Ayer se me olvidó abrir este hilo así que aquí lo dejo.
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¡Hola a todos! ¿Cómo lo veo yo? Pues que estamos en una ronda de chistes y relatos de humor, y hay uno en el grupo que no la está pasando nada bien, y, en vez de tomarse el "cubata" callado (como hacemos otros) se dedica a señalar la poca gracia que le causa. Para mí, Bizarro, aunque no te rías, deberías dejar que la tertulia continúe y dar tu opinión, cuando te pregunten si te gustó la fiesta. Ya que contamos con ese invalorable salón de críticas para tal fin. (De no ser así, me parecería normal que te expresaras cuando se te antojara).
¿Les pasa también a Uds. que tienen gran curiosidad por saber las autorías? ¡Espero que lo siguiente levante el ánimo!
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| Bizarro, yo no discuto la temática de la edición, simplemente me acojo al titulo del mismo. Tú prefieres acogerte a una puntualización del MDC para apostillar la temática. Creo que ambas son válidas. Para nada me joroba el tema, hasta ahora, desde que participo, no rehusado ninguna quincena motivado por el tema, insisto, ni siquiera para el fantástico, que se me atraganta tela marinera. |
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Pues yo también voy a o pinar, o limonar, o naranjal, que al fin y a la postre todos son árboles con su correspondiente pedigrí. El MdC nos dice que su "intencionalidad" es que los relatos nos hagan "partirnos de risa". Cuando leí el tema me dije: Muchacho, aquí tienes un tema que hará que muchos de los autores reflejen lo que yo vengo pensando desde hace bastante tiempo: sois escritores de un cierto tipo de literatura, tendente a la fantasía, extraterrestres, lo macabro, las guerras y áreas similares. Por tanto, la literatura de humor no entra en vuestro panorama literario. "Me huele a sangre". Por eso, cuando uno de vosotros, del sur, por mas señas y al que le gusta le llamen bizarro, con capacidad y vivencias necesarias como para no "partirnos" sino "matarnos" de risa, vea lo que somos capaces de escribir otros pobres inocentes, que nos reimos mas bien poco y que contar un chiste se convierte en una verdadera proeza, dirá que no entra en el tema ni el MdC. Sé un poco condescendiente con los demás, bizarro mío y déjanos soñar con esa ilusión de pensar que somos capaces de hacer reir al mismísimo Eugenio con nuestros relatos. Yo ya he leido unos pocos relatos y sonreir, lo que se dice sonreir, pos buenoooo. Pero cuando vaya a votar, antes me tomaré tres o cuatro lingotazos de anís del mono, para entrar en calor, a ver si me viene la risita tonta y me aligera la mano. |
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Siempre me ha parecido que hacer humor y no resultar un poco zafio es lo más dificil del mundo. Ya no digo escribir relatos de humor que hagan al lector "partirse de la risa". Entre otras cosas porque para escribir con humor hay que estar de humor y a veces el asunto le coge a uno en una etapa poco propicia. Luego hay personas que no son chistosas, yo por ejemplo. No sé contar chistes y para que me ría con uno tiene que ser muy bueno, de esos que te quedas parado y no lo coges hasta que pasa un segundo .... porque no es de los evidentes. He de reconocer que los relatos hasta ahora no me han hecho partir de la risa, incluido el mío. Pero yo miraré a la hora de dar el voto si hay en ellos una situación que de por sí sea suficientemente jocosa, sin necesidad de emplear palabras o situaciones fuera de tono, como para sonreirme. Y los que tienen ya su relato escrito y esperan al último momento para publicarlo, si no es porque andan escasos de tiempo, me gustaría saber a que esperan. Porque tiene que haber una razón. |
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IndianaVelarde dijo: Con respecto a la primera afirmación ¿quién es el tal Salazar? Salazar es un ilustre participante de los foros de bubok, master en sexología sadomasoquista, un señor, y como todo señor, y como seguramente diría él mismo, tiene un pene, un culo, unos cojones, un cuero cabelludo, etc. etc. y tiene un hilo por aquí cerca sobre eso del sado y del masoquismo, el sexo, la literatura y... bien, no sabría decirte exactamente más, pues ese hilo, como otro de un tal Cerinto, que divaga al parecer sobre las teorías de la conspiración, o de como la mala literatura es, en realidad, un arma del sistema para alienarnos a todos, no los visito con asiduidad. Lo mismo me pasa con algunos diálogos entre un tal Raulcaposval y una hobbit que responde al apelativo de Wiskott, sobre la alienación y el arte. ¿Tal vez te preguntes por qué no visito esos hilos? Pues... ni esos ni otros. Resulta que me encanta esto de los foros. Participo en otros de otras temáticas... y además debo trabajar. En nuestro país tocamos a tropecientos (no sé la cifra exacta) habitantes por médico. Supongo que a mis tropecientos pacientes no les gustaría que dejase de atenderles como dios manda porque dedicaba demasiada parte de mi tiempo a sumergirme en esos hilos. ¿Y tal vez te preguntes cómo es que nos hemos metido en este mundo (los foros) donde abundan personajes inefables capaces de abordar temas tan sucios, depravados y/o alienantes? Bueno, supongo que la respuesta está en aquella frase de Groucho Marx: "Perdonen que les llame caballeros, pero es que aún no los conozco suficiente." Ahora en serio, que hoy me estoy saliendo por la tangente (como los relatos escatológicos, vaya): Votar es más difícil que concursar. Comparto las opiniones previas en este sentido. Si te animas, tus votos, o por lo menos tus comentarios, serán bien venidos. La semana que viene, si Dios quiere. Saludos Josep |
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Los que ya me váis conociendo de mis intervenciones en los foros, sabréis que no soy amigo de ser demasiado estricto a la hora de enjuiciar los relatos previamente al concurso. Sin embargo, debo aclarar que Bizarro tiene bastante razón en su apunte sobre el tema. La intención del concurso es ver si somos capaces de hacer reír al personal. Cada cual que lo intente a su manera, incluidas salidas más o menos ingeniosas por la tangente, y los demás que juzguen después si lo ha conseguido. Aprovecho para recordaros que los relatos pueden postearse hasta mañana jueves a las 22:00 h. Después abriré el hilo de votos y que empiece la lucha hasta el próximo domingo a la 22:00 h. Espero que a nadie le moleste, pero creo que las diez es una hora más razonable para cerrar los hilos que las doce de la noche, sobre todo para los que curramos al otro día. Un saludo y ánimo a los rezagados que ya sabéis que los últimos serán los primeros. Juan Carlos
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| Piqueras, no entiendo el porqué de vuestra afirmación acerca de votar; personalmente he leído los relatos y me he hecho una idea bastante sólida sobre la calidad de los mismos. Me he permitido situarlos en tres categorías y de ahí extraigo una clasificación, que para mi gusto, es bastante coherente. Sin embargo estos días me he puesto a escribir, con la intención de subir un relato al concurso, y me ha costado un mundo, tal vez porque no soy demasiado asiduo a los relatos o cuentos. |
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cita de IndianaVelarde
Piqueras, no entiendo el porqué de vuestra afirmación acerca de votar; personalmente he leído los relatos y me he hecho una idea bastante sólida sobre la calidad de los mismos. Me he permitido situarlos en tres categorías y de ahí extraigo una clasificación, que para mi gusto, es bastante coherente. Sin embargo estos días me he puesto a escribir, con la intención de subir un relato al concurso, y me ha costado un mundo, tal vez porque no soy demasiado asiduo a los relatos o cuentos.
¿Pero te han hablado del descuartizamiento moral al que te someteremos, si votas lo que quieres? Nada de gravedad, no te preocupes, sólo...que yo que tú...me lo pensaría. ¡Huuuaaaajajajaja!
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| En todo caso, no sé si Indiana tiene ya la clave, o si tiene pensado pedirla algún día. No sé si sería procedente que se la pidiera a alguno de los antiguos, caso de no poder contactar con Juan Carlos, tal como dice. Me temo que podemos enfrentarnos a una edición como la de Niños, (pobre Ernie), lo del concurso ha sido puesto en el blog de Bubok, por lo que puede que haya gente dispuesta a participar sin tener muy claro que pueda hacerlo. |
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Pienso que los participantes postean sus relatos durante el periodo hábil, pero nadie sabe si lo hacen el primer día o el último. De modo que, desde el primer relato hasta aquel que llega a las 21:50 del jueves, cualquier relato puede pertenecer a cualquiera de los posibles participantes. Una vez iniciado el periodo de posteo de relatos, un recien llegado descubre como va esto... bien, puede entrar en el juego de los comentarios. Y las votaciones, incluso. Pero creo que no debe participar hasta la próxima edición. Es evidente que si Indiana sube ahora un relato, todos sabremos que no es el autor de ninguno de los trece primeros, aunque no podremos saber si realmente lo ha posteado él, o es de algún rezagado de los antiguos. No sé si me explico, si decide particpar ya, lo último que ha de hacer es comentarlo en el foro. Lo ha de llevar bien callado. Solo el MdC y él lo sabrán. Pero bueno, jpiqueras, me digo ahora ¿quién eres tú para meterte a opinar sobre esto, si acabas de llegar a este club de caballeros, como quien dice? Vaya, disculpen, solo era una opinión. Y lo del club de caballeros, pues ya lo dije ayer. A Groucho Marx me remito. Josep |
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Mi relato para darme a conocer. Vosotros diréis. No me da miedo la crítica así que podéis rajar a gusto. Para la próxima espero concursar en el hilo oficial. De momento veo más útil que nos vayamos conociendo (en plan amiguetes foreros eh) LUCIA Y EL METRO Me llamo Lucia y me he comprado una bicicleta. Ustedes dirán que se trata de un hecho sin importancia alguna… a no ser que sean viajeros habituales de la línea dos del metro de Madrid. Día primero: Estoy muy contenta. Acabo de encontrar trabajo después de seis meses en paro. Se trata de un empleo mal pagado en una agencia de viajes, pero era eso o enfrentarme con la cara de sabueso de mi padre, harto ya de verme parasitar sin oficio ni beneficio alrededor de la mesa familiar. Mi jefe es un tipo peculiar; cuarentón, barriga cervecera, escasillo de pelo y casposo, muy casposo. En realidad pienso que mi culo tiene algo que ver con la facilidad con la que he obtenido este trabajo, pero todavía no tengo pruebas. Esta mañana me ha mirado de arriba abajo y me ha largado sin miramiento. -Mueve el culo y llégate a las oficinas de Austrian Airlines. Allí recoges unos billetes que he reservado para unos clientes. –Sin más, así, por las buenas. Lo primero que me he preguntado es, ¿dónde están las oficinas de Austrian Airlines? Debo haberme hecho la pregunta en voz alta, porque mi jefe ha contestado inmediatamente. -Marqués de Cubillas, línea 2. Date prisa. No viajo habitualmente en metro, así que me dispuse a sumergirme en el ambiente claustrofóbico que rodea paradas, andenes y vías. Después de descifrar el galimatías de líneas de colores y criptogramas indescifrables, localicé el andén donde debía tomar la dichosa línea 2. Me senté en uno de los bancos y esperé pacientemente. Al menos lo intenté, la paciencia no es una de mis virtudes más destacadas; al cabo de unos diez minutos se levanté y comencé a dar cortos paseos por el andén. De las vías a los paneles publicitarios y viceversa. Hasta que de repente mis ojos se clavaron en algo que asomaba entre los raíles. Me aproximé al borde para comprobar sin atisbo de duda que se trataba de una mano. Sí, una mano, regordeta, hinchada y completamente morada. Observé alrededor en busca del dueño de aquella mano, pero no encontré absolutamente nada. Justo en ése momento el convoy ferroviario de la línea 2 apareció al fondo, en medio de un deslumbrante haz luminoso. Pensé en avisar a alguien, pero inmediatamente recordé el encargo de mi jefe. Primer día, primer encargo…quizás a la vuelta –pensé –pueda comunicárselo al personal de seguridad. Sin poder quitarme del pensamiento aquélla mano seccionada, la cual parecía pedir justicia a gritos, cumplí fielmente con mis obligaciones. Ya de vuelta, con los billetes celosamente guardados en mi bolso, busqué a algún oficial de policía, encargado del metro o personal laboral que pudiera atender mi denuncia. No tardé distinguir a uno de ésos empleados de metro, con su gorro rojo laureado y su pinta de eterno aburrimiento. Parecía estar entretenido contando las baldosas negras del suelo, así que me dirigí hacia él convencida de estar cumpliendo con mi deber ciudadano. -Oiga, señor. ¿Ha habido algún atropello últimamente? –Le espeté sin contemplaciones. El pobre hombre, que debía estar pensando más en su jubilación que en otra cosa, me miró atónito. -Puede ser. –Contestó. -¿Por qué lo dice? –Preguntó. -Es que creo que he visto una mano entre las vías. –Afirme con una sombra de duda. ¿Estaré metiendo la pata? Me preguntaba en mi fuero interno. -¿Cómo? ¿Dónde? –El revisor del metro se había vuelto eléctrico. Empezó a moverse hacia todos lados. -¡Hay que interrumpir el servicio! ¡Evacuar a los pasajeros! ¡Avisar a la policía! –De repente el andén de la línea 2 se convirtió en una escena de “La jungla de cristal 1, 2, 3 o 4”. Para más inri el revisor se quitó el gorro y era calvo como una bombilla, de ésas antiguas que ya casi ni se ven. Al cabo de media hora apareció la policía, el médico forense y un tipo muy serio que decía ser Secretario del Juzgado. El revisor se había armado de algo parecido a una pértiga, que curiosamente guardaba en la garita usaba para pasar el rato. -La guardo ahí por lo que pueda pasar. –Los policías se miraron con cara rara. Uno de ellos se encogió de hombros y su compañero entendió que era mejor no hacer preguntas. Con un hábil movimiento extendió la pértiga hacia las vías, justo en el punto que le había indicado metódicamente. -Allí, allí, justo allí. –Afirmé con contundencia. -¡Sí, sí!, ¡ya la tengo! –Efectivamente, el revisor enganchó la mano. –Está blandita, debe estar en avanzado estado de putrefacción. –El forense lo miró de reojo –otro enterado –debió pensar. Poco a poco, el revisor fue haciendo retroceder la pértiga hasta su posición. La mano iba goteando, sin duda debía tratarse de los flujos propios de la descomposición. Se veía negruzca e incluso se podía distinguir perfectamente el olor de la podredumbre. Después de unos segundos de tensa espera, la expectación de todos iba en aumento. El Secretario Judicial iba anotando cosas en una libreta, mientras comprobaba la hora en su reloj de pulsera, con una mirada de eficaz funcionario. -¡Me cago en la puta! –Fue la única expresión que fui capaz de utilizar, antes de enmudecer de vergüenza. -Pero si es un guante de operario. –Efectivamente, un guante de operario…un operario con la mano muy grande, a juzgar por el tamaño del guante. Para cuando la pareja de policías quiso decirme algo, mis pasos se perdían por el solitario andén, camino de las escaleras que comunicaban la parada de metro con la calle. Jamás me he sentido más reconfortada en medio de la multitud. Era el camuflaje perfecto. Cuando llegué a la agencia de viaje mi jefe me miró con cara de pocos amigos. -Pues sí que has tardado. ¿Dónde has ido a buscar los billetes, a Austria? –Mi jefe debió relacionar mi cara congestionada con la bronca que me estaba echando, así que decidió compadecerse de mí. -Bueno, tampoco es para tanto. Anda, dame los billetes y sigue con lo tuyo. Ni siquiera abrí la boca, le tendí los billetes al jefe y me refugié detrás de mi mesa, justo detrás del monitor de mi ordenador. Dieron las dos de la tarde. Cerramos la agencia y cada uno tiró por su lado. Sentí un pellizco de angustia cuando llegué junto a la bocana de entrada a la línea 2, así que decidí pasar de largo. Tan sólo a unos metros de la misma me detuve junto a un escaparate. Se trataba de una tienda de deportes. Allí estaba, con un diseño sport y un ideal color rosa; tenía una bonita cesta justo en el manillar que me vendría de perlas para transportar las carpetas del trabajo. Día segundo: Al otro día llegué diez minutos tarde a la agencia. Mi jefe me miró sorprendido al verme llegar circulando por la acera con mi bicicleta nueva de color rosa. -¿Qué demonios…? –Fue lo único que dijo. -Nada, que me he comprado una bicicleta. Para ahorrar. |
Y creo que puedes votar...pero, deberías preguntar al maestro de turno.
Un saludo.
Acerca de manchas en la frente, me remito al chiste de Salazar.
Con respecto a votar, es más chungo que participar.