Se abre el hilo para la segunda sesión. Obra elegida: "Gambito de caballo", de Faulkner.
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Una mano sobre las aguas
Sin embargo, y en la línea del cuento anterior (Monje), vuelve a surgir, como un protagonista importante, la presencia de un mudo esta vez, aunque también con algún retraso. Ha unido su suerte a Lonnie, el muerto, heredero como luego sabemos de una larga tradición en el pueblo por ser el último descendiente de uno de los fundadores. El propio Stevens, se señala, lo es de otro. Lonnie sufre algún retraso mental pero es la encarnación de la bondad y la simpleza, tal vez un recuerdo de los valores que animaron a los primeros fundadores de la ciudad. Stevens es una figura contrapuesta en ese sentido. Su insignia universitaria le señala como un hombre culto, de altura intelectual, pero siente fascinación por la figura del mudo, encarnación esta vez de la tierra, de su fuerza y su capacidad de venganza hacia los que la agreden y la matan, como ha sucedido con Lonnie. Stevens se enfrenta al asesino a cuerpo descubierto, confiando tal vez en su astucia, su inteligencia en darse cuenta de los indicios y señalar culpabilidades, como si el asesino, ante el hecho de ser descubierto, tuviera que entregarse sin más. Pero en el fondo sabe que hay otra fuerza que está a su lado, la del mudo, la de la tierra ajena a asesinatos y ambiciones, la que gusta de la simplicidad del fallecido y de su bondad para aquellos que la tratan bien. Nada, que es un manifiesto ecológico, según lo veo yo. |
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Mañana
El relato es conmovedor, sobre todo en su final, que se va anunciando con la historia en que Fentry recoge a esa mujer vagabunda y al hijo que llega a tener. Sabe que no le pertenece, que nada de aquello es suyo, pero lo hace tal por la fuerza de la constancia y el cariño. Es un amor sin alharacas, sin sentimentalismos. Su vida no tiene nada de eso sino trabajo, rudeza como la de su padre, esfuerzo y tesón. Resistencia es la palabra que le define. Todo ello lo vuelca en ese niño. Cuando el lector ve confirmado que el muerto era ese niño se conmueve porque puede comprender que, debajo del vicio y la depravación, se esconde el niño que fue y aún luce, siquiera en la imaginación de Fentry, el cariño que él puso en ese niño, tratando de arrancarle de la degradación que le acechaba y terminaría por ganarle. |
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Bueno, tarde pero es lo que hay... "HUMO" En general, me ha gustado. La voz del narrador, el ambiente en el que transcurre, el juicio, todo bien; hasta subrayé dos frases que me gustaron especialmente, pero no sé si ponerlas. Es verdad que hay un pequeño "choque" cuando, de repente, nos vemos en el juicio, pero creo que es necesario. Lo único que no me ha quedado claro, es porque el padre violaba las tumbas familiares, seguro que debía de tener algún motivo, pero no se dice. Mañana más. |
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"Monje" Me ha sorprendido descubrir que este segundo relato está contado de la misma manera que el primero, es decir, desde un tercer personaje que es ajeno a lo que está pasando o ha pasado. También me ha sorprendido el hecho de encontrar otra vez una referencia a la tumba de un ser querido y otra "¿violación?" a ésta: ¿es algo recurrente en la obra del autor?
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Gambito de caballo y otras hierbas Sin duda, el libro (o el recopilatorio) debía llamarse así. El relato lo merecía, por extensión y protagonismo. Comienza de manera inquietante: despertando todas las dudas acerca de lo que acontecerá después y por eso me gustó me animó a ir avanzando en la lectura, pero poco después... Está claro, y ya hemos hablado bastante sobre el tema, que Faulkner encuentra un motor de escritura en la crítica social. En los comportamientos y actitudes que decide poner en "solfa", pero, a mi modo de ver, se excede. Para mí, como escritor (o aspirante a serlo), y también como lector, la historia es lo primero. Es la que debe regir los destinos de los personajes. Yo puedo decidir sobre la vida y muerte de mis "creaciones", pero no soy yo quien lo hace realmente: es la historia. La narración debe ser natural, sin estridencias. Faulkner abusa de su motivación escritora y creo que, aunque suene mal y yo mismo pueda no estar de acuerdo por completo con lo que voy a decir ahora mismo, debería pensar más en el lector algunas veces. La lectura del gambito se me ha hecho dura. Entiendo que paso por una época agotadora para mí, y por eso puedo no ser totalmente justo en mis opiniones, pero así es como lo veo. En este sentido, una contradicción: me gusta la escritura algo enrevesada, con construcciones que se alejen de lo habitual (retorcer las frases) y, sin embargo, en la narración de Faulkner hubiera deseado mayor concreción: el camino más corto entre dos puntos. Interesante lectura como descubrimiento del autor y su estilo, pero no le haré hueco en mi particular biblioteca. Me desilusionó porque la encontré poco policíaca; será que no me gustan las mezclas porque dan resaca... A por otro.
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De los tres cuentos este es el que me ha gustado más. Creo que el autor pasa de la historia en sí, quiero decir que lo que sucede no es lo importante sino cómo sucede. Lo que pasa alrededor de la trama argumental. Me gusta cómo describe las personas, las costumbres, la sociedad que rodea a los protagonistas que no se sabe muy bien quienes son porque todos tienen su importancia. Ese ir y venir por los caminos rurales, los cotilleos en la plaza, la vigilancia de unos a otros. Tenía el recuerdo de que había leído a Faulkner cuando era muy joven y podía leer del tirón un libro. No me gustó demasiado entonces. Ahora comprendo por qué. Ahora he podido captar mejor su manera de contar. De todos modos no puedo leer últimamente todo lo que quisiera. Y leer a saltos no ayuda a comprender lo que nos están contando con minuciosidad. Creo que me toca a mí cuando esto acabe. Me decís si es así o no y cuándo empezaría mi turno, cuanto ha de durar y cualquier cosa que sea necesaria. Y sobre todo si queréis que sigamos con el juego. Si queréis seguir os aviso que el autor que os propondré será Sándor Márai. Y si os parece comenzaríamos Divorcio en Buda. He leído otros títulos suyos, pero este no y así disfrutaré leyéndolo. Cuando me digáis cuán empiezo y todo eso os hablaré de este escritor. Aunque sé que mientras tanto ireis mirando por aquí lo que cuentan de él. |
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cita de mariaclara
Sí, ya sé, soy muy pesada, pero ¿no dijimos que deberíamos escoger entre tres libros? Además, supuestamente esos libros deberían de estar en la biblioteca, ¿no?
Tienes razón Mariaclara, si ya digo que estoy pero no estoy.Sándor Márai ha escrito bastantes libros, hay dos que me han gustado mucho: El último encuentro La mujer justa y Divorcio en Buda Podríamos escoger uno de estos tres, si os parece bien. En cuanto a la Biblioteca ¿qué biblioteca? Cualquiera de estos tres títulos estan en la Red para poderlos bajar. Y si no, no creo que en la librería cuesten mucho porque son libros de pocas páginas. Cuando ya sepamos por cual nos decidimos veré de pasároslo si es necesario y si puedo. Bueno, espero. Que disfrutéis el fin de semana a pesar del tiempo inclemente. |
| Hola. Soy Salazar, y por favor, no asustaros, entre orgía y orgía deleito despacio el placer de la lectura. Estimados Carlos Maza, la sal de la tierra del foro, exquisita Mariaclara y entrañable ZaraX. Por favor. Disculpar las referencias ausentes. A todos mis respetos y consideración, sólo deseo recomendaros una lectura que nada tiene de sexual pero sí de enigmáticamente actual, por su sentido mistéricamente climatológico; hablo del "Grito", de Robert Graves, un autor al que conocí personalmente y al que literariamente adoro. |
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Monje: Bueno, nada, he hecho un pequeño paréntesis a ver si me reencontraba a mí misma y ya vuelvo a estar aquí. Veo que ya andáis pensando en la siguiente lectura pero no veo ni visos de haber acabado la actual. Aparte de una visión general dElCubo, sólo veo a Carlos_maza haber avanzado hasta el relato Mañana. Y yo ando aún por Monje, del que voy a decir algo: 1º) Lo mismo que Mariaclara, noto otra vez el uso de un narrador interno en primera persona aunque, a diferencia de Humo, ahora, como es el sobrino del fiscal Gavin Stevens, se expresa en singular (Trataré de contarles algo [41]) aunque, y ahí sí que coincide con Humo, en algún momento actúa como conciencia colectiva de Jefferson (las mismas gentes entre las que creció parecían saber tan poco sobre él como nosotros mismos [43]). Y otra vez usa las limitaciones propias del narrador que, como es interno, no puede ser omnisciente; de ahí dudas sobre sus afirmaciones: si en verdad había sido su abuela (47); o el constante recurso a que ha sido tío Gavin quien le ha contado todo: según me contó más tarde (54), Mientras me relataba todo eso, tío Gavin (55), dice tío Gavin que el gobernador lo miró (56), tío Gavin me dijo que (57); dice tío Gavin que (58); tío Gavin dice que (60). 2º) Como en Humo, volvemos a estar ante un tópico del género policíaco, el del falso culpable. Las pruebas apuntan a alguien que después resultará inocente: en Humo era uno de los hermanos gemelos, aquí Monje, que no ha cometido el asesinato por el que es condenado a prisión. Aunque, la verdad, a mí no me queda claro si Monje mata al director de la cárcel o no; ni me queda claro, a pesar de haberlo releído hasta el aburrimiento, a qué viene la historia de los hombre libres trabajando los campos. 3º) Desde el principio se usa la anticipación, que no es otra cosa que lo contrario del flash-back o retrospección. Sabemos desde el principio que Monje ha sido condenado a muerte (el curioso discurso que pronunció en el cadalso [42]; cuando le colocaron el capuchón negro sobre la cabeza [45]). La anticipación se suele usar para apuntar en otra dirección: si el lector ya sabe el final de Monje habrá de fijar su atención en otros aspectos, su personalidad, las pesquisad del fiscal Stevens... 4º) No sé si alguien ha leído La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela. Lo digo porque ahí ocurre una ironía carcelaria muy semejante a la de aquí: Pascual Duarte mata a su madre, es condenado a treinta años pero, por buena conducta, sale antes; al salir mata al cacique del pueblo y es condenado a muerte: y Pascual Duarte reflexiona sobre el hecho de que, si no lo hubieran liberado, no habría acabado condenado a muerte. Aquí Monje es condenado a cadena perpetua, le indultan cuando se demuestra que es inocente pero, como no quiere salir, acaba condenado a muerte por matar al director de la cárcel. |
| Creo que la aventura del Club de Lectura va medio moribunda, sea por otras ocupaciones, por desfases en el ritmo de lectura, en mi caso por otras lecturas que se me han metido en medio. Tal vez haya que pensar que "fue bonito mientras duró". Quizá haya otra posibilidad mejor organizada y más participativa en el futuro. En lo que a mí respecta, aparte de repasar los cuentos de Faulkner, me ha sido interesante conocer a Domusaurea, a la que nunca había tratado. Desde luego, una persona ante la que no puedes estar indiferente. Saludos a todos, seguimos viéndonos en los concursos. Sili, anímate a participar en ellos, si te apetece. |