Pues eso, ¿Qué pasa con los foros? ¿Por qué ese formato? Es más confuso, complicado y se ha perdido fluidez en el seguimiento de los hilos.
¡Volved a dejarlo como estaba!
Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo?
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—Hola, preciosa —saludó al tiempo que se agachaba junto a Camila. —Hola —respondió la niña sorprendida. —No te habré asustado. —No. ¿Quién eres? —Preguntó con curiosidad. —Soy Yolanda. Y tú eres Camila, ¿verdad? Camila asintió sonriendo. No conocía a Yolanda pero se sintió segura a su lado y fascinada ante su presencia. Le hubiera gustado jugar con ella, dejar que cuidara de su muñeco mientras ella hacía la compra en la tienda que estaba junto al árbol del jardín, dejaría incluso que vigilara la comida que se estaba haciendo en la cocina formada por dos baldosas que habían sobrado de la obra del baño. —Tienes un perro que se llama Drac, ¿a que sí? —Sí —dijo Camila con alegría —¿Cómo lo sabes? —Porque es amigo mío. Yo puedo hablar con todos los animales y algunas veces he venido a hablar con Drac. —¿Y qué te dice? —Que ya está un poco cansado y viejito. —Es que es muy viejo, tiene quince años y los perros con quince años son viejos; me lo ha dicho mi madre —afirmó la niña con seguridad. —Y es verdad. Por eso había pensado, si te parece bien, llevármelo para que pueda descansar. —Si no se cansa. Está todo el día tumbado al sol. —Claro, porque no puede moverse casi. Y cuando se mueve le duele todo el cuerpo. Si se viene conmigo se le quitarán los dolores y ya no se cansará más. —Pero es que yo no quiero que te lo lleves. —Camila cambió su sonrisa por unos pucheros tan infantiles como ella. —No sería para siempre, algún día tú también vendrías y te quedarías con él. Camila cesó su gimoteo, se pasó la manga por la nariz y, mirando a Yolanda, frunció los labios y achinó sus ojos para mirarla de soslayo. —¿Cuándo? —Interrogó sin cambiar el gesto. —Dentro de poco. O cuando seas mayor, ¿qué prefieres? —¿Y mis padres? —Ellos también vendrán. Tienes mi promesa. Vendrán todos: tus padres, tus abuelos, tus hermanos, tus amigos… todos. Camila se lo pensó un rato sin dejar de mirar a Yolanda. Había en ella algo atrayente. Siempre le habían dicho que no hablara con desconocidos y siempre había hecho caso. ¿Y cómo había llegado Yolanda a su jardín? —¿Por dónde has entrado? —Quiso saber. —No he entrado, ya estaba aquí. Camila no comprendió la respuesta, aun así se sintió satisfecha. No necesitaba comprender, a sus padres tampoco los entendía muchas veces y no por eso confiaba menos en ellos. Yolanda sonrió y, arqueando sus cejas, señaló la olla que cocía sobre los fogones de las baldosas. —¡Que se te quema la comida! —¡Madre mía! Es verdad, si es que este niño no me deja tiempo para nada —dijo dejando al muñeco en la sillita para acudir a atender el guiso —. Lleva toda la mañana llorando, que no sé qué le pasa. Voy a tener que llevarlo al médico, yo creo que tiene oititis. —Otitis. —Eso, que le duelen los oídos, oititis. —Si quieres, llévalo ahora y yo me quedo terminando la comida. —Se ofreció Yolanda —. ¿Qué estamos cocinando? —Menestra de verduras —respondió con aire adulto —, que tiene que comer mucha verdura y no come nada, tengo que regañarlo y enfadarme para que se la coma. Yo creo que por eso está malo. Si es que… Camila puso los brazos en jarra y meneó la cabeza ante el muñeco torciendo el morro. Una madre en miniatura riñendo a su hijo. Inmediatamente lo tomó en brazos y le dio un beso. —Vale, pues me voy al médico con él. Vigila la comida, que no se quede sin caldo, si ves que se va a quedar apagas el fuego. >>Ahora te sientas en esa silla de allí, al lado de la mesa y haces que eres la médica, ¿vale? Y le miras la garganta y los oídos y le mandas un jarabe y unas inyecciones. —Vale —asintió Yolanda contenta. Yolanda diagnosticó una carencia grave de verduras al muñeco enfermo ante la satisfacción de Camila, que se sintió respaldada por una profesional tan competente. Camila, rápidamente empatizó con su hijo imaginario cuando la doctora dijo que no quedaba más remedio que acudir a las inyecciones. —Si a mí me duele tanto como a ti, venga no llores. Solo va a ser una inyección y ya está, ¿a que sí, doctora? —Sí, pero sólo si come verduras, si sigue sin comerlas tendremos que ponerle más. —¿Estás oyendo? —Preguntó al muñeco —. Pero ya va a comer, doctora, de verdad. Camila escuchó la llamada de su madre, tenía que entrar porque ya empezaba a anochecer y hacía algo de fresco. Además tenía que bañarse y cenar. Al día siguiente había cole y tenía que madrugar, había que acostarse temprano. —Me tengo que meter ya. ¿Te vienes? —Invitó Camila. —No. Yo me quedo aquí, otro día entro ¿vale? —Vale. Adiós, Yolanda. —Adiós, Camila. Camila acudió junto a su madre que la abrazó para hacerla entrar en calor, tenía la cara fría y había perdido el color de sus mejillas. —Venga adentro, que te vas a resfriar. —Estaba jugando con Yolanda. Es mi amiga. —Claro, y yo tu madre. Tira, a la bañera derecha, que no sé si meterte con ropa y todo. Madre mía, cómo te has puesto. Camila, antes de hacer caso a su madre se aproximó a su perro y lo abrazó. —Te vas a ir con Yolanda, ¿vale? Pórtate bien, dentro de nada voy yo también contigo. —¡Vamos! ¿Qué le dices ahora al Drac? Venga, entra. Camila se giró y se despidió agitando su brazo, Yolanda sonrió. —No te preocupes, estará bien. Un día de estos vengo para seguir jugando y llevarte a verlo; espérame, Camila. |
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cita de lasacra
Pues no, no se ha solucionado. Siguen desapareciendo las copias si no se escribe nada directamente en ventanilla después de copiar.
Hola,He encontrado la forma de que no sea tan grave, quito el último punto de lo copiado y lo tecleo, con eso ya vale para que el copia-pegua funcione, pero creo que tendríais que buscar una solución, pues como me dijistéis el otro día, esto que me pasa a mí casi seguro que le pasa o pasará a más gente y hasta que uno descubre por si mismo la "solución casera" resulta bastante desesperante. Ya esta solucionado el problema de copiar y pegar y funciona para todos, en tu caso, firefox. Saludos,
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Pruebo. Aprendiendo
En mi niñez había dos cosas que, sin habérmelas planteado nunca, ni ser consciente de que formaban parte de mi pensamiento, daba por seguras. La primera, que mi padre y mi abuelo habían nacido con cuarenta y ochenta años respectivamente y, la segunda, que por mucho tiempo que pasara yo nunca llegaría tener la edad de ninguno de los dos, porque mi juventud era eterna. Cuando rondaba los cuarenta, me di cuenta de algo: no faltaba tanto para llegar a tener ochenta años. Lamentablemente ya había perdido a los dos y me dolió no poder compartir con ellos mi nueva visión de la vida. Ahora acaricio los ochenta y me vienen a la cabeza la sordera y los despistes tontos que tenía mi abuelo y que tanta gracia me hacían. Je, maldita la gracia que tiene que me hablen y entender algo que no tiene nada que ver con lo que me han dicho o el no saber si me he afeitado, o no, hasta que me miro por tercera o cuarta vez en el espejo. La vida nos da lecciones que no se pueden aprender de otra forma. Y aquí estoy, pensando en todas estas tontería mientras desayuno y veo a mi nieto absorto en los dibujos de la tele, encogiéndose con cada golpe de los que da ese guerrero -que tan pronto es un ser humano normal y corriente, como se transforma en una especie de semidiós belicoso- y sonriendo con cada tontería que dice la chica de pelo azul. Sí, él también piensa que yo nací con mis casi ochenta años y que nunca, por mucho tiempo que pase, llegará a tener mi edad. |
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Ay, señor, este formato...
Maldita sea la hora que a un creativo ocurrente se le pasó por la mente hacer cambios en los foros Me quejo con buenos modos mas mi disgusto es muy grande pues pienso que algo tan gordo hay que comentarlo antes. ¿No es posible sin gran daño restaurarles el formato a estos foros literarios que resultaban tan gratos? Y no os sintáis satisfechos responsables de Bubok esto que nos habéis hecho no es un paso hacia adelante es una gran zancadilla que nos llena de aflicción al ver que nuestros concursos, nuestros hilos y debates resultan ahora confusos y nos hacen exclamar ¡Vuelvan a ser como antes! ¡Que lo sean de verdad! |
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No entiendo qué está pasando. Por favor, que algún administrador se pase por el hilo del concurso quincenal de relatos de esta edición (LA VERGÜENZA) y trate de dar solución a los problemas de visualización y alguna instrucción de cómo evitar los problemas que estamos teniendo para colgar los relatos en el hilo. Muchísimas gracias. |
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cita de rafaelvega
No funciona... desaparecen letras, párrafos... y además desaparece el botoncito este tan gracioso que hay aquí a la derecha de color verde que dice: Enviar.
cita de lasacra
Pues no, no se ha solucionado. Siguen desapareciendo las copias si no se escribe nada directamente en ventanilla después de copiar.
Hola,He encontrado la forma de que no sea tan grave, quito el último punto de lo copiado y lo tecleo, con eso ya vale para que el copia-pegua funcione, pero creo que tendríais que buscar una solución, pues como me dijistéis el otro día, esto que me pasa a mí casi seguro que le pasa o pasará a más gente y hasta que uno descubre por si mismo la "solución casera" resulta bastante desesperante. Ya esta solucionado el problema de copiar y pegar y funciona para todos, en tu caso, firefox. Saludos,
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He encontrado la forma de que no sea tan grave, quito el último punto de lo copiado y lo tecleo, con eso ya vale para que el copia-pegua funcione, pero creo que tendríais que buscar una solución, pues como me dijistéis el otro día, esto que me pasa a mí casi seguro que le pasa o pasará a más gente y hasta que uno descubre por si mismo la "solución casera" resulta bastante desesperante.