Ayer se me olvidó abrir este hilo así que aquí lo dejo.
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A la luz de un candil muerto leía un ciego que no veía un periódico sin letras se asomó a un balcón que no había y vio un montón de golondrinas muertas que cruzaban las cristalinas aguas de un río seco. No sé a ciencia cierta quién es el autor así que no puedo citarlo, pero es la versión de cuento que me contaban de pequeña cuando querían que me echase la siesta. |
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Más chistes del abuelo: -Mamá, mamá, ¡el abuelo me está sacando la lengua¡ -Callate hijo, y ayúdame a descolgarlo. -Mamá, mamá, me he cansado de jugar con el abuelito. -Vale. Mete los huesos dentro del ataud y ponle la tapa. Variante breve del suarreliasta cuento de Wiskott: Van juntos un ciego, un sordo y un calvo. El ciego dice: -Bultos veo... El sordo añade: -Ruidos oigo... El calvo sentencia: -No digais esas cosas, que se me ponen los pelos de punta. ¿Y qué me decís de los del teléfono? -¿Está el padre prior? -No señor, está mejor. Algunos con variante bíblica: -¿Es el supermercado de Cafarnaún? -Si señor. ¿Qué desea? -A ver si nos pueden enviar cinco mil panes y tres mil peces, que nos ha fallado el milagro. ¿Y esos relatos con sentido del humor? |
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Más del teléfono, en la línea bíblico-religiosa: -¿Diga? -¿Es el Vaticano? ¿su santidad? -Si, hijo mío. ¿Quien habla? -Soy el inspector Maigret. Le llamo para decirle que se ha probado por fin la inocencia de Judas. -¡No me diga! -Tranquilo, santo padre. Ahora vamos tras la pista de otros once sospechosos. |
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Una señora sufre que su marido desaparece, luego encuentran un cadaver fuera del pueblo y la llaman para el reconocimiento.Ella va con una amiga.El muerto esta un poco descompuesto y se lo muestran: _No, no es. La amiga le recomienda que levante la sabana y le mire la parte inferior por si reconoce alguna seña. Y ella afirma. _No,no es.Ni ninguno del pueblo. |
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En la puerta de la iglesia, pidiendo limosna, un pobre ciego, cojo, al que le falta un brazo, lleno de cicatrices, con medio cráneo calvo por una antigua tiña, vestido con ropas sucias y miserables, con unas alpargatas más miserables que apenas le abrigan los pies. Oye salir a las beatas tras la misa y se acerca más a la puerta. Al hacerlo tropieza y está a punto de caer. -¡Mecagüen Dios!- Una señora beata que lo oye, le recrimina: -No diga esas cosas... que Dios lo puede castigar. -¡Como no me preñe...! |
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Llaman a la puerta del Vaticano. |
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Estaban todos preparados para la última cena cuando Jesús sacó el pan y el vino. Los apóstoles empezaron a susurrar descontentos por el menú. -Joder, con el tío – decía Pedro- este de Jerusalen no es. Este tío es catalan. Nos suelta el rollo de la carne y el vino para ahorrar. -Y encima es de tetrabric que lo he visto por ahí tirao'. -Yo me pillo algo de cola y hago calimocho, nen. Pero como eran hombres de bien, cenaron a gusto y dejaron que Jesús les soltara el rollo del pan y el vino y no se quejaron hasta el final. -Joder tío, yo me he quedao' con hambre. Esta cena no pasará a la historia, te lo aseguro- dijo Pablo, o Tomás o alguno que no recuerdo. -No os precupéis – interrumpió Judas- la fiesta empieza ahora. He traido unos gramos de farla para animar el cotarro. Y Judas sacó sus cachibaches y con mucho arte empezó a currarse catorce rayas (también para Mª Magdalena que era la que se estaba beneficiendo el jefe por aquel entonces). Unos pocos minutos le bastaron para tener las rayas terminadas y alargar un billete de mil pelas a Jesus. -¡Tú la primera que eres el que parte el bacalo'! Y ni corto ni perezoso, Jesús pilló el billete y esnifó con todas sus ganas la raya que le tocaba (escogiendo la más grande) disfrutando de aquello como siempre que se reunían “chus y sus colegas”. La sorpresa fue que tras la primera, Chus se animó y continuó con la siguiente.. y la siguiente... y la siguiente... hasta dar justa cuenta de todas las rayas despertando la ira de Judas. -¡No jodas que no hay pa' matarlo! |
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Tres amigos: -Mi mujer cuando estaba embarazada me obligaba a contarle cada noche Los tres cerditos y luego mira, trillizas. Dice el segundo: -La mía quería Blancanieves y los siete enanitos y tuvimos septillizos. A esto que el tercero sale corriendo y le gritan: -¿Adónde vas? -¡¡A quitarle a mi mujer de la cabeza Alí Babá y los 40 ladrones!! |
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No me gustan los chistes largos, pero haré una excepción. De vez en cuando voy a Madrid o Alcalá de Henares, en otoño, para dar alguna conferencia. Tengo por allí varios amigos del mundo de la micología, y comemos juntos. Uno de los contertulios, especialista en mixomicetos, nos explica cada año el mismo chiste. Pero lo hace con tal gracia, que nos partimos de risa antes, durante y al final del chiste. Intentaré contároslo... Un orondo y corpulento caballero, castellano viejo, entró a comer en un afamado restaurante del país vasco. -Buenos días, señor. ¿Qué desea comer? -Veamos. Sé que aquí en Euskalerria tienen ustedes fama de buena cocina. Para ir abriendo boca, como aperitivo, ¿Qué me recomendaría? -Pues tenemos unas angulitas, o unos berberechos, unos espárragos gordos... -¡Déjese de mariconaditas! Para empezar, y como aperitivo, me trae usted un par de centollas grandes, un buen plato de percebes, una docena de ostras y una botella de buen chacolí. -Al momento señor. Acabado aquel frugal aperitivo, el hombre llama al camarero. -Camarero... -¿Señor? -Bien, ahora que se me ha abierto el apetito, dígame.... ¿qué me recomienda como primer plato? -Tenemos una sopa de pescado muy buena, o unas verduras de la huerta a la plancha... -¡Déjese de mariconadas, hombre! Mire, me trae un buen rodaballo entero en salsa verde, de buen tamaño, acompañado de patatas hervidas y verduras variadas. Y una botella grande de un Rioja blanco, a su elección. El orondo caballero comió con gran apetito aquel enorme pescado de dos palmos de diámetro, acompañado de buena cantidad de pan. Tras acabarlo y acabar el acompañamiento, no sin rebañar el plato con nuevas aportaciones del buen pan del restaurante, llamó de nuevo al camarero. -Muy bueno el rodaballo. Me hace pensar que me podrán ofrecer algo bueno como segundo plato... ¿qué me sugiere usted? -Mire... tenemos merluza a la vasca, bacalao a la vizcaína... y... -¡Mariconadas! Me va usted a traer un cochinillo entero bien asado, con un buen vino. No sé... botella y media de Marques de riscal, tinto. ¡Y traiga más pan, hombre! El castellano viejo acabó el cochinillo, y decidió que había llegado el momento de pasar a los postres. -¡Camarero! -¿Señor? -No ha estado mal, no. Pero he quedado con bastante hambre. Propóngame unos buenos postres... -Tenemos fruta del tiempo, leche frita, cuajada, tarta de Santiago, tarta de manzana... -Mire. Acabemos esto. Me trae aquella tarta de manzana... no, raciones no. Me la trae entera. Y para refrescarme, una piña natural. Troceada, eso sí. No voy a hacerles yo el trabajo... -Al momento, señor. ¿Querrá después café? -¡Por supuesto! Cuando acabe con el postre me trae café y un orujo fuerte... y doble. -Si, señor. -¡Ah! Y para acompañar el postre tráigame media botella de un buen jerez dulce. -Como no, señor. Enseguida. Poco más tarde, el orondo caballero tomaba su orujo, acompañándose de un buen puro habano, cuyo humo lo envolvía en una nube azulada de mundano y relajado placer. El camarero se le acerca, como dudando. Finalmente, se le dirige: -Perdone, señor... ¿Puedo preguntarle algo? -Como no, hombre de Dios. Pregunte, pregunte.... -Ya veo que comer, lo que se dice comer, come usted mucho. Pero... joder ¿usted también jode mucho? -Pues no diría yo eso... una vez a la semana, más o menos. -¿Y no cree usted que eso es poco joder para lo mucho que come? -Yo más bien diría que es mucho joder... si tenemos en cuenta que soy el obispo de Astorga. |
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Bueeeeeno.... Tal vez por eso he puesto en este hilo ese chiste del obispo de Astorga, que casi es un relato. Por si no reíais con los relatos del certamen. Hay tiempo hasta el jueves, creo... yo sigo con las articulaciones temporomandibulares listas y la musculatura facial atenta, presto a arrancar a reir en cuanto se presente la ocasión. Hilando fino, "con sentido el humor" no lo interpreto yo como que debamos forzosametne reir. Puede referirse a relatos que aborden posibilidades serias o dramáticas de la vida, pero lo hangan, precisamente, con sentido del humor. El saborear ese tipo de relato tal vez nos produzca más una placentera sonrisa que una sonora carcajada. Y siguiendo con los chistes... hay temáticas que aun no habeis tocado. Los chistes de vascos, por ejemplo. Concretamente de los de Bilbao. Del tipo de chiste que dice, por ejemplo: En que se diferencian Dios y uno de Bilbao. Pues en que Dios está en todas partes, y uno de Bilbao ya ha estado. O el que se encuentran dos, uno de Bilbao y un amigo. El de Bilbao le pregunta al amigo. -¿Como estás? El amigo constesta: -Bien, pero me he operado. De fimosis, tío. A mis años... -¿Y qué has hecho con el pellejo del prepucio? -Tirarlo... ¿Qué querías que hiciese? El de Bilbao se lleva las manos a las solapas de la cazadora. -Pues como yo, por ejemplo. Yo me hice esta chupa.... Relacionado con esto, recuerdo que una vez comenté en un foro de micología el caso de un hombre, procedente de Bilbao, pero que vivía en Blanes, y que se intoxicó gravemente con unas setas. De inmediato uno de Bilbao emvió un mensaje al foro: -El señor ese de las setas, del mismo Bilbao no sería. Sería de alrededores. Y otro de setas y de bilbainos: van dos de Bilbao al monte a por setas. Van cogiendo setas aquí y allí por el bosque. En eso que uno se agacha y recoge algo. -Mira tú. Un rolex... -Oye, ¿Estamos a setas o estamos a rolex? -Calla, tienes razón. Y lo tira, y sigue buscando setas... Josep |