



Había una vez, una “Toñi”, que trabajaba en mi casa medio día (12 horas) y me cobraba medio sueldo.. Yo, siguiendo consejos televisivos, intentaba conciliar vida familiar y laboral, así que las pocas horas que estaba con mis hijos, quería que fueran “de calidad”. Cogía a mi niña en brazos, (era un bebé), y ... “aserrín... aserrán.. por las calles...”, y después, “cinco lobitos...tiene la loba...” La niña me miraba como diciendo: ¿y ésta quién es?. Se pensaba que la Toñi era su madre... Mi niño por su parte, empezó a dar algunos “problemillas”. Y yo..., haciéndome cruces, mordiéndome las uñas de los pies...(de las de las manos no me quedaba ya, ni la muestra), mi marido que no llegaba, la Toñi que me arruinaba, la bono-loto de mi madre, que no tocaba... y temiéndome encontrar a mi hijo suicidado por cualquier lugar... Hasta que decidí romper con todo y asumir mi papel de madre... ¡Ufff!... ¡Menuda aventura!.
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