Se abre el hilo para la segunda sesión. Obra elegida: "Gambito de caballo", de Faulkner.
|
Bueno, me parece que yo también voy a optar por eso de buscarlo en la biblioteca aunque dudo que eso esté en la de mi pueblo. Además, qué vergüenza si alguien me ve entrar: ¡qué pensarán de mí! Y no sé hasta qué punto es una limitación no tener ese aparato con nombre raro: ¿se pueden poner ahí marquitas de colores que faciliten la lectura como dije yo el otro día? Y de todas maneras, no veo que se cumpla el calendario de arriba: ni una palabra sobre los primeros cuentos. Pero en cuanto tenga el libro ya miraré de darle a esto un acelerón. |
| Respecto al calendario, ando in vigilando. Esta semana era para leer los dos primeros y, a partir de mañana, se puede comentar. Por la mañana aportaré mi opinión de los mismos (que ya tengo leídos gracias al e-reader, todo sea dicho de paso) y el que quiera puede hacer lo mismo durante este fin de semana en que voy a andar perdido por la sierra (y bajo una manta de agua, me temo). Sili, ¿qué tienes contra la tecnología? A ver si vas a ser una chica clásica en eso... También prefiero el papel pero leo con ambos procedimientos, hay muy buenos libros a tu alcance así. |
|
Voy a estar el fin de semana fuera, pero os dejo mis comentarios de cada cuento, para ir abriendo la veda.
"Humo" lo publicó en Harper's en abril de 1932 aunque seguramente fue escrito dos años antes. Luego lo publicó en otro libro de cuentos hasta integrarlo en "Gambito de caballo" en 1949. Se ha considerado que decidió incluirlo en este volumen, relativamente breve, porque era una de las primeras presentaciones del fiscal Gavin Stevens, personaje que fue puliendo con el tiempo. Parece que la crítica ha sido despiadada con este cuento, al que consideran de menor calidad que los siguientes y que además, al ser el primero, marca un estilo que desnaturaliza los restantes, más llenos de emoción y calidad.
|
|
"Monje" es un cuento distinto del anterior. Es cierto que hay una deducción detectivesca por parte de Gavin Stevens, un darse cuenta, a partir de una frase repetida, de la explicación del homicidio sobre el jefe de prisión. Sin embargo, ese aspecto detectivesco casi es lo de menos ante otros dos que, a mi juicio, destcan: la personalidad del homicida y los diálogos de Stevens con el político que va a gestionar los indultos. El "monje" es un loco, un tonto o imbécil, alguien casi asocial, con evidente retraso mental, que sigue los impulsos de otros que le rodean. Pero es algo más que eso y tal vez sea éste el motivo de que una figura semejante esté presente en algunas novelas de Faulkner, como "El sonido y la furia". En un momento determinado, cuando el mal llamado "Monje" afirma ante el tribunal que su verdadero nombre es Stonewall Jackson, cuando reclama una identidad propia y hasta entonces desconocida, es entonces el momento en que Faulkner afirma: "Allí estaba el nombre, heredado de la tierra, del suelo, transmitido a sí mismo a través de gentes casi parias, un elemento de amargo orgullo y de indómita altivez, procedente de la tierra y de los hombres y mujeres que la pisaban y dormían sobre ella". El homicida deviene en encarnación de las raíces ancestrales, el producto de un conjunto de sentimientos ligados a la tierra por el tiempo y las generaciones. La figura, que empieza siendo un idiota retrasado, se engrandece de repente. Su muerte, esa apelación a ir a la tierra de los libres para trabajar la tierra, le da un sentido desconcertante y que se adivina más grande y ambicioso que el que nos habíamos forjado de él al principio. Frente al retrato de este homicida, que casi no es consciente de serlo, el diálogo entre Stevens y el político sirve a otro propósito menor pero también importante: contrastar la ética de Stevens, propia del siglo XIX, como le advierte el político, frente a la más actual, que no descarta manejar situaciones para beneficio propio. Sin embargo, ese político que podría ser encarnación de una cruda ambición, se vuelve sardónico y hasta desencantado cuando observa la ética de su oponente. No parece que descarte su mayor autenticidad pero sí lo hace con su vigencia. La política, viene a concluir, es un mero juego de intereses, hoy vale el indulto para darme votos, luego, se le podrá recluir de nuevo en prisión, cuando esos votos ya no hagan falta. Esa ética radicada en la honestidad, el trabajo y la pertenencia a unas raíces, ya no sirve en el mundo actual. No podemos dejar de sentir los ecos de la guerra de Secesión, con un norte de abogados triunfantes frente a los propietarios sureños de tierras y campos de algodón. |
|
Sobre "Humo"... La trama: bien urdida. La explicación del crimen demasiado elocuente para mi gusto. No hay que traducirle al lector lo que sucede o sucedió, sino lograr que él mismo obtenga sus propias conclusiones. El desenlace se evapora por insustancial: no tiene sentido hoy en día (rocambolesco; no creíble; fuegos de artificio). El título da sentido al poso final que me quedó tras la lectura. Lenguaje de la época: algo emperifollado; sonaría/suena pedante hoy en día, pero, sin embargo, me encanta (soy friqui por el mundo me hizo “asín”). Construcciones de frases ligeramente enrevesadas, de las que mantienen al lector atento por ser menos digeribles que las que actualmente usaríamos (abstenerse de leer el relato a altas horas de la noche o con el cansancio acumulado de la semana). El narrador me recordó al manido truco de novela detectivesca: el típico doctor Watson, como contraposición del brillante investigador que logra resolver el crimen. Hubiera preferido que lo narrara el culpable como en alguno de los cuentos de Poe. También echo en falta mayor dramatismo. Tensión. La imagen de la soga sobre alguno de los sospechosos. Miedo, desesperanza por no poder encontrar al culpable. No hay climax, y si lo hay, queda sólo en colina (de esas que recorren fácilmente los "jubiletas" en las tardes de domingo después de la partida, para bajar el postre de la comida y no sentirse culpables). Donde esté una buena montaña rusa, con su vértigo y/o su nausea contenida… Aprovecharé ahora para leer lo comentado por Carlos
|
|
Sobre "Monje"... Es una fábula sin animales; una relato con moraleja de los que hacen reflexionar. Y, desde luego, no una historia de detectives. Ciertamente, la sinopsis del libro es bastante acertada. Faulkner se aprovecha del género para contar lo que realmente quiere contar. Los crímenes son una mera excusa para envolver el mensaje que quiere trasmitir (me congratula, porque me ha hecho recordar lo que, a menudo, hago yo con los relatos que presento al concurso -jejeje-). El personaje central de los relatos va tomando más cuerpo y comenzamos a saber más de él: cómo piensa, qué hace, qué odia. Frente a las descripciones (normalmente accesorias), esta manera de presentar a los protagonistas de las historias es verdaderamente la que más encaja con su manera de escribir. De poco importa si se es alto, bajo, rubio o moreno. Qué hacen y porqué hacen lo que hacen es lo que el lector quiere saber siempre. En esta ocasión el narrador es un sobrino de Stevens. Siento curiosidad por saber quiénes serán los siguientes. Me apetecería que nuestro fiscal se "implicara" más (narración en primera persona): sería una manera de que le conociéramos aún más, ¿verdad?? "Monje" me ha gustado quizá porque, también, la he sentido una historia más cercana: más actual (ese aprovecharse del más débil, ese político guiado por el interés en lugar de por el sentido de justicia o por la ética...). Por cierto, que escueto con los títulos ¿no? Y flipo con la forma con la que hizo confesar al autor del crimen: -Venga, tonto, cuéntamelo. Que no se lo digo a nadie. -¿me lo prometes? ¿De verdad de verdad de la buena? ¡Ay! Con lo estética y dramática que puede resultar una buena tortura, su sangre, sus gritos desgarradores...
|
|
Bueno, ya me ha llegado el Gambito de caballo y voy a decir algo, poca cosa de momento, sobre el cuento Humo, del que ya he hecho una primera lectura. Pero antes aclaro que no soy anti-tecnología: si me dieran a escoger entre mi coche y mi marido me pondrían en un aprieto. Es sólo sobre la idea de que, para mí, un libro es tridimensional: en esos aparatos de nombre raro que citáis, ¿se pueden escribir notas entre dos líneas o en el margen? Y seguro que no se puede hacer con esos libros algo que he hecho yo: desde que el dictadorcillo ese de las provincias del noreste español se ha empezado a poner tonto, he arrestado todos mis libros escritos en catalán por autores catalanes y los tengo con el lomo contra la pared. Y sin embargo esta tarde me voy a la presentación de una novela en catalán de un autor local. Ah, Zara_x: como tenías razón en lo de que me estoy resfriando, ya mañana me vestiré, que he encontrado un vestido monísimo con el escudo de mi pueblo. |
|
Ahora, sobre el cuento Humo, más que un comentario, tres propuestas de reflexión: Propuesta 1) Léase la frase inicial. ¿Se parece a la de la novela anterior, El chino?; ¿y a la inicial del Quijote?; ¿y a la inicial de los cuentos folclóricos? Propuesta 2) También aquí, como en El chino, aparecen dos hermanos enfrentados. ¿En cuál de los dos textos el autor justifica mejor ese enfrentamiento? Por cierto y si no recuerdo mal, también Rómulo y Remo son gemelos y ya se pelean en el vientre materno. Propuesta 3) En El chino el narrador se expresaba en tercera persona, era externo porque no participaba en los hechos narrados y omnisciente porque sabía lo que ocurría en la China o en Suecia. Aquí el narrador participa de los hechos narrados, porque pertenece al jurado, y se expresa en primera persona del plural como se ve a partir de “habíamos oído” (p. 7 de la edición de Alianza). La pregunta es: ¿condiciona eso la presentación de los hechos narrados? Y nótese, a este respecto, cómo hay algún hecho cuya interpretación varía: el pago anónimo de los impuestos. (Y acabo de leer lo dElCubo y veo algo sobre la resolución del crimen de lo que quería tratar). |
|
"Humo" Tengo que pensar algo que no hayáis dicho ya y no se me ocurre. No me gustó demasiado, esperaba otra cosa. Reconozco que describe de una manera acertada los personajes y sobre todo el entorno en el que viven. Creo que es lo que me ha mantenido enganchada al cuento. El final me ha parecido humo, como dice el Cubo. Llega de manera casi inesperada y sin apenas emoción. Sobre Monje escriré algo pronto. Aún no lo he terminado. No sé por qué a ratos me parecía que estaba leyendo aún el Chino, curiosamente. Pero me está gustando más que el primero. Describe tan bien el ambiente en el que se desenvuelve la historia que uno siente que está allí. La verdad es que estoy leyendo a saltos. A veces me pasa cuando estoy ocupada. Si un libro me ha atrapado siento que deseo retomarlo con urgencia y aprovecho cualquier rato libre para leer, incluso duermo menos. Y no es el caso. Al menos hasta aquí, aunque tengo esperanzas porque parece que mejora por momentos. Como veis no es un comentario ortodoxo, pero es lo que hay. Ya os lo avisé. Leo con gusto vuestras opiniones, a ver si voy aprendiendo. |
|
Dos cosas sobre Humo, que lo de “Monje” lo he leído muy rápido y no acabo de tenerlo asimilado porque estoy algo malita: Cosa 1) ElCubo dice: “La explicación del crimen demasiado elocuente para mi gusto. No hay que traducirle al lector lo que sucede o sucedió, sino lograr que él mismo obtenga sus propias conclusiones”. No sé si se corresponde con algo que pensé yo. Si se lee a Conan Doyle sobre Sherlock Homes lo que ocurre es que se van dispersando datos que luego el detective recoge y organiza hasta ofrecer una solución que satisface al lector. Aquí, en cambio, no: el fiscal empieza a sacar datos de los que antes no se ha hablado, empezando por la compra de tabaco y, a partir de ahí, se van enlazando acontecimientos hasta dar con el culpable. Aunque es cierto, sin embargo, que se insiste -y a mí me llamó la atención- en lo superfluo de la caja utilizada como pisapapeles (22, 28), que luego será clave en la solución. Cosa 2 sobre el punto de vista interno: Subcosa 2.1) El narrador es interno y plural en forma de nosotros como dije el sábado. Y ese plural no sé si exactamente abarca al jurado pero se aproxima bastante a la función del coro en la tragedia griega porque actúa como la voz popular, la conciencia de Jefferson. Subcosa 2.2) El Quijote, compuesto por un narrador externo, tiene dos partes (1605 y 1615); al principio de la segunda parte aparece un personaje en la trama que dice haber leído la primera y haber gustado de las conversaciones entre don Quijote y Sancho; y Sancho se preguntará cómo es posible que, si sólo estaban ellos dos, un tercero pudiera conocer esas conversaciones. Porque es un narrador omnisciente, claro. Subcosa 2.3) Aquí el narrador interno, como no puede ser omnisciente, se cuida muchísimo de sus limitaciones: Subsubcosa 2.3.1.) A base de no afirmar taxativamente sino de suponer o aventurar la acción: “según rumores oídos” (7), “aparentemente” (8), “lo oímos decir, eso es todo” (9), “se decía que” (10), “probablemente” (10), “veíamos mentalmente... habíamos imaginado” (11) y más. Subsubcosa 2.3.2.) Mediante, por ese procedimiento, la presentación de un mismo hecho desde dos ángulos. Ocurre con el pago anónimo de impuestos, achacado primero a Virginius de forma hipotética (“según creíamos” [12]) y luego al primo (39) de forma real. Algo parecido ocurre con el enfrentamiento entre los hermanos: primero se da como algo que se conoce de oídas (“no cesamos de tener noticias” [8]) y luego se constata por dos veces (18, 19) que están sentados en un mismo banco lo más lejos posible uno de otro. Otra vez lo mismo con los palos al caballo y la muerte del viejo Anse: se da primero como evidente que el viejo ha golpeado al caballo y éste lo ha matado (13); luego se varía la versión cuando el joven Anse confiesa haber matado a su padre (25); y por fin se vuelve a variar cuando el fiscal deduce que ha sido el primo (27). Cosa aparte: inquietante la frase “como cuando contemplamos un gusano blando traspasado por un alfiler” (28) como si lo más normal del mundo fuera ver cada día media docena de gusanos así. |
|
Acabo de empezar el 4º relato: Gambito de Caballo. Y ya era hora, porque me preguntaba qué tenía que ver el título general con las historias que he leído hasta ahora. La anterior a Gambito me ha parecido mejor que las otras, se ve que a cada paso que se avanza crece la calidad, o puede que ya me he acostumbrado al estilo. Bueno, los demás comentarios, no sé si tocan a partir de mañana o es la semana que viene. No entiendo nada de ajedrez, así que si es la llave de algún misterio esa jugada, no me enteraré. :-) |
|
Espero que si decides dimitir, Carlos, no sea porque he comenzado a leer el relato del gambito. He terminado el otro, esta vez he tenido tiempo y lo he aprovechado mejor. Bueno, me parece que, o esto no funciona, o no funciona. A no ser que esté confundida. Yo no dimito, sigo con el libro y como este fin de semana creo que toca comentar, no creo que pase nada si he leído unas páginas del cuento que nos va a tocar el próximo. |