Verán, resúltase que me aflige una poderosa disyuntiva moral.
Para explicarlo he de remontarme al momento en que el compañero gabrielmiles buscaba autores que colaboraran con él en una idea suya sobre nazis que vuelven (una vez más, como en los comics de Hellboy) a intentar dominar el mundo en nuestros días. Al parecer, yo y otro autor (desaparecido) habíamos optado por aceptar su muy cordial invitación, lo que es en mi caso, tomándome el asunto como lo que sonaba, nada más que una forma de ejercitar los tres nuestra pasión por escribir sin mayor propósito que el de entretenernos. La cosa es que cada uno, por lo visto, afrontaba la consumación de su propio libro siguiendo unas directrices básicas (lógicamente) que su creador (gabrielmiles, por favor, atentos, hijos) nos brindaba, resultando en un principio que cada cual trabajaba al ritmo y manera en que creía o le venía conveniente, por lo que yo sabía y podía comprobar (esto es un suponer, pero reconozco que así lo hice yo, en todo caso...).
La historia hasta aquí es normal. Algún tiempo después, se hizo patente tanto por su absoluta falta de progresos como mediante mensaje sobre el asunto de gabrielmiles, que aquel dedicado y desconocido tercer autor había renunciado a continuar con su propia entrega de esa la primera "andanada" de tres libros que se estaba horneando. Más o menos por la misma época (es muy posible que confunda el momento, el tiempo carece de importancia para mí y a veces se torna confuso situar los hechos), gabrielmiles empezó a insinuar (eufemismo, aquí) que esta saga era objeto del interés de una editorial y que cuanto antes se terminara más probabilidades habría de conseguir ser captados (yo aquí recelaba: ni el contenido ni la calidad de la idea me parecían con el valor para que nadie se molestara en gastarse "perres" en echarla a la calle, pero qué coño sabré yo de la demanda del mercado y los intereses corporativos y la de su puta madre...); así que, de este modo, de repente habían salido unos plazos que era recomendable cumplir para nuestro propio interés, ¿no?
He de confesar que, a pesar de mi conformidad, tenía otras ocupaciones y tampoco me tomaba la cosa lo bastante en serio como para darla terminada en los plazos, que por otra parte tampoco se veía capaz de cumplir el propio gabrielmiles (quien sin embargo iba mucho más adelantado, todo hay que decirlo). Así que los plazos de entrega eran mágicamente flexibles, y se procrastinaban (je), y se volvían a procrastinar(je bis), mientras cada uno avanzaba a su buen ritmo, pongamos...
No sé en qué momento gabrielmiles me llegó con algo que tenía su gracia: el tipo (no se me olvidará nunca) me escribió diciéndome que nos habían robado la idea, y acompañado del mensaje me llegaba un video en que se anunciaba, con la música de Carmina Burana, los libros de Alerta Biológica, presentándonos a ambos (con foto y todo) como los autores de lo que quedaba por delante de la saga, repartida a la mitad para su elaboración. En ese momento, insisto, la cosa tuvo gracia, puesto que supuse que era una mera broma, que me tomaba el pelo y nada más. Esto en realidad carece de importancia, por sí mismo...
Siguió pasando el tiempo, con ocasionales correos de gabrielmiles instándome (con toda amabilidad, es cierto) a que terminara mi libro de una vez (confieso que el año entero casi me llevó hacer una puxarra de 240 páginas, entre unas cosas y otras, motivos tenía para desesperarse, ¿no?, teniendo en cuenta lo que cobraba yo por ello...). Mientras ultimaba la "cosa", un colega, que buscaba dónde ver mis relatos, dio por casualidad con una página apabullante en que gabrielmiles da (sí, en presente) rienda suelta a su merecido afan de reconocimiento y se dedica a enaltecer sus obras y avivar las ansias de las nuevas de aquellos que puedan ser sus fans... Nadie es capaz de imaginar mi turbación al ver que su autopublicada obra de "El Mesías del Juicio Final" gozaba allí de su propio trailer tal como aquel visto de Alerta Biológica (de la misma manera, cortando y pegando imágenes de películas que nada tenían que ver, supongo, con el argumento del libro, y que serán propiedad, al menos, de sus respectivas distribuidoras). Y más abajo, obviando el resto del contenido de la página, se encontraba para su público visionado el comercial de Alerta Biológica, con nuestras caras brillando absurdamente en el más épico minuto de la pieza de música clásica que lo adornaba. Fue un golpe... no diré malo, pero al menos extraño para mi moral, toda vez que nunca creíme merecedor de publicidad alguna por mis propios relatos, y descubriendo que me llevaba quién sabía cuánta indeseada gracias a ese nuevo género publicitario que es el "trailer de libros". En fin. Cosas que pasan.
Seguían las prisas y yo al fin había dado terminado con el libro (al final fue divertido escribirlo, y todo. En serio), de modo que se lo hice llegar tanto en pdf. como en formato editable para que pudiera hacer los cambios de contenido y de maquetación que le parecieran pertinentes (tiempo atrás me había aconsejado atenuar el lenguaje malsonante y las alusiones al sexo, con la excusa de que fuera más fácil de colocar en una editorial; sinceramente, hice caso omiso, pero quería dejarle la oportunidad de censurarme con su propia mano, si tan necesario lo creía). Creo que una vez entregado no pasaron veinte minutos antes de que me respondiera que el final no era el que le había prometido, ni concluía en la localización de la siguiente entrega-la Antártida, tocaba la pantalla del hielo, tras la de la selva-. Me quedé tocado de nuevo. El tipo que tantas prisas tenía porque terminara pasó a leerse directamente el final de un libro de aventuras, es decir, en el que lo importante es lo que va entre el inicio y el fin. El final lo dejé lo bastante abierto como para que la siguiente entrega empezara donde él deseaba, sin falta de un epílogo que lo dejara claro, pero en fin, la verdad es que ahí fallé yo, pues la trama se me fue de las manos y cogió su propio ritmo, haciéndoseme de pronto absurdo meter algunas de las cosas que gabrielmiles había ideado... El caso es que me sugirió que lo cambiara o alargara con una tremebunda escena de acción que me describió con todo detalle y que me dijo que me podría dar para otras treinta páginas o algo así, ya no recuerdo. Pero aluciné. De golpe me di cuenta: quería un libro gordo, lo más gordo que pudiera ser, algo que se equiparara a las 400 y pico páginas del suyo, faltaría más.
Le dije que vería qué podía hacer, pues implementar su escenita del clímax significaba alterar el libro de un cacho antes del final. Dijo que si estaba cansado o lo veía difícil, que ya lo cambiaría él mismo (qué angelito, ¿eh?)
Al tiempo, quizá dos semanas, gabrielmiles me vuelve a escribir anunciándome que ha montado una muuuuuu gorrrrrda y que le salen colaboradores de debajo de las piedras. Me remite con un enlace a una página de asociación de escritores (anunciada antes por aquí, en alguna parte), donde todos trabajan para todos haciéndose portadas, corrigiéndose y la madre que los parió. Ahí descubro mi pirmera novela anunciada con el nombre mal escrito debajo de una portada que no es la original, la mía (realmente dibujada por mi hermana, ¿pero a quién le importa, no?)... Lo que hay en su lugar es una imagen del personaje de Karl Urban en Sicario de Dios (un vampiro, ¿qué cojones tiene que ver un vampiro con mi libro, joder?). Para empezar la idea la veo absurda cuando de una página montada por supuestos escritores empiezan a saltarle a uno a la cara absurdas faltas de ortografía de todas partes, como putos critters hambrientos de los ojos de uno. Cosa curiosa, pues lo más importante de la iniciativa es la presentación de CINCO responsables de la página entre todos los cuales no hacen no sé si un cerebro, pero ni mucho menos una voluntad capaz de, no digo ya reconocer esos errores, que habrá que asumir que localizaron, sino de hacer el esfuerzo de subsanarlos. Eso, añadido a la falta de respeto de anunciar por cuenta de ellos algo que es sólo mío, junto a la insultante osadía de sustituirle la portada (ojo, por una de película, y claro, sólo la mía, ¿eh? Los demás conservando cada uno su portada original. Si alguien se mete en líos, que sea yo, el que no se entera de nada), por no mencionar que mientras todo eso se montaba, yo tenía adjudicado deliberadamente el trabajo de acondicionar a su gusto mi propio libro; pues todo eso, dio como resultado mi más rotunda negativa a formar parte de algo así.
Gabrielmiles acogió mi negativa y mis razones con incredulidad y reticencia. Dos días y medio de discutir con él me costó que por fin eliminaran esa portada no autorizada, no sin que, desesperado, recurriera a la walkitalki, supuesta diseñadora de la página, quien de inmediato empezó a hacer aspavientos (figurados, joder, que hablábamos por messenger), diciendo que a ella le habían adjudicado una sección de allí pero que no tenía nada que ver. Cojonudo. Dos supuestos colegas para los que trabaja uno (de gabrielmiles no he de decir más; a walkitalki le corregí varios libros), te mantienen al margen de su acojonante iniciativa, PERO TE INCLUYEN, písándote la portada y luego echándose la culpa uno al otro. No, si la culpa, según los correos de gabrielmiles, era mía, despues de todo. O casi... La verdad, no entendí nada...
Me fui de bubok a raíz de eso de tan cabreado y decepcionado que quedé. De pronto recordé que gabrielmiles me quería cambiándole el libro mientras él y sus amigos me jodían a sabiendas. Y recordé también, que, tras corregirle a contrarreloj Furtado para un concurso de premio en metálico millonario, no supe nada de walkitalki en semanas (ella siempre dice que no le interesa el dinero; bueno, la verdad, como tenga que hacer una lista de contradicciones suyas vamos todos jodidos). Y esos hechos, que son hechos, interpretados como tales, llevaban a pensar en otros hechos como simples hechos, y entonces uno se da cuenta de que ¿cuándo tuvo amigos escritores? Uno se da cuenta de que ¿amigos dónde? ¿Si se pasan por el forro lo que haces y su interes en ti llega tan lejos como el interés que tengas tú en lo suyo, y sólo si les conviene? Pues de ahí decidí desaparecer, contestándole a gabrielmiles (quien sólo quería saber qué haría con mi puta entrega de Alerta Biológica) que hiciera con ella lo que quisiera, publicarla, modificarla, lo que fuera, pero sin usar mi nombre.
No mucho después regresé a bubok instado por un colega (colega de verdad, alguien de talento y por encima ya de esta clase de vacuo medrar). Colgué discretamente para que lo lean mis amigos la parte de Alerta Biológica que había escrito yo, dejando más o menos claro que era una versión aparte de la saga, y claro que sin interés ninguno por los beneficios económicos que la franquicia genere algún día (hay que ver que esté diciendo esto). Pues no le faltó tiempo a gabrielmiles para soltarme por mensaje privado una larga perorata que buscaba socavar lo que buenamente me quedara de diginidad y hacerme sentir culpable por abandonarle con un libro entero del que disponer a su antojo (hay que ver, 2ª parte). Cansado, pues esperaba no saber más de ninguno, le pregunté sinceramente qué quería, de repente. ¿Qué quería? ¿Alguien lo sabe? Pues que acabara el puto libro como me había mandado, cojones, recalcando que TENÍAMOS que volver a ser amigos.
Así que, por favor, necesito ayuda para poder decidir qué hacer, porque cuando era pequeñito mi padre me sodomizaba con una barra de pan duro de tres días y eso me ha ocasionado unos terribles traumas que hoy en día me han vuelto bipolar como una puta duracel, además de gilipollas... Ayudita por favoooooo...