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itziar16
Mensajes: 44
Fecha de ingreso: 2 de Octubre de 2011

MI HERMANA PEQUEÑA Y YO

2 de Agosto de 2012 a las 21:35

MI HERMANA PEQUEÑA Y YO

 

En un verano cuando yo tenía 8 años y estaba jugando a la raqueta en el frontón de mi pueblo, vino una niña de 4 años pidiéndome si podía jugar conmigo, yo acepté. La niña se llamaba Michelle, era una ucraniana de padres franceses a la que acogían cada verano mis vecinos, ya que sus padres biológicos estaban muertos y ella vivía en un orfanato en Kiev. Desde ese día en el que jugamos juntas nos hicimos muy amigas, a pesar de la diferencia de edad, que a esas edades se nota mucho. Desde entonces empezamos a quedar todas las tardes en el frontón para jugar juntas, cada verano lo hacíamos, se convirtió en nuestra costumbre. Michelle me contaba su vida y sus sueños. Decía que su vida en el orfanato de Kiev era muy aburrida y que cada año estaba deseando que llegase el verano para estar con a la que consideraba su familia y conmigo, que me consideraba como a una hermana mayor. También me contaba que su sueño era ser cantante y eso todavía no ha cambiado. Al mes de nuestro primer encuentro, Michelle para mí se convirtió como en una hermana pequeña, yo muchas veces la llamaba ``hermanita ´´ o ``peque ´´.  Un verano cuando ella tenía 11 años para 12 y yo 15 para 16, Michelle me contó que los vecinos de sus padres adoptivos en verano, habían hablado mal de sus padres al director del orfanato y por culpa de eso ella ya no podía volver, me dio su e-mail y desde entonces nos comunicamos por ese medio. Alguna vez nos hemos llamado por teléfono, pero las llamadas son caras y, además, yo la oía llorar por el otro lado y eso no me gustaba (ojos que no ven, corazón que no siente o, en mi caso, orejas que no escuchan, corazón que no siente), así que decidi seguir el contacto con elle por e-mail. Debido a su sueño de ser cantante y el cariño que sentía por ella, le monte un club de fans y todo lo que podía para darla a conocer, para su edad tenía y tiene una gran voz. Una vez, un chico de mi clase me insultó por el Messenger. Se lo conté a Michelle, ella insistía en defenderme y yo que no hacía falta que le borraba y todo solucionado. Al final, me defendió, lo supe porque aquel chico en clase me dijo ``La próxima vez que quieras contestarme, no le mandes contestar por ti a una niña. Resulta ridículo ´´.  A mí no me importaba lo que dijera ese y ese mismo día le mande un mensaje a Michelle diciendo ``Gracias por defenderme, peque, pero te dije que no hacía falta ´´. Ella contestó ``De nada, hermanita, gracias a ti por todo lo que haces por mí y por defenderme tantas veces ´´. La echo de menos, aunque hablemos casi todos los días, no es lo mismo. Malditos vecinos de sus padres adoptivos en verano y míos. ¿Por qué les tenían que mentir sobre los padres de Michelle? Solo lo pueden hacer personas crueles, porque yo sé que la querían como a una hija. Me gustaría volver a ver a mi hermana pequeña, ojala haga un concierto aquí (sé que la entrada me saldría gratis, por  mucho que yo insistiese en pagarla(puede hacer conciertos, ya que tiene 16 años)) o yo pueda ir a Kiev.

romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 3 de Agosto de 2012 a las 13:16

Bonito tu relato y la historia que cuentas. Pero creo que si describes escenas concretas con diágolos, situaciones y sentimientos, este relato quedaría más rico. Procura hacerlo más cercan, real y vivo. Pero felicidades y adelante.

 

Sonidos de guitarra junto al río

                             

Escribía versos

y junto a las aguas del río

mataba el tiempo

tocando su guitarra.

 

   Eran lamentos

que el agua se llevaba

y sus recuerdos.

Y cuando le preguntaban:

- ¿Cantas al viento?

siempre respondía:

- Como a nadie tengo

para cantarle mis canciones

y dedicar mis versos,

con mi guitarra y el río,

lloro y rezo.

 

          Junto a las aguas del río Darro, por el Puente del Aljibillo, siempre y ahora en verano más, hay gente. Algunos bañándose, otros caminando despacio río arriba, algunos con los pies metidos en el agua y tomando el sol o simplemente charlando. Al caer las tardes, desde hace tiempo, veo algunos jóvenes que, junto a las aguas de este río se sientan y tocan sus guitarras o flautas. Casi siempre acompañados de amigos o perros. Casi todos menos un joven que, desde hace un tiempo, lo veo por aquí. No acompañado de nadie y por eso tampoco sé quién es. Pero, cuando desde el pequeño muro del Puente del Aljibillo miro para el río y lo veo sentado junto a las aguas, siempre me digo: “No parece extranjero ni tampoco parece que sea de Granada. Pero toca con fuerza su guitarra y siempre está solo. ¿Quién será y a quien le cantará?”

 

          Y me pregunto esto porque siempre he pensado que en la vida, todos hacemos las cosas para alguien o por alguien. Y sé que las personas que escriben o hacen música, casi siempre es por algunas de estas razones. Por eso, desde hace unos días, miro con interés a este joven y a veces me entran ganas de bajar hasta la corriente de las aguas y preguntarle. Sin embargo, ayer por la tarde, al mirar desde el sitio del puente, me di cuenta que hasta él se acercaba una muchacha. Lo saludó y luego se sentó a su lado. Siguió él tocando su guitarra y cantando las canciones y al poco vi que la joven se levantó, subió por la pequeña senda que surca la torrentera y al llegar al rellano, se vino derecha al puente.

 

          Al pasar frente a mí le pregunté:

- ¿Es amigo tuyo el joven que toca la guitarra junto al río?

- Lo he conocido hace un rato y solo me he acercado a él para saludarlo.

- ¿Y qué te ha dicho?

- Le he preguntado por las letras de las canciones que canta y me ha dicho que las escribe él mismo.

- ¿Y para quién escribe y a quien le canta?

- Eso es lo que yo también le he preguntado y me ha dicho, muy emocionado, que le escribe a su corazón y le canta al viento.

- ¿No tiene a nadie en esta vida a quien cantarle?

- Eso es lo que me ha dicho y luego me ha pedido que lo deje solo.

 

          La joven siguió su camino, yo miré una vez más para el río y ahora vi la torre de la Alhambra, la del Palacio de Comares, emergiendo en todo lo alto y como observándolo.  El cielo se había nublado, hacía calor, cantaban las chicharras, se oía el rumor de las aguas del río Darro mezclado con su voz y los sonidos de la guitarra. Reflexioné un momento y luego me pregunté: “¿Qué habrá pasado en su vida para que esté tan solo y no tenga a nadie a quien dedicar sus versos ni tampoco a quien cantarle sus canciones?”

 

 

 

itziar16
Mensajes: 44
Fecha de ingreso: 2 de Octubre de 2011
  • CITAR
  • 4 de Agosto de 2012 a las 23:02

Esta historia tiene algunos hechos reales. Gracias por leerlo, comentarlo y por tu consejo. Tu relato es muy bonito.