Aquí los comentarios que queráis relativos al tema y a vuestros codiciosos relatos...
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POR UN PUÑADO DE DÓLARES. Una pena que haya tenido que leer este relato dentro de la edición dedicada a la codicia, de haberlo hecho en otra edición o fuera de concurso me habría sorprendido, pero conocer el tema me ha llevado a saber desde el principio que Huguito falló el penalti a propósito. Esto hace que el juego que es la “gracia” del relato pierda su fuerza. Pero haciendo un ejercicio de distanciamiento, hay que admitir que el engaño está bien llevado y que, leyéndolo en otro contexto, el relato no es previsible, aunque esta frase es bastante delatora: “Daba la sensación de que, de verdad, iba con toda la intención de despistar al cancerbero rival y entrar ajustado al poste”. En mi opinión, para mantener el juego hasta la última línea, habría que cambiar esa frase: “despistó al portero y podría haber entrado ajustado al poste”, por ejemplo. Me ha sobrado el “momento sexto sentido”, no creo que aporte nada ni en forma ni en contenido y como nota de originalidad creo que no funciona. El desenlace se podría haber resuelto con la muerte del protagonista igualmente sin necesidad de acudir a algo que no termina de encajar del todo con el tipo de historia que se nos cuenta. Lo que sí me ha gustado es la maraña de sentimientos contradictorios del protagonista. Lamenta haber traicionado a su equipo al mismo tiempo que se asusta porque casi mete el gol. Lealtad frente a codicia. |
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!Muchas fekicidades Sacra! Por fin puedo conectarme para enterarme de lo que ha pasado en esta ocasión y te veo de nuevo pasándome descaradamente por delante. Como comentario diré que tu relato está muy bien escrito, pero para mí tenía un defecto y es que según empecé a leerlo ya me sabía la historia por completo y el final también. Sin modestias tontas, creo que el mío era mejor. Pero lo creo solo yo jajaja así que no me sirve de nada. Felicidades de nuevo, gracias por los votos a los demás, pocos relatos pero bien contados. Y gracias al MdC, que como siempre se luce. |
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¡Felicidades, Sacra! Y gracias por tus palabras para los relatos de la quincena. El mío adolece de varios defectos. Básicamente el mayor de ellos sea el partir de un relato más largo. Creo que tienes razón, el que el joven vea el espectáculo formado alrededor de su cadáver puede ser algo prescindible. Si tengo tiempo volveré a la primera versión y podría ser que, salvado de la poda y algo retocado, pudiese incorporarlo a una futura recopilación de cuentos. Gracias Sacra, Rosa y MariaClara por haber acudido en auxilio del concurso. Y gracias por haberlo hecho con buenos relatos. Gracias Carlos Oterocouto por haber mantenido el tipo y capeado el temporal, aunque pareciese por momentos que eras la voz que clama en el desierto. Finalmente se logró un buen pleno del ayuntamiento, aunque muchos concejales hubiesen preferido irse de vacaciones o tuviesen que atender asuntos urgentes de última hora que les impidieron asistir. Cuatro cosas sobre los relatos: La ratita…. Para mi gusto un relato basado en un cuento infantil pero sobradamente adulto y que sintoniza muy bien con el tema de la quincena. Tiene en su contra un par de cosas: primero que suena como muy conocido lo de la ratita que encontró una monedita, y la serie de animalitos que van pasando frente a ella. Claro que no tiene nada que ver el discurrir del relato con el del viejo cuento. Ni en sus planteamientos ni en su final. Y otra cosa es que la frase inicial tiene algo de redundante, y como es la primera frase que lees pues puede predisponer de manera poco adecuada. Me refiero al saludo del ratón: “Y como cada día, pasó el ratón que la saludó con la simpatía habitual con que solía hacerlo.” “Habitual” y “solía” parecen superponerse. Dado que suele hacerlo, esa simpatía es habitual. No sé si me explico… Fuera de eso vuelvo a insistir que este relato o fábula bucea profundamente en el tema de la codicia y las funestas consecuencias a las que puede llevar. Y va de animalitos, por los que tengo cierta debilidad. Por eso mis tres puntos fueron para la ratita. Leyendas de taberna : Me alegro ver por aquí a MariaClara, capaz de escribir un espontáneo y bonito relato así, al desgaire, con toda naturalidad, y postearlo sin más. Como otras veces te ha faltado alguna lectura y corrección. No en el tema o en los personajes, ni en el atrezzo. Simplemente en la escritura de alguna frase. Seguro que leyéndote tu misma un par de veces dabas con ello y lo corregías. Por ejemplo, en un momento dado vienen, una detrás de otra, estas dos frases: —Se puede saber, ¿qué quieres?—le preguntó Juan con desconfianza. —¿Qué, que quiero? —El tabernero meditó su respuesta unos segundos. Yo creo que deberías cambiarlas de este modo: —¿Se puede saber qué quieres?—le preguntó Juan con desconfianza. —¿Que qué quiero? —El tabernero meditó su respuesta unos segundos. Después es un poco confuso lo del cuchillo cuando dices: —No me obligues a enseñarte a mi compañera—murmuró Pedro el Sucio clavando su cuchillo en las costillas del tabernero. —Guarda eso, amigo, lo único que quiero es explicaros una pequeña historia… Supongo que querías decir “aproximando su cuchillo a las costillas del tabernero” Porque si lo clava me extraña que luego el barman siga hablando tan ancho y tan tranquilo. Hay un momento en que dices : “Al día siguiente su barco alzó anclas”. Y en realidad sabes bien cual es la expresión correcta “levar anclas”, pues al principio del relato uno de los marinos ha dicho: “Mañana levamos ancla y no quiere borrachos en el barco” En esta ocasión casi das con la frase adecuada, ya que aunque el barco lleve una sola, la expresión habitual entre marinos es la de “levar anclas”. En realidad están hablando del hecho de que al día siguiente van a soltar amarras y levar anclas. Una o más marras, una o más anclas. AMELIA : Buen relato que es fiel reflejo de cómo han ido creciendo los recursos temáticos, descriptivos y narrativos de Rosa. Relato de fácil lectura, narrado en primera persona de manera acertada. Poco o nada que decir en cuanto a la escritura. Y frente al dilema de tener que dar tres puntos a éste o al de Sacra, finalmente me pareció que su sintonía con el tema de la quincena era algo menos intensa. |
| Me gustó mucho tu relato y creo que está muy bien narrado, ya que desarrolla paulatinamente la historia y, poco a poco, nos va mostrando como evolucionan los pensamientos de ese hombre con relación a ella. Pero posiblemente yo le vi de otro modo. Ella le vuelve loco; es decir, él se enamora locamente de ella. No vi que codiciase algo de otro (después de todo Amelia no es propiedad de su hermano y debería poder decidir libremente que cambia de pareja). No vi codicia en ese hombre, enamorado y convencido de buena fe de la reciprocidad de ella en sus sentimientos. En cuanto a que ella codicia los bienes de ambos no la había pensado. El día en que los sorprende el hermano las cosas podían haber ocurrido de muchas maneras distintas. Y una muy posible es que el hermano tomase un arma, una escopeta de caza por ejemplo, y les descerrajase un tiro a ambos. De manera que el tonteo de ella, su juego de seducción, no lo vi como un plan que le llevase a conseguir los bienes de ambos. |
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Gracias, MariaClara, por tu comentario. Creo que lleváis razón, hay algo de aprovechable pero debería hacer algún cambio. Se me ocurren diversas variantes, incluso que no muriese. En la línea de la piedra o la cerveza, como dices. En cuanto al machete, en esa república bananera donde acaece el relato, podríamos pensar que no es tan raro. |
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Zara dice: " Sin modestias tontas, creo que el mío era mejor. Pero lo creo solo yo jajaja así que no me sirve de nada." Pues no estás sola, cuando leí tu relato pensé que era mucho mejor relato que el mío y no tuve ninguna duda a la hora de darle los tres puntos. Tenía claro que era el relato de la edición. En cuanto a lo de la adaptación al tema, que parece haber sido el freno para los otros dos participantes a la hora de situar tu relato en la clasificación... yo es que lo vi tan claro que no entiendo cómo es posible que los demás no lo hayan visto. Es la trasgresión del décimo mandamiento de forma literal. También parece que soy la única que ha advertido el plan de Amelia (debo de ser muy mal pensada, jeje), pero es algo que está ahí, de forma sutil (y eso es lo mejor) pero está. Dice Piqueras que era imposible planear lo que iba a suceder en la escena del descubrimiento del adulterio, y es verdad, pero no creo que el plan fuera tan detallado, Amelia quería enfrentar a los hermanos, que uno se marchara y así no tener que compartir con él, que se mataran entre ellos, o lo que al final sucedió que ella mata a uno y se quita de encima al otro. Amelia es una mala hierba que ha crecido en un jardín cuidado y que ha conseguido comerse el terreno del césped. Zara, tu relato me pareció muy bueno, de lo mejor que te he visto por estos concursos. Y edito porque soy muy descuidada y no le había dado las gracias a Piqueras por sus comentarios. Gracias. |
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Breves comentarios a los relatos de esta edición: La ratita que quería presumir. Un relato que va al núcleo del tema de la edición. Bien escrito y con un encadenamiento muy bien llevado. Coincido con la opinión de que el final no arroja sorpresa por ser muy predecible. No obstante creo que es un relato-fábula muy bien trabajado. Amelia: Como ya te adelanté por correo has presentado un relato muy bueno y has estado ahí en la pomada hasta el final. Me gusta mucho la historia; has tocado un aspecto particular de la codicia muy bien tratado y muy bien escrito. Para mí, en lo poco que llevo en estos foros, ha sido de tus mejores trabajos. Sólo una cosa; esa frase final a mí me sonaría mejor: "Temo que pudiera volver a..." en vez de "Temo que volvería a..." Leyendas de taberna: La temática me encanta y me parece muy bien traída a esta edición sobre la codicia. Respecto al relato, me sumo plenamente a los comentarios de Josep respecto a la acentuación "¿Que qué quiero?" y también en lo que a confusión se refiere con ese "cuchillo clavado". Creo que también hay una discordancia en el género: "No me obligues a enseñarte a mi compañera—murmuró Pedro el Sucio clavando su cuchillo en las costillas del tabernero." O es compañera-navaja o compañero cuchillo ¿no? Y muy agudo ese final. Me ha gustado mucho. Por un puñado de dólares: Josep, a mi me asombra la originalidad de tus relatos. Enganchan siempre, están muy bien escritos y suelen tener un final sorprendente. Tal es el caso. Quizá es la afinidad del tema respecto a los de los otros relatos lo que ha hecho que no tuvieras más reconocimiento. No obstante, no sé si por esos recortes a los que aludes o por las prisas de última hora, me da la impresión de que la historia al final se acelera demasiado: sale a correr-lo apedrean/matan-entra en el bar-sale del bar-ve su cadáver-resolución. Sí. Creo que la historia, al final, pide un poco más de espacio. Creo que sería más jugoso que te recrearas en esa secuencia. Saludos. |
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Muchas gracias, Carlos. Compruebo que todos habéis hecho referncia a la previsibilidad de mi cuento. Bueno, la verdas es que no buscaba ningún efecto sorpresivo, sino el devenir lógico de los acontecimientos, no en vano es, como bien has definido, un relato-fábula o, cómo se decía antiguamente, un cuento para críos. |
Gracias Sacra, Rosa y MariaClara por haber acudido en auxilio del concurso. Y gracias por haberlo hecho con buenos relatos. Gracias Carlos Oterocouto por haber mantenido el tipo y capeado el temporal, aunque pareciese por momentos que eras la voz que clama en el desierto. Finalmente se logró un buen pleno del ayuntamiento, aunque muchos concejales hubiesen preferido irse de vacaciones o tuviesen que atender asuntos urgentes de última hora que les impidieron asistir.
Cuatro cosas sobre los relatos:
La ratita….
Para mi gusto un relato basado en un cuento infantil pero sobradamente adulto y que sintoniza muy bien con el tema de la quincena. Tiene en su contra un par de cosas: primero que suena como muy conocido lo de la ratita que encontró una monedita, y la serie de animalitos que van pasando frente a ella. Claro que no tiene nada que ver el discurrir del relato con el del viejo cuento. Ni en sus planteamientos ni en su final. Y otra cosa es que la frase inicial tiene algo de redundante, y como es la primera frase que lees pues puede predisponer de manera poco adecuada. Me refiero al saludo del ratón:
“Y como cada día, pasó el ratón que la saludó con la simpatía habitual con que solía hacerlo.” “Habitual” y “solía” parecen superponerse. Dado que suele hacerlo, esa simpatía es habitual. No sé si me explico…
Fuera de eso vuelvo a insistir que este relato o fábula bucea profundamente en el tema de la codicia y las funestas consecuencias a las que puede llevar. Y va de animalitos, por los que tengo cierta debilidad. Por eso mis tres puntos fueron para la ratita.
Leyendas de taberna :
Me alegro ver por aquí a MariaClara, capaz de escribir un espontáneo y bonito relato así, al desgaire, con toda naturalidad, y postearlo sin más. Como otras veces te ha faltado alguna lectura y corrección. No en el tema o en los personajes, ni en el atrezzo. Simplemente en la escritura de alguna frase. Seguro que leyéndote tu misma un par de veces dabas con ello y lo corregías.
Por ejemplo, en un momento dado vienen, una detrás de otra, estas dos frases:
—Se puede saber, ¿qué quieres?—le preguntó Juan con desconfianza.
—¿Qué, que quiero? —El tabernero meditó su respuesta unos segundos.
Yo creo que deberías cambiarlas de este modo:
—¿Se puede saber qué quieres?—le preguntó Juan con desconfianza.
—¿Que qué quiero? —El tabernero meditó su respuesta unos segundos.
Después es un poco confuso lo del cuchillo cuando dices:
—No me obligues a enseñarte a mi compañera—murmuró Pedro el Sucio clavando su cuchillo en las costillas del tabernero.
—Guarda eso, amigo, lo único que quiero es explicaros una pequeña historia…
Supongo que querías decir “aproximando su cuchillo a las costillas del tabernero” Porque si lo clava me extraña que luego el barman siga hablando tan ancho y tan tranquilo.
Hay un momento en que dices : “Al día siguiente su barco alzó anclas”. Y en realidad sabes bien cual es la expresión correcta “levar anclas”, pues al principio del relato uno de los marinos ha dicho: “Mañana levamos ancla y no quiere borrachos en el barco” En esta ocasión casi das con la frase adecuada, ya que aunque el barco lleve una sola, la expresión habitual entre marinos es la de “levar anclas”. En realidad están hablando del hecho de que al día siguiente van a soltar amarras y levar anclas. Una o más marras, una o más anclas.
AMELIA :
Buen relato que es fiel reflejo de cómo han ido creciendo los recursos temáticos, descriptivos y narrativos de Rosa. Relato de fácil lectura, narrado en primera persona de manera acertada. Poco o nada que decir en cuanto a la escritura. Y frente al dilema de tener que dar tres puntos a éste o al de Sacra, finalmente me pareció que su sintonía con el tema de la quincena era algo menos intensa.
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