| El concepto Potentia Gaudendis que crea la ensayista Beatriz Preciado en su obra Testo Yonqui podría, y debería, resumirse con la expresión callejera de "tener ganas de follar" en una dimensión paradigmáticamente escenográfica. Es vivir centrado en el deseo de follar, y de vez en cuando, conseguirlo, y follar. Una motivación omnipresente y unidireccional, que, quiérase o no, por activa o por pasiva, por reprimirlo, por consentirlo o por incentivarlo, encardina nuestras vidas. Y en el fondo; las da sentido. Follar. El paisaje freudiano, coherente en su tiempo, se ha complicado con el nuevo frente abierto en la lucha por las libertades que encarnan los activistas de las nuevas orientaciones sexuales. Auténticos desconstructores y/o reconstructores de sus propias bioidentidades de género. Y la idea del Potentia Gaudendis social, colectivo e individual ayuda a comprender un deseo performativo de querer cambiar aunque no se sepa con certeza en lo que uno se quiere convertir. Deja de ser relevante porque lo sustantivo, y permanente, es el deseo. De follar. Un elemento común y un punto de partida para analizar, necesario, y nuevo. |
|
cita de xavilapierr
¿En qué estaría pensando él? .... al principio creí que hablaba de una encíclica papal o algo así .. pero me parece como que no .... que va a ser otra cosa. cita de salazar
El concepto Potentia Gaudendis que crea la ensayista Beatriz Preciado en su obra Testo Yonqui podría, y debería, resumirse con la expresión callejera de "tener ganas de follar" en una dimensión paradigmáticamente escenográfica. Es vivir centrado en el deseo de follar, y de vez en cuando, conseguirlo, y follar. Una motivación omnipresente y unidireccional, que, quiérase o no, por activa o por pasiva, por reprimirlo, por consentirlo o por incentivarlo, encardina nuestras vidas. Y en el fondo; las da sentido. Follar. El paisaje freudiano, coherente en su tiempo, se ha complicado con el nuevo frente abierto en la lucha por las libertades que encarnan los activistas de las nuevas orientaciones sexuales. Auténticos desconstructores y/o reconstructores de sus propias bioidentidades de género. Y la idea del Potentia Gaudendis social, colectivo e individual ayuda a comprender un deseo performativo de querer cambiar aunque no se sepa con certeza en lo que uno se quiere convertir. Deja de ser relevante porque lo sustantivo, y permanente, es el deseo. De follar. Un elemento común y un punto de partida para analizar, necesario, y nuevo.
Salazar, no te puedo corregir porque eres un profesional y yo no, pero repites cinco veces la palabra follar en pocas líneas. Has exagerado el énfasis y destaca sobre tu limpio estilo. |
|
Lo siguiente es un extracto de la última entrada del blog de Alberto Olmos, Hikikomori. La entrada lleva por título Sintaxis: En un primer momento, puede considerarse que un escritor es un individuo que, a la alfabetización básica, suma aptitudes y conocimientos lingüísticos que le facultan para la redacción de textos rigurosamente acordes con la gramática de su idioma, y en los que su idioma ve revalidada su potencia y su riqueza. Se puede entender asimismo que un escritor es quizá el ciudadano que más vocabulario atesora, el que ha leído más novelas y poemarios y ensayos y hasta periódicos escritos en el propio idioma en cualquier tiempo y lugar y condición; y el que utiliza el punto y coma y el modo subjuntivo. Y el que nunca dice tacos. Y el que deja caer el bastón sobre la cabeza del dequeísta. Y... Pues resulta que no. Un escritor no responde a este perfil, más adecuado para un catedrático de lengua española (personaje que, como es sabido, casi nunca escribe novelas). Afortunadamente escribir no atañe tanto al conocimiento de la lengua como al uso expresivo de la misma. El empeño de muchas personas en ser novelistas se ve a menudo malbaratado debido a que el Norte elegido por su vocación lleva al más anodino de los territorios: la corrección. La corrección da en un estilo pomposo, acartonado, standard; previsible. El texto es impecable, pero aburrido. Nos puede despertar admiración, pero no nos emociona. Se ganan muchos premios de provincias escribiendo bien, se deja boquiabiertas a algunas señoras católicas, se da el pego; pero no se hace buena literatura con caligrafía. |
|
[quote=nosebundos] Lo siguiente es un extracto de la última entrada del blog de Alberto Olmos, Hikikomori. La entrada lleva por título Sintaxis: En un primer momento, puede considerarse que un escritor es un individuo que, a la alfabetización básica, suma aptitudes y conocimientos lingüísticos que le facultan para la redacción de textos rigurosamente acordes con la gramática de su idioma, y en los que su idioma ve revalidada su potencia y su riqueza. Se puede entender asimismo que un escritor es quizá el ciudadano que más vocabulario atesora, el que ha leído más novelas y poemarios y ensayos y hasta periódicos escritos en el propio idioma en cualquier tiempo y lugar y condición; y el que utiliza el punto y coma y el modo subjuntivo. Y el que nunca dice tacos. Y el que deja caer el bastón sobre la cabeza del dequeísta. Y... Pues resulta que no. Un escritor no responde a este perfil, más adecuado para un catedrático de lengua española (personaje que, como es sabido, casi nunca escribe novelas). Afortunadamente escribir no atañe tanto al conocimiento de la lengua como al uso expresivo de la misma. El empeño de muchas personas en ser novelistas se ve a menudo malbaratado debido a que el Norte elegido por su vocación lleva al más anodino de los territorios: la corrección. La corrección da en un estilo pomposo, acartonado, standard; previsible. El texto es impecable, pero aburrido. Nos puede despertar admiración, pero no nos emociona. Se ganan muchos premios de provincias escribiendo bien, se deja boquiabiertas a algunas señoras católicas, se da el pego; pero no se hace buena literatura con caligrafía. |
|
cita de carlosaribau
¡oh! que sapiencia...
No entiendo su postura ni por duplicado, Sr Extraño. ¿A favor o en contra de la entrada que escribió Alberto Olmos?yo siempre digo que si no entienden lo que estás diciendo pueden pensar que estás diciendo algo interesante e inteligente. Cuando la gente te entiende pierde el interés; como el dinero en el banco y los matrimonios de tanto meter y sacar.
Bien carola, pues a disfrutar del blog del Sr Olmos. Salud
|
|
Yo discrepo de lo categórico de las afirmaciones del señor Olmos. Habrá catedráticos (estrella fugaz?) que escriban como los ángeles. No es condición sine qua non escribir aburrido y escribir correctamente. Yo procuro escribir correctamente (aunque no seré jamás catedrático) y a veces, sólo a veces, lo que escribo no es aburrido. Sí estoy de acuerdo que hay que tener unos mínimos de redacción para ser escritor. Por aquí hay gente que no lo cumple, qué le vamos a hacer. Redactar bien, respetar la gramática y la ortografía (para atentar contra ella en caso de necesidad), haber leído un huevo, enlazar ideas inconexas (lo que viene siendo la inteligencia, vamos), tener algo de buen o mal gusto y algún que otro chispazo… Eso para mí son mínimos que debe cumplir el escritor. A partir de ahí empezamos a hablar. Y esto no era para hablar solo?
|
| En cuanto a lo de ser escritor... quiero darte mi opinión Nosebundos. La actualidad socioliteraria que vivimos ha engendrado unos monstruos repugnantes. Y patéticos. Son los nuevos escritores de derechas; ya sabéis, yo soy Salazar, y nombro a los que ataco por sus nombres y apellidos, bastardos, hablo de Pérez-Reverte, Sánchez-Dragó, el Intereconomía José Manuel de Prada, César Vidal"Cope" y la retrasada mental Ángela Vallvey. Fundamentalmente. Ninguno es lo suficientemente bueno como para merecer vivir de lo que escriben y aunque somos una comunidad autoflagelante, la de este Foro, os aseguro que aquí dentro hay muchísimo más talento que el que jamás han publicado esos imbéciles soberbios. Traigo esto a colación porque resulta interesante comprender, y comprender bien, porque semejantes soplapollas han triunfado. En su caso se unen dos endemoniadas razones. Todos ellos son pijos con contactos familiares importantes en el mundo editorial clásico y además, por su exhibicionismo ideológico conservador, sus libros son mayoritariamente comprados por gente que no los lee, que dice que lee y en una especie de venganza histórica al predominio de la izquierda en la cultura, dice que lee, pero que lee sólo a gente de derechas. Acabo de llamarlos bastardos, soberbios y retrasados, y creo que me quedo corto. Pero es lo que hay. Una enorme mierda maloliente detrás del éxito mediático. Nadie tiene la culpa y quizás todos un poco, pero en cuanto a lo de ser escritor, sólo hay un camino serio y casi nunca lleva al éxito. Hay que escribir con las vísceras y dejarse un buen reguero de sangre el ello. Hay que transmitir el verdadero discurso humano que cada ser humano lleva dentro. Pero el discurso irrepetible, dramático y peliagudo. El de verdad. El yo de nosotros mismos que incluso a nosotros mismos nos cuesta aceptar. Así, al menos, Nosebundos, nuestra tarea cobrará tanta importancia personal que... no nos importará triunfar. |
|
Pato, en lo primero que dice no estoy de acuerdo. Y cito: Creo que la clave está en casi nunca, pero si somos estrictos y leemos la entrada completa la clave está en qué es literatura y qué no lo es. En que la literatura es dar un uso EXPRESIVO al lenguaje más que hacer un uso CORRECTO del lenguaje. Sacar al Sr Maspoch es trampa. Lea la entrada completa que para eso la enlazo, intuyo que no lo ha hecho. Con lo segundo de acuerdo en todo. Y con lo tercero: Sucede que no dejáis de entrar. Y tú, querido Pato, fuiste de los primeros que se saltaron mi campaña Stop the flow... Pero sabe qué? me alegra que lo siga haciendo. |
|
Salazar, completamente de acuerdo en esto que dices: Hay que escribir con las vísceras y dejarse un buen reguero de sangre el ello. Hay que transmitir el verdadero discurso humano que cada ser humano lleva dentro. Pero el discurso irrepetible, dramático y peliagudo. El de verdad. El yo de nosotros mismos que incluso a nosotros mismos nos cuesta aceptar. Así, al menos, (...) nuestra tarea cobrará tanta importancia personal que... no nos importará triunfar. (sic) En cuanto a la relación de ideas políticas con la literatura, te remito a Celine. Y no puedo estar de acuerdo, hay escritores de derechas que son muy buenos,al igual que hay gente de derechas muy inteligente. Salud
|