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cita de raitann
Albalatex: Al desentrañar su misterio, tu micro desvela una historia maravillosa. Lástima que hayas tenido que meterle tijera para ajustarlo al tamaño exigido. El concurso de relatos cortos que hemos dejado morir hace poco, a veces se echa de menos; por ejemplo en este caso te hubiera venido mejor.
Si aceptas el consejo de un pobre ignorante, te diré que no te acomplejes por las críticas ni por la escasez de puntos y nunca pongas freno a tu imaginación. Con el tiempo irás aprendiendo a dejarnos, a los obtusos como yo, alguna pista para que logremos descifrar lo que intentas decirnos.
No me disgustan las críticas al contrario son bienvenidas. Lo bueno de estos concursos, es que se asemejan en lo que en una época fueron los cafés literarios. Siento que acá somos un grupo de amigos, en donde se esperan los comentarios de los demás con ansiedad, me dan la oportunidad de corregirme y de leer buenos autores. |
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¡Enhorabuena, Miguel! Tu micro me gustó. No me hizo falta que aclarases hacia el final que se trataba del viento. Si lo hubieses dejado sin esa aclaración lo hubiese entendido igualmente. Una vez leí en algún sitio el complicado trayecto que hizo un rayo en una mansión, saltando de aquí a allá, destrozando esto y lo otro, y me gustó. Y ahora aprecié ese micro relato en el que una impetuosa ráfaga de viento atraviesa la mansión y acaba gimiendo (o aullando) al abandonarla allá en lo alto, por la chimenea. Enhorabuena a todos por una buena edición del concurso, ¡con diez participantes! Lo que dije, si el peluchín, el ojo gatuno y nuestra añorada Maria Luisa regresasen, y si además, algunos de los que aparecen esporádicamente decidiesen quedarse más por aquí, este concurso podría ser algo grande. Gracias, Carlos, por darle impulso a esta cosa durante tu ejercicio como MdC. Gracias a los que votasteis a mi micro. Creo que algunos no acaban de creerse la situación. Por ejemplo Daniel. Bien, pues he de deciros que la cosa no es tan descabellada. Como le comenté a Carlos cuando le envié mi micro, la inspiración me vino (si podemos llamarlo de este modo) el otro día, en el autobús. Por segunda vez en menos de 24 horas tuve la mala pata de que se sentase a mi lado una persona de esas que fuman y viven en un ambiente de fumadores, que van rodeadas de un tufo insoportable a tabaco. Los que fumáis tal vez no lo notéis, pero para los que no fumamos es algo muy molesto. Y caramba, ¡aun recuerdo cuando en los restaurantes y en las discos se fumaba! ¡Llegar a casa por la noche y tener que poner la ropa en el balcón a ventilar o, directamente, en la lavadora! ¡Y tenerse que duchar y lavarse el cabello para sacarse el tufo a humo de tabaco! (Y que conste que no meto ahora con esa costumbre de tomar el mundo por un gran cenicero y arrojar las colillas en cualquier parte). Malos humos ¿También lo crees irreal, Daniel? Pues no lo es. Hace años, cuando mis hijos eran pequeños, en ocasiones les llevaba al cole en el coche. A veces dos chavales como ellos, hijos de unos vecinos, venían en el coche conmigo, pues iban todos al mismo colegio. Y los pobres niños apestaban a tabaco, pues sus padres eran fumadores. La cosa no tendría demasiada importancia sino fuese porque, además, muchos días tenían tos. No tos de resfriado, tos de fumador. Pero el colmo fue cuando una noche, pasadas las doce, mis vecinos llamaron a mi piso para pedirme ayuda. Su hijo mayor estaba malo, le costaba respirar. Pasé a su piso y nada más entrar recibí la bofetada olfatoria de un ambiente típico de grandes fumadores. El niño tenía un resfriado fuerte y una irritación de la laringe. En esa situación dan mucha pena y preocupan, pues tienen un estridor laríngeo y si tosen lo hacen con lo que los médicos llamamos tos perruna. Les dije que abriesen el agua de la ducha y cuando el baño estuviese lleno de vapor cálido, estuviesen allí un buen rato para que respirase el aire cargado de humedad. Les receté una medicación adecuada, les recomendé que después abriesen la ventana para que entrase el aire fresco de la noche en la habitación y… finalmente les sugerí que, si era posible, no fumasen en casa cuando estuviesen los niños. En algunos casos, el que los padres fumen en casa cuando tienen hijos pequeños ronda el maltrato infanto-juvenil. Aunque no sean plenamente conscientes de ello.
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Hola a todos. Ayer, al final no pude cumplir con los comentarios prometidos, pero veo que hay muchos que sí han comentado, gracias a todos (ahora los leeré). Bueno, ahí os dejo los míos: Y LA VIDA ES FÁCIL. No entiendo el título, ¿una referencia a Vivir es fácil con los ojos cerrados? Si es así, no la he visto. El uso de “papá” y “mamá” delata el origen del autor (o consigue engañar al lector). El micro tiene vocación poética tanto por el uso del lenguaje (“y vi entre lágrimas su alma”/ “donde sus alas debieran estar”) como por ese clima melancólico que rezuma. El micro es bonito, pero no me dice mucho, más bien me plantea dudas sobre la causa de las cicatrices y me deja “a medias”.
¿DÓNDE ESTÁS? ¿DÓNDE ESTOY? Este micro podría ser la continuación de “Y la vida es fácil”, también tiene un marcado tono poético (aunque con un estilo diferente, aquí el tono poético viene dado más por el uso de las palabras que por su colocación) y podría servir como explicación sobre la causa de las cicatrices del alma. Curiosa coincidencia. El micro me gusta, es duro y sin embargo consigue que el lector lo lea con calma y se contagie de la sensación de dolor y vacío que sufre la protagonista; lo fácil habría sido trasladar ira, pero el autor/a ha sabido conducir las sensaciones.
EL DESLIZ. Muy actual. No sé si pretende arrancar una sonrisa, pero lo consigue, aunque creo que se trata de una sonrisa culpable; culpable porque, creo, todos nos hemos planteado un boicot a la marca no mencionada ante los acontecimientos que están sucediendo y, creo, todos hemos roto esa declaración de intenciones y, culpable por el propio hecho de ser capaces de sonreír ante lo que para muchos va a ser un auténtico drama. Pero dejando filosofías de andar por casa a un lado, el micro me parece muy ocurrente y está bien escrito.
PEGAR A UNA MUJER. “…si pegas a una mujer es por que simplemente…” Ese “porque” va junto. Un micro raro, desconcertante. No entiendo muy bien para qué se usan las mayúsculas, ni el sentido de la sucesión de los puntos suspensivos. A pesar de las confusiones que me crea el micro, sí que me gusta el contraste y la relación que el autor/a nos planta delante cuando nos trascribe “las palabas de Dios” (un mensaje enigmático) y más tarde nos da su propia opinión (mensaje que no deja lugar a duda alguna). Un micro a tener en cuenta.
PROBLEMAS EN EL COLE. Micro aleccionador, descaradamente aleccionador. No me disgusta que la literatura sea instructiva, pero no creo que deba “disparar a bocajarro”, los lectores son inteligentes y hay que darles la oportunidad de que sean ellos los que decidan qué está bien y qué no, sin imposiciones.
CARITA DE RATÓN. Un proxeneta hablando de su trabajo con naturalidad. Buen micro. Nos planta en la cara una realidad muy cruda sin caer en la tentación de melodramatizar: esto es así, saca tus propias conclusiones. Un trabajo muy interesante.
EN MITAD DE LA NOCHE. Una escena de una de miedo. El micro está bien, capta la atención del lector y lo mantiene a la expectativa hasta el momento final en el que se obliga al lector a descubrir la realidad (y la metáfora) por sí mismo. Buen trabajo.
¡REGRESA! Me lo he leído varias veces y no estoy segura de haberlo entendido. Veamos: sueña con una chica desconocida que llora silenciosamente y se lo está contando a su novia/esposa que murió en un accidente, atropellada, y resulta que la chica desconocida es en realidad su pareja y que el conductor era él, ¿es eso? Un texto demasiado confuso, tanto, que ni la posible belleza de su lenguaje consigue compensar la falta de claridad.
LA VERDAD HACE LLORAR. Por el título creo que se pretendía jugar con el lector y hacerle caer en un engaño, hacerle creer que el llanto de la chica era por algún motivo negativo y sorprender con el desenlace feliz. Sin embargo, el factor sorpresa no ha funcionado, el micro es previsible desde el momento en el que se menciona al entrenador y sus palabras de ánimo.
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