Apelo a vuestra valentía de escritores o a vuestra curiosidad de lector. Os advierto que aquí no valen frivolidades ni finales fáciles. Os invito a que vayamos a una estancia profunda y tenebrosa de la mente humana. Que nos sumerjamos en un comportamiento sexual tan increíblemente intenso como adictivo. Sólo el pudor o el miedo puede impediros hablar en serio de sadomasoquismo y ninguna de las dos cosas son dignas de un amante del arte de escribir. Hablemos de Sado amigos.
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te ruego no lo tomes a mal.lo más probable es que me equivoque , fue una primera impresión en la lectura. lo más probable es que me equivoque... ah gracia por tus halagueñas palabras hacia esa mutacion constante que llamamos cuerpo. pero la vida pasa, las im{agenes son solo espejismos, nostalgia del pasado inmediato. Y por último Feliz noche buena |
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Oye, Salazar, ¿tú no irías al Strong, al Dark Hole o al Fobia, en Madrid? Yo siempre iba al DH y, debo decir, que era uno de esos marginales a los que la turbamulta "gotiquísima" miraba con desprecio cuando salía a echarme unos bailes al ritmo de Gang of Four, Psychedelic Furs, Joy Division, The Chameleons, Death in June y del "postpunk" que nos mataba de risa. Huelga decir que yo SÍ que tenía por payasos marginales a todos esos "vampirillos" de quita y pon, que no sabían ni qué grupo sonaba, ni qué canción. Perdón, no quería desvirtuar el thread... Sólo quería preguntarte para poder ubicar mejor la novela, los entornos, los procedimientos, las pautas, la disciplina... Postdata: aunque en mi foto sólo aparece mi cara, mis pantalones son unos jeans raídos negros -casi grises de tanto lavarlos- y unas botas Ironside, desgastadas, con muchas muchas muchas noches de postpunk en sus suelas...
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cita de lonewolf
Oye, Salazar, ¿tú no irías al Strong, al Dark Hole o al Fobia, en Madrid?
Álvaro Valiente Martín, te agradezco que hayas leído mi novela "SM; dentro de una parafilia" y ahora intentaré contestar tu pregunta. Yo siempre iba al DH y, debo decir, que era uno de esos marginales a los que la turbamulta "gotiquísima" miraba con desprecio cuando salía a echarme unos bailes al ritmo de Gang of Four, Psychedelic Furs, Joy Division, The Chameleons, Death in June y del "postpunk" que nos mataba de risa. Huelga decir que yo SÍ que tenía por payasos marginales a todos esos "vampirillos" de quita y pon, que no sabían ni qué grupo sonaba, ni qué canción. Perdón, no quería desvirtuar el thread... Sólo quería preguntarte para poder ubicar mejor la novela, los entornos, los procedimientos, las pautas, la disciplina... Postdata: aunque en mi foto sólo aparece mi cara, mis pantalones son unos jeans raídos negros -casi grises de tanto lavarlos- y unas botas Ironside, desgastadas, con muchas muchas muchas noches de postpunk en sus suelas...
Mis estudios de Filología Hispánica en la rama de Lingüística de la Universidad Complutense de Madrid estuvieron empapados, desde el principio, del alcohol, de las drogas y la exquisita compañía de los inquietantes artistas que supuraba la Movida Madrileña. Compartía un piso antiguo en la calle Jesús del Valle, en Malasaña, con Pablo Carbonell, cuando comenzaba con los Toreros Muertos y en esa casa, de la que sólo me quedan recuerdos amables y agradecimiento, nunca sabía nadie con quién iba a despertarse. Corporalmente anudado, en pelotas y resacado. A la mañana siguiente. Yo era punk. Pero aunque ya unía espontáneamente mis relaciones sexuales a ciertos rituales dolorosos todavía no había tomado conciencia de mi condición sadomasoquista. Utilizando un lugar común famoso, yo salí del armario, ceremonialmente hablando, en una época posterior de mi vida, inundada de lecturas, de introversión, de difíciles autopreguntas y de correspondencia con una persona a la que considero mi mentor ideológico. Me refiero a la ensayista Beatriz Preciado. De todo esto considero que lo más relevante es expresar que cuando he comenzado a follar de verdad, con verdadera satisfacción, ha sido cuando ya no acudía al sexo para escapar de la realidad sino que follaba, para encontrarme. Y en mi caso, Lobo Solitario, ha dado resultado. |
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¡Ahh!¡Yo no pude vivir la "Movida"! Y, en cierto modo, creo que es algo que nunca he llegado a superar del todo; me hubiese encantado deleitarme con los druguitos de Parálisis Permanente o Décima Víctima en directo; sin embargo, tuve que conformarme con conciertos del tres al cuarto de Eyaculación Post Mortem o de los siempre magníficos Death In June, y esos weekends donde uno intentaba olvidar las horribles clases de viejos iconógrafos -estudié, Salazar, Hª del Hambre, ejem, quiero decir, Historia del Arte, en la Complutense- en baja forma a golpe de Lucie Cries, Corpus Delicti, Christian Death o todo ese elenco de vanguardia pura musical salida de las alcantarillas de una Manchester industrial y sin árboles de los 70... ¿Qué te voy a contar que no sepas? Así acabé junto a Detritus -o Florentino Aramburu, amigo también de Alex de la Iglesia- y Beñat Baltza, quienes me ayudaron a dejar ese "optimismo desbordante" de Schopenhauer(ironía, risas en off) para abrazar con gran esperanza las obras de Spengler, Cioran (el gran E.M., mariscal del escepticismo) y Fichte. Un día tendríamos que tomarnos un café, y luego ir a algún antro donde poder contemplar cómo los polvos de arroz de los pseudovampiros de la era cibernética se vienen abajo. En fin, ¡un saludo!
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cita de martaoliveri
Mi admirada Marta, me lanzas a la cara un pregunta capciosa y envenenada. Capciosa porque sabes de antemano la respuesta; no, por supuesto que no, ni puede gustarme ni admito que un asesinato sea una forma del sadismo sobre el que yo escribo. El veneno está en ensuciar la respetabilidad de una orientación sexual más, como el sadomasoquismo, con las cobardes acciones de los maltratadores. En tú país, además, existe una de las más ilustradas e inteligentes comunidades de aficionados al BDSM del planeta; sus páginas en Internet, de las que quiero mencionar la Mazmorra, son una auténtica delicia de mesura, sentido común y sexualidad responsable. Nuestro mundo, el de los sadomasoquistas, tiene tres reglas sagradas e inquebrantables; "hazlo sano, hazlo seguro y hazlo consensuado". Y sigue fascinándome tu fotografía, Marta, por favor. No la cambies.Aca en mi paíes se ha acentuado de manera alarmante la violencia de genero, uno de laos nuevos modos es rociar a la victimas con combustible y prenderles fuego. Te agrada esta forma de sadismo. donde empieza la literatura y donde la inmoralidad? Saludos |
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DIECIOCHO. -Qué encanto.- José Andrés subió la mano y comenzó a magrearle los pechos. -He de reconocer que en ese momento me descubrí a mi misma muy, muy, pero que muy excitada. -¿Te gustó azotarla el culo? -No, en realidad, más que haberla azotado, lo que me puso tan caliente fue verla así, con las nalgas rojas como un tomate y agradeciéndomelo de rodillas. Estaba impresionantemente hermosa, me pareció divina. Entonces la cogí del pelo, la eché sobre la cama y me lancé encima; comenzamos un interminable sesenta y nueve que duró horas. Ya no recuerdo. Pero terminamos agotadas poco antes del amanecer. -Impresionante.- El escritor volvió a bajar la mano hasta la rajita y ahora la notó un poco húmeda.- ¿Intuyo entonces que te gustaría ser azotada como ella? Shiguemi le cogió la mano que el escrito le tenía puesta en el coño y se la apretó más adentro, además volvió el rostro, y le acercó tanto la cara para contestar que casi se tocaron las puntas de las narices. -Intuyes bien.- Dijo la japonesa. -¿Ser azotada? Shiguemi asintió con la cabeza. -Bueno.- Contestó el escritor.- Todo se puede arreglar. |
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Así que azotar a alguien es una orientacion sexual, yo pénse que era un repugnante acto de violencia. no sé si sabias que las mujeres maltratadas tienen un sindrome por el cual vuelven a buscar al agrsor, esto termina muchas veces en la muerte, pero bien podriamos hablar de sadomasoquismo o no?. y la litertura de este tipo y las comunidades de este tipo nada tiene que ver conn esta ola creciente de violencia de genero que mata miles de mujeres por año? o acaso pensas que escribir es jugar al juego a Antón pirulero? o tal vez si . |
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cita de martaoliveri
He leído muy atentamente tu comentario y después de meditar la respuesta durante varios días sólo puedo decir lo siguiente; si ese Antón Pirulero azota a miles de mujeres con síndrome de regreso hasta la muerte, ese Antón es un hijo de puta. Y no es un buen ejemplo que una escritora como tú, Marta, fomente semejantes compañías. Así que azotar a alguien es una orientacion sexual, yo pénse que era un repugnante acto de violencia. no sé si sabias que las mujeres maltratadas tienen un sindrome por el cual vuelven a buscar al agrsor, esto termina muchas veces en la muerte, pero bien podriamos hablar de sadomasoquismo o no?. y la litertura de este tipo y las comunidades de este tipo nada tiene que ver conn esta ola creciente de violencia de genero que mata miles de mujeres por año? o acaso pensas que escribir es jugar al juego a Antón pirulero? o tal vez si . |
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DIECINUEVE. Hacía ya más de diez años que Shiguemi y su marido, el maestro Takesi, chef del restaurante Robata, vivían separados de facto, aunque por el culto japonés a los formalismos, no se habían divorciado legalmente, por mutuo acuerdo, ni por el momento, pensaban hacerlo. La razón básica era que ninguno de los dos tenía pareja estable, ni hacían el más mínimo esfuerzo por tenerla. Eran un poco bichos raros, solteros vocacionales, cuyo casamiento sorprendió a todos los que los conocían, probablemente, les sorprendió incluso a ellos, y su posterior separación dejó a todo el mundo con una sonrisa silenciosa de por fin las cosas vuelven a estar donde siempre han estado y nunca debieron de haber dejado de estar. El chef se quedó el piso que compraron, muy cerca del restaurante, y Shiguemi se compró, para ella sola, un nuevo pisito, más pequeño, también por el centro. Allí estaba ahora con José Andrés. Hoy era su día libre y en principio no esperaba visita de nadie. El día de ayer fue para ella intenso y satisfactorio; intenso porque inauguró en el Robata la primera velada de las Cenas con Talentos, que fue un éxito de público y se desarrolló mejor de lo que todos en principio esperaban, e intenso también porque acabó con Agustín en la cama, el travestí que José Andrés había llevado al evento. En el fondo, Shiguemi, con antelación japo, ya había tomado la decisión de que aquella noche se iba a acostar con alguien, pero había pensado en su amigo escritor. Ya que todos los hados eran tan favorables sería un hermoso tributo a los viejos tiempos. Pero entonces, José Andrés, comenzó con todo ese rollo del sadomasoquismo en serio, y Agustín estaba tan guapa, y aquello fluía de manera tan natural en su despacho, de relax, y la situación era cada vez más y más excitante... En fin, como suele suceder en estos casos, sin que nadie supiera muy bien ni como no por qué, una cosa llevó a la otra, José Andrés se fue, y le dejó al travestí para que lo utilizara sexualmente a su antojo hasta el amanecer. Media hora después estaban las dos en su casa, tiradas en la cama, en pelotas, enredadas en un sesenta y nueve desenfrenado. Y como Agustín se marchó temprano, poco después de que saliera el sol, Shiguemi aprovechó, ya totalmente sola en casa, para darse un duchazo. Cuando salía del cuarto del baño y oyó que alguien llamaba a la puerta, tampoco le extrañó demasiado que fuera José Andrés. Era su estilo. Allí estaba él con el termo de café. Tras contarle con minuciosa morbosidad cómo se lo había montado con Agustín, surgió, otra vez, y esta vez, en la dirección correcta, el calambrazo erótico. José Andrés había adelgazado, la cabeza afeitada le hacía más joven y sobre todo, el éxito humedecía las entrepiernas japonesas. Le pidió que la azotara el culo, por empezar por una novedad, al menos, para ella, y porque a cada minuto que pasaba con José Andrés, cada vez estaba más convencida de que precisamente eso, que la azotara él, le iba a gustar. Shiguemi se veía a si misma sorprendida, ella, la gran planificadora, que se burlaba tan a menudo del exceso de improvisación español, llevaba ya una noche y lo que parecía que iba a ser un largo e intenso día, adentrándose en jardines sexuales desconocidos. Pero al menos tenía que reconocer que llevaba muchos años, pero muchos, que no recordaba haber gozado tanto, y tan a lo bestia. Y mientras la cosa siguiese así, seguiría. Ya lo había decidido. Un día es un día. José Andrés la quitó todo y desnuda como una gambita recién pelada, la puso en el sofá de espaldas, arrodillada sobre los almohadones de asiento y apoyando los codos en el respaldo. Luego, José Andrés, se quitó el cinturón muy lentamente, y más lentamente aún, se amarró los extremos con firmeza en la mano derecha para que quedara erguido en dos partes dobladas, como un látigo. Todo lo vio la japonesa, porque a pesar de que el escritor no dejaba de ordenarla que mantuviera la cabeza quieta, ella, volvía constantemente el rostro para ver como se preparaba su amigo para azotarla. Así que cuando alzó la mano para darle el primer azote, ella gritó, hundió la cabeza entre los hombros y se cayó hacia un lado del sofá, antes siquiera de haber sido tocada por el cinturón. La desmesurada reacción de Shiguemi dejó clavado a José Andrés en una posición inacabada; no llegó a darla el primer azote. Resopló muy descontento y bajó el brazo. Su amiga, hecha un ovillo en el sofá, se tapaba la cara con las manos y no paraba de pronunciar un interminable ayayay mientras con los dientes castallaneaba. El escritor la ordenó que volviese a la posición y cogiéndola del brazo la puso como antes. Ya no se tapaba la cara, había dejado la cantinela y ahora temblaba como un corderito. A pesar de que se lo estaba poniendo difícil, José Andrés tuvo que reconocer en su fuero interno que estaba preciosa; desnuda, sacando el culito hacia fuera, la vista agachada, con expresión de manojo de nervios y de muerta de miedo, los pechos un poco colgando por tenerlos boca abajo y el coñito depiladísimo, enseñándolo de espaldas, expuesto, algo abierto y brilloso. Una imagen bellísima que animó al escritor a tomarse todas las molestias que hiciesen falta para continuar con aquello. Como se había quedado sorprendentemente quieta, de verdad, aprovechó para lanzar el primer golpe; rápido y certero. Justo a la mitad de las dos nalgas; sonó el splas repiqueante en las paredes y al instante ese primer azote dibujó en el culito de la japonesa una raya roja. El impacto, inicialmente, había enmudecido a Shiguemi, pero cuando tragó aire reaccionó lanzando un grito; seco, alto, empapado de dolor. De un salto, con asombrosa agilidad, se levantó del sofá y comenzó a correr en círculos imperfectos a un lado y a otro, sujetándose las nalgas con ambas manos y levantando la frente con los ojos en blanco. El escritor esperó paciente a que se calmara. Ella estuvo dando saltitos así por el salón más veinte segundos. Por fin se paró. Lloraba y se abrazó a las piernas de José Andrés; le suplicaba que la dejara chuparle la polla o que se la metiera por el culo, pero que por favor, no la pegara más, que dolía mucho, que no podía aguantarlo, que ella la chupaba muy bien y que tenía el agujerito del ano muy estrechito y que eso le iba a producir mucho placer cuando la enculara. El escritor la tomo por los codos con suavidad, la levantó, la abrazó, la estrechó contra su pecho y la acarició la espalda mientras la besaba las mejillas. Ella sintió el calor de la ropa de algodón de su amigo en la piel, porque él continuaba totalmente vestido con la ropa de calle, y agradeció las caricias y los besuqueos, dejando de llorar y de hablar a trompicones. Cuando estuvo totalmente calmada, y callada, José Andrés volvió a ponerla de nuevo en el sofá a cuatro patas, de espaldas y ofreciendo el culo, como al principio. La japonesa se dejaba llevar y cuando su amigo se separó de ella para volverla a azotar, ella cerró los ojos con fuerza y apretó los dientes. Plaf. Magnífico. Preciso golpe. Esta vez sobre una de las nalgas, en el mismo centro; otra raya roja quedó dibujada en la piel de la japonesa, y nuevo grito, muy alto, muy cortante, agónico y agudo, como un alarido. Shiguemi volvió a salir corriendo por la casa hacia ninguna parte mientras se frotaba la zona castigada del culito. Esta vez el escritor no esperó a que cesara la danza del dolor, sujetándola con firmeza al vuelo, la puso otra vez en el sofá, pero a continuación no se preparó para volver a azotarla, se puso frente a ella, frente al respaldo, y acercándola mucho el rostro, la dijo: |
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cita de martaoliveri
bueno en ese caso la pornografia aburre.
Dirás que te aburre. A muchos les (nos) entretiene.además no es ético , ya que se condice con ciertos discursos abusivos y de apropiación del otro que trascienden lo literario. En cuanto al discurso... Si como decías en el otro hilo la belleza nace de escarbar en lo profundo del alma humana, Salazar es un minero que saca los diamantes más profundos y hermosos, porque habla de la base de toda relación, no ya humana sino de cualquier forma de vida: la dominación y la sumisión, de la esencia de la supervivencia. Pero él es modesto y dice que sólo escribe de azotes "para ligar".
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cita de estrellafugaz
Eso díselo a la parte instintiva, que por mucho que la culturicemos... suerte que no se deja o no tenemos suficiente acceso a ella, si no, la humanidad se extinguiría a la de uno, je je je.
cita de bizarro
Eso te pasa porque no tienes sensibilidad.
Pues yo es leer la frase "chupar polla" "lamer huevos" o "penetrar brutalmente" y me empalmo a la de uno. Fíjate tú. Y cuando veo una porno, si el tío no se corre explícitamente es como que no me quedo tranquilo. Qué cosas. |
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Jajaja quién lo iba a decir. Primero Salazar posteaba solo en un monólogo interminable y ahora to dios aquí dentro xD He de decir que me parece totalmente inapropiado y fuera de lugar lo que ha venido a criticar martaoliveri, ya que meter en el mismo saco a violencia de género con sadomasoquismo es casi como juntar el hecho de practicar el disparo de armas en un campo de tiro con la tendencia al asesinato de personas (vamos, que relación haberla hayla en algún grado, pero nunca se puede afirmar que una cosa lleve a la otra). |
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cita de Idelosan
Jajaja quién lo iba a decir. Primero Salazar posteaba solo en un monólogo interminable y ahora to dios aquí dentro xD
Yo en principio venía sólo a mirar....
He de decir que me parece totalmente inapropiado y fuera de lugar lo que ha venido a criticar martaoliveri, ya que meter en el mismo saco a violencia de género con sadomasoquismo es casi como juntar el hecho de practicar el disparo de armas en un campo de tiro con la tendencia al asesinato de personas (vamos, que relación haberla hayla en algún grado, pero nunca se puede afirmar que una cosa lleve a la otra). |