| jpiqueras, hace más de cinco años que, viendo lo que le pasaba a mis escritos, se lo comenté a administración; me dijeron que lo resolverían y al cabo del tiempo, después de yo insistir en varias ocasiones me dijeron que no sabían el porqué, pero que si escribía directamente en la web no pasaba y si quería hacerlo desde word o cualquier otro programa, que antes de pasarlo a bubok, lo copipegue en block de notas y, desde allí a bubok. Entonces todo sale igual, de mal o de bien, pero igual. Saludos y cuenta otro gag como el de las maletas. |
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Sobre lo que me dice Incongruente: Creo que cuando he usado guiones cortos (a modo de paréntesis) no he abierto con guion largo y cerrado con guion corto, sino que los guiones cortos estaban dentro del discurso del emisor y que o bien no he usado guion para cerrar (porque no había acotación) o si lo he usado ha sido un guion largo. Sobre el uso de las comillas dobles, creo (y tenía por seguro, pero ahora tengo dudas), que cuando se escribe un diálogo, si hay un punto y aparte en el discurso, la siguiente línea tiene que estar marcada por comillas dobles para indicar que el diálogo continúa teniendo la palabra el mismo emisor; así no se confunde con la narración. ¿Alguien sabe esto seguro? Sobre la puntuación, le daré un repaso. Muchas gracias. |
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cita de ElCubo
Zara, mañana no te escapas de mi crítica. Jejeje.
Miedo me das jajaja Cubito. Espera que miro a ver si ya me has criticado con avaricia .Acabo de verlo. Gracias por el comentario. El relato me salió así, no sé por qué ha sido tan largo ya que no suelo hacerlo. Creo que quería contar cómo puede ser la vida de una persona enferma de miedo y cómo sin darnos cuenta hay hechos que nos marcan. Para mí el fin del relato es precisamente que ella por fin se da cuenta de que necesita a un profesional que le explique el por qué le suceden las cosas y cómo evitarlo. Algunos detalles de humor, no muchos, están ahí para aligerar el relato. Al menos esa era la idea. Ya te decía que eres avaricioso jajajaja que quieres más. Lo intentaré. Gracias de nuevo. |
| Comentando comentarios: A Sacra: Piensa, respecto a mis comentarios, que no tengo mucha memoria; soy de ciencias y jamás puse interés en recordar nada, pues me complicaba la vida, y me equivocaba a la menor de turno. Por tanto, no puedo recordar todas las normas que me enseñaron y que la RAE ha ido desarrollando a lo largo de la historia. ¿Cómo lo hago? Sencillamente, a medida que voy teniendo dudas, busco y busco en internet, libros,... y lo voy guardando en un fichero. Cada duda la miro y la traslado a mi comentario, o a mi escrito, si es que ando escribiendo alguna "chorrada". Si te interesa, te puedo decir en qué página encontré, o creí encontrar respuesta a la duda de tus comillas. Un abrazo pedazo de ganadora, que cada día me das mas envidia rastrera y envidiosa. Je, je, es que cada cual nace con sus "virtudes" |
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Yo también busco cuando me surgen dudas (primero pregunto, por si alguien me ahorra el trabajo, pero inmediatamente busco por si acaso jejeje...). El enlace que me has pasado habla de comas (que también me viene bien, que conste) no de comillas. Y no me tengas envidia, que como dices cada uno nace con sus virtudes y las tuyas son tan envidiables como las del más pintado.
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| Ja, ja, Sacra, tomas las cosas demasiado al "pié de la letra". Me refería a la página de la RAE, no a la que he marcado específicamente. Pero veo que tú también tienes la misma musa. Ahora, el problema creo que lo tengo en mi interpretación de lo que leo. Iré aprendiendo, no tengo prisa que aún soy joven, pues no he llegado a los noventa. |
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Con respecto al uso de las comillas cuando un personaje narra una historia dentro de la historia y en su narración se producen puntos y aparte, es válido y correcto. Es cierto que facilita al lector el entender que sigue leyendo algo dicho por un mismo personaje y no se ha regresado a la narración de base. Pero en ocasiones, si uno utiliza suficientes recursos, es posible evitar esas comillas. De hecho yo suelo utilizarlas poco. Y en alguna ocasión Sacra me ha recomendado que lo haga. Creo que cuando se trata de algo no demasiado extenso, es bueno hacer uso de esas comillas. Por ejemplo: en el libro "El buque maldito" de Emilio Salgari, el viejo Catrame narra cada noche una historia sobre misterios y leyendas del mar, y el escritor utilizó las comillas: —Lo peor fue luego. »Me había llegado a popa para enceder la pipa. »—¡Capitán, capitán! — gritaban unos. »—¡Sálvese el que pueda! — exclamaban otros. En cambio, cuando el autor procede a poner en boca de un personaje una larga historia, puede, iniciando por ejemplo un nuevo capítulo, evitar el uso de esas comillas. Lo vemos así en Cervantes cuando, habiendo tomado Cardenio la novela y a ruegos de todos accede a leérsela: —Pues si es así, esténme todos atentos; que la novela comienza de esta manera. Capítulo XXXIII Donde se cuenta la novela del curioso impertinente En Florencia, ciudad rica y famosa de Italia... |
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Todas las aportaciones, sugerencias y comentarios son bien venidos. Tus observaciones sobre la correcta puntuación no complican, al contrario, ayudan. En general creo que estamos haciendo de esta tercera fase del concurso algo útil, sin que deje de ser, como dices, un entretenimiento. El que un grupo de personas nos lean es bonito, que nos den una nota más o menos buena, satisface. Pero si además, nos comentan, nos enseñan, nos señalan nuestros puntos débiles, nos sugieren posibles mejoras... como he dicho otras veces ¡miel sobre hojuelas! |
| Totalmente de acuerdo. Y de verdad que creo que está muy bien que se señalen esos fallos que parecen tontos y en los que nadie parce reparar, como es, por ejemplo, el correcto uso de la puntuación y de los signos ortográficos. A veces lo básico se da por sabido y resulta que no está tan asentado como debiera y si falla la base... |
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Ya que ando un poco liberado de trabajo estos días, quiero hacer una alto para valorar este nuevo taller de relatos que hemos emprendido. Creo que hemos entendido todos perfectamente su naturaleza. No podemos dejar de sentir cierto cosquilleo durante el periodo de calificaciones o votaciones, pero en realidad el resultado final, la nota, ha dejado de ser la meta principal. Creo que los que seguimos por aquí desde los viejos tiempos, los que se han reincorporado tras largas ausencias y los recién llegados, todos damos valor, sobre todo, al hecho de que nuestras pequeñas creaciones sean leídas y comentadas. "El tercer tiempo" (como en el rugby, cuando los dos equipos se encuentran en un pub, tras el partido, para tomarse unas Guinnes), esa semana completa de comentarios, ha sido un acierto total. Y ha demostrado no ser incompatible con el hecho de que algunos vayan elaborando e incluso presentando sus relatos para la siguiente edición. Creo que todo está funcionando razonablemente bien. Como muestra, los resultados de mi "ensayo" sobre las fobias. Rosa me apunta que no es un relato. Lo mismo me dice Sacra, que apunta que, más bien es un ensayo. Alejandro llega a decirme que cualquier parecido con un relato es pura coincidencia, y compara mi escrito con un "tratado". Y si Ricardo confirma que más que ante un relato estamos ante un ensayo, María afirma que mi escrito le ha parecido un texto para ser interpretado, la mayor parte del mismo por un profesor en una clase de psiquiatría (o psicología) y el párrafo final por algún actor del “Club de la Comedia”. Respecto al título, Sacra me señala lo inadecuado del mismo, pues juega, dice, en contra del relato. Así mismo, aparte de corregirme esa "agarofobia" reincidente, me sugiere que busque alternativas a expresiones como "apurando las últimas horas de la vida". David me hace varias recomendaciones. Cree que debería hacer un esfuerzo en focalizar los relatos en los personajes. Me sugiere que enfoque mi texto como si de un monólogo se tratara. Y me recomienda introducir giros cómicos o “tirar” de ironía, para hacer el viaje introspectivo más cercano. Curiosamente, Ricardo también me indica que el final, aunque simpático, es algo flojo, y María me comenta que el texto se queda cojo, como de monólogo humorístico al que le faltan unos cuantos “chascarrillos. También David me sugiere comenzar el relato de la misma forma que como lo he cerrado. Si tememos el lunes, no lo escondamos. Vistámonos de “lunes riguroso” desde el primer párrafo, dice. Si con todo eso no logro mejorar el texto será porque soy un negado. Gracias a todos. |