es la elegancia de la escritura. Se disfruta leyéndolo, aunque no haya muchas sorpresas y, la única que hay, la considero un error.
-“…de su educación desde la más tierna niñez.. A pesar de…” ----- Sobra un punto.
-“la dulce Patricia” ----- Tres o cuatro veces usa el autor este adjetivo para definirla (lo cual es repetitivo), pero es que, tal y como la describe la narración… de dulce tiene muy poco. Se dice de ella que es la “viva imagen de la lujuria”, como una joven deseosa de sexo que juguetea con los trabajadores exhibiendo sus pechos con posturas exageradas, vamos, lo que se conoce como una “calientapenes” de pro… por lo que, no acabo de entender por qué se la endulza tanto. Dulce es Melania Hamilton, no Scarlatta O'Hara. -“Por aquellos días Francisco era un muchacho vivaracho y nervudo” ----- Me suena extraño el uso de “por aquellos días” para introducir al personaje de Francisco, porque el carácter o la personalidad de un hombre tiende a ser inherente al hombre; no depende de días, si acaso de épocas. -“Competían entre ellos como machos cabríos.; lo mismo medían…” ------ Sobra el punto anterior al punto y coma. -CAÇADORS DE BOLETS: Un relato demasiado sencillo, con una narración entrecortada que resta transmisión al lector, pues no llega a ambientarnos de forma adecuada; no consigue recrearse en la belleza del bosque o del momento, que sería lo suyo al renunciar a la acción. El hecho de optar por poner los diálogos en catalán y luego traducirlos al lado en castellano… dificulta mucho la lectura. Creo que lo mejor hubiese sido elegir uno de los dos idiomas. Si el autor escoge el catalán, es más valiente, aunque muchos lectores no acabaríamos de entender los diálogos; y si opta por el castellano, es más práctico, pues todos lo entendemos. Quizás por el hecho de incluir la traducción en el último momento, ha hecho que el texto tenga muchas erratas. Aquí algunas de ellas:
-“El senyor Pou? (¿ El señor Pozo? )” ---- No creo que sea necesario traducir un apellido. -“que estaba siendo excluída de la excursión” ----- Sobra la tilde. -“Un vasito de vino para quitarme el frío si que me apetece” ----- Falta la tilde. -COMO EL ESPECTRO DE MARLON BRANDO: Un relato que cuenta con algo a su favor: una historia atractiva que desarrollar. Siempre emociona este tipo de amores platónicos. La opción de escribirlo en primera persona anula el personaje de la chica; es decir, narrado en tercera persona, el escritor puede ahondar más en los demás personajes, y quizás nos quedamos con ganas de saber más de ella, de conocerla. El autor hace un esfuerzo por ambientar la historia y remarca el otoño, aunque creo que no influye mucho en la historia. En general es un relato atractivo, aunque no es rotundo; yo habría optado más por dedicar más letras a la acción de la trama, intentando emocionar un poco más. -“Es el atardecer de un domingo frío del otoño y voy caminando con…” ----- Sugerencia: sonoramente, creo que queda muuucho mejor poner “un domingo frío de otoño” -“y nadie aparece para liberar a la grava de su calida manta El lunes los barrenderos con sus máquinas de aire…” ----- Falta la tilde en “cálida” / Falta el punto / Pondría una coma después de “El lunes”. -“Debe ser el único que se encuentra…” ----- Como es suposición, sería “Debe de ser”. -“No se sabe con quién acabarán al llegar el verano ni por quién los olvidarán hasta que…” ------- Creo que debería de ser “con/por quienes” -“Con el cuello del abrigo levantado camino por los Carabancheles y las hojas de los chopos hechas una masa resbaladiza se manchan del gris del suelo” ---- No hay ninguna coma en esta frase, pero yo pondría una en cada espacio coloreado. -ENTRE LA BRUMA: Una historia en la que la influencia del otoño en la trama es muy escasa. Creo que la intriga está mal utilizada, porque el autor no consigue crear ese punto de tensión. El narrador es demasiado hablador… con menos palabras, quizás podría transmitir más. Y, a veces parece como si el narrador hablase por la boca de los personajes… Un ejemplo claro se ve cuando dice: “Ni siquiera lo planeó realmente la noche que asaltó a aquella mujer y le robó todo lo que llevaba encima. La muy puta se revolvió…” ¿Por qué el narrador la insulta así? No tiene sentido. -“que le ayudara en casa y en las labores del campo y resultaba difícil al parecer, encontrar una persona que…” ----- Falta una coma. -“ocultando el caserio” ------ Falta una tilde. -“¡No se habían olvidado de él, los muy cabrones! Porqué no le dejaban en paz. Nunca quiso” ------ Aquí es necesario poner los signos de interrogación, y separar el “por qué”. -“Miró al viejo que dormitaba en aquella raída butaca a cuadros, junto a la chimenea encendida y se tranquilizó al ver que…” ------- Falta una coma para separar la aclaración. -“se revolvió y en el forcejeo calló al suelo…” ---- El pasado de caer es con “y”. -“su cuerpo temblaba cuando lo agarro por los hombros” ……. Falta una tilde. -“Algunas hojas hacían su camino hasta posarse en la tierra mojada, amarillas, ocres, muertas Podría pasar allí lo que…” ------ Falta el punto. |
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cita de lasacra
LA INCÓGNITA. Tierno y cercano. Un relato que de forma muy sencilla plantea la gran cuestión: el sentido de la vida. Todos, de una forma u otra, le damos un sentido a nuestras vidas, una utilidad, una razón para continuar. ¿Qué ocurre cuando perdemos ese referente? El relato no responde, tan sólo nos recuerda que perder el objetivo es muy fácil y que normalmente no depende de nuestra voluntad el que permanezca o desaparezca. Me gusta mucho que se sepa plantear un tema tan filosófico de una forma tan cercana y cotidiana, que se sepan relacionar los “grandes pensamientos” con el día a día tan vulgar que a todos nos toca vivir, que un relato consiga que la “vecina del quinto” se plantee cuestiones que creía no tener al alcance.
Gracias por los comentarios, Sacra. |
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DÍAS DE LLUVIA Muy bien narrado, con la precisión de un crío que ha escrito durante días sobre el acontecimiento. El problema que le encuentro es que le falta una conclusión. Leo y leo y espero algo más y no sé si he de encontrarlo. Me gusta el modo de llevarnos de la mano sobre la catástrofe; si fuera la madre, tendría otro tono, qué duda cabe. Pero es un muchacho, que me figuro de 11 años, con capacidad para el razonamiento abstracto. Quiero destacar, especialmente, la sobriedad de que hace gala y en cuanto al contenido, la parte en la que el narrador nos cuenta la preocupación de su madre por lo que le importa, la ropa. También es digno de mención el contenido crescendo que acompaña a cada entrada de, entiendo, la libreta del muchacho. Desde que se inicia la narración hasta que finaliza, va cambiando el escenario, la inquietud de los demás se nos cuenta con precisión y alcanza su cumbre con el grito enmudecido que provoca el silencio de los transistores. En mi opinión, se trata de un buen relato, al que le falta el giro, sea de esperanza o de todo lo contrario. Nos queda la duda. Voces de otoño "Esta mañana la madeja de cabellos que has separado del cepillo después de desenredarte es más voluminosa de lo normal." Una excelente frase. Muy americana, precisa, escueta. Me introduce en el relato como suelen hacer los americanos en sus cuentos, desde Carver hasta Salinger o Richard Ford. El gesto más banal precipita acontecimientos que, en su convencionalidad, nos destrozan. Un ingenioso formato, una conversación con el Saboteador, esa figura a la que algunas corrientes de Psicología le pusieron nombre cuando ya era vox populi su existencia. Limpio, con algunas metáforas afortunadas y precisas. Lleno de humor, si pudiera representarse en el teatro, con las dos voces: una humana, real, la otra, enlatada, como las risas de las comedias de enredo. Humor gris, canoso, tirando a negro. Otoñeando Si he de destacar algo de este relato es la ambientación, decimonónica, la partida de bridge y el whisky (¡Por Dios!, escríbelo bien.) El deliberado esfuerzo por escribir como lo hacían quienes detestaban al autor del Retrato de Dorian Grey es encomiable y además está logrado con sobresaliente. Lástima que no haya historia, sólo entretenimiento, por lo que competir por los puntos se me antoja harto difícil. Pienso que el autor o autora puede muy bien aprovecharlo para completar un realto algo más ambicioso, en el que se reflejen otros vicios de los protagonistas, con el mismo esfuerzo y obteniendo más réditos por su inversión. Carta a Cecilia Un relato sonso, de soltero de tarde en "El diario de Patricia". Bien adoptada la voz de pánfilo en la carta. La señá Cecilia, mucho más avispada, dónde va a parar. Reconozco también, que entre tanta desazón, se trata de uno de los relatos más amables del certamen, en el que andamos un tanto a la rusa, con emociones de las fuertes. Si alguna sugerencia he de hacerle a la obra, que en las escenas de cuando se inicia en el trabajo hubiera algo de picante. Alguna aventurilla que echarse a la boca. Pero va a ser que no. 22 de septiembre Verde apagado. Un relato diver, por debajo del nivel de los de la revista Penthouse. Puestos a escribir sobre esto, un poco más de carne y pendejos hubieran subido algo más la temperatura. Bien contado y sorprendente. El final, divertido, con esa referencia a que si no lo decide el dedo de la protagonista, el equinocio de otoño tendrá que esperar. Virtudes. El esfuerzo que hace el autor por entrar en las intimidades de alguien que no es de su sexo, que yo sepa, llamando a la puerta. Dentro de la dificultad por desentrañar en qué consiste eso del día ninfómano, el relato está salpicado de chispa y humor, con un lenguaje contenido y muy adecuado. Destacar, también, que tiene una gran factura técnica, si bien acortaría algunos de los párrafos, para mantener el ritmo que le imprimen los más cortos. Estaciones El monólogo de un demente. Bien contado. Sería mejor de haber incorporado qué motivo le llevó a matar a esta última, cómo lo hizo, en fin, unas cuantas palabras. Destaca la precisión con la que el autor se esmera por transmitir las sensaciones que provocan en el protagonista los estímulos visuales, auditivos y táctiles, haciendo un delicado ejercicio. El siguiente párrafo es un ejemplo: "Recordaba sus ojos, de un verde profundo, su sonrisa, esos labios carnosos… Pero ya no estaba. También su suave voz, su dulce y suave voz y esa risa… Pero se había ido. El tacto de su piel, el calor de sus brazos, la pasión de sus besos, el sabor… Pero se había acabado." "...cambiaba con las estaciones en perfecto compás, pero siempre acaba igual, su propia vieja historia." En este párrafo preferiría "acababa" en lugar de "acaba". Hay dos párrafos contiguos, que se inician prácticamente igual y le restan armonía al relato: "Cuando comenzó a acariciarla ..." "En el momento que comenzó..." Un relato extraño y violento, con los colores ocres del otoño, pero narrado con pluma delicada y papel de color violento violeta. Al principio se repite "apenas" en primer y segundo párrafos.
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Dice David Moises: El tono de la carta de Cecilia es demasiado jovial. No me resulta creíble que alguien de esa edad hable de esa forma. Supongo que eres lo bastante joven para suponer que todas las mujeres de setenta años son unas ancianas y deben comportarse como tal y no es así. Te aseguro que conozco muchas Cecilias. Yo mismo estoy muy cerca de los setenta y no me considero un anciano. |