TODOS ESTAMOS CONECTADOS
Tuvimos dos hijos, primero nació nuestra hija, María Elena y posteriormente casi tres años más tarde nuestro hijo Javier. Los atendió de pequeños con una ternura y un cariño de madre enormes. De mayores, hasta cuando estaban en la universidad, les hacía comidas caseras, que se las llevábamos a nuestra hija a Coruña y a nuestro hijo a Vigo. Ella me decía “es que para poder estudiar tienen que alimentarse bien y no olvidarse de sus raíces”.
Hubo mucha alegría el día que nacieron nuestros nietos. Primero nació Héctor, hijo de María Elena y su esposo Edy. Después nació Alejandro, hijo de Javier y de Pili. Que voy a decir yo, de como una abuela quiere a sus nietos, los abrazaba y los mimaba con una ternura de abuela increíble.
Cuando se jubiló, le detectaron un cáncer, (neoplasia inicialmente avanzada), que, a pesar de los esfuerzos realizados por los médicos y con tratamientos activos de quimioterapia, en menos de cuatro años, tuvo un desenlace irreversible, en el hospital Naval de Ferrol el 27 de abril de 2022. Posteriormente, en febrero de 2023, sólo un par de meses antes de cumplir un año de su fallecimiento, recibí un mensaje de Elena, y en tres momentos diferentes logró comunicarse conmigo, acontecimientos que describo en este libro.