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Y todo acabó Acabo el relato y me quedo a medias. Da la sensación de que es parte de algo más largo (no ya una historia, sino todo un universo, recreación de la Tierra Media y sucedáneos, por otro lado). Aún así, este relato, más que un episodio, es un fragmento de un episodio y, como tal, no funciona por sí solo. Lo que se plantea (continuación de algo) no se acaba, no está completo. Aparte de ello, como ya he dicho antes, está enmarcado en un universo tolkeniano que poco aporta a lo que todos sabemos, aunque por el tono, digamos, más ligero, estaría encuadrado en el mundo Dragonlance. En ese sentido, un apunte de freaky: ¿un elfo mal arquero? ¿De verdad? No entiendo tampoco por qué el elfo llora ni por qué el caballero sonríe, ni por qué acaban entendiéndose el uno al otro. Estoy muy obtuso o me faltan datos. Sea como sea, si acabas el relato y no entiendes precisamente le meollo, es que la cosa no va bien. El autor demuestra un buen dominio en la recreación de ambientes de literatura épica fantástica (más, si contamos su edad) y el texto es una buena muestra en ese sentido, pero la falta trama y que ésta sea mínimamente completa. |
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Desde AirLive les deseamos un feliz vuelo… Un relato humorístico y surrealista sobre el miedo a volar, centrado en un hombre que vuelve a su país por vacaciones. Parece claro que la intención no es otra que arrancarnos una sonrisa y, en ocasiones, lo consigue aunque, demasiado a menudo, desconcierta un poco porque, aún practicando un surrealismo un tanto absurdo, hay cosas que no acaban de tener sentido como la presencia del pasajero del libro (y su insistente pregunta sobre ligar) o esas sacudidas que, a veces, sólo parece notar el protagonista. ¿Se lo está imaginando todo? El final, ese párrafo sobre besar el suelo o no, tampoco parece tener razón de ser, se antoja colocado con calzador, como preludio a algo que debería venir después y no como conclusión a todo lo expuesto hasta el momento. Un fallo de bulto es referirse al destino como “ese país” cuando, en realidad, es su patria, o sea “su país”. Detalles como este son los que contribuyen a dar la sensación de que se ha escrito pensando en otra cosa. Relato irregular, falto de concreción y mimo por los detalles. |
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El ataque Cuando se escribe un relato sobre el sueño de alguien, se corre el riesgo de escribir, simplemente, sobre que alguien ha tenido un sueño. En literatura, algo tan recurrente como los sueños han de tener una razón de ser, un sentido en la historia sino, parece que se meten por el puro placer de meterlos. Así, un relato que sólo habla de un sueño se queda en nada si al despertar no se explica algo más que justifique, no ya el sueño, sino el tiempo que el lector le ha dedicado. En este caso, tenemos una escena bélica que ocurre en la cama de un señor que ha comido demasiado. Vale que ciertas cosas, como el alijo de sobres de café descafeinado o que estén viendo una película justo cuando los van a atacar, dan pistas sobre que algo no va bien, que ésta no es solamente una historia de soldados. Pero, al final, el hombre se despierta y ya está. Eso es todo. |
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La capa mágica Arquetípico relato de terror en el que alguien desesperado tiene la oportunidad de hacer un pacto, digamos que con el diablo, para acabar consiguiendo lo que quiere pero que, al final, le cuesta la vida. Hasta aquí nada malo, todo el mundo tiene derecho a experimentar lo que quiera (si te gusta la fantasía épica, acabarás escribiendo sobre elfos, aunque Tolkien ya dejó claro cómo se hacía y nadie se le ha acercado ni a la suela de los zapatos). Pero el relato es complicado de leer (que no de entender) por cómo están construidas las frases: largas, con acotaciones y adjetivos, rebuscadas y, sobre todo, nada fluidas. Valga como ejemplo el primer párrafo entero: hay tal batiburrillo de comas enmarcando frases, en principio, aclaratorias que, para cuando encuentras la salida, ya no sabes qué estaban explicándote al principio ni por qué. Es verdad que todo este recargamiento a uno le hacen pensar en autores de terror de siglos pasados, y que este ambiente antiguo le da a la historia un punto gótico que le favorece (y no me refiero a pintarse la cara de blanco y poner mueca tristona y desesperada, hablo de gótico de verdad), no en vano el objeto maldito es una capa y no unos tejanos fucsias, pero habría que afinar más, no vale sólo con hacer frases largas, hay que saber hilvanarlas porque la lectura ha de ser fluida. No es una mala idea, la estructura es de manual (introducción, nudo, desenlace y moralina: “ojo, no juegues con fuego que te quemarás”) pero la puesta en escena necesita pulirse. |
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Al otro lado Con los relatos de muertos que no saben que lo están pasa algo parecido que con los que hablan de sueños: que si no aportan nada al hecho de que es un relato que habla de alguien que está muerto y no lo sabe, se pueden quedar en nada porque ya no sorprenden. Resulta curioso que la parte más onírica sea también, una escena bélica y, para más inri con los alemanes como enemigos (digo yo que habrá que buscar a otro país, ¿no? ¿Qué tal Bélgica?) Bromas malas aparte, hay que reconocer que el texto se lee bien, que entra fácil y que no me hubiera importado seguir leyendo pero, claro, al llegar a la parte de las psicofonías, pues me desmonta y pierde la gracia. Si queríamos explorar la vena “cuarto milenio”, yo hubiese tirado de un monstruo marino (tipo “Cloverfield”) que sale de la playa y se zampa a los alemanes y sólo queda nuestro soldadito (eso sí, con los ojos como platos). Es sólo una idea. |
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El refugio Esta es una historia de zombies, sin zombies pero lo es. Aunque entiendo que mucha gente no habrá entendido qué narices son esos puntos negros que va señalando nuestro papagayo. Vale, Alberto me lo dijo: “es una historia de zombies sin zombies”, pero creo que me hubiese quedado claro aún sin ese dato porque hay pistas: un Apocalipsis, un grupo de “ellos” que hay que evitar porque, de cogerlos, acabarían “devorándolos a todos”. Me ha recordado más a “Soy leyenda” que a “28 semanas después” (por tirar de cine, como siempre), por la ambientación, por el avance de la degradación después del cataclismo. Me ha gustado el tema de los intercambios aunque no acabo de entender por qué los supervivientes no se agrupan, multiplicarían sus posibilidades de sobrevivir. Otro punto en contra, ya que hablamos de relatos, es que este parece la introducción de algo más largo, el planteamiento de una situación y no una historia que, más o menos, empieza y acaba. Eso y el hecho de que quizás no se entienda bien de qué va esto, seguramente jugarán en su contra aunque ni es un mal relato ni está mal escrito, salvo en la fluctuación del tiempo verbal de la narración (ahora pasado, ahora presente…). Hay que ir con ojo… de gato, claro. |
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Una extraña terapia Un psiquiatra que tira de medicinas “alternativas” para curar a un paciente con un conflicto en las relaciones pasadas con sus padres ya difuntos. El remedio consiste en una droga que abre una puerta al otro mundo y le permite entablar una conversación con sus progenitores que actúa como bálsamo. El relato tiene algunos fallos. Principalmente, es demasiado largo; la idea es muy simple y es innecesariamente alargada hasta el hartazgo. Después, el conflicto que se describe y se resuelve es demasiado tibio, no parece un problema tan grave como para llevar a un adulto a una depresión tan profunda, máxime cuando la relación de éste con sus padres fue buena y satisfactoria. Y, finalmente, ¿sólo porque el médico le dice que realmente ha hablado con sus padres muertos el hombre ya se lo cree? ¿Y ya está? ¿No hubiese necesitado algún tipo de prueba que lo demostrase? Ciertamente, no está mal escrito, es agradable de leer pero es excesivamente largo y, en algunos puntos, poco consistente. |
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La coleccionista Me gusto mucho la idea inicial del relato: una mujer que colecciona miradas. Pero el desarrollo no me ha gustado tanto. El hecho de que acabe encontrándose con un amigo de su padre que abusó de ella cuando era pequeña es demasiado tópico; que lo reconozca sin más es demasiado fácil; que la cosa se quede ahí es demasiado insatisfactorio, la historia no puede acabar en una anotación más en su libreta, debería desencadenarse algo enterrado, moverla hacia alguna parte… ¡algo! Después, el tema de la preparación de la cena navideña se extiende demasiado, ocupa mucho espacio y no aporta nada. Quizás habría que examinarla mejor y decidir si vale la pena conservarla. En resumen, muy buen punto de partida, una idea original que está pidiendo a gritos un desarrollo y una historia acordes. |
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Guerra Mundial “A” Un relato no es un fragmente más o menos breve de algo. Puede pedir más (antes o después de lo que se narra) pero nunca parecer inacabado. Y éste es un capítulo primero, un prólogo pero no un relato. La idea de que unos alienígenas se alíen con una facción terrestre para declarar la guerra a la otra no está mal, la verdad, pero es que para cuando uno se entera de esto (que, al final, es lo que interesa) ya se ha cansado del protagonista, de si se duerme en el avión o no, de por qué viaja… no es importante para la historia. La primera parte (que tampoco sé por qué es en primera persona y luego cambia y, luego, vuelve a cambiar) se podría haber resumido en dos párrafos como mucho y pasar a lo importante, que, cuando llega, apenas dura lo que tarda en ser explicado. Por otro lado, el recurso del personaje, en este caso, el viejo, que sabe todo lo que pasa y que lo suelta así, sin más, es poco creíble aunque muy recurrente. Este tipo de historias apocalípticas suelen funcionar mejor cuando se explican a toro pasado, pero si lo que queremos es centrarnos en el principio y en las experiencias de un solo personaje, sonará demasiado forzado el hecho de que tenga todos los datos en el minuto cinco de partido. Sobre todo si tenemos la intención de acabarlo en el minuto siete. Algo tan ambicioso como una Guerra Mundial no puede reducirse a lo que ocupa un relato porque puede quedar como un resumen o como un fragmento. |
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Crucemos los dedos para que el comentario salga... Enhorabuena, Ernie. No hay dudas de que el tuyo era todo un señor relato. Anda que menudo carrerón final. Casi de Fermín Cacho, tú. Es una pena que haya tenido que verlo en diferido. Enhorabuena de nuevo. Y enhorabuena a todos los que habéis participado, conocidos y gente por conocer. Se agradece que, de la ingente cantidad de usuarios que tiene Bubok y que piden a gritos que les lean, todavía haya alguien que sostenga esto. El movimiento se demuestra andando. Por mi parte, ha sido una pasada volver a batirme en duelo con muchos viejos conocidos del foro como Incong, Zara, Bizarro, Iván, Miguel, Lola o Jaume (no quiero dejarme a nadie). Ya sé que sus nombres han vuelto a resurgir durante estas semanas, pero he echado de menos la presencia de Turambar, R2, Oniria o a la Teniente, cuatro de los pesos pesados de la primera época del concurso. Por no hablar de Reithor, Rarevalo, Boíza y otros cuyos relatos siempre estaban entre mis favoritos a la hora de las votaciones. En fin, no puedo decir que mi presencia en el concurso haya sido un referente (los que me conocen ya saben que lo mío eran los comentarios), pero si el certamen ha resistido durante cuatro años, puede seguir en pie otros tantos años más. Cuesta, claro que cuesta... Y más si tenemos en cuenta que aquí nunca se ha jugado nada. Pero si Supermario, los cambios en el sistema de votaciones y un par de guerras clónicas no han podido acabar con el concurso, no creo que haya nada que lo haga. Bueno, sí... Está el nuevo formato del foro, pero eso ya es otra historia.
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¡Ah, sí! Los comentarios... NUNCA MÁS (0 puntos): Lo siento, me había propuesto no tener que dar este tipo de calificaciones y ceñirme al clásico patrón de 1-5, pero me ha costado muchísimo entender este relato. He tenido que releerlo un par de veces para hacerme una idea de su argumento y ni por ésas. Entre otras cosas, deduzco que el protagonista se la tiene jurada a su hermana (a la que asesina siendo ambos ancianos) y que el texto fue escrito poco antes de que se tomara la decisión sobre la temática del concurso (ese número 100 lo delata), pero no acierto con la trama. Uhm... ¿El protagonista sufre doble personalidad? ¿He de entender que "1" es su reflejo oscuro? ¿Por qué afirma que es el número "100"? ¿Se trata acaso de una metáfora del concurso? Todo es tan abstracto y surrealista como un sueño. De hecho, es un relato onírico. Tengo la impresión de que la historia se mueve a saltos (la infancia del prota, esos números que lo torturan...) y que faltan algunos trozos entre un párrafo y otro, lo que contribuye a darle un mayor desorden. Por lo demás, me gusta el tono clásico de la narración, pero si su argumento es tan críptico entonces no hay nada que hacer. Que un relato deba ser releído varias veces para enterarnos de lo qué pasa no es una buena señal. Y muchos menos que, después de otras tantas lecturas, todavía sigamos sin tenerlo claro. Lo lamento, pero no he entendido nada. NOTA POSTERIOR: Lo siento mucho, David. Leí tu comentario en el hilo de las votaciones. Comprendo lo chungo que tiene que ser el único relato de mi lista que no se llevó nada. Si los concursos del foro siguen en pie, es gracias al esfuerzo y la dedicación que le habéis dedicado los que todavía estáis por aquí. Nos seguiremos leyendo en el de micros, ¿verdad?
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| PARA DORMIR (1 punto): Una cleptómana lo pasa muy mal porque no puede dormir. El problema es que cuando piensa en lo que ha robado, va y lo pasa peor. Me gusta mucho el diálogo, pero creo que se le podría haber sacado algo más de chicha. Al final del relato, no sé si el autor/a quiso jugar con el doble sentido de querer acostarse con el chico del telediario o bien llevarse directamente el televisor a su casa. Esta ambigüedad le resta puntos. Veo también un par de faltas (el "este" que aparece en la última frase lleva tilde por aquello de los pronombres) y algún que otro error de puntuación (en vez de "¿eso es no?" debería ser "eso es, ¿no?"), pero nada que no tenga arreglo. Se agradece el tono ligero del relato. De haber sido más claro, habría cogido más puntos. |
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¡Hey! Parece que le voy cogiendo el tranquillo a esto. Van tres mensajes seguidos y el foro todavía no se ha encabritado... Seguimos... A. Y F. (3 puntos): Relato de atmósfera urbana. Sí, todos tenemos un bar. El mío era el "Zipi y Zape", al que iba a tomarme un café con dos compañeros de parranda hará cosa de unos cuatro años. El relato empieza bien, pero se va desinflando poco a poco, de tal modo que ese comienzo tan evocador al final se queda en nada. ¡Ojo! Eso tras una primera lectura... Una segunda ya nos ayudará a ponernos en situación. Tal y como yo lo veo: un sexagenario se enamora de la camarera de un bar, pero sabe que su amor no es correspondido porque ella es lesbiana. El hombre lleva una vida desordenada, come en bares y, muy a su pesar, ya está borracho desde la tarde el viernes. Entre resaca y resaca, su estancia en el pueblo se reduce a pensar en Felipa (la "F" del relato). Como sabe que es imposible conseguirla, se dedica a compartir con ella pequeños momentos, desde fumar en la puerta del bar hasta ir a medias en un billete de lotería. No está nada mal. Es evocador, tiene una atmósfera gris que le va bastante y un delicioso sabor a viernes. Lo que no me termina de convencer es la segunda persona que el autor utiliza para la narración, de modo que el lector casi llega a transformarse en el protagonista. Vale, esto hace que el relato sea directo y te aborde tan pronto como has empezado a leerlo, pero en mi opinión, consigue justo el efecto contrario: es una vida tan diferente a la tuya que te saca de la historia porque no llegas a creértela... Aunque quizá era necesario. Tampoco entiendo lo de las iniciales. Vale que queda muy estético y tal, pero no me dice nada. Con todo, es un buen texto. Estuve tentado de dejarlo fuera de mi medallero particular, pero... ¡Qué caray...! Era demasiado bueno.
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| RED (3 puntos): "Thelma y Louise" contada por Tarantino. Es la historia de una venganza, contada casi fotograma a fotograma. Durante toda la lectura, esperas a que él saque un puñal y termine traicionándola... Al no suceder esto, el autor rompe así con el recurso (ya bastante manido) del agente traicionado por sus superiores (+1). No es un relato autoconclusivo, sino una escena de algo mucho más grande. Seguramente no será uno de los relatos más recordados, pero sí de los que se disfrutan al momento. Y eso se agradece. |
| ELLA (2 puntos): Sabía que este relato era de Jaume porque ya se lo había leído previamente en Facebook. El texto empieza mostrándonos el estado de permanente paranoia con el que vive el que tiene algo que ocultar... Luego la cosa va más allá y nos encontramos con una macabra historia de ultratumba en el que se mezclan la venganza y la necrofilia (sólo por la violación zombie ya merece la pena puntuar este relato). La primera parte me encanta (+1), así como el encuentro que tiene lugar al otro lado del espejo (+1). Me sobran, en cambio, la parte relativa al sueño, algunas frases demasiado largas, lo gratuito de algunos de sus pasajes (el mero hecho de ser desagradable porque sí) y ciertas cosas que no me cuadran con el resto de la historia (si el prota no soportaba a su mujer, ¿cómo es posible que la matara en un arrebato de celos, tal y como indica al final?). Pese a que habría que pulirlo un poco más, se trata de un buen trabajo. NOTA POSTERIOR: ¿Lo incluirás en la segunda parte de "Outre", Jaume? |
| YOU ARE ALWAYS ON MY MIND (4 puntos): Odio este maldito concurso. En serio, lo odio a muerte. ¿Y sabéis por qué? Porque por culpa del maldito límite de 1700 palabras, historias como la de "You are..." parecen quedar incompletas. Con este relato tengo la impresión de haberme quedado a medias. Y eso, en una historia tan bonita como la que nos ocupa, no tiene perdón. Y mira que lo he releído para llenar la sensación de vacío, pero no ha habido forma. Me faltan algunos párrafos y, sobre todo, una mejor presentación de los personajes. Sin embargo, las descripciones están tan bien conseguidas que te atrapan al instante. Y la historia... la historia es una maldita genialidad. Vale, no me cuenta nada nuevo, pero aún así me encanta. Es hermosa. Es rematadamente hermosa. Es jodidamente hermosa. Una antigua paciente de un hospital infantil hace un repaso sobre su estancia en el centro, donde conoció (sin saberlo) a su primer amor. ¡Pero hay más! ¿Habéis leído la parte en la que Pilar regresa a casa? Pese a estar en su hogar, no lo considera suyo. Y el mar, siempre el mar. Y Pedro... Y Diego reconociéndose vencido... Y esa frase lapidaria del final... De no haber sido por lo que comentaba más arriba, le habría dado sin ningún problema los cinco puntos. Muy bueno. NOTA POSTERIOR: Ya ves que sigo escribiéndote cosas bonitas cuatro años después, Rosa. ¡Por otras cien ediciones más! |
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Paso los comentarios del Word al Bloc de notas y de ahí al Foro... ¡Joder, esto es peor que empanar croquetas! Y luego está mi foto de perfil, repitiéndose foro abajo y mirándome con esos ojos de besugo... AMIGOS HASTA LA MUERTE (4 puntos): También titulado "Desgracias a porrillo". Una broma más o menos predecible pero que mola un montón. El tono humorístico se nota nada más descolgar Pedro el teléfono. Es impagable que llames a alguien diciéndole que quieres suicidarte y te respondan aquello de "Bueno, dime qué te pasa y ya elegiremos el método". Es simplemente soberbio. La sucesión de desgracias que sufre Santiago es colosal y nos obligan a sonreír. Es un texto de lectura fácil y sin pretensiones. Ágil, muy ágil. Carece de cualquier sentido de la trascendencia y está escrito únicamente por el placer de hacernos pasar un buen rato. La presentación de los personajes es magnífica. Pasamos de compadecer a Santiago a odiarlo, porque menudo sinvergüenza... Lo de la chica de contabilidad es demasiado. Supongo que no somos cómo pensamos, sino como nos ven los demás. De lo mejor. Todavía no sé porqué no le dado los cinco puntos. Se los merece.
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| EL DOCTOR ESTÁ CANSADO (4 puntos): Nada hay más peligroso (y desesperanzador) que un médico que está cansado de su trabajo. Estamos en manos de personas que también aman, sufren... y se cansan. Es un relato tan crudo como esa bola que está dentro del estómago del doctor. No hay nada que hacer. El paciente está desahuciado. Le ofrece la oportunidad de morirse de una vez, no sabemos si porque se compadece de él o porque, sencillamente, está cansado. La sensación de cansancio se acentúa con esa monótona charla entre médico y paciente, vacía en apariencia pero repleta de contenido. Buen texto. El más trascendente hasta ahora. |
| EL CURA NUEVO Y SU APARATO REPRODUCTOR (1 punto): Un relato de pueblo, de plaza mayor. Es de suponer que la intención del autor era jugar con el doble sentido del título, pero pienso que le habría venido mejor otro, porque la chorra del cura no sale ni una sola vez ni el magnetófono juega un papel importante (salvo el de airear las vergüenzas de la concurrencia). Por lo demás, el peso de la narración recae en Eufrasia y en el resto de los parroquianos. Tanto por las intervenciones de los colegas del protagonista como por la actuación del cura, deduzco que el texto es en realidad un fragmento de algo todavía más grande. No se explica porqué el cura hizo lo que hizo (¿y el famoso secreto de confesión?). Y ése es el principal punto débil del texto. Al no tener un pretexto para hacerlo, su actuación se derrumba por sí sola. Por muy nuevo que sea un cura, no puede hacer eso. Como capítulo de una novela de provincias podría funcionar, pero no como relato. |