Pues eso, ¿Qué pasa con los foros? ¿Por qué ese formato? Es más confuso, complicado y se ha perdido fluidez en el seguimiento de los hilos.
¡Volved a dejarlo como estaba!
Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo?
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Rafael, yo no sé cómo te puedo demostrar que lo de copiar-pegar no funciona, en el mensaje anterior he vuelto a copiar-pegar el texto que llevo intantando subir desde ayer y sólo sale lo que he escrito directamente en la ventanilla. El caso es cuando lo pego en la ventanilla sí que me sale todo, pero al darle a enviar desaparece. |
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cita de rafaelvega
Hola, para acceder a los sub-foros es igual que antes, entrando en la pantalla principal de foros. como muestra aquí en esta imagen
Estoy usando la opción citar, a ver si va bien.Efectivamente, pinchando en las letras chiquititas que señalas se va a los subforos, pero antes, los cortos de vista pinchábamos en el título general CONCURSO USUARIOS y salína los distintos subforso, cosa que ahora no ocurre. |
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Mira Rafael Sacra tiene razón. He copiado y pegado un poena de Leonard Cohen y como ves ahí, donde dice Otra prueba No ha salido nada. En cuanto a la numeración de las páginas, estaría mucho mejor si hubiera otra arriba también. Si entro al hilo quiero saber si hay más páginas que una y poder ir a la que me interese. O saber a dónde van a parar mis entradas. Por eso no he visto que mi anterior mensaje estaba en la 2º página. Hay que dar facilidades. |
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cita de lasacra
Si, tienes razón, ya estamos volviendo a ponerlo allí donde tu me dices
cita de rafaelvega
Hola, para acceder a los sub-foros es igual que antes, entrando en la pantalla principal de foros. como muestra aquí en esta imagen
Estoy usando la opción citar, a ver si va bien.Efectivamente, pinchando en las letras chiquititas que señalas se va a los subforos, pero antes, los cortos de vista pinchábamos en el título general CONCURSO USUARIOS y salína los distintos subforso, cosa que ahora no ocurre. |
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cita de Zara_x
Mira Rafael Sacra tiene razón. He copiado y pegado un poena de Leonard Cohen y como ves ahí, donde dice Otra prueba No ha salido nada.
Vale, vamos a poner la numeración de paginas también arriba ademas de las que están ya en la parte de abajo
En cuanto a la numeración de las páginas, estaría mucho mejor si hubiera otra arriba también. Si entro al hilo quiero saber si hay más páginas que una y poder ir a la que me interese. O saber a dónde van a parar mis entradas. Por eso no he visto que mi anterior mensaje estaba en la 2º página. Hay que dar facilidades. |
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pegando un texto de prueba que me ha dado zara_x Sobre la enfermedad de mi amor
¡Poemas! ¡Surgid! ¡romped mi cabeza! ¿Para qué sirve un cráneo? ¡Ayuda! ¡ayuda! ¡Os necesito! Ella se está haciendo vieja. Su cuerpo le dice todo. Ha dejado a un lado los cosméticos. Ella es una prisión de la verdad. ¡Haced que se levante! ¡danzad los siete velos! ¡Poemas¡ !silenciad su cuerpo! ¡Hacedla amiga de los espejos! ¿Acaso he de ponerme mi capa? ¿vagar como la luna sobre cielos y cielos de carne para partir de nuevo en la mañana? ¿Acaso no puedo fingir que cada vez se vuelve más hermosa? ¿ser un convicto? ¿Acaso no puede mi poder engañarme? ¿Acaso no puedo vivir en mis poemas? ¡Deprisa! ¡poemas! ¡mentiras! ¡Maldita sea vuestra débil música! ¡Habéis dejado pasar a la artritis! Tú no eres un poema Eres un visado. Leonard Cohen |
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Cambios: Permite cambios de fecha/vuelo antes o el mismo día del vuelo con un cargo de $
100000 cada vez que usted modifica su viaje.Frente a un cambio de fecha/vuelo: Si el cambio de fecha/vuelo genera un saldo a favor del pasajero se le otorgará un certificado de descuento que podrá usarse sólo en LAN.com, en una próxima compra de pasaje de vuelos comercializados por LAN, de igual o mayor valor (no se entregará excedentes). Su validez será la misma del ticket original (1 año a partir de la emisión). Cambios de fecha/vuelo para pasajes (billetes) que han sido parcialmente utilizados: Se le
cargará la diferencia entre el valor del nuevo pasaje y el valor del pasaje original, más el cargo
correspondiente al cambio si aplicase. Permite cambios de fecha/vuelo después de la fecha de
salida del vuelo con un cargo de $ 100000 cada vez que usted modifica su viaje.Frente a un
cambio de fecha/vuelo: |
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pegando un texto de prueba que me ha dado zara_x (Yo lo recopio a ver que pasa) Sobre la enfermedad de mi amor
¡Poemas! ¡Surgid! ¡romped mi cabeza! ¿Para qué sirve un cráneo? ¡Ayuda! ¡ayuda! ¡Os necesito! Ella se está haciendo vieja. Su cuerpo le dice todo. Ha dejado a un lado los cosméticos. Ella es una prisión de la verdad. ¡Haced que se levante! ¡danzad los siete velos! ¡Poemas¡ !silenciad su cuerpo! ¡Hacedla amiga de los espejos! ¿Acaso he de ponerme mi capa? ¿vagar como la luna sobre cielos y cielos de carne para partir de nuevo en la mañana? ¿Acaso no puedo fingir que cada vez se vuelve más hermosa? ¿ser un convicto? ¿Acaso no puede mi poder engañarme? ¿Acaso no puedo vivir en mis poemas? ¡Deprisa! ¡poemas! ¡mentiras! ¡Maldita sea vuestra débil música! ¡Habéis dejado pasar a la artritis! Tú no eres un poema Eres un visado. Leonard Cohen |
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Amelia (Codicia) Amantes by Nicoletta Tomas
Cuando padre y madre vivían, siempre nos habían dicho que debíamos repartir entre ambos la casa, las tierras y el dinero y que no estaría bien que discutiéramos. Por eso cuando ambos murieron, mi hermano y yo decidimos seguir viviendo juntos en la que había sido la casa de nuestros abuelos. Nos llevábamos bien y tal como haríamos con la casa y las tierras en su momento, repartimos los trabajos de la hacienda sin discutir ninguna cosa. A él le gustaba madrugar y trabajar la tierra y yo prefería quedarme en el establo y cuidar los animales, reparar cercas y goteras y hacer recados en el pueblo. Pero fue él quien, un día, bajó allí y trajo a Amelia. Primero de vez en cuando para que se familiarizara con el lugar y viera si podría gustarle vivir allí y luego cuando se casaron. Yo estaba asustado, no me hizo gracia que llegara una intrusa y compartiera nuestras manías y modo de vivir. Seguro que iba a cambiarlo todo y acabaría fastidiándome. Pero resultó que no, que Amelia era una mujer tranquila, concentrada en sí misma, siempre sonriente y trabajando sin parar. Parecía muy dulce y servicial y mi hermano cambió totalmente; reía a menudo, incluso cantaba mientras pasaba el tractor y siempre andaba lavándose y presumiendo para agradarle a ella. Incluso yo me sentía extraño, como más feliz. También quería estar más presentable y cuidaba mis uñas y mi pelo, cambiaba de ropa a diario y me preocupaba de que el baño quedara limpio cuando salía. Amelia cocinaba muy bien y tenía la casa limpia y ordenada. Organizó el piso alto para que fuera como una especie de casa para mí, con un dormitorio y algo así como una sala. Si yo lo quería podía retirarme a aquel sitio y disfrutar de independencia. Pero a mí me gustaba mirarla, sobre todo cuando en invierno nos sentábamos en la cocina y ella preparaba la cena o cosía o leía. Yo prefería mirarle a ella más que ver la televisión. Mi hermano se acomodaba en la butaca y disfrutaba viendo partidos o tertulias, pero yo observaba cómo ella ladeaba la cabeza de aquella forma tan peculiar o cómo retiraba aquél mechón de pelo que continuamente le tapaba un ojo. A veces olía el jersey que colgaba de la percha, detrás de la puerta. Lo dejaba allí para poder usarlo si salía al pequeño jardín que cuidaba. Olía a limón y menta. Toda ella tenía un aroma fresco y la piel le brillaba de tanto frotarla. Empecé a fijarme en ella cuando se puso morena de trabajar al aire libre en el huerto. Parecía acharolada y turgente. A veces la ropa se pegaba a su cuerpo, por el sudor y yo podía ver sus pechos firmes y sus pezones duros, destacando bajo la tela fina de su bata de trabajo. No podía apartar los ojos. En alguna ocasión mi hermano me pilló mirándola pero ni el me dijo nunca nada, ni yo le comenté nada a él. Durante unos días tenía cuidado con lo que hacía, para no molestarle y luego volvía a mi afán por contemplarla. Creo que ella acabó dándose cuenta, porque empezó a dejar entreabierta la puerta de su dormitorio y yo a pasar por delante como si fuera a algún sitio y así poder verla sentada delante de su cómoda con aquella ropa fina y transparente, que me hacia imaginar cosas, mientras se peinaba. Una mañana, cuando quise entrar al baño, la encontré metida en la bañera con su cuerpo pálido y hermoso sumergido en el agua jabonosa. Soltó una carcajada cuando vio mi azoramiento e indicó con una mano que me fuera. No había echado el cerrojo al entrar. Había sido un olvido, me dijo luego. Empecé a soñar con ella, lo hacía a todas horas. Me imaginaba cosas inconfesables, hacía planes como si pudiera contar con su compañía para llevarlos a cabo. La deseaba. La quería para mí. Y a medida que ella me tentaba más y más , yo iba perdiendo la cabeza. Mi hermano empezó a ir al pueblo una vez a la semana. Habían venido los de Comisiones Agrarias y le habían aconsejado acudir a unos cursos, que iban a impartir para mejorar el tratamiento de los cultivos y así conseguir mejores cosechas. Y me volví loco, ella me volvía loco. Caminaba por el campo con el pelo suelto al aire y la falda recogida sobre las rodillas, iba a bañarse desnuda al río cuando hacía mucho calor. Yo la seguía como un perro faldero hasta que un día no pude aguantarme más e intenté apoderarme de lo que era de mi hermano. Me hizo perseguirla. Su risa clara resonaba por los bancales como si cantara un pájaro. Parecía que iba a alcanzarla y desaparecía de mi vista. Cuando por fin dejó que la pillara me dio a probar el sabor de su boca y me dejó saborear el tacto de su piel. Mi hermano se volvió taciturno, apenas hablaba y ya no se reía a todas horas. Se pasaba el tiempo en el campo y cuando volvía, parecía tan cansado que daba pena. Amelia y yo nos preguntábamos a veces qué le pasaría. Pero estábamos tan ávidos el uno del otro que no pensábamos en que él pudiera darse cuenta de nada. Aquél día nos habíamos dedicado a comer cerezas, sentados al borde del río. Amelia llevaba puesto solamente un pantaloncito corto, que estaba mojado, porque nos habíamos bañado y aún manteníamos los pies metidos en el agua. Yo ponía una cereza en mi boca y ella la mordisqueaba con sus dientecitos glotones, luego yo bajaba mi lengua, que rezumaba el jugo rosado, por su pecho y lo lamía. Entonces llegó él. No le habíamos visto; era demasiado pronto para que hubiera vuelto. Estaba allí parado con los brazos en jarras. En sus ojos brillaba una extraña luz, mitad sorpresa, mitad decepción. Amelia corrió a ponerse algo por encima y yo tapé con mis manos la evidencia de mi excitación. No pude hacer otra cosa porque mi hermano se lanzó sobre mí y de un empujón me tiró al suelo. Caí sobre el río con la cara pegada contra el fondo. Una piedra rompió mis dientes y la sangre empezó a extenderse por el agua poco profunda. Yo me ahogaba, el agua se metía por mi nariz y se adentraba por mi garganta. Mi hermano apretaba mi cabeza cada vez más fuerte hasta que, de pronto, aflojó la presión y cuando ya creí que me ahogaba, pude sacarla de golpe, aspirando el aire alocadamente. Entonces me di cuenta. El estaba tumbado sobre la hierba mirando al cielo y de su cabeza brotaba un hilo de sangre que se fue extendiendo poco a poco. No respiraba. Levanté la vista y vi a Amelia mirarnos aterrorizada, en su mano derecha aún tenía sujeta la piedra con la que le había golpeado en la cabeza. Cuando vio mi mirada, la soltó dando un grito y salió corriendo hacia la casa. Me declaré culpable, cuando vino la policía. No sé por qué lo hice. Quizá porque la quería, o tal vez porque me sentía realmente culpable. Aunque creo que ella me convenció, llorando, de que no podría soportar la cárcel. No ha sido mucho tiempo, dijeron que había sido defensa propia. Ahora no sé dónde ir. Ella ha heredado la mitad de la casa, de las tierras y el dinero. Podría reclamar mi parte, tal vez lo haga. Pero no ahora. Prefiero no verla, porque si lo hago temo que volvería a desearla. |