Orissoi
Nació un día de 1965. Vio la luz en la casa familiar, con ayuda de una comadrona a domicilio, en una noche de tormenta y en la localidad de Puertollano, provincia de Ciudad Real.
Cuenta el autor: «Decidí nacer en Puertollano porque mi madre estaba allí. Soy ochemesino, al final me atreví a adelantar mi nacimiento un mes; me sentía inquieto porque tenía que preparar mi vista para disfrutar del eclipse solar total de ese año, no quería perdérmelo...».
El también autor de El diario de Kabor, el oretano (2018) tuvo clara, desde muy joven, su vocación de historiador, pero no pudo concretar estudios universitarios en la materia. Autodidacta por necesidad, fue adquiriendo conocimientos sobre historia universal. A ello sumó su curiosidad —luego pasión— por la numismática, que, en palabras del autor, «juguetea con la historia como críos en el patio del colegio».
Internet facilitó la alimentación a su voraz curiosidad, y en su avance como investigador abarcó diferentes direcciones y temáticas. Amigo íntimo de la serendipia y estudioso constante, concluye que «Investigar sobre algo es abrir la puerta a un mar de dudas». Aun así, reconoce en la investigación su propio destino y lo atribuye siempre a algo para él indiscutible: «Investigar es lo primero que hacemos al nacer».
Trabaja en una sala de control, verificación y supervisión de procesos industriales que requiere de concentración permanente. Por ese motivo, escribir es un descanso mental necesario para diversificar su pensamiento.