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Santana De Peguero

Leyenda Rural es una de tantas historias supersticiosas, de esas que van de boca en boca y todos queremos conocer la verdadera historia y no simplemente llevarnos del lado heterodoxo de esas situaciones que justifican que alguien aun después de morir físicamente continué en esta tierra.

Por los caminos oscuros, debajo de las matas de mango, en el espacio vació de un río caudaloso, en el barranco de un camino, en el bardado del camino, en la orilla de la autopista, dentro de una casa vieja o abandonada, en cualquier lugar escuchamos el crujir del viento, que se nos parece a una risa o al sonido de una voz. En ese lugar creemos ver una sombra pasar y la asociamos a esa leyenda que en una noche frente a una fogata escuchamos.

Divisamos a los chicos que iban a toda velocidad en la pasola, terminando muerto en la curva cuando chocaron contra un vehiculo que subía. Asociamos el ruido de viento e incluso pasando a determinada hora una sombra parece dos chicos sentados conversando placidamente sobre una moto.

Al pasar por una mata de mango nos recorre un escalofrió al recordar esa historia del hombre que vivió en una casa hace mas de veinte años. Logras incluso verlo fuera de su casa quitando algunas malezas o sentado fumándose un cigarro. Asocias el olor a humo del lugar con la soga de pelo de caballo con que hicieron un lazo dos maleantes para robarle el dinero que guardaba enterrado en la habitación de su casa de tierra y al final terminaron colgándolo porque el hombre los reconocidos.

Son tantas las historias que circulan en base a aquellos seres que se le acaba la vida o el motivo de vivir de un momento a otros y según quienes los escuchan los ven y les hablan permanecen aquí.

Mi abuelo no perdía oportunidad para contar historia a la orilla del fuego mientras asábamos cajuiles o maíces secos. De un hombre de estatura mediana, barba blanca, canosa y áspera, fortaleza de un adolescente, balaguerista hasta el tuétano y trabajador hasta que un derrame cerebral no le permito valerse por si solo aprendí esta como tantas otras historia.

Según el mismo dice la veía por el río con su rostro inocente y su mirada penetrante. Me decía que escuchaba su risa alegre cuando el agua golpeaba las rocas al caer desde el salto. Según mi abuelo que llego a verla muchas veces la describía como una chica hermosa con sus rizos y ojos negros. Yo la verdad soy tan escéptica como mi madre y mientras mis hermanos y primos se aterraban totalmente por la historia yo terminaba muerta de risas intentándole darle un susto con un grito en cada esquina de la casa.



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