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A mi los relatos que animan a morir me martirizan un poco. Conciencia es uno de esos. El más pegado a la película de Amenábar. El relato "le dice el topo a la rana" me sedujo profundamente. Quizás influya que me llaman Gustavo. Y que estaba tan bien escrito, con esa mezcla de fábula y poesía, que ilumina las 100 palabras como el mural de una escuela de verano. Pero bueno, venden más los antiepilépticos que la aspirina efervescente. O era al revés.
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Más vale tarde que nunca. Breves comentarios a los microrelatos del primer certamen. El de "Abre los ojos": Ciega: Abierto a posibles interpretaciones pero sugerente. Fácil de imaginar lo "implicito" y de suficiente calado. No podemos hacer nada: ¿Misión imposible? Mejor para desarrollar un mini que un micro relato. Ojos que no ven... : Lo dice prácticamente todo. He ahí lo que hay. No deja apenas nada para la imaginación del lector. Felicidades: Previsible y sin terreno para la especulación, la imaginación... Caverna: Apura tanto las 100 palabras que se ve obligado a escribir algo como "¿Sería mejor que encontraras un biólogo, (un) ingeniero o (un) médico? Ese marciano me chirría un poquito. En fin, no me imagino nada ni lo entiendo. El reflejo: Me parece curioso. Pero lo que relata habla de esa percepción distorsionada que tiene ese individuo de su imagen. Y eso es posible, tiene un trastorno. Queda muy claro. Pero no me lleva fácilmente a imaginar nada antes ni después, ni cómos ni porqués. La nota: Pequeño y cruel mini relato. Describe una situación y unos hechos pero le falta eso que vengo mencionando como el "componente implícito". Sólo una vez: Aquí podemos dejar ir la imaginación en diversos escenarios. ¿Algo como en "Tesis"? ¿Torturador sádico como en Millenium-1? ¿? Bien, pues. El espejo no miente: ¿Pequeña fábula de Esopo o Samaniego? ¿Cuentecito de Andersen o Grimm? No lo veo como un micro relato. La conciencia: El título me descoloca al principio: más que en la conciencia el micro hace pensar en "la voz del otro" en una víctima de una disociación esquizoide, una voz interiro que le incita a saltar. Me sobra un poco de excesivo lustre en el lenguaje, como eso de los relámpagos y truenos. Abre los ojos: Bonita historia, posible, tal vez vista ya en el cine, en una serie de televisión, en un libro... Bien como mini historia, no así como micro relato. Corto y cierro: Micro relato químicamente puro, tal vez por ello el más genuino y más logrado. Ya expliqué el otro día que esta vez busqué algo más que una simple frase en los relatos. Es el que mejor nota se lleva en el apartado ratio "implícito"/"dicho". Y lo que sugiere es terrible, doloroso, angustioso, claustrofóbico... el "síndrome de cautiverio". Mala cosa. Ya lo creo. Siempre: Sugiere, es cierto. Pero de modo algo impreciso. Le falta algo, aunque cumple como micro. Cirugía: No es que la idea sea mala (uno al que motivos obscuros de su atormentada existencia le llevan a desear la ceguera; otro que se aviene a proporcionársela...) Pero es que en el buen micro relato lo que se dice ha de ser coherente con lo que se sugiere. La cirugía ocular (la normal) en ocasiones depende de una precisión milimétrica y su resultado final no está garantizado. En ella tiene sentido el ritual: "Quito vendaje" - "Abre los ojos" - "¿Qué ves?". Porque puede haber ido bien o no. Pero la "cirugía" que aquí se insinúa me la imagino una cirugía "destructiva", y fácilmente eficaz: ¿enucleación de ambos ojos y substitución por prótesis? ¿Fina incisión en el limbo corneal con un largo estilete que llega a seccionar por completo el nervio óptico? Fuera como fuese no hay margen para esa delicada precisión e incertidumbre de la cirugía "curativa". No tiene sentido el ritual que mencioné antes. Te deja ciego y punto. Nada más. Enhorabuena a todos por haber contribuido al nacimiento de un nuevo concurso literario en Bubok. Josep |