La madre de las piedras
Nací en 1931 y hasta el 36 no cuenta, o no quiero que cuente, porque lo que viví fue una pesadilla.
Cuando salí de ella peor, porque supe que mi padre ya no estaba como guía de mi vida.
–Subió al cielo, me dijeron cuando pregunté por él.
Seguro que me besó en esos cinco años de existencia adversa. A partir de ahí, mis besos al aire se los he mandado al cielo cada día.
A los ocho años dejé de ser un analfabeto porque a esa edad pisé por primera vez una escuela. Con catorce trabajé en una imprenta y dos años más tarde y a la par, inicié estudios mercantiles que no me han servido de mucho. En esa misma imprenta di los primeros pasos en el mundo de la comunicación como auxiliar de redacción en el archivo de los medios del Estado en donde se publicaba el diario Arriba, Marca y otras tantas publicaciones amen de la Agencia Pyresa. (Prensa y Radio S.A.) En todas ellas, primero como fotógrafo y después como colaborador “plumilla”, dejé testimonios como periodista de oficio. Luego ingresé en Radio Nacional de España como guionista y posteriormente como reportero en Televisión Española donde me jubilaron
a los 64 años por un desdichado ERE.
Desde entonces y hasta hoy me he ido formando como escritor, y en “Rosas y prosas” dejo la quinta muestra de mis aficiones, a la que he llegado tras una larga etapa de aprendizaje, que es lo que he sido en esta última etapa de mis inclinaciones, a las que uno el golf, y la pintura como quita manías. Horas muertas que yo lleno de vida hasta que llegue la definitiva que la espero lo más tarde posible.