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Foro para escritores de Bubok

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civairott
Mensajes: 559
Fecha de ingreso: 10 de Diciembre de 2009

XLVII CONCURSO DE RELATOS BUBOK. Comentarios marítimos y oceánicos

21 de Noviembre de 2010 a las 22:44

Aquí está el post para todos los comentarios anteriores y posteriores a las votaciones. Sed buenos y no os peleéis mucho.

Aprovecho para decir que la votación será en privado, a través de mensaje privado.

¡Saludos!

simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48
m'vanaechád'aquí
simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48

Voy a hacer algún comentario más, sobre todo de los relatos que puedan aprovecharlos, que el tiempo es escaso.

Sobre la confusión de que la mujer le abrace cuando se dirige a la calita, la rada, tienes razón, estrellafugaz, es un error de expresión, porque tan solo lo piensa. evité trastearlo una vez colgado. Gracias por los comentarios.

Bizarro, a mi me atrae la primera persona, pero reconozco que me gusta más el formalismo de la tercera. Incluso jugar con ellas puede enriquecer un �texto, más largo que estos, claro.�

simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48

Perdón...perdón.

simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48

TESTIGO MUDO

Es una historia de amor y desamor, bien llevada, pero que se lee fatal en el formato comentario Bubok. Unos retornos o guiones entre las escenas, la mejorarían, sin duda.

Me gusta la técnica tan fría, casi fotográfica, que utiliza la autora para desentrañarnos el momento que viven tres personas. Aunque muestra lágrimas al final, no hay reproche alguno, solo deja constancia de los hechos, con bastante oficio. Sin lagunas, salvo la separación de los párrafos de la que se beneficiará. No le he votado porque en esta edición había cosas que me olían a salitre con mayor intensidad. Pero es un buen relato. Frío, descarnado. El metro, ¿es el de Bilbao? Una broma. Parece que el relato transcurre en NY, entre la 33 y alguna otra.

Una consideración. Quizás se beneficiara de una puntuación más agresiva; por cuanto que hay muchos detalles en la narración, acelerarla con frases más cortas, poniendo algunos diques, puede dar otra sensación. Aunque si lo que cuentas tiene ese sosiego, ese ritmo lento, debes tener tus motivos, claro.

simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48
Toi compulsivo borrando palabros
simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48
editado
simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 18:48

MIL UNO

Un precioso relato que acoge a la mar como la protagonista del relato, en un ejercicio animista y poético.

El lenguaje muy depurado, donde se incluyen desvelos, suicidio frustrado,�desesperación y encono; el uso de la primera persona le da mucha fuerza a la prota.

“Encontró devuelta la botella”; mejor “encontró, de vuelta, la botella”.

Entre el final y el PS, dispones de palabras, antes de alcanzar el límite, para enconar la tensión entre el�náufrago�del amor y la poderosa mar. También puedes cambiar el título por Tres veces, tres ocasiones, tres deseos...��Un relato precioso. Felicidades.

indianavelarde
Mensajes: 792
Fecha de ingreso: 19 de Febrero de 2010
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  • 7 de Diciembre de 2010 a las 19:31
cita de simpatialaboral

Perdn...perdn.

MUAJAJAJAJAJAJA! Parece que se te ha quedado el dedo pegado al ratn. ENVIARENVIARENVIARENVIAR....
emarborges
Mensajes: 29
Fecha de ingreso: 29 de Diciembre de 2008
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 4:00
cita de simpatialaboral

MIL UNO

Un precioso relato que acoge a la mar como la protagonista del relato, en un ejercicio animista y potico.

El lenguaje muy depurado, donde se incluyen desvelos, suicidio frustrado,desesperacin y encono; el uso de la primera persona le da mucha fuerza a la prota.

“Encontr devuelta la botella”; mejor “encontr, de vuelta, la botella”.

Entre el final y el PS, dispones de palabras, antes de alcanzar el lmite, para enconar la tensin entre elnufragodel amor y la poderosa mar. Tambin puedes cambiar el ttulo por Tres veces, tres ocasiones, tres deseos...Un relato precioso. Felicidades.

Muchas gracias simpata.
Tomado todo en cuenta.
Aprender es un placer y hace del foro un propsito.

emarborges
Mensajes: 29
Fecha de ingreso: 29 de Diciembre de 2008
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 4:10
LA MARISMA
La descripción amena, alejada de manidos adjetivos o trilladas imágenes, nos dibuja con buena línea el ambiente de la historia. Y se me antoja que va más allá de ubicar al personaje en un contexto, sino que procura describir un pedazo de la humanidad: su marisma. Es que tiene la humanidad “zurrapa arrinconada”, aquellos que no pasan de ser “el esqueleto de otra cosa, cadáver vivo”. Entonces desde la introducción se nos anuncia que de un personaje de esta marisma humana tratará el relato.

Consistente continúa el autor mostrándonos a este Chato, sin abandonar la descripción deliciosa, que ya no sólo pinta, sino que nos lleva un poco más al fondo, donde está lo que siente el personaje.

Y si aprecio lo bien que describe lo inmóvil, también doy palmas cuando a narrar actos se dedica. Narrar fluido. Toda divagación o alejarse del curso de la historia está justificado (el explicar cómo pescar el mero a pulmón, por ejemplo).

Quizás un pecado, que ni es tanto. Un tin inverosímil, desencajado de la psicología que como lector creé al personaje, los razonamientos que siguió nuestro Chato. Relacionar el “pi, pi” con un aparato de búsqueda ubicado en el maletín y aquella idea exacta “pensando en lo que haría él si encontrara un cadáver sin maletín, si encontrase un maletín abierto sin billetes” que motivaron acciones más de un James Bond que del hombre que en los primeros párrafos construí como lector. Pero salvo al autor. Nadie asegura que no hay inteligentes en la marisma.

Del lenguaje sólo una frase me resultó no agradable “Lo esconde en el puño y pega el puño a la frente”. Quizás puede construirse mejor, o sencillamente omitirse si nada aporta.

Rematar con la sorpresa. Divergiendo de lo gastado de la historia (pobre que encuentra dinero vive ahora como rico)� concluye nuestro protagonista oliendo a lo de siempre procurando el aceite que acabe con el puto ruidito de la cadena.

Al final, buena historia, bien contada y escrita. Mis felicitaciones. Termino ahora citando al autor “La gente rica, según dice, pesca por gusto.”… pero créame amigo, ¡cómo quisiera yo pescar!

estrellafugaz
Mensajes: 744
Fecha de ingreso: 18 de Julio de 2008
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 10:55
cita de simpatialaboral

Hola, estrellafugaz. En el tema de la voz en la narracin, casi todos los que alcanzan la gloria aseveran que es la tercera la que da un tono ms profesional; sin embargo, deca r2d2 que l puntuaba ms cuando usaba la primera que la tercera.

Jorge Volpi, en los recientes encuentros sobre Literatura, coincidiendo con no se qu evento del espaol, mencionaba el hecho de que sus novelas estn escritas en primera persona aunque reivindica la tercera como la verdadera voz del novelista.

Quin sabe. Lo cierto es que la primera te proyecta ms cmo narrador, mientras que la tercera te aleja y permite manipular incluso ms al personaje.

Gracias por la informacin sobre la expresin griega. Todo es bueno para el convento de la escritura.

saludos

Entiendo que la eleccin del punto de vista en la narracin no depende de lo que digan quienes alcanzan la gloria, y supongo que ese tal Jorge Volpi, al que desconozco, no la ha alcanzado mientras el Lazarillo de Tormes, escrito en primera persona, lleva ms de 4 siglos en la historia.

La eleccin del punto de vista, y del resto de materiales narrativos, depender ms bien del tema: todas la novelas de adulterio de los grandes autores del XIX (La Regenta, Madame Bovary, Ana Karenina, Fortunata y Jacinta, ...) estn presentadas en 3 persona y con lo que se llama un narrador omnisciente: porque no se trata slo de la dama adltera sino de recorrer y analizar de arriba abajo la sociedad en la que ello ocurre; para eso el narrador en 3 persona capaz de estar a la vez en un saln aristocrtico y en un barrio obrero.

En cambio, si de lo que se trata es de introspeccin psicolgica, del anlisis de un personaje ms que de su entorno, ah est el narrador interno en 1 o 2 persona, que ejemplos los hay desde en San Manuel Bueno, mrtir de Unamuno, Seas de identidad de Juan Goytisolo con lo que se llamar monlogo interior, la recherche du temps perdu de Proust,...

mameri
Mensajes: 1.462
Fecha de ingreso: 30 de Octubre de 2009
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 10:59

COMENTARIO DE «LA MARISMA»


Antes de comenzar incluso a escribir, el autor tropieza con una dificultad mayor: cómo obtener la unidad del relato si –de acuerdo con la estructura– en cada una de las tres partes que lo componen habremos de encontrar una escuela o taller de escritura diferente. El desafío consistía en aunar tres formas de escribir prácticamente opuestas en una misma narración, sin atentar por ello contra la unidad del conjunto. Solo un maestro es capaz de proponerse tales retos y salir airoso a costa de trucos y estratagemas que todo buen escritor conoce.
Se necesitaba un hilo conductor o elemento que unificara las tres partes. Y este elemento no podía ser otro que la propia «marisma». ¿Si hacemos del personaje principal un reflejo o personificación de la marisma? Es este recurso a la metáfora [prosopopeya. (Del gr. προσωποποιΐα). 1. f. Ret. Figura que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, o a los seres irracionales las del hombre.] (el Chato = la marisma) lo que obra el milagro y da la necesaria unidad al texto. El Chato es una prolongación de la marisma, es la marisma hecha hombre; o bien, el Chato es la prefiguración de una marisma capaz de actuar por sí misma, de forma racional y coherente.
Este sería el punto de arranque que permite al autor abordar, como antes dijimos, tres maneras o escuelas literarias.

La escuela impresionista.

Se corresponde con el comienzo de la narración. El lector asiste a una descripción instintiva del espacio, una descripción que no es ni lógica ni lineal, sino hecha a base de retazos o impresiones similares a los que utiliza el impresionismo en la pintura [véase Monet o Manet].

La marisma … sobrevive porque es quien primero se entera de la niebla, punteada de atracaderos muertos, cubiertos de algas y picoteados por las gaviotas.

[Hay un pintor impresionista que realiza sus cuadros a base de puntos sobre el lienzo. Se llama Seurat.]
Esta descripción intuitiva le conviene muy bien al relato porque crea una atmósfera de desasosiego que pone en alerta al lector, quien queda de este modo advertido sobre futuros / posibles infortunios.
La escritura puntillosa o impresionista fue cultivada durante las vanguardias europeas; está relacionada con el surrealismo al dar prioridad a la intuición o visión de la realidad no como se presenta sino como «nos parece a nosotros que es». Además, la marisma es un lugar en sí inhóspito, cargado de evocaciones o fantasmas que pululan en el aire repleto de olores de materias en descomposición y jirones de niebla que no sirven sino para acrecentar la sensación de congoja.
En este ambiente desagradable deberá desenvolverse nuestro protagonista, cosa que hace, por cierto, como pez en el agua, nunca mejor dicho:

Y sus visitantes habituales acaban viviendo en consonancia con esta apariencia.

La escuela naturalista.

Nada mas concluir esta descripción impresionista, entramos en el universo de Emilio Zola y su escuela naturalista, donde suele ser fundamental el punto de vista de los personajes.
Primeramente, se acentúa la identificación Chato / marisma: ambos apestan; ambos son apartados de la sociedad y considerados como elementos «marginados»; ambos acompañan su soledad con ebria dulzura: el Chato bebe para olvidar; los efluvios que despide la marisma son tan pestilentes que podrían derribar a un caballo, se conocen casos de gente que ha muerto envenenada al respirar las toxinas del aire de la marisma.

El chato duerme demasiados días con la ropa puesta y las botas junto al hornillo y el cartón de tinto junto a la mano; y no le ama nadie.

�En segundo lugar, mediante el discurso libre indirecto [el lector tiene la sensación de «oír» los pensamientos del protagonista] asistimos –siempre con el corazón en un puño– al desarrollo de una serie de sucesos que se apartan ostensiblemente de la rutina de los días, tan idénticos los unos a los otros. Pero en esta ocasión el Chato vivirá una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente.

Mientras camina hacia las rocas, no tarda en darse cuenta de que algo no va bien.

La peripecia está referida con la técnica del monólogo indirecto, un monólogo que pasa por el tamiz del narrador. Esto logra infundir la sensación de que es la propia marisma la que nos habla, la que nos cuenta su aventura con final (¡pero nosotros no lo sabemos aún!) feliz.
Y en este referirnos los hechos, descubrimos un contraste fenomenal: este hombre es por lo común alguien obnubilado, de carácter brumoso, alguien que somete con demasiada frecuencia sus sentidos al imperio del vino. Su forma de actuar la imaginamos, pues, torpe y pesada, nada ágil ni adaptada a la situación.
Y, sin embargo, oyendo sus pensamientos, comprobamos que sucede todo lo contrario: en todo momento actúa con sagacidad, cordura y hasta una prudencia que lo alejan drásticamente del ser borracho y marginado que habíamos supuesto en un principio.

La lancha se detiene un rato (…) Esa gente está buscando algo, pero ahí en el agua no pueden ser monedas.

�El Chato es dueño de sus sentidos, es el amo de la situación, es el que decide los pasos a seguir y la marisma no actúa sino como cómplice en su plan o estrategia para ganarles la partida a los enemigos, puesto que, ya lo dijimos antes, el Chato y la Marisma son en realidad las dos caras de una misma moneda.

El Chato, sin mirar, por el ruido del motor, sabe que la lancha ya está embarrancada entre las paredes del estero, seguramente antes incluso de llegar a la casa abandonada, posiblemente junto a la primera exclusa de madera.

¿Acaso hay verdaderamente enemigos? Tal vez no lo sean; pero lo cierto es que los hombres que asoman en mitad del mar subidos en una lancha son sinónimos de peligro, inquietud, amenaza o miedo... El miedo es siempre una sugestión, un «me parece a mí», con lo cual nos reenvía al ambiente impresionista del principio: es este el punto de contacto entre las dos partes del relato, necesario para dar la unidad del conjunto e impedir que este se desbarate como si fuera una marioneta dislocada. Estos enemigos invisibles se convierten dentro de la historia en el símbolo o personificación del miedo en su forma abstracta. El Chato sospecha que vencerle a él equivaldrá a vencer a la gente de la lancha. Por eso debe darse prisa, por eso dice que tiene que obrar

a pulmón,

sin pararse a pensar, sin plantearse nunca la posibilidad de que las cosas pudieran salir de otro modo distinto. Asistimos, entonces, a una carrera contrarreloj: el que vaya más rápido será el que se adjudique el premio gordo.
En este ambiente enrarecido por el peligro y la atmósfera saturada de los gases que a menudo se respiran en este tipo de sitios, sobre todo en horas tempranas:

hay marea baja y el fango está rendido bajo el amanecer; salpicado por todas partes de cangrejos que huyen y del palpitar indeciso de las algas,

los verbos se convierten en los protagonistas indiscutibles de la narración, porque el personaje intenta hacer muchas cosas en poco tiempo. Para mejor reflejar esta acumulación de movimientos apresurados, las frases se acortan y se acomodan al pensamiento del protagonista, el cual –como si tirase de un hilo– va sacando sus deducciones a partir de los datos que ofrece una observación objetiva.
Mientras aquellos hombres pierden el tiempo miserablemente al encallar en el barranco, el Chato dispone de unos minutos preciosos que le dan toda la ventaja.
Y antes de que los otros salgan del atolladero, él será capaz de efectuar siete maniobras:
Primera: abrir la esposa para liberar el maletín del brazo del cadáver.
Segunda: abrir el maletín con la ayuda de una navaja y del vigor de su brazo.
Tercera: rajar el maletín a fin de localizar el aparato que realiza la señal acústica.
Cuarta: sepultar el cadáver en el mar; es una operación de despiste para cuando lleguen los individuos que andan en busca del maletín.
Quinta: levantar piedras y buscar el crustáceo que sirva a su plan de borrar las pistas.
Sexta: abrir el caparazón del centollo, donde va a camuflar el receptor acústico.
Séptima: arrojarlo lejos, hacia el mar, para hacer desaparecer las trazas de su paso por allí.
El desafío era comparable a la captura del mero: para impedir que los otros le «birlen» la pesca, tenía que ser más rápido que nadie, anticipar los peligros, actuar sin contemplaciones, y disponer de los pulmones (mejor fuera decir «cojones») necesarios para salir luego a flote.
La operación no podía salir mal: la marisma estaba con el Chato; el Chato era la marisma: cómplices, solidarios el uno del otro.

La escuela costumbrista.

Una vez pasado este vendaval de acontecimientos, no cabe sino la vuelta a la normalidad. La marisma será siempre la misma, por más que la visiten personas sospechosas, ajenas a ella. El chato será también fiel a sí mismo: oliendo mal, aislándose de la gente, un marginado como hay tantos.
El escritor cambia en esta tercera parte de universo literario. Tras llevarnos de la mano a la escuela vanguardista del impresionismo, tras hacernos vibrar con el más puro estilo naturalista, gracias al cual «vemos» los pensamientos del personaje, tropezamos, por último, con un fragmento costumbrista. El costumbrismo es todo lo contrario de lo que acabamos de leer: en él apenas tiene cabida lo excepcional; la narración será siempre un fiel reflejo de lo que pasa un día cualquiera a una persona cualquiera en un sitio cualquiera. Nada mejor para introducirnos en esta nueva escuela o modo de contar que transcribiendo un diálogo de lo más simple y banal:

–¿Qué pasa, hombre? –saluda Chico, curioso.
–Aceite para la cadena –dice el Chato–. Que me está amargando el puto ruidito.

Y con esta nota de humor se cierra el relato. No hace falta más. El autor se despide con un guiño para recordarnos que finalmente ha logrado contarnos una buena historia de la forma que a él le ha dado la gana, mediante la yuxtaposición de tres estilos distintos.�
estrellafugaz
Mensajes: 744
Fecha de ingreso: 18 de Julio de 2008
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 11:43
Supongo que el pintor al que te refieres es Seurat; aunque también van Gogh pinta puntitos.
mameri
Mensajes: 1.462
Fecha de ingreso: 30 de Octubre de 2009
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  • 8 de Diciembre de 2010 a las 14:10
cita de estrellafugaz Supongo que el pintor al que te refieres es Seurat; aunque tambin van Gogh pinta puntitos.
Muchas gracias por el dato tcnico; lo incorporar en este comentario. En tu ficha se lee 'Santiago'. Sin embargo, algunos te hemos llamado 'chica' y no dices nada. Saludos cordiales.

Edito: haba enviado el comentario de una forma un tanto apresurada, y ahora acabo de hacer las oportunas correcciones. Las prisas nunca fueron buenas consejeras.
civairott
Mensajes: 559
Fecha de ingreso: 10 de Diciembre de 2009
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  • 11 de Diciembre de 2010 a las 1:41

¿Ya murió este hilo?� Muy pocos comentarios he visto para tan buenos relatos.

Esta edición tendrá su formato para bajarlo en pdf gratis.... Ya tengo la edición en word, pulido con las correcciones ortográficas y eliminación de erratas más evidentes.

Cuando vuelva de mi finde madrileño, hablaré con algún bubokero que se ofrezca a pasarlo a pdf y todo ese jaleo... porque yo estoy muy alejado de la ciencia y los libros me salen malamente en bubok.

A ver si RaúlCamposVal se ofrece voluntario....

¡Saludos!

raulcamposval
Mensajes: 4.210
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 11 de Diciembre de 2010 a las 11:21
Ja, ja… Bueno, no creo que me cueste mucho si me envías el word (2 minutos). Pero creo que las correcciones no debemos hacerlas nosotros, somos meros transportadores a formato pdf. No estamos editando. Es un concurso, en cuanto le das a enviar ya no puedes cambiar nada. De todas formas, no tiene importancia: envíamelo cuando se cierre el plazo a [email protected], y te hago un pdf y lo cuelgo esa misma noche. 
civairott
Mensajes: 559
Fecha de ingreso: 10 de Diciembre de 2009
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  • 11 de Diciembre de 2010 a las 12:33

Gracias Raúl!  Te lo envío el domingo por la noche.

Sobre las correcciones... ten en cuenta que yo estoy hablando de los relatos del concurso de la quincena pasada, no de ésta. Es decir, que el concurso ya ha acabado. La intención de corregir esos fallos es que los textos queden bonitos y que no haya erratas que afeen la lectura.  No creo que a los autores les importe...

 

estrellafugaz
Mensajes: 744
Fecha de ingreso: 18 de Julio de 2008
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  • 12 de Diciembre de 2010 a las 10:46
cita de civairott

Gracias Raúl!  Te lo envío el domingo por la noche.

Sobre las correcciones... ten en cuenta que yo estoy hablando de los relatos del concurso de la quincena pasada, no de ésta. Es decir, que el concurso ya ha acabado. La intención de corregir esos fallos es que los textos queden bonitos y que no haya erratas que afeen la lectura.  No creo que a los autores les importe...

 

Pues yo lo que veo son erratas en los títulos de los textos una vez han salido de las manos de sus autores. Se ve claramente en la hoja de cálculo con las votaciones: ¿Por qué si un autor titula su texto "El Arrullo del Mar" (sic) tiene que aparecer en la hoja de cálculo como "El Arruyo Del Mar" con dos variaciones?

¿Por qué en el mensaje en el que el MdC, al cerrar el concurso y relacionar los títulos de los relatos, tienen que aparecer esos títulos con mayúscula en todas las palabras según ese modelo de antes o"Jugando Con Mi Enemigo". Eso - y no exactamente así- es un uso anglosajón del todo ajeno al español. A mí me hace daño a la vista.

berguer
Mensajes: 10
Fecha de ingreso: 16 de Noviembre de 2010
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  • 12 de Diciembre de 2010 a las 17:54

Brama el mar bajo la brisa…

Incesante, la marea se mece al antojo de una acción que desconozco. Pensar que algunos quilómetros + adentro, ma’ padentro, mar dentro, mar adentro, el agua se balancea de igual forma que a escasos metros de la orilla. Que la ola que se pierde en alta mar no llegará al instante en el que dos de ellas se tropiezan, humedecen la arena y ascienden en el margen; a lo que le sigue su retroceso, de forma mecánica, la misma mecánica que se repite en alta mar. La siguiente recoge a la anterior con potencia variable, a la vuelta, ésta se encuentra con otra en un punto dispar a las precedentes. La misma dinámica, en circunstancias diferentes.

¿Serán Brisa y Mar partes de ese artilugio?, ¿estaría cerca el final del encuentro del oleaje de Mar y de Brisa?, o más bien me quedaría sobre la superficie disfrutando del ir y venir del aire. Sintiendo las últimas ráfagas de Brisa golpeándome sobre la cara, o preferiría, sin embargo, sumergirme en el vaivén del mar…

Divagaba entre lo cerca que estaban aquellas olas de romper su dinámica, de la corta duración de la mecánica de aquel viento que apenas ya sentía. Si en ese momento, hubiese tenido la oportunidad de elegir, habría alargado mi bucear. Perdiéndome en la inmensidad y el ímpetu de Mar, pero, cercano a la superficie, y –en las ocasiones que Brisa lo permitiese-, cual Delfín escaparme a ella, y tomar unas bocanadas de su aire fresco. Volver a sumergirme, embarullarme en su mecanismo, ser parte de ellas…

/…y si cambio de idea sobre mí,
y si cambio de idea sobre ti…/

Podría haber encontrado su simbiosis, la plenitud de la Brisa y el Mar. Podría aleteando haber alcanzado los límites de mi respiración bajo el agua. Podría en ese punto, emerger, Brisa, aire, oxigeno, CO2, respirar en mis pulmones. Ser Delfin, ser pulmones y aletas, alepular, monetaser, taspulir…En cambio, como ser humano, podrida cansarme de la monotonía de la dinámica; Podrida no alcanzar la superficie; Podrida desfallecer mi energía, podrida temer a las profundidades, al desconocimiento del medio. Entonces, podrido, querer escaparme, liberarme de ellas, luchar, salir y perderlo todo. Podrida volver a la eterna espera, o a la incesante búsqueda de la monotonía de un nuevo aparato.

 

Atrás quedará la asociación del agua y el aire, su simbiosis entrando en el óculo del tiempo, atravesando su eterna arquitectura. Mientras yo –cruzando la puerta  rectangular-, regresaba al pasado del Panteón, de otro tiempo, llenándome, alimentándome de gotitas, perdiéndome en sensaciones de ensueño y de historia.

berguer
Mensajes: 10
Fecha de ingreso: 16 de Noviembre de 2010
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  • 12 de Diciembre de 2010 a las 18:39
Estimado Bizarro, ¿donde podría participar en el concurso?.

Ya he modificado la respuesta anterior.
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