DE UNA COSA A OTRA
De padre italiano y de madre española, Enrico Pascucci de Ponte nació en Roma a finales de la década de los sesenta del siglo pasado. Siendo muy niño se estableció en Madrid junto con su madre y su hermano mayor.
Cursó sus estudios de enseñanza básica y bachillerato en el Liceo italiano, por lo que culturalmente hablando siempre ha posicionado entre España e Italia. Se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, donde también obtuvo un Doctorado en la misma área de conocimiento. Trabaja como profesor de Derecho en una universidad privada desde hace más de 30 años, en la que también desempeña diversas funciones de gestión académica.
Casado y padre de dos hijos, distribuye su tiempo entre la familia, el trabajo y su afición literaria.
Enrico empezó a escribir siendo un adolescente. Lo que comenzó siendo un ejercicio diario y necesario para mejorar su ortografía y evitar los españolismos e italianismos, acabó por convertirse en una afición. La novela que fue capaz de atraparle con más intensidad en su vida fue «Papillón» de Henri Charrière. Por alguna poderosa razón no pudo dejar de leerla durante las semanas en las que se embarcó en aquel viaje trepidante. Aquella experiencia marcó su vida para siempre estableciendo con la literatura una conexión intelectual y emocional muy especial. Empezó con cuentos cortos y, poco a poco, fue atreviéndose con novelas, obras de teatro, poesías y guiones para cortos.
Durante sus años de juventud compartió algunas de sus obras con amigos y familiares, que siempre le animaron a intentar publicarlas. Faltando poco para licenciarse, contactó con un agente literario, pero la valoración que obtuvo de la obra entregada le hizo entender que no había llegado el momento.
En la recta final de los cincuenta y con la valiosa mochila que proporciona todos esos años de su vida, se ha atrevido a dar el paso de ofrecer su obra al público. El apoyo de su familia, sin duda, ha sido determinante.
Realismo mágico y ciencia ficción son sus géneros literarios favoritos. Le gustan los personajes que se caracterizan por las contradicciones. Cree que son los que dejan más espacio para la reflexión. Su principal objetivo es entretener al lector y tratar de sorprenderle con giros inesperados.