Aquí comentarios varios.
Para empezar, ¿vacaciones? Decid sí o no y luego cuento.
Por mí: no (al menos todavía).
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Quiero felicitar a Ernie por su triunfo, a todos los participantes, a los que han puesto buena nota a mi relato, a los que han comentado y a los que, como yo, piensan hacerlo. Ha sido un magnfico certamen. Por eso, al haber tan buenos relatos, el mo no ha podido brillar como mereca.
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cita de EdMadVissio
Eso es todo. No s criticar y tampoco escribir, as que no tengan en cuenta mis opiniones. Mucho gusto.
Hola, lea con mucho inters tus comentarios y esperaba encontrar el mo. No s si ha sido un olvido o que, por la razn que sea, no queras comentarlo. Si ha sido olvido, agradecera tu comentario del que seguro que saco algn beneficio, sea como sea. Gracias."Que desespero, amor" |
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La conclusin que saco de todos los comentarios que le habis hecho a mi humilde relato es que habis cometido todos un error garrafal, pues no he quedado el ltimo y eso me entristece un poco. Ahora en serio, veo que la coincidencia de comentarios negativos de mi relato me demuestran mi incapacidad para escribir bien.
No, no, amigos! No me voy a retirar del taller. Os tendris que leer y tragar mis relatos hasta que me pidis por favor que me largue a otro sitio. Je,je, qu malo soy! Es que la venganza cuando se sirve en fro es mucho ms sabrosa. Je,je,je (Ves? tres veces solo, Lasacra)
Una muy buena edicin para mi gusto. Os felicito a todos.
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El ancla Una historia difícil: por lo que he entendido, el hijo, marcado por el suicidio de su madre mata a todas las parejas posteriores de su padre cuando se da cuenta de que no pueden sustituirla y el padre acaba cargando con la culpa y siendo encerrado. Es una buena trama pero le falla el desarrollo: el diálogo no es muy creíble, no me acaba de cuadrar ni me mete en la historia que, mejor desarrollada y llevada, podría dar más de sí. Aquí el deseo reside en el hijo: desea recuperar a su madre a cualquier precio. Una duda: no entiendo el título. Llegando a amar... Nada, absolutamente nada nos hace pensar que el protagonista acabará secuestrando, violando y matando al objeto de su deseo; nada en su comportamiento nos da pistas de que sea un ser tan brutal y, claro, sin transición no hay credibilidad. Por otro lado, la historia tiene muchos puntos flojos (más que fuertes) y la suma de tanta inconsistencia produce un relato sin atractivo ni dirección. Que desespero, amor... Una escena onírica de un hombre que echa de menos a la mujer que ha perdido. Está bastante bien narrado y consigue por momentos transmitir el anhelo que siente el protagonista pero al no haber más historia ni más profundidad en los personajes o su relación rota, la cosa se queda floja. Lilith Sólo Sacra puede ser tan faltona y irrespetuosa con Dios de una manera tan suave, simpática y "buenrollista". El punto fuerte del relato sin duda es el diálogo: bien llevado, explica la historia por sí solo, fluido y sin acartonamientos, dotando a cada personaje de voz y personalidad propias, con las acotaciones precisas para no entorpecer el ritmo de un texto ágil y dinámico que deja con ganas de más. Se lo he dicho varias veces y seguiré siendo pesado hasta que lo consiga (o me mande a tomar por culo): ¡quiero una historia de Sacra más larga! ¡1400 palabras son insuficientes! ¡Novela, ya! Tarta de piñones Un hombre privado de la capacidad de desear que vive su vida en función de las decisiones de los demás, hasta que se da cuenta y se rebela para acabar admitiendo que, en realidad, no es capaz de decidir ningún camino. Buen planteamiento y buen desarrollo para un relato bien hecho aunque sin más pretensiones. Dobles parejas Las historias de infidelidades siempre suelen centrarse en los amates, obviando o relegando a un segundo plano a los engañados. Este relato sería la cara B de estas historias (¡ja, cara B, no soy antiguo ni nada!) Sólo por eso ya merece mi atención. La estructura de diálogo es la correcta, la escena está bien elegida y colocada pero el desarrollo no hace justicia al planteamiento. Habría que trabajar ese diálogo, jugar con lo que se omite, con los silencios que siempre han reinado en la relación de los protagonistas. Un par de vuelta más y sería un gran relato. Pablo y Lucía Otro buen relato que detalla los escarceos con el sexo y las hormonas de dos adolescentes. El relato gana ritmo y calidad a medida que va avanzando (cosa que siempre se agradece y le suma puntos) hasta un crescendo final coronado con una frase, para mi gusto, algo desafortunada: demasiado pomposa y forzada. Huela a melodramatismo barato y cartón piedra de culebrón, nada que ver con todo lo leído hasta el momento. Algo así como acabar un concierto fantástico con un pedo. Dafne y Apolo Puesta al día del mito griego para recrear una versión que muestra a una ninfa dominante y manipuladora y a un Apolo que, simplemente, se deja llevar (vamos, que pasaba por allí cuando lo liaron). El tono la va que ni pintado y el texto está muy bien escrito. Como puntos negativos: que aporta poco. No encuentro una trama más allá de revisionar una historia ya explicada. No hay tensión, ni conflicto, y la cosa acaba por ser una enumeración de hechos que pasaron sin más interés, ni tan siquiera en el hecho de desvelarlos. Buen relato, ameno y bien escrito pero un tanto insustancial. Retales... La autora se decide por el formato "pa' trás", como diría mi querido y añorado Daniel Turambar, para desgranar una tragedia incestuosa con final (inicio, en este caso) terrible (la muerte del protagonista). El quid de la desgracia del muchacho (mala vida, drogas, autodestrucción...) está en el deseo que siente hacia su hermana que, además, es recíproco (por lo menos, al principio). La culpabilidad le destruye. Creo que la forma está bien pensada y elegida pero, para funcionar mejor, debería haber recogido hitos más intensos de la historia de los personajes. Aún así, es valiente y se traduce en un relato más que decente. El encuentro Una historia incomprensible (yo, por lo menos, me he perdido cosa mala), un desarrollo confuso y faltas de ortografía como para parar un tren. No es cuestión de ensañarse pero la autora debería darse cuenta de que, a la hora de presentarse por estos foros, no todo vale. Un par de lecturas y un mínimo repaso hubieran hecho maravillas con el texto. |
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cita de Incongruente
Para R2_D2. Lo prometido es deuda, etc. etc.. (siguen amarillos y verdes).......Es una pena, pero R2, creo que no te lo has trabajado
suficientemente.
No. No me ha molestado en absoluto. Me he redo. Es increble lo diferente que leemos y escribimos.
Te promet un comentario total y es este; espero que no te haya molestado |
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LILITH Un poco brusca la transicin al final con Dios. Y el dilogo con Dios, sirve para que Lilith nos diga la moraleja. Creo que este ltima parte del dilogo o sobra o habra montarla de otra manera.Creo que Sacra lo borda en los dilogos (y en los monlogos). Sacra es una escritora que viene del teatro: se mete en la cabeza de los personajes y los interpreta para ti.
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Llegamos a amar nuestro deseo ms que al objeto de ese deseo (Nietzsche)
El ttulo est claro y la moraleja de la historia tambin, con burda justicia potica incluida. La historia se da en un contexto tpico: una calientapollas de oficina y un oficinista a la medida cerebral de dicha calientapollas. (ojo, la calientapollas de oficina podra no serlo, sino simplemente ser percibida as por el machito de turno. Aqu, en los sanfermines, algunos no se dan cuenta de que una mujer tiene derecho a ir alegre y a desinhibirse tanto como un hombre, pero a un hombre nadie le pone la mano encima y parece que a la mujer s se puede) Efectivamente, lo que dice el ttulo es que realmente el oficinista no ha establecido una relacin de persona a persona, sino de persona a objeto. Ha alienado a la mujer. (No solo a la mujer. Lo lgico es que una persona as tambin carezca de capacidad de entablar una relacin de verdad con ninguna otra persona) As que el calentn (onrico) la lleva a violarla y matarla (onricamente tambin). Y la justicia potica hace que ese delirio onrico se produzca al volante, con resultados fatales. No es suicidio, yo no lo he interpretado as, sino que se da la castaa por dormirse. Tema “tcnico”: es muy socorrido y todos hemos usado de ese engao al lector que consiste en contar lo que no est ocurriendo, sino solo siendo soado. La gracia est en la forma de desvelrselo al lector, que tiene que ser lo ms sutil posible. No es el caso. |
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El encuentro Cuando el lector se encuentra tan alejado de lo que lee como me encuentro yo de este relato, de su tema, su trama y su estilo, es muy dfcil que lo que el lector diga o comente le sirva al autor, y s corre el riesgo de herirlo en su autoestima. Callar sera entonces la actitud ms prudente, pero la regla de este concurso es justamente la contraria: que se garantiza al autor que no recibir el silencio, que tendr una respuesta, un comentario. As que comento esperando ser til. En cuanto a la historia en s, ya han comentado otros que la administracin de la informacin, su secuencia de llegada, descoloca un poco. Nos encontramos de pronto que la princesa es una princesa guerrera (Brunilda era ms de armas tomar, pero bueno). Luego que el rey est casado. Y luego, que ha enviudado y su esposa, tan comprensiva en los ltimos momentos, le da carta de libertad. La viudez sobrevenida no me ha gustado nada, es un Deus ex machina. Pero bueno, esto es como en la literatura del XVI-XVII, que al final de la obra todos resultan ser familia y eso resuelve todos los problemas. “Era una clida tarde de otoo, cuando la joven princesa Pa decide encaminarse hacia el bosque en compaa de su corcel ” En compaa de su corcel? Lo llevaba de las riendas? Trotaba el corcel a su lado, como hacen los perros con sus amos? Otra cuestin: toda informacin es relevante, y la informacin irrelevante estorba Importa que la tarde de otoo sea clida? Importa si es o no otoo? No se nos dice despus nada que tenga ver con estas dos informaciones. No hay hojas cadas en el suelo, ni el cromatismo mltiple tpico de los rboles en otoo. Es obvio que cuando contamos una historia tenemos en la mente un cuadro y una escena lleno de detalles, de concreciones. Debemos trasladarlas todas al texto escrito? No. Debemos dar los suficientes detalles concretos para “disparar” la mente del lector y que l nos ahorre el trabajo de amueblar la escena. Con unos pocos, vale. Si digo “saln de la casa”, vive dios que todo el mundo ha puesto ya el sof, la mesita y las cortinas Qu otros detalles, adems de los mnimos, debemos transcribir? Los que sean significativos para el relato, aporten informacin o connotacin. Bueno, creo que el otoo no es relevane para la historia y como connotacin, pues tampoco lo veo. “... como lo haca cada vez que necesitaba escaparse, segn ella para acomodar sus ideas, solamente era uno de esos das donde extraaba ms, ese da en especial senta mucha nostalgia y estaba ansiosa por llevar a la orilla del lago y sentarse a contemplar esa hermosa naturaleza, de aguas cristalinas, flores perfumadas, y trinos” Por favor, algn punto y seguido.Todo el relato adolece de este defecto de puntuacin. La puntuacin me importa poco su correccin (a diferencia de a Incongruente, a mi no me parece importante cumplir las reglas), pero importa mucho cuando no ayuda a la lectura, a separar las frases marcando, con sus pausas sealadas, el equilibrio y la distancia entre ellas. “como lo haca cada vez que necesitaba escaparse” Entiendo que se nos informa de que la princesa Pa acostumbra a pasear por el bosque. Si el dato de la reiteracin es importante, habr que decirlo. Pero la reiteracin no sirve para nada en el resto del relato. No tenemos por qu explicar que la princesa Pa sale a menudo a pasear por el bosque. Y explicar por qu lo hace solo sirve para introducir ms informacin innecesaria al lector: escaparse de qu? Qu queremos decir con eso? No se escapa de una situacin molesta o peligrosa, parece. Quizs lo que quiere decir aqu “escaparse” es lo que hacemos todas las personas. Nos escapamos de cualquier estado o actividad simplemente para cambiar de estado: hacer un poco de ejercicio, descansar la vista, las lumbares, despejar la mente. Asumo que la princesa Pa sale de paseo para cambiar de estado o actividad. Explicar eso, para qu sirve en el relato? “segn ella para acomodar sus ideas”. Ese “segn ella” quiere decir que hay otros que interpretan de manera diferente el hbito de pasear por el bosque” “acomodar sus ideas” Esta es otra actividad que las personas hacemos rutinariamente todos los das. De manera continua, entre pausas y pausas de atencin, y muchas veces metdicamente, dedicando un momento del da a ello. Los paseos sirven para eso, y cuando por lo que sea nuestras horas no nos han dejado respiro, a veces nos cuesta conciliar el sueo porque tenemos necesidad de poner orden en el caos de los acontecimientos, construir nuestros relatos internos, nuestras reflexiones. Vale, la princesa Pa sale a acomodar sus ideas. Sirve para algo en el relato? “esa hermosa naturaleza de aguas cristalinas, flores perfumadas y trinos” Cuatro tpicos en diez palabras. Lo primero que debe saber el escritor es identificar las palabras gastadas, los adjetivos gastados, las frases gastadas, los temas, los personajes y las tramas gastadas. No para dejar de utilizarlos por completo, porque es imposible, pero s para saber que todo lo que est gastado no capta la atencin del lector y aunque en nuestra mente tengamos una imagen vivsima y una emocin intensa, no conseguiremos transmitrsela al lector con herramientas gastadas. |
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RETALES... Creo que el título de este relato no hace mención a lo que cuenta, sino a cómo lo cuenta. Creo que nunca o rara vez se ha titulado así. Los biopics inversos ya se han probado aquí más de un vez. Junio 2010, XXXIV edición, relato “Cuando mueren las azucenas”. �Y ya había precedentes en Ernie de relato en orden inverso cronológico. ¿Qué posibilidades da el relato inverso? Creo que ha servido en esos dos casos para superar el problema de contar una historia demasiado larga en lo temporal para meterla en los límites de un relato. El orden inverso hace que a partir del segundo trozo y hasta el final, cada nuevo paso hacia atrás despierte en el lector la tensión de recomponer la lógica del relato. El relato está bien contado. La historia de un incesto que destruye a uno de sus partícipes. Puntos débiles: el incesto, o sea Katy, que es la semilla o núcleo, no aparece más que al principio y al final. En este sentido los episodios de hospital y vietnam quedan “desconectados”. �Aunque en vietnam aflore Katy por el recurso o truco de presentarnos sus pensamientos, único lugar del relato donde entramos en la mente del prota. Ahí y en la escena de la lápida. En el resto del relato, vamos con cámara objetiva. Es decir, como puntos débiles yo diría que el leit-motiv no cohesiona por igual todo el relato y que hay cambios de técnica, de punto de vista, que a lo mejor están bien, no lo sé. Yo creo que un relato queda mejor como una escena de un tirón contada de manera uniforme con el mismo punto de vista. Pero no todo puede contarse así. |
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TARTA DE PIÑONES Después de pensar en este relato, me pregunto: ¿cómo entra en conflicto Leonardo? Una persona sin filias ni fobias, que se adapta a todo lo que su entorno le pide, no puede ser prota de un relato: no es un luchador, no es un agonista. Leonardo ha entrado en conflicto porque un libro y una enciclopedia le han censurado y demandado otra forma de vivir. No sé si es verosímil. A mí me ha entrado de primeras, pero luego, reflexionando, he pensado que quizás los Leonardos que hay en el mundo tienen su conflicto interior en las discordias del mundo exterior. La mujer le dice blanco, la madre le dice negro, y él no sabe por donde decidirse, se convierte en territorio de batalla de los demás. Me ha gustado el truco de recurrir a una representación gráfica en la pared para contar su vida. De esa forma, aunque estás explicando, también estás mostrando. ¿La escena de la tarta? Tiene dos partes, diálogo y descripción de la escena. Creo que ganaría mucho si las dos partes avanzaran juntas, que es lo que se suele hacer en los diálogos. |
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Dafne y Apolo Un relato en el que nos informan de que no, Dafne no se resistió, solo lo aparentó. Dado que el relato "ya está contado", hay una pérdida de tensión narrativa, que se desplaza a "que no, que no fue así". El tono... vuelvo a tener con el autor el mismo problema que la edición pasada. No me ha entrado el tono. Pero veo que a otros sí. |
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Un par de cosas. Al recién incorporado comentarista (Eddie) le pido, como hizo Ricardo, un poquito de claridad o transparencia. Confío que no sea Pelagio resucitado. O Indianavelarde. Un poco de biografía. De todos modos hemos dejado atrás, por suerte, aquellos tiempos de los filtros anti clones y todas esas fruslerías. Estamos aquí para disfrutar de la mutua compañía, escribir, leer y comentar. Y tras la travesía del desierto de los últimos resistentes del concurso, cualquier incorporación es, a priori, bienvenida. De modo que, bienvenido. Y un cordial saludo. Gracias a todos por estar aquí y por leer y comentar. No puedo negar que el modo en que se está desarrollando el nuevo taller de relatos me parece muy satisfactorio. � Muchas gracias, Alejandro, Rosa, Sacra, MiaWallace, Albalatex y Oscar, por vuestras palabras a mi relato helénico y mitológico. Con ellas espero poder mejorarlo mucho. Entiendo, por lo que dices, Alejandro, que debo darle una mejor estructura, debo aligerarle un poco la introducción, debo hacer énfasis en el tema central, de modo que no falte ese “núcleo” que dices, y debo evitar que en el desenlace se repita lo que ya se dejó claro al principio. Para todo ello me vendrá bien seguir tu consejo, Sacra. Voy a cambiar las cosas, pues es cierto que sobra un poco el que� sea una historia dentro de otra. ¿Por qué necesito que Hermes nos cuente lo que nos contó Cupido, si el propio Cupido nos lo puede contar de primera mano? Además, con una única historia evitaré posibles malos entendidos. Pues aunque creo que no hay confusión de personajes (Cupido le está contando los hechos a Hermes, y es lógico que se dirija a él en un momento dado por su nombre) el comentario de MiaWallace me hace ver que eso ha de quedar más claro. Para acabar el paso del relato por el taller de chapa y pintura tendré en cuenta eso que me dices, Oscar. Creo que liberado del lastre de las dos historias, fortificando el núcleo y modificando ligeramente el final, podré darle un poco más de substancia. Gracias a todos.
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Vuelvo a colgar mi relato, no con la intención de que me leáis de nuevo, ya lo habéis hecho suficientemente y comentado con justicia y muy buen gusto, comentarios de los que he tomado buena nota (espero). Lo hago con comentarios míos sobre mi intencionalidad al escribir cada parte del relato, ya que veo, por los comentarios, que no me he sabido explicar. Llegamos a amar nuestro deseo más que al objeto de ese deseo (Nietzsche) Nada más terminar de tomar el café mañanero, Jorge va al baño y después de una buena ducha entra en su habitación, abre el armario, busca entre su ropa y saca pantalón y camisa. Los mira en sus perchas y sonríe. Una vez puestos, se mira al espejo. Se da el visto bueno con la cabeza. Cuando ha terminado de vestirse, se mira de nuevo al espejo. NOTA: Con este primer párrafo, que he usado como introducción primera a mi relato, lo que pretendía era dar los datos de la personalidad del personaje. Por lo que he leído en internet, estos tipos solo piensan en sí mismos, por eso su puesta en escena delante del espejo. “No podrá resistirse al verme. Sé que estos tonos y conjunto le van a entusiasmar” y decidido sale hacia el trabajo. Cuando oye desde lejos el taconeo característico de sus zapatos, deja de mirar a la pantalla del ordenador y se vuelve para verla venir. Adriana, por el pasillo entre las mesas, deja su contoneo al aire de la inspiración de sus compañeros y se deja admirar. Alta, rubia, guapa, corta y estrecha de ropa, sabiéndose cautivadora y deseada. Al pasar junto a Jorge, le mira y sonríe. Es en ese momento cuando Jorge, dándose cuenta de su excitación y sintiéndose dominado por su deseo, nota la presión de su cuerpo en sus pantalones e, inmediatamente, corre la silla hacia la mesa, ocultando su estado a la indiscreta mirada de algún compañero. NOTA: Con esta segunda parte de la introducción, intento volver a dar más datos del tipo para dejar claro al lector que no es amor lo que le mueve, sino deseo incontrolado, en una sola palabra: obsesión. Aquella tarde, al salir de la oficina, va a buscarle Carlos, su compañero y buen amigo. —¿Te animas a tomar unas birras? Es viernes y hay que prepararse para el finde. —Por supuesto. ¿Quiénes vamos? —Los de siempre. —¿No irá…? —Pero, Jorge, cuando te vas a hacer la idea de que Adriana ya sale en serio con un tío del bufete de la competencia. —¿Siguen saliendo? Carlos mueve de un lado a otro la cabeza y mira a su buen amigo con cierta tristeza. —¿Nunca te vas a dar por vencido? —Nunca, Charlie; cuando la miro me lo dicen sus ojos. —¿Sus ojos? ¿Qué te dicen sus ojos? Nos mira a todos; nos provoca a todos. Ella es así, es el objeto del deseo de los hombres que se cruzan con ella. —Nunca lo entenderás. Su mirada me da ánimos a seguir esperando, me da esperanza y no puedo defraudarla. —¡Anda, vamos, esperanza! Algún día te darás cuenta de que tu problema está en tu cabeza, no en la mujer que deseas para ti. —¡Ya, claro! Habló la voz de la experiencia; habló Freud. Carlos le miró de nuevo sonriendo y con una mirada algo triste. —No habló Freud, sino Nietzsche ¿Pero no te das cuenta, Jorge, que ya son más de cinco años esperando que ella lo deje todo por ti? Y lo más sorprendente es que de entre nosotros cuatro, los amigos desde el colegio, eres el que más atrae a las chicas y tú, ciego por uno deseo que jamás se cumplirá. —Te equivocas, Charlie. Se cumplirá y pronto. Pero dejemos este tema y entremos al bar, que tengo sed de tanto hablar. Después de estar casi toda la noche bebiendo con los amigos, Jorge, ya en casa, necesitaba tener relaciones sexuales, pero ninguna de las chicas con las que aquella noche había estado le llenaba. Por más vueltas que le daba a su cabeza, la imagen de Adriana aparecía continuamente y así se quedó dormido. NOTA: Todo lo anterior es el hilo conductor para entrelazar introducción y nudo central. Pretendí dar al lector datos suficientes para que entendiera que la obsesión por la chica era tan grande que ni calmarse con una masturbación le valía; todo lo contrario, el día a día le iba incrementando su obsesión. El sábado amaneció tarde, casi al medio día y sin tener mucho en la nevera para comer, salió al Hiper, compró algunas cosas y al salir, sus ojos se quedaron como hipnotizados mirando la figura de una chica que con dos grandes bolsas en cada mano esperaba la llegada del autobús. Jorge no lo dudó un instante y corriendo se acercó a Adriana. —Hola —ella, el verle, sonrió como bien sabía hacer y le torció la cabeza con coquetería. —Hola. ¿Vienes de comprar? —Sí, ya he terminado y vuelvo a casa. ¿Quieres que te lleve? —¿Lo harías? Jorge, sin pensarlo, le quitó una de las bolsas de la mano y con una señal de la cabeza le dijo que le siguiera. Poco después y ya sentados, Jorge la miró de nuevo. Al hacerlo vio como ella, con cierto arte, se subió ligeramente la falda, dejando parte de sus muslos a la vista de sus ojos deseosos. —¿Qué prefieres? ¿Que te lleve a donde vayas o tomar antes juntos una cerveza? Hace calor. NOTA: Ha seguido el hilo conductor dando detalles de cómo se encuentran, hasta el nudo central, que es la provocación de ella cuando ya se encuentra en el terreno controlado por él. Mientras van hacia el coche, debí de dar algún detalle de cómo la cabeza de Jorge empezaba a “maquinar algo” Veo que me equivoqué al no hacerlo. Si en Jorge había un deseo casi enfermizo, en Adriana había una necesidad imperiosa de sacar a los hombres de sus casillas. —Sorpréndeme. —Lo haré, y además, gustosamente, pues una oportunidad así nunca se presenta dos veces. Cuando ya llevaban bastante tiempo en el coche, Adriana, algo sorprendida miró por donde estaban. —¿A dónde me llevas? —A un lugar precioso y fresquito; es un bar que hay en los pinares del Pardo. ¿No lo conoces? —Poco después, se salió de la carretera y se adentró en el pinar por un camino de tierra. Al rato, apartándose del camino por el que iba, Jorge paró el coche en una zona muy alejada y solitaria. Sin decir una sola palabra, se volvió hacia Adriana y golpeándola la dejó inconsciente. Ya oscurecía cuando Adriana recuperó el sentido. Al hacerlo lloraba de indignación y de sorpresa, pero cuando sus ojos bajaron la mirada y se encontró completamente desnuda, fue a gritar, intentando golpear a Jorge. Este le tapó la boca y de nuevo comenzó a besarla por todo el cuerpo y a manosearla. Fue un forcejeo inútil, pues la diferencia de fuerzas era claramente favorable a Jorge, hasta que ella se rindió. —¿Por qué te resistes si ya has sido mía mientras estabas inconsciente? Ahora solo quiero que me desees como yo te deseo a ti. —¡Cerdo, impresentable! ¡Te juro que esto te lo haré pagar muy caro! —¿Por qué, entonces, cada vez que nos cruzamos me provocas? Hace cinco años que lo llevas haciendo y ya no puedo resistirme más. Te he hecho mía y ya lo serás para siempre. —¡Te voy a denunciar por violación y no volverás a verme nunca más! ¡Me das asco! ¡Eres el último hombre al que me acercaría! ¡Te odio, maldito cabrón! Jorge, no pudiendo aguantar más, saltó sobre ella y la volvió a violar. —Y ahora, si quieres denunciarme, abre la puerta del coche y vete a buscar a la policía. NOTA: Esta parte es la que menos habéis comprendido y lo entiendo porque, leyéndome en frío yo tampoco lo veo claro. No es el desenlace del relato, es una forma que pensé servía para atraer más al lector, llevando la obsesión de Jorge hasta el extremo máximo. La amenaza de ella es una forma de decirle al lector que pase lo que pase, él debe pagar las consecuencias de su acto. Veo que no logré mi objetivo aquí tampoco. Así lo hizo Adriana, sin pensar que iba completamente desnuda. Salió, cerró la puerta del coche con fuerza y se alejó hacia el camino por donde habían llegado. Al poco oyó como Jorge arrancaba el coche y pocos segundos después, sintió un fuerte golpe, quedando muerta y desnuda entre los pinares. Al día siguiente, en las noticias salió el accidente en el que un joven llamado Jorge Garcés había muerto al salirse su coche por el puente de la calle Bailén, a la altura de la calle Segovia. NOTA: Este es el desenlace. El cumplimiento de la amenaza de ella; no importa si el accidente ocurre porque él se suicida, se duerme o una fuerza extraña le impulsa el coche hacia el abismo. La idea era la de garantizar que en este mundo, o en cualquier otro, el que la hace la paga. Veo que no he dado ni una y, lo que es peor, con vuestros comentarios no he sabido cambiar el relato para que consiga los efectos que he pretendido |
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cita de Zara_x
En principio no iba a comentar más. Intento releer tu relato y veré si me da tiempo.
cita de EdMadVissio
Eso es todo. No sé criticar y tampoco escribir, así que no tengan en cuenta mis opiniones. Mucho gusto.
Hola, leía con mucho interés tus comentarios y esperaba encontrar el mío. No sé si ha sido un olvido o que, por la razón que sea, no querías comentarlo. Si ha sido olvido, agradecería tu comentario del que seguro que saco algún beneficio, sea como sea. Gracias."Que desespero, amor" |
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cita de R2_D2
Los relatos no se explican ni se justifican. Son una obra cerrada en sí misma. Si ha fallado, nada lo puede arreglar más que escribir otro relato. Porque nadie va a volver a leer de nuevo el mismo relato teniendo en mente las explicaciones del autor.
Iba a regañar un poquitín a Incongruente, diciéndole que en principo aquí estamos para comentar a los demás, y añadiendo luego que de los comentarios puede salir un nuevo relato mejorado, seguro. Pero que sería bueno que no lo trajesemos de nuevo aquí. Que como mucho podemos poner un link a algún lugar donde leerlo si nos apetece. Pero el robotito ya había intervenido. De modo que nada de regañina.Aprovecho para hacer extensivo mi agradecimiento por los comentarios a R2D2 y a todos los que le hayáis dedicado unas palabras a mi relato. En serio, creo que deberíamos limitar todo lo posible los auto-comentarios. Y los enfados, suspicacias, piques y demás cosas de esa índole. |
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cita de Zara_x
cita de EdMadVissio
Eso es todo. No sé criticar y tampoco escribir, así que no tengan en cuenta mis opiniones. Mucho gusto.
Hola, leía con mucho interés tus comentarios y esperaba encontrar el mío. No sé si ha sido un olvido o que, por la razón que sea, no querías comentarlo. Si ha sido olvido, agradecería tu comentario del que seguro que saco algún beneficio, sea como sea. Gracias."Que desespero, amor" Entiendo que un relato está en tema si al hacer un breve resumen del mismo, éste aparece dentro de él. Y siendo puristas, si al reducir esta sinopsis a la mínima expresión sigue estando presente. En el texto que nos ocupa no cabe duda de que la adecuación al tema ha sido la más exitosa, pero es esto mismo lo que lastra el relato, que no es tal. No hay un cambio. Se supone que en toda historia siempre debe haberlo, ¿no? Yo lo veo como una interminable introducción. Nada que objetar a cómo está narrado. Me parece muy elocuente y, a la vez, apropiada la elección de las palabras, pero no hay trama. Nada de “mérito” ocurre. Nada significativo, en realidad. En este caso, la elección de deseo como tema debería habernos servido de excusa para algo más. |
| Quiero reiterar mi agradecimiento a los críticos: R2D2, Ernie, lasacra, Incongruente, etc. Sus comentarios me ayudan mucho. Yo, lo siento pero no sé hacer una crítica detallada de un relato. Puedo decir si me ha gustado o no y poco más, pero reconozco los fallos que cometo cuando alguien me los hace ver. Gracias. |