Según la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud el ajedrez representa la lucha del yo contra la figura paterna. Algo así como un complejo de Edipo en los hombres, no resuelto.
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Entretenido relato pikuszz. Mi visión sobre el ajedrez sin embargo, es algo diferente: no suele vencer la creatividad a la concentración, más bien al contrario. En mi humilde opinión Fili, por mucha emotividad que transmitiese a sus piezas, no vencería a su primo sin desconcentrarle. De hecho, es un recurso que emplea una buena amiga, gran jugadora de ajedrez y muy bella, cuando se inclina de más sobre el tablero o se suelta el pelo echando los hombros hacia atrás. Gracias por compartirlo. |
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¿Alguna cita auténtica de Freud que diga eso del ajadrez? Porque si un juego como el del ajedrez, en el que dos personas se enfrentan ante el tablero, para controlar y gestionar sus piezas de modo que su rey acabe ganando la partida, puede representar la lucha del yo contra la figura paterna, lo mismo podrías decir de cualquier juego en el que se enfrenten dos contendientes para luchar por la victoria. Un luchador de sumo también puede, en el terreno del inconsciente o subconsciente, estar tratando de solucionar un conflicto encarnando la figura paterna en el otro contendiente. En mi opinión una partida de ajedrez puede tener una épica que va mucho más allá de un conflicto paterno filial. Claro que no hay que descartar algunas posibilidades. Por ejemplo, el hijo juega con las blancas y el padre con las negras. O viceversa. Y después de todo hay ejemplos en la historia en que hijos de reyes entablaron batalla con su ejercito para destronar a su padre. Aunque aquí jugaba un papel de mayor peso la ambición que el complejo de Edipo, seguramente. |
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Todas las batallas, competiciones, etc... son susceptibles de esa interpretación. Capablanca aprendió a jugar sin que nadie le enseñara, viendo las partidas de su padre contra un amigo. Podríamos decir entonces que lo que le llevó a la maestría fue el impulso de derrotar o superar a su padre. Pero entonces, ¿cómo nos explicamos a Bobby Fischer, que no tuvo padre? (bueno, este es un enigma famoso de la vida de Fischer, si su padre era el jefe de los espías de la RDA o un físico húngaro exiliado a USA durante la II WW) Más bien podemos dar la interpretación opuesta: los conflictos que se viven en la infancia forjan el carácter y dan energía a los conflictos de la vida adulta. La mejor interpretación literaria del ajedrez me parece que sería La defensa Luzhin, o La Defensa, de Vladimir Nabokov.
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